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Orbis Dictus Sevilla, 2005 |
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Traducción de
Eugenio de Ochoa |
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Postquam
res Asiae Priamique euertere gentem immeritam
uisum superis, ceciditque superbum Ilium
et omnis humo fumat Neptunia Troia, diuersa
exsilia et desertas quaerere terras 5
auguriis agimur diuum, classemque sub ipsa Antandro
et Phrygiae molimur montibus Idae, incerti
quo fata ferant, ubi sistere detur, contrahimusque
uiros. uix prima inceperat aestas et
pater Anchises dare fatis uela iubebat, 10
litora cum patriae lacrimans portusque relinquo et
campos ubi Troia fuit. feror exsul in altum cum sociis natoque
penatibus et magnis dis. |
Después
que plugo a los dioses derruir el imperio de Asia y abrumar a la raza de
Príamo con una desgracia inmerecida; luego que cayó la soberbia Ilión y toda
Troya, la ciudad de Neptuno, quedó reducida a humeantes pavesas, decidímonos,
por los agüeros de los dioses a buscar diversos destierros y regiones
desiertas, a cuyo fin construimos una armada en el pueblo de Antandro, al pie
de los montes del frigio Ida, sin saber a dónde nos llevarán los hados, dónde
nos será dado establecernos. Reúno, pues, toda mi gente: empezaba entonces
apenas el verano, y como ya mi padre Anquises disponía que diésemos la vela a
la aventura, abandoné, en fin, llorando, las costas y los puertos de la
patria y los campos donde fue Troya; desterrado, surco el hondo mar con mis
compañeros, mi hijo, mis penates y nuestros grandes dioses. |
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Terra
procul uastis colitur Mauortia campis (Thraces arant)
acri quondam regnata Lycurgo, 15 hospitium
antiquum Troiae sociique penates dum
fortuna fuit. feror huc et litore curuo moenia
prima loco fatis ingressus iniquis Aeneadasque
meo nomen de nomine fingo. sacra
Dionaeae matri diuisque ferebam 20
auspicibus coeptorum operum, superoque nitentem caelicolum
regi mactabam in litore taurum. forte
fuit iuxta tumulus, quo cornea summo uirgulta
et densis hastilibus horrida myrtus. |
Hay
distante de Troya una vasta región favorecida de Marte, poblada por los
Tracios, en la cual reinó en otro tiempo el cruel Licurgo, y que en los días
de prosperidad para nosotros fue de muy antiguo nuestra aliada y amiga. A
ella enderezo el rumbo, y en sus corvas playas, impulsado por aciaga fortuna,
asiento la primera cerca de una ciudad, a cuyos pobladores doy el nombre de
Eneadas, tomado del mío. Allí hice un
sacrificio a mi madre Dione y a las deidades protectoras de las obras
comenzadas, e inmolé en la playa al supremo rey de los dioses un corpulento
toro. Alzábase
por dicha allí cerca un túmulo, que cubría con sus espesas ramas un cerezo
silvestre y un enorme arrayán. |
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accessi
uiridemque ab humo conuellere siluam 25
conatus, ramis tegerem ut frondentibus aras, horrendum
et dictu uideo mirabile monstrum. nam
quae prima solo ruptis radicibus arbos uellitur,
huic atro liquuntur sanguine guttae et
terram tabo maculant. mihi frigidus horror 30
membra quatit gelidusque coit formidine sanguis. |
Lleguéme
a él, y queriendo arrancar del suelo algunas verdes malezas para esparcir sus
hojas sobre los altares, se
aparece a mis ojos un horrendo prodigio: del
primer arbusto que descuajo, destilan
gotas de negra sangre, con que se empapa el suelo; un frío horror paraliza
mis miembros; helada de espanto, se me cuaja la sangre en las venas. |
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rursus et alterius
lentum conuellere uimen insequor
et causas penitus temptare latentis; ater
et alterius sequitur de cortice sanguis. multa
mouens animo Nymphas uenerabar agrestis 35
Gradiuumque patrem, Geticis qui praesidet aruis, rite
secundarent uisus omenque leuarent. tertia
sed postquam maiore hastilia nisu adgredior
genibusque aduersae obluctor harenae, (eloquar
an sileam?) gemitus lacrimabilis imo 40
auditur tumulo et uox reddita fertur ad auris: |
Segunda
vez pruebo a arrancar el flexible tallo de otro arbusto para descubrir la
causa de aquel misterio, y otra vez chorrea sangre la corteza. Revolviendo en
mi mente mil pensamientos, invocaba a las ninfas de las selvas y al padre
Gradivo, que protege los campos de los Getas, a fin de que trocasen aquella
triste aparición en próspero agüero; pero
cuando con mayor empuje pruebo a arrancar la tercera mata, y forcejeo,
