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Orbis Dictus Sevilla, 2005 |
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Traducción de
Eugenio de Ochoa |
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Turnus
ut infractos aduerso Marte Latinos defecisse
uidet, sua nunc promissa reposci, se
signari oculis, ultro implacabilis ardet attollitque
animos. Poenorum qualis in aruis 5
saucius ille graui uenantum uulnere pectus tum
demum mouet arma leo, gaudetque comantis excutiens
ceruice toros fixumque latronis impauidus frangit
telum et fremit ore cruento: haud
secus accenso gliscit uiolentia Turno. 10
tum sic adfatur regem atque ita turbidus infit: 'nulla
mora in Turno; nihil est quod dicta retractent ignaui
Aeneadae, nec quae pepigere recusent: congredior.
fer sacra, pater, et concipe foedus. aut
hac Dardanium dextra sub Tartara mittam 15
desertorem Asiae (sedeant spectentque Latini), et
solus ferro crimen commune refellam, aut
habeat uictos, cedat Lauinia coniunx.' Olli
sedato respondit corde Latinus: 'o
praestans animi iuuenis, quantum ipse feroci 20
uirtute exsuperas, tanto me impensius aequum est consulere
atque omnis metuentem expendere casus. sunt
tibi regna patris Dauni, sunt oppida capta multa
manu, nec non aurumque animusque Latino est; sunt aliae
innuptae Latio et Laurentibus aruis 25
nec genus indecores. sine me haec haud mollia fatu sublatis
aperire dolis, simul hoc animo hauri: |
Viendo Turno a los Latinos, quebrantados
por sus desastres en la guerra, decaer de ánimo, reclamarle el cumplimiento
de sus promesas y que todos fijan en él sus miradas, arde con indecible
coraje y da nuevos bríos a su esfuerzo. Cual en los campos africanos un león
a quien los monteros han abierto ancha herida en el pecho, se apresta a
vengarse, pasada la primera sorpresa, sacude arrogante la larga melena en la
cerviz, rompe impávido el hincado venablo del artero cazador y ruge con
sangrientas fauces; no de otra suerte se desliza el furor en el abrasado
pecho de Turno, que fuera de sí, dirige al Rey estas palabras: "Pronto
está Turno a la lid; no hay para qué retracten sus palabras los cobardes
Troyanos, ni rehusen cumplir lo pactado. Yo vuelvo al campo; tú ¡Oh padre!
ofrece sacrificios a los dioses, y dicta las condiciones del duelo. O con
esta diestra precipitaré en el Tártaro al Troyano, desertor del Asia
(Latinos, asistid impasibles y confiados al combate), y yo solo con mi espada
vengaré el común ultraje, o domínenos vencidos, y suya sea mi prometida
Lavinia." Con
reposado continente le responde el rey Latino: "¡Oh
animosísimo mancebo! cuanto tú descuellas en heroico ardimiento, tanto debo
yo proceder con maduro consejo y pesar prudentemente todas las
eventualidades. Posees el reino de tu padre Dauno y muchas ciudades ganadas
por tu esfuerzo; cuentas también con el oro y la voluntad del rey Latino.
Otras vírgenes hay en el Lacio y en los campos laurentinos, cuyo linaje no
desmerece del tuyo; permíteme, pues, que, depuesto todo engaño, te diga cosas
duras, y grábalas bien en tu mente. |
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me
natam nulli ueterum sociare procorum fas
erat, idque omnes diuique hominesque canebant. uictus amore tui,
cognato sanguine uictus 30
coniugis et maestae lacrimis, uincla omnia rupi; promissam
eripui genero, arma impia sumpsi. ex
illo qui me casus, quae, Turne, sequantur bella,
uides, quantos primus patiare labores. bis
magna uicti pugna uix urbe tuemur 35
spes Italas; recalent nostro Thybrina fluenta sanguine
adhuc campique ingentes ossibus albent. quo
referor totiens? quae mentem insania mutat? si
Turno exstincto socios sum ascire paratus, cur
non incolumi potius certamina tollo? 40
quid consanguinei Rutuli, quid cetera dicet Italia,
ad mortem si te (fors dicta refutet!) prodiderim,
natam et conubia nostra petentem? respice
res bello uarias, miserere parentis longaeui,
quem nunc maestum patria Ardea longe 45 diuidit.'
haudquaquam dictis uiolentia Turni flectitur;
exsuperat magis aegrescitque medendo. ut primum fari
potuit, sic institit ore: 'quam pro me curam
geris, hanc precor, optime, pro me deponas
letumque sinas pro laude pacisci. 50
et nos tela, pater, ferrumque haud debile dextra spargimus,
et nostro sequitur de uulnere sanguis. longe illi dea
mater erit, quae nube fugacem feminea tegat et
uanis sese occulat umbris.' |
No
me era lícito unir a mi hija a ninguno de los antiguos pretendientes; así me
lo decían a una los dioses y los hombres. Vencido del amor que te profeso,
vencido del parentesco que nos une y del llanto de mi afligida esposa, rompí
todos los lazos y arrebaté a mi futuro yerno, Eneas, la esposa que le había
prometido, y moví contra él impía guerra. Viendo estás ¡Oh Turno! cuántos
duros trances, cuántas guerras me ha arrancado aquella resolución; cuántos
afanes te cuesta a ti el primero. Dos veces vencidos en recia batalla, apenas
guardamos seguros en esta ciudad las esperanzas de Italia; todavía están
calientes con nuestra sangre las aguas del Tíber y las dilatadas campiñas
blanquean nuestros huesos. ¿A qué recuerdo esto tantas veces? ¿Cuál locura
tuerce sí mis pensamientos? Si, muerto Turno, estoy dispuesto a llamar a esos
nuevos aliados, ¿Por qué más bien no ceso en estas guerras antes de que ellas
te paren da{os? ¿Qué dirán mis deudos los Rútulos, qué dirá el resto de
Italia, si (¡Ojalá desmienta la Fortuna mis palabras) te ocasiono la muerte a
ti, que me pides mi hija y mi alianza? Considera los varios trances de la
guerra; ¡Compadécete de tu anciano padre, que lejos de ti arrastra una triste
vida en su patria Ardea!" No se doblega con estas palabras la violenta
condición de Turno; antes bien con el remedio se exacerba y encona su mal.
Apenas pudo hablar, replicó en estos términos: "Depón, ¡Oh el mejor de
los reyes! depón, yo te lo ruego, ese cuidado que te tomas por mí, y déjame
morir por la gloria. También yo ¡Oh padre! sé esgrimir las armas con no flaca
diestra; también brota sangre de las heridas que yo abro. Alguna vez no
tendrá al lado Eneas a la diosa su madre para que con una nube le cubra en su
medrosa fuga como a una mujer, escondiéndose ella también en vanas
sombras." |
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At
regina noua pugnae conterrita sorte 55
flebat et ardentem generum moritura tenebat: 'Turne,
per has ego te lacrimas, per si quis Amatae tangit
honos animum: spes tu nunc una, senectae tu
requies miserae, decus imperiumque Latini te
penes, in te omnis domus inclinata recumbit. 60 unum oro:
desiste manum committere Teucris. qui
te cumque manent isto certamine casus et me, Turne,
manent; simul haec inuisa relinquam lumina
nec generum Aenean captiua uidebo.' accepit uocem
lacrimis Lauinia matris 65
flagrantis perfusa genas, cui plurimus ignem subiecit
rubor et calefacta per ora cucurrit. Indum
sanguineo ueluti uiolauerit ostro si
quis ebur, aut mixta rubent ubi lilia multa alba
rosa, talis uirgo dabat ore colores. 70 illum turbat
amor figitque in uirgine uultus; ardet in arma
magis paucisque adfatur Amatam: 'ne,
quaeso, ne me lacrimis neue omine tanto prosequere
in duri certamina Martis euntem, o
mater; neque enim Turno mora libera mortis. 75
nuntius haec, Idmon, Phrygio mea dicta tyranno haud
placitura refer. cum primum crastina caelo puniceis
inuecta rotis Aurora rubebit, non
Teucros agat in Rutulos, Teucrum arma quiescant et
Rutuli; nostro dirimamus sanguine bellum, 80
illo quaeratur coniunx Lauinia campo.' |
Lloraba
entre tanto la Reina, aterrada con aquellos nuevos aprestos de guerra, y
moribunda sujetaba entre sus brazos a su impetuoso yerno, diciéndole:
"¡Oh Turno! por estas lágrimas, por el honor de Amata, si en algo le
tienes, yo te ruego que no me arrebates la sola esperanza, el único arrimo de
mi desvalida ancianidad; tú eres la gloria y la fuerza del rey Latino; en ti
estriba nuestra decadente casa. Una
sola cosa te ruego; renuncia a trabar batalla con los Teucros. La suerte, sea
cual fuese, que te está reservada en este trance, esa misma ¡Oh Turno! me esté reservada a mí; juntamente contigo
abandonaré esa odiosa luz del día, ni cautiva veré a Eneas ser mi
yerno." Inundadas de lágrimas las mejillas, oyó Lavinia estas palabras
de su madre, y aumentando con ellas el rubor que abrasaba su frente, se
extendió en un momento por todo su encendido rostro. Cual el índico marfil se
tiñe de roja púrpura, o cual se coloran las blancas azucenas mezcladas entre
muchas rosas, tal brillaba encendido el rostro de la virgen. Clava Turno en
ella los ojos, y el amor conturba sus sentidos, con lo que inflamado más y
más su bélico ardimiento, dirige a Amata estas breves palabras: "¡Oh
madre! yo te lo ruego, no me hostigues con tus lágrimas ni con esos terribles
agüeros en el momento en que voy a arrostrar los trances del duro Marte; no
es ya en mano de Turno demorar el plazo de su muerte. Idmón, ve de mensajero
a anunciar al tirano Frigio estas mis palabras, que a fe no le serán gratas:
Cuando la aurora del día de mañana colore el cielo con las púrpuras ruedas de
su carro, no saque a los Teucros contra los Rútulos, descansen las armas de
Teucros y Rútulos; dirimamos los dos esta guerra con nuestra sangre, y gane
en el campo de batalla uno de los dos por esposa a Lavinia." |
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Haec
ubi dicta dedit rapidusque in tecta recessit, poscit
equos gaudetque tuens ante ora frementis, Pilumno
quos ipsa decus dedit Orithyia, qui
candore niues anteirent, cursibus auras. 85
circumstant properi aurigae manibusque lacessunt pectora
plausa cauis et colla comantia pectunt. ipse
dehinc auro squalentem alboque orichalco circumdat loricam
umeris, simul aptat habendo ensemque
clipeumque et rubrae cornua cristae, 90
ensem quem Dauno ignipotens deus ipse parenti fecerat et Stygia
candentem tinxerat unda. exim
quae mediis ingenti adnixa columnae aedibus
astabat, ualidam ui corripit hastam, Actoris Aurunci spolium,
quassatque trementem 95
uociferans: 'nunc, o numquam frustrata uocatus hasta
meos, nunc tempus adest: te maximus Actor, te
Turni nunc dextra gerit; da sternere corpus loricamque
manu ualida lacerare reuulsam semiuiri Phrygis
et foedare in puluere crinis 100
uibratos calido ferro murraque madentis.' his agitur furiis,
totoque ardentis ab ore scintillae
absistunt, oculis micat acribus ignis, mugitus ueluti cum
prima in proelia taurus terrificos ciet
aut irasci in cornua temptat 105 arboris obnixus
trunco, uentosque lacessit ictibus aut sparsa
ad pugnam proludit harena. |
Dicho
esto, retiróse al punto a su palacio, pidió sus caballos y se regocijó
viéndolos estremecerse de gozo ante él; caballos preciosos, que la misma
Oritia diera en otro tiempo a Pilumno, y que aventajaban a la nieve en
blancura, y en velocidad a las auras. Rodéanlos
sus diligentes aurigas, que con las huecas palmas les baten el pecho y les
peinan las largas crines. Viste
en seguida de oro y blanco latón, cíñese
la espada, embraza el escudo y corona su cabeza con dos rojos penachos; espada
que el mismo dios ignipotente forjara para su padre Dauno y templara aún
candente en las ondas Estigias. Ase
en seguida con briosa mano recia lanza que pendía de una alta columna en medio
de su palacio, despojo del aurunco Actor, y exclama blandiéndola: "Ya
es llegado el gran momento, ¡Oh lanza, que jamás burlaste mis deseos! Tiempo
fue en que te empuñaba el grande Actor; hoy te empuña Turno. Concédeme
debelar el cuerpo y destrozar con pujante mano izquierda la arrancada loriga
de aquel medio hombre frigio, y manchar en el polvo sus cabellos rizados con
caliente hierro y perfumados con mirra." Así
se agita furioso, y de su rostro todo saltan chispas; fuego brotan sus
feroces ojos. No
de otra suerte, cuando se apresta a su primera lucha, lanza un toro terribles
mugidos y prueba irritado las astas topando el tronco de un árbol, desgarra
el viento a cornadas, y con la arena que esparcen sus pies preludia la pelea. |
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Nec
minus interea maternis saeuus in armis Aeneas
acuit Martem et se suscitat ira, oblato
gaudens componi foedere bellum. 110
tum socios maestique metum solatur Iuli fata
docens, regique iubet responsa Latino certa
referre uiros et pacis dicere leges. Postera
uix summos spargebat lumine montis orta
dies, cum primum alto se gurgite tollunt 115
Solis equi lucemque elatis naribus efflant: campum ad certamen
magnae sub moenibus urbis dimensi
Rutulique uiri Teucrique parabant in
medioque focos et dis communibus aras gramineas.