apoyada una rodilla en la arena (¿lo diré o no?), sale de lo más hondo del
túmulo un gemido lastimero, y llegan a mis oídos estas palabras: |
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'quid
miserum, Aenea, laceras? iam parce sepulto, parce
pias scelerare manus. non me tibi Troia externum tulit aut
cruor hic de stipite manat. heu fuge crudelis
terras, fuge litus auarum: 45 nam Polydorus
ego. hic confixum ferrea texit telorum seges et
iaculis increuit acutis.' tum
uero ancipiti mentem formidine pressus obstipui
steteruntque comae et uox faucibus haesit. |
"¿Por
qué, ¡Oh Eneas!, despedazas a un infeliz? Deja en paz al que yace en el
sepulcro; no manches con un crimen tus piadosas manos. Hijo de Troya como tú, no soy para ti un
extranjero; esa sangre que ves, no mana de los arbustos. ¡Ah! huye de este
despiadado suelo, huye de estas avaras playas. Yo soy Polidoro; aquí me
encubre, clavado en tierra, una férrea mies de dardos, cuyas aceradas puntas
han ido botando sobre mi cuerpo acribillado. Oprimido entonces el ánimo de
un" inquieto terror, quédeme yerto, mis cabellos se erizaron y la voz se
me pegó a la garganta. |
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Hunc Polydorum
auri quondam cum pondere magno 50 infelix Priamus
furtim mandarat alendum Threicio regi, cum
iam diffideret armis Dardaniae cingique
urbem obsidione uideret. ille, ut opes
fractae Teucrum et Fortuna recessit, res
Agamemnonias uictriciaque arma secutus 55
fas omne abrumpit: Polydorum obtruncat, et auro ui
potitur. quid non mortalia pectora cogis, auri sacra fames!
postquam pauor ossa reliquit, delectos
populi ad proceres primumque parentem monstra
deum refero, et quae sit sententia posco. |
Era
aquel Polidoro el mismo a quien el desventurado Príamo, cuando llegó a
desconfiar del triunfo de las armas troyanas, viendo estrechamente cercada su
ciudad, envió tiempo antes, con gran cantidad de oro, al Rey de Tracia para
que cuidase de su crianza. El Rey, tan luego como vio mal paradas las cosas
de los Troyanos, y que los abandonaba la fortuna, siguió el partido de
Agamenón y de sus armadas vencedoras, y atropellando todos los deberes,
degüella a Polidoro y se apodera por fuerza de su caudal. ¡A qué no arrastras
a los mortales corazones, impía sed del oro! Luego que volví de mi espanto,
fui a referir a los próceres elegidos del pueblo, y a mi padre, el primero
entre ellos, el prodigio que me habían manifestado los dioses, y a pedirles
su parecer sobre lo que debía hacerse. |
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60
omnibus idem animus, scelerata excedere terra, linqui pollutum hospitium
et dare classibus Austros. ergo
instauramus Polydoro funus, et ingens aggeritur tumulo
tellus; stant Manibus arae caeruleis
maestae uittis atraque cupresso, 65
et circum Iliades crinem de more solutae; inferimus
tepido spumantia cymbia lacte sanguinis
et sacri pateras, animamque sepulcro condimus
et magna supremum uoce ciemus. |
Todos
estuvieron unánimes en que debíamos huir de aquel suelo criminal, abandonar
aquellos sitios, en que se había profanado la hospitalidad, y dar las naves
al viento; pero antes hacemos exequias funerales a Polidoro. Hacinamos gran
porción de tierra para sepulcro, levantamos a sus manes altares enlutados con
azules ínfulas y negro ciprés, colocándose en derredor las Troyanas,
destrenzado el cabello, conforme al rito. Sobre ellos derramamos espumantes
cuernos de leche tibia y copas de sangre de las víctimas sacrificadas;
encerramos su alma en el sepulcro, y con grandes clamores le damos el último
adiós. |
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Inde
ubi prima fides pelago, placataque uenti 70 dant maria et
lenis crepitans uocat Auster in altum, deducunt
socii nauis et litora complent; prouehimur
portu terraeque urbesque recedunt. sacra
mari colitur medio gratissima tellus Nereidum
matri et Neptuno Aegaeo, 75
quam pius arquitenens oras et litora circum errantem
Mycono e celsa Gyaroque reuinxit, immotamque
coli dedit et contemnere uentos. huc
feror, haec fessos tuto placidissima portu accipit; egressi
ueneramur Apollinis urbem. 80
rex Anius, rex idem hominum Phoebique sacerdos, uittis
et sacra redimitus tempora lauro occurrit; ueterem
Anchisen agnouit amicum. iungimus
hospitio dextras et tecta subimus. |
Apenas
pudimos tener confianza en la mar, viendo sus olas en paz con los vientos y
oyendo la apacible voz del austro, que nos convidaba a navegar, botaron al
agua las naves mis compañeros, y con su muchedumbre llenaron las playas.