alii fontemque ignemque ferebant 120
uelati limo et uerbena tempora uincti. procedit
legio Ausonidum, pilataque plenis agmina
se fundunt portis. hinc Troius omnis Tyrrhenusque
ruit uariis exercitus armis, haud
secus instructi ferro quam si aspera Martis 125
pugna uocet. nec non mediis in milibus ipsi ductores
auro uolitant ostroque superbi, et
genus Assaraci Mnestheus et fortis Asilas et
Messapus equum domitor, Neptunia proles; utque
dato signo spatia in sua quisque recessit, 130
defigunt tellure hastas et scuta reclinant. tum
studio effusae matres et uulgus inermum inualidique
senes turris ac tecta domorum obsedere,
alii portis sublimibus astant. |
Entre
tanto Eneas, vestidas las armas que le diera su madre, se inflama no menos en
fiero ardor bélico y da rienda suelta a su ira, regocijándose, empero, a la
idea de terminar la guerra con el pactado duelo. Consuela a sus compañeros, y
desvanece los temores del afligido Iulo, declarándoles lo que tiene anunciado
el destino; en seguida manda que fieles mensajeros lleven su respuesta al rey
Latino, y las condiciones de la paz. Apenas la aurora del siguiente día doró con
su resplandor las cimas de los más altos montes, a la hora en que los
caballos del sol asoman levantándose del profundo abismo del mar, soplando
por la erguida nariz torrentes de luz, Rútulos y Teucros en número igual
estaban ya disponiendo bajo los muros de la gran ciudad el palenque para el
duelo. Levantan en el centro hogueras y altares de césped en honor de sus
comunes dioses; otros, cubiertas las cabezas con velos de lino y ceñidas de
verbena las sienes, llevaban el agua y el fuego para los sacrificios. Sale el
primero el ejército ausonio, cuyas armadas haces se extienden por el llano
desde las puertas que llenan su muchedumbre; en seguida todo el ejército
troyano y el tirreno, con diversas armas, se precipitan también de sus
reales, no de otra suerte armados cual si los aguardase recia batalla: por
entre las apiñadas filas circulan rápidamente, con vistosos arreos de oro y
púrpura, los capitanes Mnesteo, del linaje de Asaraco, y el fuerte Asilas y
Mesapo, domador de caballos, hijo de Neptuno; luego que a una señal dada,
cada cual se retira al espacio que le está señalado, todos hincan las lanzas
en tierra y reclinan en ellas los escudos: entonces las matronas, aguijadas
de gran curiosidad, y el vulgo inerme y los débiles ancianos se agolpan a las
torres y a los tejados de las casas, mientras otros trepan a las más altas
puertas de la ciudad y del campamento. |
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At
Iuno ex summo (qui nunc Albanus habetur; 135
tum neque nomen erat neque honos aut gloria monti) prospiciens
tumulo campum aspectabat et ambas Laurentum
Troumque acies urbemque Latini. extemplo Turni sic
est adfata sororem diua deam, stagnis
quae fluminibusque sonoris 140 praesidet (hunc
illi rex aetheris altus honorem Iuppiter erepta
pro uirginitate sacrauit): 'nympha,
decus fluuiorum, animo gratissima nostro, scis
ut te cunctis unam, quaecumque Latinae magnanimi
Iouis ingratum ascendere cubile, 145
praetulerim caelique libens in parte locarim: disce
tuum, ne me incuses, Iuturna, dolorem. qua
uisa est Fortuna pati Parcaeque sinebant cedere
res Latio, Turnum et tua moenia texi; nunc
iuuenem imparibus uideo concurrere fatis, 150
Parcarumque dies et uis inimica propinquat. non pugnam
aspicere hanc oculis, non foedera possum. tu
pro germano si quid praesentius audes, perge;
decet. forsan miseros meliora sequentur.' uix
ea, cum lacrimas oculis Iuturna profundit 155
terque quaterque manu pectus percussit honestum. 'non lacrimis hoc
tempus' ait Saturnia Iuno: 'accelera
et fratrem, si quis modus, eripe morti; aut
tu bella cie conceptumque excute foedus. auctor
ego audendi.' sic exhortata reliquit 160
incertam et tristi turbatam uulnere mentis. |
Entre
tanto Juno, desde la cumbre del monte que hoy se llama Albano, y que a la
sazón no tenía nombre, ni culto, ni gloria, contemplaba todo el campo, y las
dos huestes de Laurentinos y Troyanos, y la ciudad del rey Latino; luego
de repente habló así a la hermana de Turno, diosa también, que preside en los
lagos y en los sonoros ríos; sacro honor
que le concediera Júpiter, alto rey del éter, en pago de su robada
virginidad: "Ninfa,
ornamento de los ríos, gratísima a mi ánimo, bien sabes cómo entre todas las
vírgenes latinas que han subido al lecho infiel del magnánimo Júpiter, tú
eres la que he preferido y a quien he dado gustosa un lugar en el cielo; oye
ahora, ¡Oh Iuturna! y no me inculpes por ello, el dolor que te aguarda. Mientras
la fortuna parecía consentirlo, y permitían las Parcas que todo cediese al
Lacio, cubrí con mi egida a Turno y tus murallas; ahora
veo al mancebo próximo a arrostrar desiguales trances, y que se acerca el día
que le han señalado las Parcas y la enemiga fuerza del hado. Yo no puedo ver
con mis ojos esa lid ni los pactos que le seguirán; tú, si algo grande osas
hacer por tu hermano, hazlo; debes hacerlo; acaso lleguen mejores días para
los desgraciados.” Oído
que hubo estas palabras, rompió Iuturna a llorar, y tres y cuatro veces se
golpeó con la mano el hermoso pecho. "No
es ocasión ésta de lágrimas, prosiguió la hija de Saturno; date prisa, y si
puedes, libra a tu hermano de la muerte, o provoca de nuevo la guerra y rompe
los recientes pactos. Mío es este atrevido pensamiento." Después de
exhortarla así, dejóla indecisa y conturbada la mente con tan dolorosas
nuevas. |
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Interea reges
ingenti mole Latinus quadriiugo uehitur
curru (cui tempora circum aurati bis sex
radii fulgentia cingunt, Solis aui specimen),
bigis it Turnus in albis, 165
bina manu lato crispans hastilia ferro. hinc
pater Aeneas, Romanae stirpis origo, sidereo
flagrans clipeo et caelestibus armis et
iuxta Ascanius, magnae spes altera Romae, procedunt
castris, puraque in ueste sacerdos 170
saetigeri fetum suis intonsamque bidentem attulit
admouitque pecus flagrantibus aris. illi
ad surgentem conuersi lumina solem dant
fruges manibus salsas et tempora ferro summa
notant pecudum, paterisque altaria libant. 175
Tum pius Aeneas stricto sic ense precatur: 'esto
nunc Sol testis et haec mihi terra uocanti, quam
propter tantos potui perferre labores, et
pater omnipotens et tu Saturnia coniunx (iam
melior, iam, diua, precor), tuque inclute Mauors, 180
cuncta tuo qui bella, pater, sub numine torques; fontisque
fluuiosque uoco, quaeque aetheris alti religio
et quae caeruleo sunt numina ponto: cesserit
Ausonio si fors uictoria Turno, conuenit
Euandri uictos discedere ad urbem, 185 cedet Iulus
agris, nec post arma ulla rebelles Aeneadae referent
ferroue haec regna lacessent. sin
nostrum adnuerit nobis uictoria Martem (ut potius reor et
potius di numine firment), non
ego nec Teucris Italos parere iubebo 190
nec mihi regna peto: paribus se legibus ambae inuictae
gentes aeterna in foedera mittant. sacra
deosque dabo; socer arma Latinus habeto, imperium sollemne
socer; mihi moenia Teucri constituent
urbique dabit Lauinia nomen.' |
Salen
en tanto los dos reyes: Latino, ceñidas las sienes de una corona de doce refulgentes
rayos de oro, imagen de su abuelo el Sol, va en un soberbio carro que
arrastra una cuadriga, y Turno en otro, tirado por dos caballos blancos,
blandiendo en su mano dos dardos de anchas puntas de hierro. Deja
en seguida los reales y va a su encuentro el caudillo Eneas, origen de la
romana estirpe, espléndido con su rutilante escudo y sus divinas armas,
acompañado de Ascanio, otra esperanza de la gran Roma; el sumo sacerdote,
vestido de blanco, lleva en sus brazos un lechoncillo y una cordera de largo
vellón, y los conduce a las encendidas aras. Vueltos
los ojos al sol naciente, traen ambos reyes la sagrada mola, cortan con un
cuchillo la cerviz de las reses, y con las copas hacen libaciones en los
altares. Entonces el piadoso Eneas, desenvainando el acero, prorrumpe en
estas preces: "Sedme
ahora testigos, ¡Oh sol y oh tierra de Italia, que invoco y por la que tantos
y tan grandes afanes he arrostrado! y tú, ¡Oh padre omnipotente, y oh Juno,
hija de Saturno, diosa a quien ruego que me seas menos adversa! y tú, ¡Oh
ínclito Marte, que riges con tu numen todas las guerras; y
oh fuentes y ríos, y oh vosotras, divinidades todas del alto éter y del
cerúleo ponto! Si
la fortuna diere la victoria al ausonio Turno, los vencidos se retirarán a la
ciudad de Evandro. Iulo
abandonará estos campos, y los soldados de Eneas nunca harán armas contra
ellos como rebeldes ni talarán a hierro estos reinos; pero si la victoria se
declarase en favor de nuestras armas (como lo creo, y ¡ojalá confirmen los
dioses mi creencia!), no
mandaré a los Italos que obedezcan a los Teucros, ni reinaré sobre ellos;
regidas por las mismas leyes ambas invictas naciones, se unirán con eterna
alianza. Yo daré a Italia nuestro culto y nuestros dioses; mi suegro Latino
conservará sus armas, conservará su solemne imperio, y los Teucros me
edificarán una ciudad, a la cual dará Lavinia su nombre. |
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195 Sic prior
Aeneas, sequitur sic deinde Latinus suspiciens caelum,
tenditque ad sidera dextram: 'haec eadem, Aenea,
terram, mare, sidera, iuro Latonaeque genus
duplex Ianumque bifrontem, uimque deum
infernam et duri sacraria Ditis; 200
audiat haec genitor qui foedera fulmine sancit. tango
aras, medios ignis et numina testor: nulla
dies pacem hanc Italis nec foedera rumpet, quo
res cumque cadent; nec me uis ulla uolentem auertet, non, si
tellurem effundat in undas 205
diluuio miscens caelumque in Tartara soluat, ut sceptrum hoc'
(dextra sceptrum nam forte gerebat) 'numquam
fronde leui fundet uirgulta nec umbras, cum
semel in siluis imo de stirpe recisum matre
caret posuitque comas et bracchia ferro, 210
olim arbos, nunc artificis manus aere decoro inclusit
patribusque dedit gestare Latinis.' talibus
inter se firmabant foedera dictis conspectu
in medio procerum. tum rite sacratas in
flammam iugulant pecudes et uiscera uiuis 215
eripiunt, cumulantque oneratis lancibus aras. |
Habló
así primero Eneas; luego prosiguió Latino en estos términos, alzando al cielo
los ojos y las manos: "Yo
también ¡Oh Eneas! juro por la tierra y el mar y las estrellas, por los hijos
de Latona y por el bifronte Jano, por el poder de los dioses infernales y por
los santuarios del inexorable Dite! Oiga
estas palabras el supremo Padre, que sanciona los pactos con su rayo. Con la
mano en el ara, pongo por testigos a estos fuegos sagrados y a todos los
númenes de que en ningún tiempo, suceda lo que suceda, quebrantarán los
Italos esta paz, estos pactos, que acepto con libre voluntad; juro que
ninguna fuerza bastará nunca a apartarme de ellos, aun cuando un diluvio
anegara la tierra y el firmamento se desplomara en el Tártaro. Mi palabra es
como este cetro (pues a la sazón lo tenía en la diestra), que nunca ya
brotará ramas, ni dará sombra, desde que, cortado de raíz en la selva, perdió
su madre la tierra y a impulso de la segur depuso cabellera y brazos; árbol
en otro tiempo, hoy en la mano del artífice le ha guarnecido de magnífico
bronce, y dádole a empuñar a los reyes latinos" Con
tales palabras afirmaban aquella alianza, en presencia y en medio de sus
próceres; en seguida, conforme a los ritos, degüellan en la llama las
sagradas víctimas, arráncanles aún vivas las entrañas y aglomeran en los
altares bandejas cargadas de ofrendas. |
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At
uero Rutulis impar ea pugna uideri iamdudum
et uario misceri pectora motu, tum magis ut
propius cernunt non uiribus aequos. adiuuat incessu
tacito progressus et aram 220 suppliciter
uenerans demisso lumine Turnus pubentesque
genae et iuuenali in corpore pallor. quem
simul ac Iuturna soror crebrescere uidit sermonem
et uulgi uariare labantia corda, in
medias acies formam adsimulata Camerti, 225
cui genus a proauis ingens clarumque paternae nomen
erat uirtutis, et ipse acerrimus armis, in
medias dat sese acies haud nescia rerum rumoresque
serit uarios ac talia fatur: 'non
pudet, o Rutuli, pro cunctis talibus unam 230
obiectare animam? numerone an uiribus aequi non
sumus? en, omnes et Troes et Arcades hi sunt, fatalisque
manus, infensa Etruria Turno: uix
hostem, alterni si congrediamur, habemus. ille quidem ad
superos, quorum se deuouet aris, 235 succedet fama
uiuusque per ora feretur; nos
patria amissa dominis parere superbis cogemur,
qui nunc lenti consedimus aruis.' |
Tiempo
ha ya, empero, que aquel combate empieza a parecer desigual a los Rútulos,
agitados de varios movimientos; y ahora, que lo ven tan cercano, consideran
más que nunca desproporcionadas las fuerzas de los dos rivales. Aumentan sus
temores el aspecto de Turno, que se adelanta con callado paso y se postra
ante el altar, bajos los ojos, marchito el rostro y cubierto de palidez su
cuerpo juvenil. Apenas
vio su hermana Iuturna que iban creciendo aquellos rumores y mudándose las
volubles disposiciones de la multitud, tomó la figura de Camerto, guerrero
de alta prosapia, cuyo nombre hicieran célebre el gran valor de su padre y su
propio esfuerzo, y
metiéndose por medio de las filas, va sembrando con maña varios rumores,
diciendo: "¿No os da vergüenza ¡Oh Rútulos! exponer
por vosotros todos las vida de un solo hombre? ¿No les igualamos en número y fuerzas? Helos a todos allí,
Troyanos y Arcades, y la Etruria, hueste fatal, conjurada contra Turno. Si
peleamos con ellos uno a uno, apenas tendremos enemigos para todos. Hasta los
mismos dioses llegará la fama del que se consagre en sus aras, y su nombre
correrá en vida de boca en boca, una vez perdida la patria, tendremos que
obedecer a unos soberbios dominadores, en premio de estarnos ahora tendidos y
ociosos en nuestros campos." |
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Talibus
incensa est iuuenum sententia dictis iam
magis atque magis, serpitque per agmina murmur: 240
ipsi Laurentes mutati ipsique Latini. qui
sibi iam requiem pugnae rebusque salutem sperabant,
nunc arma uolunt foedusque precantur infectum et Turni
sortem miserantur iniquam. his aliud maius
Iuturna adiungit et alto 245 dat signum
caelo, quo non praesentius ullum turbauit mentes
Italas monstroque fefellit. namque uolans
rubra fuluus Iouis ales in aethra litoreas agitabat
auis turbamque sonantem agminis
aligeri, subito cum lapsus ad undas 250 cycnum
excellentem pedibus rapit improbus uncis. arrexere
animos Itali, cunctaeque uolucres conuertunt
clamore fugam (mirabile uisu), aetheraque
obscurant pennis hostemque per auras facta
nube premunt, donec ui uictus et ipso 255
pondere defecit praedamque ex unguibus ales proiecit
fluuio, penitusque in nubila fugit. |
Estas
razones inflaman más y más a la juventud guerrera; sordo murmullo circula por
las huestes; múdanse las voluntades, los mismos Laurentinos, los Latinos
mismos, que antes esperaban el término de la guerra como la salvación del
Estado, piden ahora armas, reclaman el rompimiento de los pactos y se
conduelen de la injusta suerte de Turno. A estos elementos de discordia añade
Iuturna otro mayor, cuya señal da en el alto cielo, suscitando un prodigio,
que exaltó al más alto punto la imaginación de los Italos. Ocurrió, pues, que
volando por el inflamado éter la roja ave de Júpiter, perseguía a los pájaros
de las riberas y a la resonante turba del batallón alado, cuando de pronto,
desplomándose feroz sobre las olas, arrebató en sus garras un hermosísimo
cisne. Recobráronse
los Italos al ver ¡Oh portento! cómo todas las aves, reuniéndose con grandes
clamores y obscureciendo el éter con sus alas, acosan al enemigo, apiñadas a
manera de negra nube por las auras, hasta que vencido por su empuje y por el
peso de su presa, la soltó de las garras, dejándola caer en el río, y huyendo
fue a internarse en el firmamento. |
|
Tum
uero augurium Rutuli clamore salutant expediuntque
manus, primusque Tolumnius augur 'hoc erat, hoc
uotis' inquit 'quod saepe petiui. 260
accipio agnoscoque deos; me, me duce ferrum corripite,
o miseri, quos improbus aduena bello territat
inualidas ut auis, et litora uestra ui
populat. petet ille fugam penitusque profundo uela
dabit. uos unanimi densete cateruas 265 et regem uobis
pugna defendite raptum.' dixit, et aduersos
telum contorsit in hostis procurrens;
sonitum dat stridula cornus et auras certa
secat. simul hoc, simul ingens clamor et omnes turbati
cunei calefactaque corda tumultu. 270
hasta uolans, ut forte nouem pulcherrima fratrum corpora
constiterant contra, quos fida crearat una
tot Arcadio coniunx Tyrrhena Gylippo, horum unum ad
medium, teritur qua sutilis aluo balteus et laterum
iuncturas fibula mordet, 275 egregium forma
iuuenem et fulgentibus armis, transadigit costas
fuluaque effundit harena. at fratres,
animosa phalanx accensaque luctu, pars gladios
stringunt manibus, pars missile ferrum corripiunt
caecique ruunt. quos agmina contra 280 procurrunt
Laurentum, hinc densi rursus inundant Troes
Agyllinique et pictis Arcades armis: sic
omnis amor unus habet decernere ferro. |
Saludan
los Rútulos con gran clamoreo aquel agüero y empuñan las armas. El augur
Tolumnio el primero, "esto era, exclama, esto era lo que tantas veces
pidieron mis votos; acepto el presagio y reconozco en él la voluntad de los
dioses; seguidme, esgrimid las espadas, infelices a quienes un pérfido
extranjero tiene aterrados con esta guerra, como a una bandada de débiles
aves. A viva fuerza tala hoy vuestras playas; mas pronto apelará a la fuga,
dando la vela a lejanos mares. Vosotros unánimes agrupaos en recio tropel y
acudid a defender con las armas al Rey que os arrebatan." Dijo,
y adelantándose, disparó un venablo contra los enemigos que tenía enfrente;
resuena el rechinante proyectil y certero corta las auras; álzase al propio
tiempo un clamor, revuélvense todas las huestes y el tumulto enardece los
corazones. Va
el asta en su vuelo a caer casualmente en medio de los nueve hermosísimos
hermanos, habidos por el árcade Gilippo de una tirrena, su fiel esposa, e
hiriendo a uno de ellos, gallardo mancebo, cubierto de lucientes armas, allí
donde el sutil tahalí ciñe el vientre y donde la hebilla muerde los dos cabos
de la corres, le atraviesa las costillas y lo derriba en la roja arena. Sus
hermanos, animosa falange, inflamados por el dolor y ciegos de ira, se
precipitan unos con espada en mano, otros blandiendo sus dardos: salen
a su encuentro las escuadras laurentinas; en seguida se lanzan como un
torrente en apiñado tropel los Troyanos, los Etruscos y los Arcades con sus
pintadas armas; |
|
diripuere
aras, it toto turbida caelo tempestas
telorum ac ferreus ingruit imber, 285
craterasque focosque ferunt. fugit ipse Latinus pulsatos
referens infecto foedere diuos. infrenant alii
currus aut corpora saltu subiciunt in equos
et strictis ensibus adsunt. Messapus regem
regisque insigne gerentem 290 Tyrrhenum
Aulesten, auidus confundere foedus, aduerso proterret
equo; ruit ille recedens et miser oppositis
a tergo inuoluitur aris in caput inque
umeros. at feruidus aduolat hasta Messapus
teloque orantem multa trabali 295 desuper altus
equo grauiter ferit atque ita fatur: 'hoc habet, haec
melior magnis data uictima diuis.' concurrunt
Itali spoliantque calentia membra. obuius ambustum
torrem Corynaeus ab ara corripit et
uenienti Ebyso plagamque ferenti 300 occupat os
flammis: olli ingens barba reluxit nidoremque ambusta
dedit. super ipse secutus caesariem laeua
turbati corripit hostis impressoque genu
nitens terrae applicat ipsum; sic rigido latus
ense ferit. Podalirius Alsum 305 pastorem
primaque acie per tela ruentem ense sequens nudo
superimminet; ille securi aduersi frontem
mediam mentumque reducta dissicit et sparso
late rigat arma cruore. olli dura quies
oculos et ferreus urget 310 somnus, in
aeternam conduntur lumina noctem. |
un
mismo bélico furor arrastra a todos. Ruedan los altares; una tempestad de
dardos obscurece el cielo; una lluvia de hierro cae sobre ambos ejércitos.
Llévanse las aras y los vasos sagrados; huye el mismo rey Latino, llevándose
los dioses ultrajados por el impío rompimiento de los pactos. Unos
enganchan los carros o montan de un salto a caballo, y espada en mano acuden
a la lid. Mesapo, impaciente por romper las paces, embiste con su caballo al
rey tirreno Aulestes, que llevaba las insignias reales; cae éste al choque
cuando se disponía a retroceder, y tropezando en los altares, va a dar de
cabeza y con los hombros en medio de ellos; acude con su enorme lanza el
fogoso Mesapo, y cogiéndole entre los pies de su caballo y alanceándole a
pesar de sus súplicas, exclama así: "Muerto
es ya; ¡ésta es la mejor víctima que hemos ofrecido a los grandes
dioses!" Acuden los Italos y despojan su cadáver caliente todavía.
Corineo coge del ara un tizón y abrasa con él la cara a Ebuso, que acudía
sembrando estrago; prende
la llama en su larga barba, de que se exhala un fuerte olor; precipítase en
seguida Corineo sobre su conturbado enemigo, y asiéndole de la cabellera con
la izquierda, lo derriba en tierra, y sujetándolo así con la rodilla, le
hinca en el costado la recia espada. Podalirio acosa de cerca con el acero
desnudo al pastor Also, que en la primera fila se precipitaba por en medio de
los dardos; mas
éste, revolviendo la segur, le
divide por mitad la frente y la barba, y con su vertida sangre riega sus
armas. Un
duro reposo y un sueño de hierro abruma sus ojos, que se cierran para eterna
noche. |
|
At pius Aeneas
dextram tendebat inermem nudato
capite atque suos clamore uocabat: 'quo
ruitis? quaeue ista repens discordia surgit? o
cohibete iras! ictum iam foedus et omnes 315
compositae leges. mihi ius concurrere soli; me
sinite atque auferte metus. ego foedera faxo firma manu; Turnum
debent haec iam mihi sacra.' has
inter uoces, media inter talia uerba ecce
uiro stridens alis adlapsa sagitta est, 320
incertum qua pulsa manu, quo turbine adacta, quis tantam
Rutulis laudem, casusne deusne, attulerit; pressa
est insignis gloria facti, nec
sese Aeneae iactauit uulnere quisquam. Turnus
ut Aenean cedentem ex agmine uidit 325
turbatosque duces, subita spe feruidus ardet; poscit
equos atque arma simul, saltuque superbus emicat in currum
et manibus molitur habenas. multa
uirum uolitans dat fortia corpora leto. seminecis
uoluit multos: aut agmina curru 330
proterit aut raptas fugientibus ingerit hastas. qualis
apud gelidi cum flumina concitus Hebri sanguineus
Mauors clipeo increpat atque furentis bella
mouens immittit equos, illi aequore aperto ante
Notos Zephyrumque uolant, gemit ultima pulsu 335
Thraca pedum circumque atrae Formidinis ora Iraeque
Insidiaeque, dei comitatus, aguntur: talis
equos alacer media inter proelia Turnus fumantis
sudore quatit, miserabile caesis hostibus
insultans; spargit rapida ungula rores 340
sanguineos mixtaque cruor calcatur harena. |
En
tanto el piadoso Eneas, desnuda la cabeza, tendía a los suyos la desarmada
diestra y los llamaba a gritos, diciéndoles: “¿A
do os precipitáis? ¿Qué súbita discordia es ésta que se suscita? ¡Ah!
¡Refrenad las iras! ajustados están ya los pactos, arregladas todas las
condiciones; sólo yo tengo derecho para lidiar; dejadme que acuda a la lid y
deponed todo temor; yo afianzaré el tratado con mi mano; estos sacrificios me
aseguran que mediré mis armas con Turno." Esto
decía, cuando de pronto llega silbando y le hiere una saeta, disparada no se
sabe por quién, traída
no se sabe por qué empuje. Ignórase
cuál azar o cuál dios diera a los Rútulos tamaña
prez; perdida fue la gloria de aquella proeza, pues
ninguno se jactó de haber herido a Eneas. Turno,
viendo a Eneas retirarse del campo y conturbados a sus caudillos, arde en
súbita esperanza; pide
sus caballos y sus armas, de un salto se precipita soberbio en su carro y ase
las riendas. En
su rápida carrera da muerte a multitud de fuertes guerreros, derriba a muchos
medio muertos, arrolla con su carro los batallones y clava en los fugitivos
las lanzas que les ha arrebatado. Cual
el sanguinoso Marte, cuando en la margen del helado Hebro golpea enfurecido
su escudo y provocando guerras, lanza sus ardientes caballos, que vuelan por
el tendido campo dejando atrás a los notos y al céfiro; treme al batir de los
cascos la Tracia hasta en sus últimos confines, y giran en torno, comitiva
del dios, el negro Miedo, las Iras, las Asechanzas; tal
en lo más recio de la pelea aguija Turno ufano sus caballos humeantes de sudor,
insultando a sus enemigos miserablemente sacrificados; el rápido casco de sus
caballos esparce sangriento rocío y estampa sus huellas en la tierra empapada
de sangre. |
|
iamque
neci Sthenelumque dedit Thamyrumque Pholumque, hunc
congressus et hunc, illum eminus; eminus ambo Imbrasidas,
Glaucum atque Laden, quos Imbrasus ipse nutrierat
Lycia paribusque ornauerat armis 345
uel conferre manum uel equo praeuertere uentos. Parte
alia media Eumedes in proelia fertur, antiqui
proles bello praeclara Dolonis, nomine
auum referens, animo manibusque parentem, qui quondam,
castra ut Danaum speculator adiret, 350
ausus Pelidae pretium sibi poscere currus; illum Tydides alio
pro talibus ausis adfecit pretio nec
equis aspirat Achilli. hunc procul ut
campo Turnus prospexit aperto, ante leui iaculo
longum per inane secutus 355 sistit equos
biiugis et curru desilit atque semianimi
lapsoque superuenit, et pede collo impresso
dextrae mucronem extorquet et alto fulgentem tingit
iugulo atque haec insuper addit: 'en
agros et, quam bello, Troiane, petisti, 360
Hesperiam metire iacens: haec praemia, qui me ferro
ausi temptare, ferunt, sic moenia condunt.' huic
comitem Asbyten coniecta cuspide mittit Chloreaque
Sybarimque Daretaque Thersilochumque et sternacis equi lapsum
ceruice Thymoeten. 365
ac uelut Edoni Boreae cum spiritus alto insonat
Aegaeo sequiturque ad litora fluctus, qua
uenti incubuere, fugam dant nubila caelo: sic Turno,
quacumque uiam secat, agmina cedunt conuersaeque ruunt
acies; fert impetus ipsum 370 et cristam
aduerso curru quatit aura uolantem. non tulit
instantem Phegeus animisque frementem obiecit sese ad
currum et spumantia frenis ora
citatorum dextra detorsit equorum. |
Ya
había dado muerte a Stenelo, a Tamiris y
a Folo; a
estos dos cuerpo a cuerpo, al primero de lejos; de lejos también a Glauco y
Lades, hijos de Imbraso, a quienes su mismo padre había criado en la Licia y
vestido de iguales armas, y enseñándoles a pelear y a correr a caballo más
veloces que el viento. Precipítase
por otra parte en medio de la lid Eumedes, hijo del viejo Dolón, raza
preclara en armas; revivían en él, con el nombre de su abuelo, el valor y
esfuerzo de su padre, el cual, en otro tiempo, habiéndose metido como espía
en los reales de los Griegos, osó reclamar por merced el carro del hijo de
Peleo; pero otro premio dio el de Tideo a su proeza y ya no aspira Dolón a
los caballos de Aquiles. Apenas
le hubo divisado turno a los lejos en el dilatado campo, fuéle en vano
persiguiendo largo trecho con una ligera lanza; logrando al fin atajar su
tiro, salta del carro y derriba a Eumedes medio muerto, se precipita sobre
él, y poniéndole un pie en el cuello, le arranca la espada de la diestra y se
la hunde centelleante en la garganta, exclamando: "Estos son, ¡Oh Troyano!