Salimos, en fin, del puerto; pronto dejamos atrás tierras y ciudades. En
medio del mar se alza una frondosa isla, tierra sagrada, gratísima a la madre
de las Nereidas y a Neptuno egeo; errante en otro tiempo por los mares de
playa en playa, el dios flechador, compadecido, la fijó entre Micón y la alta
Giaro, concediéndole que permaneciese inmoble y arrostrase el furor de los
vientos. Allí vamos a parar; aquella apacible isla nos recibe, fatigados
navegantes, en su seguro puerto. Ya desembarcados, saludamos con veneración
la ciudad de Apolo. El rey Anio, rey de aquellos pueblos y juntamente
sacerdote de Febo, ceñidas las sienes de la real diadema y del sacro laurel,
nos sale al encuentro y reconoce a su antiguo amigo Anquises; nos damos las
manos en señal de hospitalidad y le seguimos a su palacio. |
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Templa
dei saxo uenerabar structa uetusto: 85
'da propriam, Thymbraee, domum; da moenia fessis et
genus et mansuram urbem; serua altera Troiae Pergama,
reliquias Danaum atque immitis Achilli. quem
sequimur? quoue ire iubes? ubi ponere sedes? da,
pater, augurium atque animis inlabere nostris.' 90
uix ea fatus eram: tremere omnia uisa repente, liminaque
laurusque dei, totusque moueri mons circum et
mugire adytis cortina reclusis. summissi petimus
terram et uox fertur ad auris: |
Voy
luego a adorar a Apolo en su templo, labrado de vetustas piedras. Concédenos,
le dije, "¡Oh Timbreo! morada propia. Concede a estos infelices
fatigados murallas y ciudad donde tomar asiento y perpetuar su linaje;
conserva a Troya un segundo Pérgamo en nosotros, reliquias de los Griegos y
del cruel Aquiles. ¿A quién hemos de seguir? ¿A dónde nos mandas que vayamos?
¿Dónde quieres que nos fijemos? Danos
¡Oh padre! un agüero e infunde tu numen en nuestras almas." No bien hube
pronunciado estas palabras, cuando de repente me pareció que retemblaba todo
en derredor, los umbrales y el laurel del dios; que se estremecía el
circunvecino monte y que crujía la trípode en el abierto santuario.
Prosternámonos en tierra, y estas palabras llegan a nuestros oídos: |
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'Dardanidae
duri, quae uos a stirpe parentum 95 prima tulit
tellus, eadem uos ubere laeto accipiet reduces.