éstos son los campos, ésta es la Hesperia que has venido a conquistar y que
ahora mides con tu cuerpo postrado en tierra; éste es el premio reservado a
los que osan provocarme con la espada; ¡Así levantan murallas!" Asesta
en seguida un dardo y envía a Asbutes a acompañar a Eumudes y también a
Cloreo, s Sibaris, a Dares, a Tersíloco y a Timetes, arrojado por la cerviz
de su arrodillado corcel. Cual
al empuje del Bóreas que sopla del monte Edón, retumba el mar Egeo y refluyen
las olas hacia la playa y se disipan las nubes en el cielo, tal cejan y
sucumben arrollados los escuadrones troyanos por donde quiera que acomete
Turno y se abre paso; su propio ímpetu le arrebata, y el aura que sopla de
frente a su carro le agita el flotante penacho. No
pudo Fegeo llevar en paciencia tanta audacia y tales bríos y echándose al
encuentro del carro, asió del espumante freno a los velocísimos caballos,
torciéndoles la carrera; |
|
dum trahitur
pendetque iugis, hunc lata retectum 375 lancea consequitur
rumpitque infixa bilicem loricam et summum
degustat uulnere corpus. ille tamen clipeo
obiecto conuersus in hostem ibat et auxilium
ducto mucrone petebat, cum rota
praecipitem et procursu concitus axis 380 impulit
effunditque solo, Turnusque secutus imam inter galeam
summi thoracis et oras abstulit ense
caput truncumque reliquit harenae. Atque
ea dum campis uictor dat funera Turnus, interea
Aenean Mnestheus et fidus Achates 385
Ascaniusque comes castris statuere cruentum alternos
longa nitentem cuspide gressus. saeuit
et infracta luctatur harundine telum eripere
auxilioque uiam, quae proxima, poscit: ense
secent lato uulnus telique latebram 390
rescindant penitus, seseque in bella remittant. iamque
aderat Phoebo ante alios dilectus Iapyx Iasides,
acri quondam cui captus amore ipse
suas artis, sua munera, laetus Apollo augurium
citharamque dabat celerisque sagittas. 395
ille, ut depositi proferret fata parentis, scire
potestates herbarum usumque medendi maluit
et mutas agitare inglorius artis. |
y
mientras arrastrado por ellos, y colgado del yugo, descubre el pecho,
alcánzale la poderosa lanza de Turno, que rompiéndole la recia loriga, le
hiere ligeramente; él,
empero, cubriéndose con su broquel y vuelto de cara a su enemigo, dejábase
arrastrar espada en mano, gritando socorro, hasta
que el rápido empuje del eje le precipita al suelo y le atropellan las
ruedas; Turno entonces va a él y
de un revés, dado entre el almete y el peto, le corta la cabeza y abandona en
la arena el inerte tronco. Mientras Turno vencedor hace en el campo de
batalla tales estragos, Mnesteo, el fiel Acates y
Ascanio se llevaban a los reales a Eneas ensangrentado y apoyándose a cada
paso en su larga lanza. Lleno
de ira, pugna por arrancarse del muslo el roto dardo y pide socorro, pero
pronto, ¡Pronto! ¡Que le sajen la herida con una ancha espada; que le abran
un hondo boquete para extraer la punta; que le restituyan pronto a la pelea! Ya
se hallaba junto a él Iapis, hijo de Iaso, predilecto de Febo, a quien en
otro tiempo el dios, llevado
de un vehemente amor, dio ufano sus artes y todos sus dones, los agüeros, la
cítara y las veloces saetas; él,
por prolongar la vida de su desahuciado padre, prefirió conocer las virtudes
de las yerbas y los usos de la medicina, y ejercer este arte calladamente y
sin gloria. |
|
stabat
acerba fremens ingentem nixus in hastam Aeneas
magno iuuenum et maerentis Iuli 400
concursu, lacrimis immobilis. ille retorto Paeonium
in morem senior succinctus amictu multa
manu medica Phoebique potentibus herbis nequiquam
trepidat, nequiquam spicula dextra sollicitat
prensatque tenaci forcipe ferrum. 405
nulla uiam Fortuna regit, nihil auctor Apollo subuenit,
et saeuus campis magis ac magis horror crebrescit
propiusque malum est. iam puluere caelum stare uident:
subeunt equites et spicula castris densa
cadunt mediis. it tristis ad aethera clamor 410
bellantum iuuenum et duro sub Marte cadentum. Hic
Venus indigno nati concussa dolore dictamnum
genetrix Cretaea carpit ab Ida, puberibus
caulem foliis et flore comantem purpureo;
non illa feris incognita capris 415
gramina, cum tergo uolucres haesere sagittae. hoc
Venus obscuro faciem circumdata nimbo detulit, hoc fusum
labris splendentibus amnem inficit
occulte medicans, spargitque salubris ambrosiae
sucos et odoriferam panaceam. 420 fouit ea
uulnus lympha longaeuus Iapyx ignorans,
subitoque omnis de corpore fugit quippe
dolor, omnis stetit imo uulnere sanguis. iamque
secuta manum nullo cogente sagitta excidit,
atque nouae rediere in pristina uires. 425
'arma citi properate uiro! quid statis?' Iapyx conclamat
primusque animos accendit in hostem. 'non haec humanis
opibus, non arte magistra proueniunt,
neque te, Aenea, mea dextera seruat: maior agit deus atque
opera ad maiora remittit.' |
Bramaba
Eneas rabioso, apoyado en su robusta lanza, rodeado de una multitud de
guerreros y del desconsolado Iulo, inmóvil y anegado en lágrimas, mientras el
anciano Iapis, recogido atrás el manto a la manera de los alumnos de
Esculapio, cata vanamente con trémula y sabia mano la herida y le aplica las
poderosas hierbas de Febo; vanamente también tira del dardo con la diestra y
aun logra asirle con recia tenaza. Ni
la fortuna le abre camino, ni le asiste su maestro Apolo; y en tanto crece
por momentos el horror de la batalla, y amenaza más de cerca el peligro. Ya
ven el cielo cubierto de polvo; ya llega la caballería de Turno y cae en
medio de los reales una densa lluvia de dardos; hasta
los astros sube el triste clamor de los guerreros y de los que sucumben al
rigor del duro Marte. Entonces
Venus, condolida del inmerecido penar
de su hijo, va a coger en el cretense Ida las
vellosas hojas y la purpúrea flor del díctamo, bien
conocido de las cabras monteses, heridas
por veloz saeta. Trájolas
Venus, envuelta en obscura niebla, las deslíe con agua en una fúlgida copa, les
infunde ocultas virtudes y rocía el remedio con el saludable zumo de la
ambrosía y con la fragante panacea; lava
el anciano Iapis con él la llaga, sin
conocer las virtudes, y de pronto huye del cuerpo todo el dolor; restáñase la
sangre en el fondo de la herida, y siguiendo de suyo a la mano sin esfuerzo
alguno, despréndese la saeta y Eneas recobra el usado vigor. "¡Luego,
luego aprontas sus armas al héroe!
¿Qué os detiene? exclama Iapis, el primero en inflamar los ánimos
contra el enemigo; no es obra de humano auxilio ni de arte maestra esto que
habéis visto; no es mi mano ¡Oh Eneas! la que te salva; obra es de la fuerza
superior de un dios, que te reserva a mayores empresas." |
|
430
ille auidus pugnae suras incluserat auro hinc
atque hinc oditque moras hastamque coruscat. postquam
habilis lateri clipeus loricaque tergo est, Ascanium
fusis circum complectitur armis summaque
per galeam delibans oscula fatur: 435
'disce, puer, uirtutem ex me uerumque laborem, fortunam
ex aliis. nunc te mea dextera bello defensum
dabit et magna inter praemia ducet. tu
facito, mox cum matura adoleuerit aetas, sis
memor et te animo repetentem exempla tuorum 440 et pater Aeneas
et auunculus excitet Hector.' Haec ubi dicta
dedit, portis sese extulit ingens telum immane manu
quatiens; simul agmine denso Antheusque
Mnestheusque ruunt, omnisque relictis turba fluit
castris. tum caeco puluere campus 445 miscetur
pulsuque pedum tremit excita tellus. uidit ab aduerso
uenientis aggere Turnus, uidere Ausonii,
gelidusque per ima cucurrit ossa tremor; prima
ante omnis Iuturna Latinos audiit
agnouitque sonum et tremefacta refugit. 450
ille uolat campoque atrum rapit agmen aperto. qualis ubi ad
terras abrupto sidere nimbus it mare per medium
(miseris, heu, praescia longe horrescunt
corda agricolis: dabit ille ruinas arboribus
stragemque satis, ruet omnia late), 455
ante uolant sonitumque ferunt ad litora uenti: talis
in aduersos ductor Rhoeteius hostis agmen
agit, densi cuneis se quisque coactis adglomerant. ferit
ense grauem Thymbraeus Osirim, Arcetium
Mnestheus, Epulonem obtruncat Achates 460
Vfentemque Gyas; cadit ipse Tolumnius augur, primus
in aduersos telum qui torserat hostis. |
Sediento
de lidiar, cíñese el héroe las áureas grebas; maldice toda demora y vibra la
lanza; luego que ha embrazado el potente escudo y vestido la cota, estrecha a
Ascanio entre sus brazos, cubiertos de acero, y besándole amorosamente la
cabeza cuanto se lo consintió el ceñido yelmo, le habló de esta manera: "¡Aprende, hijo, de mí, valor y
verdadera fortaleza; de otros fortuna! mi diestra va ahora a lidiar en tu
defensa, y luego te asociará al glorioso galardón de estos afanes. Tú,
cuando llegues a la edad madura, acuérdate de mis hechos, y alientes tu ánimo
a seguir el ejemplo de los tuyos, la memoria de tu padre Eneas y de tu tío
Héctor." Dicho
esto, échase fuera del campo en toda su grandeza y majestad, blandiendo una
enorme lanza, y con él se precipitan en tropel Anteo, Mnesteo y toda la
muchedumbre, abandonando los reales; envuelve el campo densa nube de polvo y
retiembla la tierra bajo sus pies. Vióles Turno venir desde una altura
frontera; viéronlos
también los ausonios y un frío terror circuló
por la médula de sus huesos. Antes
que todos los Latinos, oyólos Iuturna, y
conociéndolos por el ruido, huyó despavorida. Vuela Eneas y arrastra su negra hueste por
el abierto campo; no
de otra suerte rueda hacia la tierra desde la alta mar un turbión desprendido
del rasgado firmamento; estremécense
los corazones de los míseros labradores, presagiando de lejos ruinas para los
árboles, asolación para los sembrados; todo en torno quedará arrasado;
delante vuelan los vientos, llevando sus rugidos hasta las playas. Tal el
capitán troyano impele su escuadrón contra los enemigos; trábanse todos
cuerpo a cuerpo en apretados pelotones. Timbreo
hiere con su espada al corpulento Osiris, Mnesteo a Arquetio; Acates inmola a
Epulón, Gías a Ufente; cae el mismo augur Tolumnio, el primero que asestó sus
armas contra los enemigos. |
|
tollitur
in caelum clamor, uersique uicissim puluerulenta
fuga Rutuli dant terga per agros. ipse
neque auersos dignatur sternere morti 465
nec pede congressos aequo nec tela ferentis insequitur: solum
densa in caligine Turnum uestigat lustrans,
solum in certamina poscit. Hoc concussa metu
mentem Iuturna uirago aurigam Turni
media inter lora Metiscum 470 excutit et
longe lapsum temone reliquit; ipsa
subit manibusque undantis flectit habenas cuncta
gerens, uocemque et corpus et arma Metisci. nigra
uelut magnas domini cum diuitis aedes peruolat
et pennis alta atria lustrat hirundo 475
pabula parua legens nidisque loquacibus escas, et
nunc porticibus uacuis, nunc umida circum stagna
sonat: similis medios Iuturna per hostis fertur
equis rapidoque uolans obit omnia curru, iamque hic
germanum iamque hic ostentat ouantem 480 nec conferre
manum patitur, uolat auia longe. haud
minus Aeneas tortos legit obuius orbis, uestigatque
uirum et disiecta per agmina magna uoce uocat.
quotiens oculos coniecit in hostem alipedumque
fugam cursu temptauit equorum, 485
auersos totiens currus Iuturna retorsit. |
Alzase
el vocerío hasta el cielo, y desbandados a su vez los Rútulos por los campos,
vuelven la espalda al enemigo en polvorosa fuga. No
se digna Eneas ni dar muerte a los fugitivos ni acometer a los que esperan a
pie firme y todavía le asestan dardos; sólo
a Turno busca con afán entre la densa polvareda, sólo con Turno quiere
pelear. Turbada
por su espanto la virgen Iuturna, derriba entre los jaeces a Metisco, auriga
de Turno, y le abandona a gran distancia, caído del carro, poniéndose
ella en su lugar y tomando en un todo la voz, el cuerpo, las armas de
Metisco. Cual
negra golondrina que revolotea alrededor de la gran casa de un rico,
recorriendo en su vuelo los altos atrios en busca de menudo pasto para su
gárrulo nido, y
ora resuena el batir de sus alas en los desiertos pórticos, ora en torno de
los húmedos estanques; tal Iuturna va en su carro por en medio de los
enemigos, acudiendo a todos lados en su rápida carrera y ostentando, ora
aquí, ora allí su triunfante hermano, mas sin dejarle pelear, y logrando así
alejarle del campo de batalla. En
fuerza de dar no menos vueltas y revueltas, pónesele Eneas delante a cada
momento, siempre ansioso de cerrar con él y llamándole a gritos por medio de
los rotos escuadrones; cuantas veces consigue echar la vista a su enemigo, o
prueba a alcanzar a sus caballos alados para la fuga, otras tantas Iuturna
tuerce el siempre contrapuesto carro. |
|
heu,
quid agat? uario nequiquam fluctuat aestu, diuersaeque
uocant animum in contraria curae. huic
Messapus, uti laeua duo forte gerebat lenta,
leuis cursu, praefixa hastilia ferro, 490
horum unum certo contorquens derigit ictu. substitit Aeneas
et se collegit in arma poplite subsidens;
apicem tamen incita summum hasta
tulit summasque excussit uertice cristas. tum
uero adsurgunt irae, insidiisque subactus, 495
diuersos ubi sensit equos currumque referri, multa
Iouem et laesi testatus foederis aras iam
tandem inuadit medios et Marte secundo terribilis
saeuam nullo discrimine caedem suscitat,
irarumque omnis effundit habenas. 500
Quis mihi nunc tot acerba deus, quis carmine caedes diuersas
obitumque ducum, quos aequore toto inque
uicem nunc Turnus agit, nunc Troius heros, expediat?
tanton placuit concurrere motu, Iuppiter,
aeterna gentis in pace futuras? 505
Aeneas Rutulum Sucronem (ea prima ruentis pugna
loco statuit Teucros) haud multa morantem excipit
in latus et, qua fata celerrima, crudum transadigit
costas et cratis pectoris ensem. |
Vanamente
fluctúa su espíritu en un mar de confusiones sobre lo que ha de hacer ¡ay! en
aquel trance; mil varios pensamientos le impelen a encontradas resoluciones.
En esto el rápido Mesapo, que llevaba acaso en la izquierda dos flexibles
venablos con puntas de hierro, blande uno de ellos y se lo asesta con certera
puntería. Párase Eneas y se cubre con sus armas,
doblando una rodilla, con lo que fue el venablo a darle en la cimera del
almete, llevándose las más altas plumas del penacho. Subió
de punto, con esto, su furor; y hostigando con tales insidias, viendo que no
cesaban de huir los caballos y el carro de Turno, toma repetidas veces por
testigos a Júpiter y a sus altares de aquella violación de lo pactado, y se
precipita en mitad de la pelea; y terrible con el favor de Marte, no pone
límites a sus estragos y suelta todas las riendas a su cólera. ¿Cuál dios, cuál, inspirará mis cantos para
que diga ahora tantos acerbos casos, tantos estragos diversos y tantos
caudillos inmolados en el campo de batalla, ya por Turno, ya por el héroe
troyano? ¡En tal conflicto te plugo poner, oh Júpiter, a naciones destinadas
a vivir en eterna paz! Eneas
sin más demora, arremete por el costado al rútulo Sucrón (y esta primera
embestida afirma en su puesto a los Troyanos), y con la fiera espada traspasa
las costillas y las junturas del pecho, que es la parte por donde más rápido
penetra la muerte. |
|
Turnus
equo deiectum Amycum fratremque Dioren, 510
congressus pedes, hunc uenientem cuspide longa, hunc
mucrone ferit, curruque abscisa duorum suspendit
capita et rorantia sanguine portat. ille
Talon Tanaimque neci fortemque Cethegum, tris
uno congressu, et maestum mittit Oniten, 515
nomen Echionium matrisque genus Peridiae; hic
fratres Lycia missos et Apollinis agris et
iuuenem exosum nequiquam bella Menoeten, Arcada,
piscosae cui circum flumina Lernae ars
fuerat pauperque domus nec nota potentum 520
munera, conductaque pater tellure serebat. ac uelut immissi
diuersis partibus ignes arentem in siluam
et uirgulta sonantia lauro, aut
ubi decursu rapido de montibus altis dant sonitum
spumosi amnes et in aequora currunt 525 quisque suum
populatus iter: non segnius ambo Aeneas Turnusque
ruunt per proelia; nunc, nunc fluctuat ira
intus, rumpuntur nescia uinci pectora, nunc
totis in uulnera uiribus itur. Murranum hic,
atauos et auorum antiqua sonantem 530 nomina per
regesque actum genus omne Latinos, praecipitem
scopulo atque ingentis turbine saxi excutit
effunditque solo; hunc lora et iuga subter prouoluere
rotae, crebro super ungula pulsu incita
nec domini memorum proculcat equorum. |
Turno
echa pie a tierra y pelea con Amico, derribado de su caballo, y con su
hermano Diores, a quienes hiere, a aquél con una larga lanza, a éste con la
espada, y cuelga de su carro las cortadas cabezas de ambos, que se lleva
chorreando sangre. Eneas da muerte, en un solo combate, a tres, Talón, Tanais
y el fuerte Cetego, y también al triste Onites, guerrero tebano, hijo de
Peridia. Turno
inmola a unos hermanos que habían venido de la Licia y de los campos de
Apolo, y al joven Menetes, nacido en la Arcadia, que en vano aborrecía la
guerra, y cuyo oficio era la pesca a orillas del lago de Lerna, donde
habitaba una pobre choza, sin conocer las moradas de los poderosos; su
padre cultivaba una heredad arrendada. Cual dos hogueras encendidas en los
opuestos límites de una seca espesura, entre resonantes ramas de laurel, o
como dos espumosos torrentes derrumbados de los altos montes y corren con
estruendo por el llano, arrasando uno y otro su camino, no con menor ímpetu
se precipitan Eneas y Turno en medio de la batalla: entonces
más que nunca arden sus pechos en ira; de
ellos se les saltan los jamás vencido corazones, y
echan en la matanza el resto de su brío. Ase
Eneas de un enorme peñón, y con él hiere y derriba en tierra a Murrano, muy
preciado de su antiguo abolengo, y que se decía descendiente de los reyes latinos;
cae bajo las riendas y el yugo de su carro, y
atropellado por las ruedas, pisotéanle los ardientes cascos de sus propios
caballos, olvidados de que es su amo. |
|
535
ille ruenti Hyllo animisque immane frementi occurrit
telumque aurata ad tempora torquet: olli
per galeam fixo stetit hasta cerebro. dextera
nec tua te, Graium fortissime Cretheu, eripuit
Turno, nec di texere Cupencum 540
Aenea ueniente sui: dedit obuia ferro pectora,
nec misero clipei mora profuit aerei. te
quoque Laurentes uiderunt, Aeole, campi oppetere et late
terram consternere tergo. occidis, Argiuae
quem non potuere phalanges 545 sternere nec
Priami regnorum euersor Achilles; hic
tibi mortis erant metae, domus alta sub Ida, Lyrnesi
domus alta, solo Laurente sepulcrum. totae
adeo conuersae acies omnesque Latini, omnes
Dardanidae, Mnestheus acerque Serestus 550
et Messapus equum domitor et fortis Asilas Tuscorumque
phalanx Euandrique Arcades alae, pro
se quisque uiri summa nituntur opum ui; nec
mora nec requies, uasto certamine tendunt. Hic
mentem Aeneae genetrix pulcherrima misit 555
iret ut ad muros urbique aduerteret agmen ocius
et subita turbaret clade Latinos. |
Turno
cierra con Hilo, que iba a acometerle ciego de furor, y le asesta una lanza en
las sienes, cubiertas de un yelmo de oro, atravesándole con ella y
dejándosela hincada en el cerebro. No bastó tu diestra para liberarte de
Turno, ¡Oh Creteo! el más fuerte de los Griegos, ni protegieron a Cupenco sus
dioses cuando vino sobre él Eneas, que le abrió el pecho con su pesada
espada, sin que aprovechase al mísero la defensa del herrado broquel. También
a tí, Eolo, te vieron caer los campos laurentinos y cubrir gran trecho la
tierra con tu cuerpo; ¡Tú,
a quien no pudieron postrar ni las falanges argivas, ni Aquiles, el
destructor del reino de Príamo, sucumbes aquí; aquí había señalado el destino
término a tu vida; tenías un gran palacio al pie del Ida, un gran palacio en
Lirneso; en el suelo laurentino tienes un sepulcro. Todas
las huestes, todos los Latinos, todos los Troyanos se traban en fiera lid; Mnesteo,
y el impetuoso Seresto, y Mesapo, domador de caballos, y el fuerte Asilas, y
la infantería toscana, y la caballería árcade de Evandro, todos luchan cuerpo
a cuerpo con desesperado brío, sin descanso, sin tregua, en grande y recia
batalla. En esto inspiró a Eneas su hermosísima
madre la idea de que se dirigiese a la ciudad de Laurento, de que volviese
rápidamente sobre ella sus huestes y con súbito estrago confundiese a los
Latinos: |
|
ille ut uestigans
diuersa per agmina Turnum huc atque huc
acies circumtulit, aspicit urbem immunem tanti
belli atque impune quietam. 560 continuo
pugnae accendit maioris imago: Mnesthea
Sergestumque uocat fortemque Serestum ductores,
tumulumque capit quo cetera Teucrum concurrit
legio, nec scuta aut spicula densi deponunt. celso
medius stans aggere fatur: 565
'ne qua meis esto dictis mora, Iuppiter hac stat, neu
quis ob inceptum subitum mihi segnior ito. urbem
hodie, causam belli, regna ipsa Latini, ni
frenum accipere et uicti parere fatentur, eruam
et aequa solo fumantia culmina ponam. 570 scilicet
exspectem libeat dum proelia Turno nostra
pati rursusque uelit concurrere uictus? hoc
caput, o ciues, haec belli summa nefandi. ferte
faces propere foedusque reposcite flammis.' dixerat,
atque animis pariter certantibus omnes 575
dant cuneum densaque ad muros mole feruntur; scalae
improuiso subitusque apparuit ignis. discurrunt
alii ad portas primosque trucidant, ferrum
alii torquent et obumbrant aethera telis. |
él,
mientras con vivo afán iba persiguiendo a Turno, por medio de los escuadrones
y dirigiendo los ojos por todos lados, vio la ciudad segura al lado de tantos
horrores e impunemente sosegada. Inflámale
al punto la imagen de mayor batalla, y llamando a los capitanes Mnesteo,
Sergesto y el fuerte Seresto, se sube a un collado, al que acude el resto de
los Troyanos, sin soltar ninguno el escudo ni los dardos, y puesto en medio
de ellos, les
habla así desde su altura: "Hágase
al punto lo que voy a decir: Júpiter es con nosotros: nadie tarde en
obedecerme, pues la empresa requiere gran diligencia. Si hoy esa ciudad,
causa de la guerra y capital del rey Latino, no declara que quiere recibir el
yugo y obedecer vencida, la destruiré y arrasaré sus humeantes edificios. ¿Por
ventura habré de estar aguardando a que plazca a Turno pelear conmigo, y a
que, vencido ya, pruebe fortuna segunda vez? Ahí está ¡Oh ciudadanos! la cabeza, ahí el alma de esta nefanda
guerra. Traed pronto hachas, y reclamad con incendios el cumplimiento de lo
pactado." Dijo, y todos, impulsados de igual brío, se forman en cuña, y
apretados unos contra otros, se encaminan a la ciudad. Aparecen de improviso
escalas y hogueras: unos se
precipitan a las puertas y acuchillan a los primeros que encuentran; otros
disparan dardos, y con su muchedumbre anublan el cielo. |
|
ipse
inter primos dextram sub moenia tendit 580
Aeneas, magnaque incusat uoce Latinum testaturque
deos iterum se ad proelia cogi, bis
iam Italos hostis, haec altera foedera rumpi. exoritur
trepidos inter discordia ciuis: urbem alii
reserare iubent et pandere portas 585 Dardanidis
ipsumque trahunt in moenia regem; arma ferunt alii
et pergunt defendere muros, inclusas ut cum
latebroso in pumice pastor uestigauit apes
fumoque impleuit amaro; illae intus
trepidae rerum per cerea castra 590 discurrunt
magnisque acuunt stridoribus iras; uoluitur ater odor
tectis, tum murmure caeco intus saxa sonant,
uacuas it fumus ad auras. Accidit haec
fessis etiam fortuna Latinis, quae totam luctu
concussit funditus urbem. 595 regina ut
tectis uenientem prospicit hostem, incessi
muros, ignis ad tecta uolare, nusquam
acies contra Rutulas, nulla agmina Turni, infelix
pugnae iuuenem in certamine credit exstinctum
et subito mentem turbata dolore 600
se causam clamat crimenque caputque malorum, multaque
per maestum demens effata furorem purpureos
moritura manu discindit amictus et
nodum informis leti trabe nectit ab alta. quam cladem
miserae postquam accepere Latinae, 605
filia prima manu flauos Lauinia crinis et
roseas laniata genas, tum cetera circum turba furit,
resonant late plangoribus aedes. |
Eneas
entre los primeros tiende la diestra hacia las murallas y con grandes voces
increpa a Latino; toma a los dioses por testigos de que por segunda vez le
obligan a lidiar, de que por segunda vez le hostilizan los Italos y de que
aquél es el segundo pacto que han roto. Suscita
se discordia entre los amedrentados ciudadanos; unos quieren que se le
entregue la ciudad, que se abran las puertas a los hijos de Dárdano, y traen
por fuerza a las murallas al mismo Rey; otros
se arman y corren a defender los adarves. No
de otra suerte cuando un pastor busca y descubre un enjambre metido en
esponjosa peña, y la llena de amargo humo, azoradas las abejas se agitan y
discurren por sus reales y se embravecen con grandes zumbidos; ondea el negro
y oloroso vapor por sus moradas, resuenan el interior de la peña con sordo
murmullo, y sube el humo por el aire vano. Sobrevino en esto a los fatigados Latinos
un desastre que llenó de aflicción a toda la ciudad. La
Reina, que ve desde su palacio venir a los enemigos en son de acometer las
murallas; que cunde el incendio por las casas, y que no aparecen por parte
alguna las huestes rútulas, ni la gente de Turno, cree, infeliz, que éste ha
sido muerto en la batalla, y conturbada su mente con súbito dolor, se
acusa de ser la causa primera y criminal de tantas desventuras, y fuera de
sí, exhalando en gritos mil su desesperación, rasga con su propia mano,
destinada a cercana muerte, su purpúreo manto, y suspende de una alta viga el
nudo que ha de poner término horrible a su vida. Apenas las míseras Latinas
supieron aquella catástrofe, acudieron al palacio en furioso tropel. Lavinia,
la primera, se mesa los rubios cabellos y se desgarra las rosadas mejillas;
todas alrededor del cuerpo de la Reina, llenan de lastimeros alaridos el
palacio. |
|
hinc totam infelix
uulgatur fama per urbem: demittunt mentes,
it scissa ueste Latinus 610 coniugis
attonitus fatis urbisque ruina, canitiem immundo
perfusam puluere turpans. 614 Interea
extremo bellator in aequore Turnus palantis sequitur
paucos iam segnior atque iam minus atque
minus successu laetus equorum. attulit hunc illi
caecis terroribus aura commixtum
clamorem, arrectasque impulit auris confusae sonus
urbis et inlaetabile murmur. 620 'ei mihi! quid
tanto turbantur moenia luctu? quisue
ruit tantus diuersa clamor ab urbe?' sic ait,
adductisque amens subsistit habenis. atque
huic, in faciem soror ut conuersa Metisci aurigae
currumque et equos et lora regebat, 625 talibus
occurrit dictis: 'hac, Turne, sequamur Troiugenas,
qua prima uiam uictoria pandit; sunt
alii qui tecta manu defendere possint. ingruit
Aeneas Italis et proelia miscet, et
nos saeua manu mittamus funera Teucris. 630
nec numero inferior pugnae neque honore recedes.' Turnus ad haec: |
Cunde
de allí la horrible nueva por toda la ciudad; acude
el rey Latino, rasgadas las vestiduras, anonadado a la vista del cruel destino
de su esposa, y de la ruina de su ciudad, y cubriendo de inmundo polvo su
cabellera cana, se acusa una y mil veces de no haber acogido antes al
dardanio Eneas, y de no haberle, de grado, admitido por yerno. En tanto el
belicoso Turno, en el otro extremo del campo, persigue a algunos pocos
desbandados, ya más lento y cada vez menos ufano de la velocidad de sus
caballos. Trájole entonces el aura aquel clamoreo de dolor lleno de vagos
terrores e hirieron sus atentos oídos el estruendo y el tristísimo murmullo
de la conturbada población: ¡Ay de mí!