antiquam exquirite matrem. hic domus Aeneae
cunctis dominabitur oris et nati natorum et
qui nascentur ab illis.' haec Phoebus;
mixtoque ingens exorta tumultu 100 laetitia, et
cuncti quae sint ea moenia quaerunt, quo Phoebus uocet
errantis iubeatque reuerti. tum genitor
ueterum uoluens monimenta uirorum 'audite,
o proceres,' ait 'et spes discite uestras. Creta
Iouis magni medio iacet insula ponto, 105
mons Idaeus ubi et gentis cunabula nostrae. |
"Esforzados
hijos de Dárdano, la primera tierra que produjo el linaje de vuestros padres,
y con él a vosotros, esa misma os acogerá en su fecundo regazo cuando tornéis
a ella; buscad, pues a vuestra antigua madre. Allí dominarán de uno a otro
confín la casa de Eneas y los hijos de sus hijos y los que nacieran de
ellos." Esto nos respondió Febo; todos prorrumpen en alborozada gritería
y se echan a discutir qué murallas sean aquellas de que habla el dios, adónde
quiere que encaminemos nuestros errantes pasos y adónde nos manda volver;
entonces mi padre, evocando memorias de los antiguos varones, "Escuchad,
¡Oh próceres!" dijo, "y sabed el secreto de vuestras esperanzas. En
medio del mar se extiende la isla de Creta, donde está el monte Ida, cuna del
gran Jove y de nuestro linaje. |
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centum
urbes habitant magnas, uberrima regna, maximus
unde pater, si rite audita recordor, Teucrus Rhoeteas
primum est aduectus in oras, optauitque locum
regno. nondum Ilium et arces 110 Pergameae
steterant; habitabant uallibus imis. hinc mater cultrix
Cybeli Corybantiaque aera Idaeumque
nemus, hinc fida silentia sacris, et
iuncti currum dominae subiere leones. ergo
agite et diuum ducunt qua iussa sequamur: 115
placemus uentos et Cnosia regna petamus. nec longo distant
cursu: modo Iuppiter adsit, tertia lux classem
Cretaeis sistet in oris.' |
Pueblan
sus naturales cien grandes y riquísimas ciudades; de allí, si recuerdo bien
lo que tengo oído, nuestro insigne antepasado Teucro llegó el primero a las
bocas Reteas, donde eligió sitio para fundar un reino. Aun no se había
levantado Ilión ni existía el alcázar de Pérgamo; sólo estaban poblados los
hondos valles. De allí nos vinieron el culto de la madre Cibeles y los
címbalos de los coribantes y los misterios del bosque Ideo; de allí el
silencio de las ceremonias sagradas y los leones uncidos al carro de la
diosa. Ea, pues, sigamos el rumbo que nos señalan los mandatos de los dioses;
aplaquemos los vientos y encaminémonos a los reinos de Creta; ni creáis que
distan de aquí gran trecho: con tal que Júpiter nos sea propicio, al tercer
día arribará nuestra escuadra a las playas cretenses. |
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sic fatus meritos
aris mactauit honores, taurum Neptuno,
taurum tibi, pulcher Apollo, 120 nigram Hiemi
pecudem, Zephyris felicibus albam. Fama uolat pulsum
regnis cessisse paternis Idomenea
ducem, desertaque litora Cretae, hoste
uacare domum sedesque astare relictas. linquimus
Ortygiae portus pelagoque uolamus 125
bacchatamque iugis Naxon uiridemque Donusam, Olearon
niueamque Paron sparsasque per aequor Cycladas,
et crebris legimus freta concita terris. nauticus
exoritur uario certamine clamor: hortantur
socii Cretam proauosque petamus. |
"
Dicho esto, inmoló en las aras los holocaustos debidos a los dioses: un toro
a Neptuno, otro a ti, hermoso Apolo, una oveja negra a la Tempestad, y una blanca
a los bonancibles Céfiros. En alas de la fama llegan a nuestros oídos
nuevas de que el caudillo Idomeneo, arrojado del reino de sus padres, ha
huido, dejando desamparadas las playas de Creta; de que sus moradas están
libres de enemigos, y de que allí nos esperan habitaciones abandonadas.
Salimos del puerto de Ortigia, y volando por el piélago, dejamos atrás a
Naxos con sus collados cubiertos de bacantes, a la verde Donusa, a Olearo y a
la blanca Paros; las Cícladas, esparcidas por el mar y una multitud de
estrechos y de lenguas de tierra. Nuestros marineros claman a porfía,
encareciendo unos con otros sus deseos, de que lleguemos a Creta, cuna de
nuestros antepasados; |
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130 prosequitur
surgens a puppi uentus euntis, et tandem antiquis
Curetum adlabimur oris. ergo
auidus muros optatae molior urbis Pergameamque
uoco, et laetam cognomine gentem hortor
amare focos arcemque attollere tectis. 135
Iamque fere sicco subductae litore puppes, conubiis
aruisque nouis operata iuuentus, iura
domosque dabam, subito cum tabida membris corrupto
caeli tractu miserandaque uenit arboribusque
satisque lues et letifer annus. |
y
favorecidos del viento, que se levantó a popa, llegamos en fin prósperamente
a las playas de los antiguos Curetes. Al punto, llevado de mi impaciencia,
hago empezar a construir los muros de la anhelada ciudad, a la que pongo por
nombre Pérgamo, exhortando a mi gente, entusiasmada de aquella denominación
troyana, a que ame sus nuevos hogares y levante al punto una fortaleza. Ya
habíamos sacado a la seca playa casi todas nuestras naves; ya nuestra
juventud celebraba fiestas nupciales y atendía al cultivo de nuestros nuevos
campos; yo empezaba a darles leyes y viviendas, cuando de repente sobrevino
un año de horrible peste, producida por la corrupción del aire, mortífera
para los hombres, los árboles y los sembrados. |
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140
linquebant dulcis animas aut aegra trahebant corpora;
tum sterilis exurere Sirius agros, arebant
herbae et uictum seges aegra negabat. rursus
ad oraclum Ortygiae Phoebumque remenso hortatur pater ire
mari ueniamque precari, 145 quam fessis
finem rebus ferat, unde laborum temptare
auxilium iubeat, quo uertere cursus. |
Los
que no perdían la dulce vida, la arrastraban entre crueles enfermedades; pasaba
esto en la estación en que Sirio abrasa con sus rayos los campos
esterilizados; las yerbas estaban secas, y las mieses, agostadas, negaban
todo sustento. Entonces mi padre me exhortó a que, cruzando el mar, fuese a
consultar segunda vez el oráculo de Febo en su templo de Ortigia, y a
implorar su clemencia, preguntándole qué término tiene señalado a nuestras
cansadas peregrinaciones, de dónde nos manda que probemos a sacar remedio a
nuestros trabajos, adónde en fin, hemos de enderezar el rumbo. |
|
Nox
erat et terris animalia somnus habebat: effigies
sacrae diuum Phrygiique penates, quos
mecum a Troia mediisque ex ignibus urbis 150
extuleram, uisi ante oculos astare iacentis in
somnis multo manifesti lumine, qua se plena
per insertas fundebat luna fenestras; tum sic adfari et
curas his demere dictis: |
Era
la noche, y el sueño embargaba en la tierra a todas las criaturas, cuando se
me aparecieron en sueños, iluminadas por la clara luz de la luna llena, que
penetraba por mis ventanas, las sagrados efigies de los dioses y los penates
frigios que traje conmigo de Troya, sacándolos de entre las llamas de la
ciudad; entonces
me pareció que me hablaban así, disipando
mis angustias con estas palabras: |
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'quod
tibi delato Ortygiam dicturus Apollo est, 155
hic canit et tua nos en ultro ad limina mittit. nos
te Dardania incensa tuaque arma secuti, nos
tumidum sub te permensi classibus aequor, idem
uenturos tollemus in astra nepotes imperiumque
urbi dabimus. tu moenia magnis 160
magna para longumque fugae ne linque laborem. mutandae
sedes. non haec tibi litora suasit Delius aut Cretae
iussit considere Apollo. |
"Lo
que Apolo te diría si fueses a Ortigia a consultarle, te lo va a vaticinar
aquí, y para eso nos envía a tus umbrales. Nosotros te hemos seguido después
del incendio de Troya, a ti y a tus armas, y contigo y en tus naves hemos
surcado el revuelto piélago; nosotros levantaremos hasta las estrellas a tus
futuros descendientes, y daremos a su ciudad el señorío del mundo. Tú prepara
grandes murallas para un gran pueblo, y no desmayes en el largo afán de tus
peregrinaciones. Fuerza es que cambies de morada; no son éstas las playas a
que el delio Apolo te persuadió que fueras, ni te mandó fijar tu asiento en
Creta. |