¿Qué desastre aflige a la ciudad? ¿Por qué se elevan tales clamoreos
de todo su ámbito?", exclama,
y párase como insensato, tirando a sí las riendas: entonces su hermana
Iuturna, que bajo la figura del auriga Metisco, regía el carro, los caballos
y las riendas, se vuelve a él y le habla en estos términos: ¡Oh Turno! demos
alcance a los Troyanos por este camino que nos abre nuestra primera victoria:
otros
defenderán la ciudad. Eneas
embiste a los ítalos y les da recia batalla: hagamos nosotros fiero estrago
en los Teucros; no
te retirarás del campo ni con menos gente ni con menos honra que Eneas."
Turno le responde: |
|
'o
soror, et dudum agnoui, cum prima per artem foedera
turbasti teque haec in bella dedisti, et
nunc nequiquam fallis dea. sed quis Olympo 635
demissam tantos uoluit te ferre labores? an
fratris miseri letum ut crudele uideres? nam quid ago? aut
quae iam spondet Fortuna salutem? uidi
oculos ante ipse meos me uoce uocantem Murranum, quo non
superat mihi carior alter, 640 oppetere
ingentem atque ingenti uulnere uictum. occidit
infelix ne nostrum dedecus Vfens aspiceret; Teucri
potiuntur corpore et armis. exscindine
domos (id rebus defuit unum) perpetiar,
dextra nec Drancis dicta refellam? 645
terga dabo et Turnum fugientem haec terra uidebit? usque
adeone mori miserum est? uos o mihi, Manes, este
boni, quoniam superis auersa uoluntas. sancta
ad uos anima atque istius inscia culpae descendam
magnorum haud umquam indignus auorum.' |
"¡Oh
hermana! pues ya ha tiempo que te reconocí, desde que a favor de un ardid
rompiste mis pactos y tomaste parte en esta batalla, vanamente ¡Oh diosa!
quieres también engañarme en este instante. Mas ¿Quién pudo hacerte dejar el
Olimpo y arrostrar tamaños afanes? ¿Vienes acaso a presenciar la cruel muerte
de tu infeliz hermano? porque, ¿Qué puedo hacer? ¿Que esperanza me ofrece ya
la fortuna? Yo he visto con mis propios ojos sucumbir a impulsos de una gran
herida el gran Murrano, el más querido de mis amigos, pidiéndome auxilio.
También cayó el infeliz Ufente por no ver mi deshonra, su cuerpo y sus armas
están en poder de los Teucros. ¿He de consentir(esto solo falta a mi
ignominia) la destrucción de esa ciudad? ¿No ha de desmentir mi diestra las
palabras de Drances? ¿Habré de volver la espalda? ¿Y esta tierra ha de ver a
Turno huir? ¿Por ventura es un mal tan grande la muerte? Sedme propicios vosotros, ¡Oh dioses del
Averno! pues se ha apartado de mi el favor de los númenes celestiales. Alma
santa e inocente de este crimen, descenderé a vosotros, siempre digno de mis
grandes progenitores." |
|
650
Vix ea fatus erat: medios uolat ecce per hostis uectus
equo spumante Saces, aduersa sagitta saucius
ora, ruitque implorans nomine Turnum: 'Turne,
in te suprema salus, miserere tuorum. fulminat
Aeneas armis summasque minatur 655
deiecturum arces Italum excidioque daturum, iamque
faces ad tecta uolant. in te ora Latini, in
te oculos referunt; mussat rex ipse Latinus quos
generos uocet aut quae sese ad foedera flectat. praeterea
regina, tui fidissima, dextra 660
occidit ipsa sua lucemque exterrita fugit. soli
pro portis Messapus et acer Atinas sustentant
acies. circum hos utrimque phalanges stant
densae strictisque seges mucronibus horret ferrea;
tu currum deserto in gramine uersas.' 665
obstipuit uaria confusus imagine rerum Turnus
et obtutu tacito stetit; aestuat ingens uno
in corde pudor mixtoque insania luctu et
furiis agitatus amor et conscia uirtus. |
No
bien hubo pronunciado estas palabras, cuando he aquí que llega a escape por
en medio de los enemigos, en su caballo cubierto de espuma, Saces, herido de
un flechazo en la cara, implorando el nombre de Turno. "En ti ¡Oh Turno!
estriba nuestra postrera esperanza: ten compasión de los tuyos: Rayo de la
guerra, Eneas amenaza destruir y asolar los altos alcázares de Italia. Ya el
incendio vuela por las techumbres: a
ti, sólo a ti vuelven el rostro y los ojos los Latinos; el mismo rey Latino
titubea y duda cuál yerno elija, a qué alianza se incline: además la Reina,
parcialísima tuya, se ha dado con su propia mano desesperada muerte; solo
Mesapo y el fiero Atinas sostienen el combate en las puertas, cercadas de
apiñadas huestes y de una horrible valla de espadas desnudas, mientras
tú paseas tu carro por esta solitaria pradera." Confuso Turno con la
imagen de aquellos varios desastres, quedó como petrificado, mudo y con los
ojos fijos, hirviendo juntamente en su corazón la vergüenza, el frenesí
mezclado de dolor acerbo, su amor exaltado por las furias y el sentimiento de
su propio valor. |
|
ut primum
discussae umbrae et lux reddita menti, 670 ardentis
oculorum orbis ad moenia torsit turbidus eque
rotis magnam respexit ad urbem. Ecce autem flammis
inter tabulata uolutus ad caelum undabat
uertex turrimque tenebat, turrim compactis
trabibus quam eduxerat ipse 675 subdideratque
rotas pontisque instrauerat altos. 'iam
iam fata, soror, superant, absiste morari; quo
deus et quo dura uocat Fortuna sequamur. stat
conferre manum Aeneae, stat, quidquid acerbi est, morte
pati, neque me indecorem, germana, uidebis 680
amplius. hunc, oro, sine me furere ante furorem.' dixit,
et e curru saltum dedit ocius aruis perque
hostis, per tela ruit maestamque sororem deserit
ac rapido cursu media agmina rumpit. ac ueluti montis
saxum de uertice praeceps 685 cum ruit
auulsum uento, seu turbidus imber proluit aut annis
soluit sublapsa uetustas; fertur in abruptum
magno mons improbus actu exsultatque
solo, siluas armenta uirosque inuoluens
secum: disiecta per agmina Turnus 690
sic urbis ruit ad muros, ubi plurima fuso sanguine
terra madet striduntque hastilibus aurae, significatque
manu et magno simul incipit ore: 'parcite
iam, Rutuli, et uos tela inhibete, Latini. quaecumque
est fortuna, mea est; me uerius unum 695 pro uobis
foedus luere et decernere ferro.' |
Disipadas
aquellas primeras sombras y recobrada la luz del entendimiento, vuelve con
sombrío ademán los ardientes ojos a las murallas y contempla desde su carro
la gran ciudad. Alzase ondeando, de entre las fortificaciones de madera, un
furioso remolino de llamas y envuelve una torre que él mismo había labrado
con trabados tablones, sustentada por ruedas y defendida por altos puentes.
"Los hados, exclama, los hados triunfan, ¡Oh hermana mía! renuncia a detenerme:
volemos adonde un dios y la fortuna adversa me están llamando. Resuelto estoy
a pelear con Eneas; resuelto a arrostrar la muerte, por más acerba que sea;
no me verás ¡Oh hermana! deshonrado por más tiempo; ¡Déjame, te ruego, déjame
desfogar, antes de morir, esta rabia que me abrasa!" Dijo,
y saltando ligero de su carro, precipítase al encuentro de las armas
enemigas; abandona
a su afligida hermana, y con rápida carrera rompe por medio de las huestes
contrarias. cual peñasco derrumbado de la cumbre de un monte, ya impelido del
viento, ya de furioso aguacero, ya carcomido su asiento por los años, rueda
al abismo con poderoso empuje y rebota en el suelo, arrastrando en su caída
selvas, ganados y hombres; tal se precipita Turno hacia los muros de la ciudad
por en medio de los toros escuadrones, hollando un suelo hondamente empapado
de sangre, entre innumerables dardos, que van silbando por el viento. Hace
una señal con la mano, y dice así en alta voz: "Teneos, ¡Oh Rútulos! y vosotros ¡Oh
Latinos" deponed las armas; sea cual fuere la fortuna que nos aguarda,
esa fortuna es la mía; justo es que yo solo pague por vosotros la pena del
quebrantado pacto y que lidie yo solo." |
|
discessere omnes
medii spatiumque dedere. At pater Aeneas
audito nomine Turni deserit et muros
et summas deserit arces praecipitatque
moras omnis, opera omnia rumpit 700
laetitia exsultans horrendumque intonat armis: quantus
Athos aut quantus Eryx aut ipse coruscis cum
fremit ilicibus quantus gaudetque niuali uertice se
attollens pater Appenninus ad auras. iam
uero et Rutuli certatim et Troes et omnes 705
conuertere oculos Itali, quique alta tenebant moenia
quique imos pulsabant ariete muros, armaque
deposuere umeris. stupet ipse Latinus ingentis,
genitos diuersis partibus orbis, inter
se coiisse uiros et cernere ferro. 710 atque illi, ut
uacuo patuerunt aequore campi, procursu
rapido coniectis eminus hastis inuadunt Martem
clipeis atque aere sonoro. dat gemitum
tellus; tum crebros ensibus ictus congeminant, fors
et uirtus miscetur in unum. 715 ac uelut
ingenti Sila summoue Taburno cum duo conuersis
inimica in proelia tauri frontibus
incurrunt, pauidi cessere magistri, stat pecus omne
metu mutum, mussantque iuuencae quis
nemori imperitet, quem tota armenta sequantur; 720
illi inter sese multa ui uulnera miscent cornuaque
obnixi infigunt et sanguine largo colla
armosque lauant, gemitu nemus omne remugit: |
Con
esto se retiran todos a los lados, dejando en medio un gran espacio. Entonces el caudillo Eneas, oído el nombre de
Turno, sale de la ciudad, abandonando el ataque de las altas torres; no se da
tiempo para nada y suspende los trabajos del asedio y rebosando alborozo,
hace retumbar con son horrendo sus armas, tan grande y majestuoso como el
monte Atos, como el Erix o como el mismo padre Apenino cuando bate el viento
sus relucientes encinas y levanta ufano al firmamento su nevada cumbre. Ya,
por fin, Rútulos y Troyanos y los Italos todos vuelven los ojos al lugar del
combate, lo mismo los que guarnecían los adarves que los que estaban batiendo
con el ariete el pie de los muros; todos desciñen de sus hombros las armas;
el mismo rey Latino contempla suspenso a aquellos dos grandes guerreros,
nacidos en diversas partes del orbe, prontos a cruzar el hierro en fiera lid.