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est locus,
Hesperiam Grai cognomine dicunt, terra
antiqua, potens armis atque ubere glaebae; 165
Oenotri coluere uiri; nunc fama minores Italiam
dixisse ducis de nomine gentem. hae
nobis propriae sedes, hinc Dardanus ortus Iasiusque
pater, genus a quo principe nostrum. surge
age et haec laetus longaeuo dicta parenti 170
haud dubitanda refer: Corythum terrasque requirat Ausonias;
Dictaea negat tibi Iuppiter arua.' |
Hay
una gran región (los Griegos le dan por nombre Hesperia), tierra antigua,
poderosa en armas y rica en frutos, poblada en otro tiempo por los Enotrios;
ahora es fama que sus descendientes la llaman Italia, del nombre de su
caudillo. Allí tenemos nuestras moradas propias; de allí proceden Dárdano y
nuestro ascendiente Jasio, de quien desciende el linaje troyano. Levántate,
pues, y ve jubiloso a contar estas cosas certísimas a tu anciano padre, y a
decirle que se dirija a Corito y a las regiones ausonias. Júpiter no
consiente que mores en los campos dicteos." |
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talibus attonitus
uisis et uoce deorum (nec
sopor illud erat, sed coram agnoscere uultus uelatasque
comas praesentiaque ora uidebar; 175
tum gelidus toto manabat corpore sudor) corripio
e stratis corpus tendoque supinas ad
caelum cum uoce manus et munera libo intemerata
focis. perfecto laetus honore Anchisen
facio certum remque ordine pando. 180
agnouit prolem ambiguam geminosque parentis, seque
nouo ueterum deceptum errore locorum. tum memorat:
'nate, Iliacis exercite fatis, sola
mihi talis casus Cassandra canebat. nunc
repeto haec generi portendere debita nostro 185
et saepe Hesperiam, saepe Itala regna uocare. sed
quis ad Hesperiae uenturos litora Teucros crederet? aut quem
tum uates Cassandra moueret? cedamus Phoebo et
moniti meliora sequamur.' |
Atónito
con tales visiones y con aquellas palabras de los dioses (porque aquello no
era un sueño, antes se me figuraba que los tenía delante y que reconocía sus
rostros y veía sus cabelleras, ceñidas de sacras vendas), un frío sudor
corrió por todo mi cuerpo. Levántome del lecho, tiendo al cielo las manos y
mi voz suplicantes, y libo en mi hogar puras ofrendas. Cumplido aquel deber,
voy, lleno de alegría, a enterar de todo a Anquises, y se lo refiero por su
orden; con esto reconoce la ambigüedad de nuestro linaje, nacida de sus dos
troncos, y su nuevo error en confundir los antiguos lugares. Entonces repuso: "Hijo
mío, trabajado por los adversos hados de Ilión, Casandra era la única que me
vaticinaba esos sucesos; ahora recuerdo que presagió a mi linaje la posesión
de un imperio, al que unas veces daba el nombre de Hesperia, otras el de
Italia; pero ¿quién había de creer que los Teucros irían a las playas de
Hesperia? o ¿A quién entonces hacían fuerza los vaticinios de Casandra?
Rindámonos a Febo, y persuadidos de su oráculo, sigamos mejores rumbos" |
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sic
ait, et cuncti dicto paremus ouantes. 190
hanc quoque deserimus sedem paucisque relictis uela
damus uastumque caua trabe currimus aequor. |
Dice,
y todos con aplauso obedecemos sus palabras, abandonando también aquellos
sitios, y dejando en ellos a unos pocos, damos la vela y surcamos el vasto
piélago en nuestras huecas naves. |
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Postquam altum
tenuere rates nec iam amplius ullae apparent terrae,
caelum undique et undique pontus, tum mihi caeruleus
supra caput astitit imber 195 noctem
hiememque ferens, et inhorruit unda tenebris. continuo
uenti uoluunt mare magnaque surgunt aequora,
dispersi iactamur gurgite uasto; inuoluere
diem nimbi et nox umida caelum abstulit,
ingeminant abruptis nubibus ignes, 200 excutimur
cursu et caecis erramus in undis. ipse
diem noctemque negat discernere caelo nec
meminisse uiae media Palinurus in unda. |
Luego
que estuvimos en alta mar, y desaparecieron todas las costas, sin que
viésemos por dondequiera más que cielo y agua, una azulada nube se paró
encima de mi cabeza, trayendo en su seno la noche y la tempestad. Horribles
tinieblas cubrieron las olas. Al punto los vientos revuelven la mar y se
levantan enormes oleadas: juguete de su empuje, vagamos dispersos por el
vasto abismo. Negros nubarrones envuelven el día, y una lluviosa obscuridad
nos roba el cielo; de las rasgadas nubes brotan frecuentes relámpagos.