Tan luego como vieron el campo libre, arrójanse de lejos sus lanzas y se
arremeten con impetuosa carrera, chocándose escudo con escudo, hierro contra
hierro. Gime la tierra, martíllanse uno a otro con
las espadas; vense allí en su más alto punto unidos valor y fortuna. Cual
en la dilatada selva de Sila o en la cima del Taburno, cuando se topan en
furiosa pelea dos toros, se retiran los vaqueros, medrosos, quédase inmóvil,
muda de espanto, toda la torada, y dudan las novillas cuál quedará dominador
del bosque, a cuál habrá de seguir toda la manada; ellos, en tanto, con
brioso empuje se acribillan de heridas, se traban de los cuernos y uno a otro
se bañan con arroyos de sangre cuello y brazos; el bosque entero retumba con
sus mugidos, que repiten los ecos. |
|
non
aliter Tros Aeneas et Daunius heros concurrunt
clipeis, ingens fragor aethera complet. 725
Iuppiter ipse duas aequato examine lances sustinet
et fata imponit diuersa duorum, quem damnet labor
et quo uergat pondere letum. Emicat hic impune
putans et corpore toto alte sublatum
consurgit Turnus in ensem 730 et ferit;
exclamant Troes trepidique Latini, arrectaeque
amborum acies. at perfidus ensis frangitur in
medioque ardentem deserit ictu, ni
fuga subsidio subeat. fugit ocior Euro ut
capulum ignotum dextramque aspexit inermem. 735
fama est praecipitem, cum prima in proelia iunctos conscendebat
equos, patrio mucrone relicto, dum
trepidat, ferrum aurigae rapuisse Metisci; idque
diu, dum terga dabant palantia Teucri, suffecit;
postquam arma dei ad Volcania uentum est, 740
mortalis mucro glacies ceu futtilis ictu dissiluit,
fulua resplendent fragmina harena. ergo
amens diuersa fuga petit aequora Turnus et
nunc huc, inde huc incertos implicat orbis; undique
enim densa Teucri inclusere corona 745
atque hinc uasta palus, hinc ardua moenia cingunt. Nec
minus Aeneas, quamquam tardata sagitta interdum
genua impediunt cursumque recusant, insequitur
trepidique pedem pede feruidus urget: inclusum
ueluti si quando flumine nactus 750
ceruum aut puniceae saeptum formidine pennae uenator
cursu canis et latratibus instat; ille
autem insidiis et ripa territus alta mille
fugit refugitque uias, at uiuidus Vmber haeret
hians, iam iamque tenet similisque tenenti 755
increpuit malis morsuque elusus inani est; tum
uero exoritur clamor ripaeque lacusque responsant
circa et caelum tonat omne tumultu. |
No
de otra suerte chocan con sus escudos el troyano Eneas y el heroico hijo de
Dauno; el gran fragor de sus armas atruena el viento. Júpiter, en tanto,
mantiene la balanza en el fiel y pone en ella los hados de los dos
combatientes, para ver a cuál condena el resultado de aquella lid, de qué
lado se inclina el peso de la muerte. Da
Turno un salto, juzgando la ocasión propicia, y erguido el cuerpo, y alta la
espada, tira un tajo a Eneas. Prorrumpen en clamores los Troyanos y los
trémulos Latinos, y crece la angustia en ambos ejércitos; mas rómpese la
pérfida espada, dejando al ardiente Rútulo abandonado en aquel trance, sin
haber logrado herir a su contrario y sin más recurso que apelar a la fuga, y
huye, en efecto, más rápido que el euro, viendo en su desarmada diestra una
empuñadura desconocida. Es fama que cuando precipitadamente subió a su carro
para volar a los primeros combates, dejando inadvertido la espada de su padre,
asió en su fogosa impaciencia, la de su auriga Metisco, la cual le bastó por
mucho tiempo, mientras huían los Teucros desbandados; mas cuando tuvo que
cruzarse con las armas forjadas por Vulcano, aquella espada, obra de un
mortal, saltó al primer golpe, frágil como el hielo; sus pedazos resplandecen
sobre la roja arena. Huye, pues Turno desatentado y sin dirección por todo el
campo, en raudos giros, pues por todas partes le está cerrada la salida: de
un lado le cerca la espesa muchedumbre de los Troyanos; por aquí una ancha
laguna, por allí las altas murallas de Laurento. Con no menos ligereza le
persigue Eneas, aunque a veces se resiente de su herida, dificultándole el
correr, y lleno de ardor acosa con su pie el pie de su acobardado enemigo. No
de otra suerte el ventor, cuando encuentra a un ciervo atajado por la margen
de un río o por el espanto que le produce el valladar de rojas plumas, le
persigue y acosa con sus ladridos; huye el venado despavorido del engaño y de
la escarpada ribera, y busca mil y mil escapes; mas el ligero sabueso de
Umbría se le echa siempre encima, abiertas las fauces, pronto a hacer presa
de él a cada momento, dando dentelladas, cual si ya le hubiera asido, y
mordiendo en vago. Alzase entonces de los dos ejércitos un gran vocerío, que
repiten las riberas y el vecino lago, atronando todo el firmamento. |
|
ille
simul fugiens Rutulos simul increpat omnis nomine
quemque uocans notumque efflagitat ensem. 760
Aeneas mortem contra praesensque minatur exitium,
si quisquam adeat, terretque trementis excisurum
urbem minitans et saucius instat. quinque
orbis explent cursu totidemque retexunt huc
illuc; neque enim leuia aut ludicra petuntur 765
praemia, sed Turni de uita et sanguine certant. Forte
sacer Fauno foliis oleaster amaris hic
steterat, nautis olim uenerabile lignum, seruati
ex undis ubi figere dona solebant Laurenti
diuo et uotas suspendere uestis; 770
sed stirpem Teucri nullo discrimine sacrum sustulerant,
puro ut possent concurrere campo. hic
hasta Aeneae stabat, huc impetus illam detulerat
fixam et lenta radice tenebat. incubuit
uoluitque manu conuellere ferrum 775
Dardanides, teloque sequi quem prendere cursu non
poterat. tum uero amens formidine Turnus 'Faune,
precor, miserere' inquit 'tuque optima ferrum Terra
tene, colui uestros si semper honores, quos
contra Aeneadae bello fecere profanos.' |
Va Turno en su huida increpando a los
Rútulos, llamando a cada uno por su nombre y suplicando que le traigan su
acostumbrado acero; pero Eneas amenaza exterminar en el acto al que
intervenga en la lid; aterra a todos, jura que reducirá a polvo la ciudad, y
herido como está, persigue sin tregua a su enemigo. Cinco
veces dan la vuelta entera a la arena en un sentido, y otras tantas
emprenderán en otro la misma carrera, como quienes no contendían por cosa
liviana o de juego, sino por la vida y la sangre de Turno. Había, por dicha,
en aquel sitio un acebuche de amargas hojas consagrado a Fauno, árbol
venerado en otro tiempo de los mareantes, que salvados de las olas,
acostumbraban clavar en él sus ofrendas a aquella divinidad de Laurento y
suspender ropas votivas de sus ramas; mas ignorantes de esto los Teucros,
habían derribado el sagrado árbol con los demás, con objeto de despejar el
campo de batalla; en él quedó fija la lanza de Eneas; que, asestada con recio
ímpetu, fue a hincarse en las tortuosas raíces. Bajóse
Eneas y pugnó por arrancarla para arrojársela a su enemigo, a quien no podía
alcanzar a la carrera: entonces
Turno, loco de pavura, "¡Oh
Fauno! exclamó, compadécete de mi; y tú ¡Oh tierra excelente! retén esa
lanza, si siempre os di el debido culto que los secuaces de Eneas han
profanado con esta guerra." |
|
780 dixit, opemque
dei non cassa in uota uocauit. namque diu luctans
lentoque in stirpe moratus uiribus haud ullis
ualuit discludere morsus roboris Aeneas.
dum nititur acer et instat, rursus in aurigae
faciem mutata Metisci 785 procurrit
fratrique ensem dea Daunia reddit. quod Venus audaci
nymphae indignata licere accessit
telumque alta ab radice reuellit. olli
sublimes armis animisque refecti, hic
gladio fidens, hic acer et arduus hasta, 790
adsistunt contra certamina Martis anheli. Iunonem
interea rex omnipotentis Olympi adloquitur
fulua pugnas de nube tuentem: 'quae
iam finis erit, coniunx? quid denique restat? indigetem
Aenean scis ipsa et scire fateris 795
deberi caelo fatisque ad sidera tolli. quid struis? aut
qua spe gelidis in nubibus haeres? mortalin decuit
uiolari uulnere diuum? aut ensem (quid
enim sine te Iuturna ualeret?) ereptum reddi
Turno et uim crescere uictis? |
Dijo,
y no en vano invocó el auxilio del dios, pues por más que forcejeó contra la
tenaz raíz, no pudo Eneas arrancarle su presa, y mientras pugna rabioso y se
obstina por conseguirlo, la diosa hija de Dauno, trocada segunda vez en
figura del auriga Metisco, acude y entrega a su hermano la espada paterna.
Venus, entonces, indignada de lo que había osado hacer la Ninfa, acude
también y arranca de la honda raíz la clavada lanza; ellos entonces, erguidos
y arrogantes, reparados con nuevas armas y bríos nuevos, fiado uno en su
espada, formidable y poderoso el otro con su lanza, recomienzan, jadeando, la
empeñada lucha. En tanto el Rey del omnipotente Olimpo
habla en estos términos a Juno, que estaba contemplando la batalla desde una
rutilante nube: "¿Cuál será,
esposa mía, el término de esta guerra? ¿Qué resta aún por fin? Bien sabes, y
tú misma lo confiesas, que Eneas ha de subir al Olimpo, y que los hados le
reservan un asiento encima de las estrellas.
¿Qué tramas, pues? ¿Qué esperanza te tiene fija en esta fría región de
las nubes? ¿Estuvo bien, por ventura, que profanase a un numen herida abierta
por mano mortal? ¿Fue bien restituir a Turno su espada (pues sin ti ¿que
hubiera podido Iuturna?), y acrecer la pujanza de los vencidos? |
|
800
desine iam tandem precibusque inflectere nostris, ne
te tantus edit tacitam dolor et mihi curae saepe
tuo dulci tristes ex ore recursent. uentum ad supremum
est. terris agitare uel undis Troianos
potuisti, infandum accendere bellum, 805
deformare domum et luctu miscere hymenaeos: ulterius
temptare ueto.' sic Iuppiter orsus; sic
dea summisso contra Saturnia uultu: 'ista
quidem quia nota mihi tua, magne, uoluntas, Iuppiter,
et Turnum et terras inuita reliqui; 810
nec tu me aeria solam nunc sede uideres digna
indigna pati, sed flammis cincta sub ipsa starem
acie traheremque inimica in proelia Teucros. Iuturnam misero
(fateor) succurrere fratri suasi
et pro uita maiora audere probaui, 815 non ut tela tamen,
non ut contenderet arcum; adiuro
Stygii caput implacabile fontis, una
superstitio superis quae reddita diuis. et
nunc cedo equidem pugnasque exosa relinquo. illud te, nulla
fati quod lege tenetur, 820 pro Latio
obtestor, pro maiestate tuorum: cum iam conubiis
pacem felicibus (esto) component, cum iam
leges et foedera iungent, ne uetus indigenas
nomen mutare Latinos neu
Troas fieri iubeas Teucrosque uocari 825
aut uocem mutare uiros aut uertere uestem. |
Desiste
ya de tu empeño, en fin, y déjate vencer de mis ruegos; no te entregues por
más tiempo a esa callada pena que te devora, antes bien tu dulce boca
deposite en mí tus tristes cuidados; ya es llegado el momento supremo: hasta
ahora pudiste acosar por tierras y mares a los Troyanos, encender esa guerra
impía, deshonrar la casa real de Latino y ensangrentar las preparadas bodas:
te prohibo nuevos intentos.” Así habló Júpiter, y
de esta manera le responde la hija de Saturno, con sumiso continente:
"Porque sabía ¡Oh poderoso Júpiter! esa tu voluntad, abandoné a pesar
mío, a Turno y dejé la tierra; de
otra suerte, no me verías sola en esta aérea región, devorar indignos
ultrajes; antes, cercada de llamas, me presentaría en el mismo ejército y
arrastraría a los Teucros a tremendas lides. Confieso
que persuadí a Iuturna acudir al socorro de su infeliz hermano y aprobé que
intentase aún más para salvarle la vida, pero
no que recurriese al arco y a las flechas: lo juro por la implacable fuente
de las aguas Estigias, único culto a que están sujetos los dioses
celestiales. Cedo,
pues, en fin, y abandono esa guerra, que ya aborrezco. Una sola cosa, y que
no está subordinada a ley alguna del hado, te suplico por el Lacio, por la
majestad de los tuyos, y es que cuando un feliz enlace (¡Sea!) venga a
ajustar las paces; cuando
ya hayan unido a ambos pueblos leyes y pactos comunes, no exijas que truequen
su antiguo nombre los Latinos, hijos de este suelo, ni se tornen Troyanos, ni
se llamen Teucros, ni tampoco que muden lengua ni traje. |
|
sit Latium, sint
Albani per saecula reges, sit
Romana potens Itala uirtute propago: occidit,
occideritque sinas cum nomine Troia.' olli
subridens hominum rerumque repertor: 830
'es germana Iouis Saturnique altera proles, irarum
tantos uoluis sub pectore fluctus. uerum age et
inceptum frustra summitte furorem: do quod uis, et me
uictusque uolensque remitto. sermonem Ausonii
patrium moresque tenebunt, 835 utque est
nomen erit; commixti corpore tantum subsident Teucri.