Perdido el rumbo, andamos errantes por el tenebroso piélago; el mismo
Palinuro no acierta a distinguir el día de la noche, ni recuerda el derrotero
en medio de las olas. |
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tris
adeo incertos caeca caligine soles erramus
pelago, totidem sine sidere noctes. 205
quarto terra die primum se attollere tandem uisa,
aperire procul montis ac uoluere fumum. uela
cadunt, remis insurgimus; haud mora, nautae adnixi
torquent spumas et caerula uerrunt. seruatum
ex undis Strophadum me litora primum 210
excipiunt. Strophades Graio stant nomine dictae insulae
Ionio in magno, quas dira Celaeno Harpyiaeque
colunt aliae, Phineia postquam clausa
domus mensasque metu liquere priores. tristius
haud illis monstrum, nec saeuior ulla 215
pestis et ira deum Stygiis sese extulit undis. uirginei
uolucrum uultus, foedissima uentris proluuies
uncaeque manus et pallida semper ora
fame. |
Todavía
anduvimos errantes por el caliginoso mar durante tres días sin sol, y otras
tantas noches sin estrellas; por fin, al cuarto día vimos por primera vez
alzarse tierra en el horizonte, aparecer montes a lo lejos y algunas nubes de
humo. Amainamos velas y echamos mano al remo sin perder momento; los marineros
baten la espuma a fuerza de puños y barren las cerúleas ondas; las playas de
las Strofadas me reciben las primeras, libertado del mar. Los
Griegos denominan Strofadas, unas islas del vasto mar Jónico, donde habitan
la cruel Celeno y las otras arpías, desde que, cerrado para ellas el palacio
de Tineo, el
miedo les hizo abandonar sus abundosas mesas. Jamás
salieron de las aguas estigias, suscitados por la cólera de los dioses,
monstruos más tristes ni peste más repugnante; tienen cuerpo de pájaro con
cara de virgen, expelen un fetidísimo excremento, sus manos son agudas
garras, y llevan siempre el rostro descolorido de hambre... |
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huc
ubi delati portus intrauimus, ecce 220
laeta boum passim campis armenta uidemus caprigenumque
pecus nullo custode per herbas. inruimus
ferro et diuos ipsumque uocamus in partem
praedamque Iouem; tum litore curuo exstruimusque
toros dapibusque epulamur opimis. 225
at subitae horrifico lapsu de montibus adsunt Harpyiae et magnis
quatiunt clangoribus alas, diripiuntque
dapes contactuque omnia foedant immundo;
tum uox taetrum dira inter odorem. |
Apenas
desembarcamos en el puerto, vimos esparcidas por toda la campiña hermosas
vacadas y rebaños de cabras sin pastor. Entrámoslos a cuchillo, ofreciendo a
los dioses y al mismo Júpiter parte de aquella presa; luego
disponemos en la corva playa los hechos y empezamos a comer aquellos óptimos
manjares, cuando
de pronto acuden desde los montes con horrible vuelo las arpías, y batiendo
las alas con gran ruido, arrebatan nuestras viandas y las corrompen todas con
su inmundo contacto, esparciendo en torno, entre sus fieros graznidos,
insoportable hedor. |
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rursum in secessu
longo sub rupe cauata 230
[arboribus clausam circum atque horrentibus umbris] instruimus
mensas arisque reponimus ignem; rursum
ex diuerso caeli caecisque latebris turba sonans
praedam pedibus circumuolat uncis, polluit ore dapes.
sociis tunc arma capessant 235
edico, et dira bellum cum gente gerendum. haud secus ac iussi
faciunt tectosque per herbam disponunt ensis et
scuta latentia condunt. ergo ubi delapsae
sonitum per curua dedere litora, dat signum
specula Misenus ab alta 240 aere cauo.