morem ritusque sacrorum adiciam
faciamque omnis uno ore Latinos. hinc
genus Ausonio mixtum quod sanguine surget, supra
homines, supra ire deos pietate uidebis, 840
nec gens ulla tuos aeque celebrabit honores.' adnuit his Iuno et
mentem laetata retorsit; interea
excedit caelo nubemque relinquit. His
actis aliud genitor secum ipse uolutat Iuturnamque
parat fratris dimittere ab armis. 845
dicuntur geminae pestes cognomine Dirae, quas
et Tartaream Nox intempesta Megaeram uno
eodemque tulit partu, paribusque reuinxit serpentum spiris
uentosasque addidit alas. hae Iouis ad
solium saeuique in limine regis 850 apparent
acuuntque metum mortalibus aegris, si
quando letum horrificum morbosque deum rex molitur,
meritas aut bello territat urbes. |
Subsista
el Lacio; subsistan siglos y siglos los reyes albanos; sea poderoso el linaje
romano por el valor de los Italos. Troya pereció: permite que con ella
perezca su nombre." Así le replica, sonriéndose, el Hacedor de los
hombres y de las cosas: "Eres
hermana de Júpiter, eres como yo hija de Saturno, y ¡tales torrentes de ira
revuelves en tu pecho! ¿Ea, pues, aplaca ya ese vano furor; te concedo lo que
deseas, y vencido y de grado me rindo a tu voluntad: los Ausonios conservarán
su lengua y las costumbres de sus padres! conservarán también el nombre que
llevan; los Teucros no harán más que embeberse en ese gran cuerpo de nación;
añadiré a su religión algunos de los antiguos ritos troyanos, y formaré de
todos ellos un solo pueblo, que se denominará Latino. La descendencia que de
ahí nacerá, mezclada con la sangre ausonia, verás que excede en piedad a los
hombres y aun a los dioses: ningún linaje celebrará jamás con igual pompa tus
honores.” Condescendió
con esto Juno, inclinando la frente en señal de anuencia, y llena de gozo,
abrió su mente a otros pensamientos; luego, abandonando la nube en que
estaba, se remontó al cielo. Hecho esto, revuelve otras ideas en su mente al
Padre de los dioses y se dispone a apartar a Iuturna de las armas de su
hermano. Dos plagas hay, denominadas Furias, a quienes la negra Noche dio a
luz en un mismo parto con la infernal Megera, y a quienes, como a ella, ciñó
de víboras la cabeza y dio alas ligeras como el viento. Estas asisten junto
al solio de Júpiter, en los umbrales de su formidable morada, y aguijan el
miedo en los míseros mortales, ya cuando el rey de los dioses previene
horrible mortandad y enfermedades, o espanta con la guerra a las ciudades
culpables. |
|
harum unam celerem
demisit ab aethere summo Iuppiter inque
omen Iuturnae occurrere iussit: 855 illa uolat
celerique ad terram turbine fertur. non secus ac neruo
per nubem impulsa sagitta, armatam saeui
Parthus quam felle ueneni, Parthus siue
Cydon, telum immedicabile, torsit, stridens
et celeris incognita transilit umbras: 860
talis se sata Nocte tulit terrasque petiuit. postquam
acies uidet Iliacas atque agmina Turni, alitis in paruae
subitam collecta figuram, quae quondam in
bustis aut culminibus desertis nocte
sedens serum canit importuna per umbras— 865
hanc uersa in faciem Turni se pestis ob ora fertque
refertque sonans clipeumque euerberat alis. illi
membra nouus soluit formidine torpor, arrectaeque
horrore comae et uox faucibus haesit. At
procul ut Dirae stridorem agnouit et alas, 870 infelix crinis
scindit Iuturna solutos unguibus
ora soror foedans et pectora pugnis: 'quid
nunc te tua, Turne, potest germana iuuare? aut
quid iam durae superat mihi? qua tibi lucem arte
morer? talin possum me opponere monstro? |
Júpiter
envió desde el supremo Olimpo a una de ellas, veloz, y le mandó que se
presentase a Iuturna como funesto agüero. tiende ella su vuelo y se lanza a
la tierra en rápido torbellino. No
de otra suerte, impelida del arco cruzando las nubes, la saeta, que empapada
en la hiel de fiero veneno dispara el Parto o el Cidón, causa de mortal
herida, surca de improviso las leves sombras, silbando veloz; tal la hija de
la Noche se dirigió a la tierra. Tan
luego como vio que las huestes troyanas y los escuadrones de Turno, trocóse
de pronto en la figura de aquella avecilla que, posada por las noches en los
cementerios o en los tejados de las casas abandonadas, importuna las sombras
con su lúgubre canto. Así
transformada, empieza la Furia a girar con ruidoso vuelo alrededor de la
cabeza de Turno, rozando las alas en su escudo: con esto un desconocido
terror embota los miembros del guerrero; erízansele los cabellos y la voz se
le pega a la garganta. Apenas Iuturna reconoció de lejos el
chillido y vuelo de la Furia, mesóse los destrenzados cabellos arañándose el
rostro y golpeándose el pecho. "¿En qué puede ¡Oh Turno! en qué puede tu
hermana ayudarte ahora? ¿Qué me queda ya, triste de mí? ¿Con cuál arte me
será dado prolongar tu vida? ¿Puedo por ventura oponerme a ese monstruo? |
|
875
iam iam linquo acies. ne me terrete timentem, obscenae
uolucres: alarum uerbera nosco letalemque
sonum, nec fallunt iussa superba magnanimi Iouis.
haec pro uirginitate reponit? quo uitam dedit
aeternam? cur mortis adempta est 880
condicio? possem tantos finire dolores nunc
certe, et misero fratri comes ire per umbras! immortalis
ego? aut quicquam mihi dulce meorum te
sine, frater, erit? o quae satis ima dehiscat terra
mihi, Manisque deam demittat ad imos?' 885
tantum effata caput glauco contexit amictu multa
gemens et se fluuio dea condidit alto. Aeneas
instat contra telumque coruscat ingens arboreum,
et saeuo sic pectore fatur: 'quae nunc deinde
mora est? aut quid iam, Turne, retractas? 890 non cursu,
saeuis certandum est comminus armis. uerte omnis tete
in facies et contrahe quidquid siue
animis siue arte uales; opta ardua pennis astra
sequi clausumque caua te condere terra.' ille
caput quassans: 'non me tua feruida terrent 895
dicta, ferox; di me terrent et Iuppiter hostis.' |
Huyo,
huyo de este campo de batalla. Dejadme, no me aterréis más, impuras aves;
reconozco el crujir de vuestras alas, presagio de muerte; ni se me ocultan
tampoco los soberbios mandatos del magnánimo Júpiter: ¡Así me paga mi robada virginidad! ¿Por
qué me concedió eterna vida? ¿Po r
qué me exceptuó de la condición de morir? Ahora podría poner seguro término a
tantos dolores y acompañar en la mansión de las sombras a mi mísero hermano.
¿Yo mortal? ¿Y qué dulzura me queda ya en el mundo? ¡Oh hermano mío! ?Oh si
hubiese alguna tierra bastante profunda para tragarme y sumirme, aunque
diosa, en los abismos infernales!" Dicho esto, cubrióse la cabeza con un
cerúleo manto, y exhalando dolorosos gemidos, fue a ocultarse en el profundo
río. En tanto el grande Eneas acosa a Turno blandiendo su enorme y refulgente
lanza y clama así con sañudo pecho: "¿Por qué te detienes ahora? ¿Por
qué ¡Oh Turno! no acudes a la lid? No es ocasión ésta de correr, sino de
pelear de cerca con terribles armas. Toma cualesquiera semblanzas; echa mano
de todos tus recursos, ya de valor, ya de artificio; pide a os dioses que te
den alas para remontarte a los astros o que te sepulten en los huecos senos
de la tierra." Meneando la cabeza, así le responde Turno: "No me
aterran, feroz enemigo tus arrogantes palabras; me aterran los dioses, me
aterra el enemigo Júpiter." |
|
nec plura effatus
saxum circumspicit ingens, saxum antiquum
ingens, campo quod forte iacebat, limes agro positus
litem ut discerneret aruis. uix illum lecti
bis sex ceruice subirent, 900 qualia nunc hominum
producit corpora tellus; ille manu raptum
trepida torquebat in hostem altior insurgens
et cursu concitus heros. sed neque
currentem se nec cognoscit euntem tollentemue manu
saxumue immane mouentem; 905 genua labant,
gelidus concreuit frigore sanguis. tum lapis ipse
uiri uacuum per inane uolutus nec spatium euasit
totum neque pertulit ictum. ac
uelut in somnis, oculos ubi languida pressit nocte
quies, nequiquam auidos extendere cursus 910 uelle uidemur
et in mediis conatibus aegri succidimus; non lingua
ualet, non corpore notae sufficiunt uires
nec uox aut uerba sequuntur: sic Turno,
quacumque uiam uirtute petiuit, successum dea dira
negat. tum pectore sensus 915
uertuntur uarii; Rutulos aspectat et urbem cunctaturque
metu letumque instare tremescit, nec quo se
eripiat, nec qua ui tendat in hostem, nec currus usquam
uidet aurigamue sororem. |
No
dijo más, y mirando en derredor, vio una enorme piedra que por dicha yacía en
el llano, término señalado de antiguo a una heredad para evitar
litigios: doce hombres de los más
forzudos que hoy produce la tierra, escasamente hubieran podido sustentarla
sobre sus cuellos. Turno ase de ella con trémula mano, se empina cuanto
puede, y corriendo precipitado la arroja contra su enemigo; mas es tal su
turbación, que ni él mismo sabe si corre o acomete, si levanta la enorme
piedra con su mano y la arroja. Dóblanse sus rodillas, helada la sangre se
le cuaja en las venas: así fue que la piedra, girando por el espacio vacío,
ni cruzó todo el trecho que le separaba de Eneas, ni llegó a herirle. Y como
de noche, entre sueños, cuando un lánguido letargo abruma nuestros ojos, se
nos figura que pugnamos en vano por correr afanosos, y en medio de nuestros
conatos sucumbimos con doliente angustia, y ni acertamos a hacer uso de la
lengua, ni sostienen el cuerpo las acostumbradas fuerzas, ni podemos gritar
ni hablar; así Turno, por más que se esfuerce con valor por hallar camino
para salir de aquel trance, le cierra la infernal Furia toda salida. Entonces mil varias ideas se revuelven en
su atribulado pensamiento; tiende la vista a los Rútulos y a la ciudad, pero
el miedo le ataja y se estremece al amago de la lanza de Eneas. No discurre
cómo escapar, ni se siente con bríos para embestir a su enemigo, ni ve su
carro, ni a su hermana, que antes le servía de auriga. |
|
Cunctanti telum
Aeneas fatale coruscat, 920 sortitus
fortunam oculis, et corpore toto eminus
intorquet. murali concita numquam tormento sic saxa
fremunt nec fulmine tanti dissultant
crepitus. uolat atri turbinis instar exitium
dirum hasta ferens orasque recludit 925 loricae et
clipei extremos septemplicis orbis; per medium
stridens transit femur. incidit ictus ingens ad terram
duplicato poplite Turnus. consurgunt
gemitu Rutuli totusque remugit mons
circum et uocem late nemora alta remittunt. 930
ille humilis supplex oculos dextramque precantem protendens
'equidem merui nec deprecor' inquit; 'utere
sorte tua. miseri te si qua parentis tangere
cura potest, oro (fuit et tibi talis Anchises
genitor) Dauni miserere senectae 935
et me, seu corpus spoliatum lumine mauis, redde
meis. uicisti et uictum tendere palmas Ausonii
uidere; tua est Lauinia coniunx, ulterius
ne tende odiis.' stetit acer in armis Aeneas
uoluens oculos dextramque repressit; 940
et iam iamque magis cunctantem flectere sermo coeperat,
infelix umero cum apparuit alto balteus
et notis fulserunt cingula bullis Pallantis
pueri, uictum quem uulnere Turnus strauerat atque
umeris inimicum insigne gerebat. 945 ille, oculis
postquam saeui monimenta doloris exuuiasque hausit,
furiis accensus et ira terribilis: 'tune
hinc spoliis indute meorum eripiare mihi? Pallas te hoc uulnere, Pallas immolat
et poenam scelerato ex sanguine sumit.' 950
hoc dicens ferrum aduerso sub pectore condit feruidus;
ast illi soluuntur frigore membra uitaque
cum gemitu fugit indignata sub umbras. |
Eneas,
aprovechándose de su indecisión, con certera mirada, vibra contra él su fatal
lanza y se le arroja desde lejos con toda su fuerza: jamás murallas de piedra
batidas por el aire crujieron en tal manera; jamás estalló el rayo con tan
horrísono estampido. Vuela
a semejanza de negro turbión la mortífera lanza, y
traspasando los bordes de la loriga y los siete cercos del
escudo, se le entra rechinando por
mitad del muslo: dobladas las rodillas, cae
en tierra herido el gigantesco Turno. Prorrumpen
los Rútulos en gemidos, retumba en torno todo el monte, y los profundos
bosques repiten el estruendo con lejanos ecos. El, humilde y suplicante,
tendiendo a Eneas la vista y las manos desarmadas, "Merezco lo que me
sucede, le dice; no te imploro, haz uso del derecho que te da la suerte; mas
si alguna compasión puede inspirarte un padre desventurado (y también fue el
tuyo Anquises), yo te ruego que te compadezcas de la ancianidad de Dauno:
devuélveme a los míos, o a lo menos devuélveles mi cuerpo exánime. Venciste,
y ya los Ausonios me han visto tenderte, vencido, las palmas: tuya es
Lavinia; no vayan más allá tus rencores." Detúvose con esto el
formidable Eneas, volviendo a una y otra parte los ojos, suspensa la diestra,
indeciso sobre lo que debía hacer, y ya las palabras de Turno empezaban a
ablandarle, cuando se ofrece a su vista en el pecho caído el infausto
talabarte del mancebo Palante, reluciente con sus conocidos resaltos de oro;
de Palante, a quien Turno diera muerte después de haberle vencido, y cuyos
enemigos y ricos despojos llevaba pendientes de los hombros. No bien Eneas
hubo devorado con la vista aquellos despojos, ocasión para él de acerbo
dolor, inflamado por las Furias y terrible en su cólera, "¿De escaparte
me hablas, cuando te veo vestido con estos despojos de los míos? exclamó.
Palante, Palante es quien te inmola con esta herida, y con tu criminal sangre
toma venganza." Esto diciendo, húndele, ciego de ira, la espada en el
pecho; un frío de muerte desata los miembros de Turno, e indignado su
espíritu, huye, lanzando un gemido, a la región de las sombras. |