inuadunt socii et noua proelia temptant, obscenas
pelagi ferro foedare uolucris. |
Segunda
vez ponemos las mesas a gran distancia de allí, en una honda gruta, cerrada
por corpulentos árboles, que la cubren de espesísima sombra, y restablecemos
el fuego en los altares; mas segunda vez también, desde diversos puntos del
cielo, sale la resonante turba de sus lóbregos escondrijos, revolotea,
esgrimiendo sus garras, alrededor de nuestros manjares y los ensucia con sus
bocas. Mando entonces a mis compañeros que empuñen las armas y cierren con
aquella familia maldita; hácenlo
como lo dispongo, ocultando las espaldas y los broqueles entre la yerba, y
apenas las arpías se dispersan en ruidoso tropel por las corvas playas, y
Miseno, desde un alto risco, da la señal con una trompeta, las acometen los
míos, y en tan nuevo linaje de lid, acuchillan a aquellas sucias aves del
mar; |
|
sed
neque uim plumis ullam nec uulnera tergo accipiunt,
celerique fuga sub sidera lapsae semesam
praedam et uestigia foeda relinquunt. 245
una in praecelsa consedit rupe Celaeno, infelix
uates, rumpitque hanc pectore uocem; |
pero
su plumaje impenetrable las preserva de toda herida, y tendiendo su vuelo por
el firmamento en rápida fuga, abandonan la ya roída presa entre asquerosos
rastros de su presencia. Sólo Celeno quedó posada en una eminente roca, desde
donde, fatal agorera, rompió a hablar en estos términos: |
|
'bellum etiam pro
caede boum stratisque iuuencis, Laomedontiadae,
bellumne inferre paratis et
patrio Harpyias insontis pellere regno? 250
accipite ergo animis atque haec mea figite dicta, quae Phoebo pater
omnipotens, mihi Phoebus Apollo praedixit,
uobis Furiarum ego maxima pando. Italiam
cursu petitis uentisque uocatis: ibitis
Italiam portusque intrare licebit. 255
sed non ante datam cingetis moenibus urbem quam
uos dira fames nostraeque iniuria caedis ambesas
subigat malis absumere mensas.' |
"Hijos
de Laomedonte después de habernos movido guerra, destruyendo nuestros
ganados, ¿todavía intentáis expulsar a las inocentes arpías del reino de sus
padres? Oíd, pues, lo que os voy a decir, y guardad bien en la memoria estas
palabras: Yo, la mayor de las furias, voy a revelaros las cosas que el Padre
omnipotente tiene vaticinadas a Febo, y Febo me ha vaticinado a mí. A Italia
enderezáis el rumbo, y a Italia os llevarán los vientos invocados; lograréis
arribar a sus puertos, pero no rodearéis con murallas la ciudad que os
conceden los hados, sin que antes horrible hambre, castigo de la matanza que
habéis intentado en nosotras os haya obligado a morder y devorar vuestras
propias mesas." |
|
dixit, et in
siluam pennis ablata refugit. at sociis subita
gelidus formidine sanguis 260 deriguit:
cecidere animi, nec iam amplius armis, sed uotis
precibusque iubent exposcere pacem, siue deae seu sint
dirae obscenaeque uolucres. et pater Anchises
passis de litore palmis numina magna uocat
meritosque indicit honores: 265 'di, prohibete
minas; di, talem auertite casum et placidi seruate
pios.' tum litore funem deripere
excussosque iubet laxare rudentis. tendunt
uela Noti: fugimus spumantibus undis qua
cursum uentusque gubernatorque uocabat. 270
iam medio apparet fluctu nemorosa Zacynthos Dulichiumque
Sameque et Neritos ardua saxis. effugimus
scopulos Ithacae, Laertia regna, et terram altricem
saeui exsecramur Vlixi. |
Dijo,
y volando fue a refugiarse en la selva. Aquellas palabras helaron de súbito
terror la sangre en las venas a mis compañeros; decayeron los ánimos, y
renunciado al medio de las armas, con votos y preces determinan implorar la paz,
ya sean diosas las arpías, ya crueles e inmundas aves. Mi padre Anquises,
tendiendo en la playa sus manos al cielo, invoca a los grandes númenes y
prescribe los sacrificios que reclama el caso. "¡Apartad,
oh dioses". exclama, "esas amenazas! ¡Apartad de nosotros tamaño desastre, y salvad a estos hombres
piadosos!" Enseguida manda cortar los cables y tender las sacudidas
jarcias. Hinchan los notos nuestras velas y bogamos
por las espumosas olas, siguiendo el derrotero que nos señalan los vientos y
el piloto. Ya
aparecen en medio del mar la selvosa Zacinto, y Duliquio, y Samos, y Nerito,
toda erizada de peñascos. Esquivamos
los arrecifes de Itaca, reino de Laertes, maldiciendo aquel suelo, que
produjo al cruel Ulises. |
|
mox
et Leucatae nimbosa cacumina montis 275 et formidatus
nautis aperitur Apollo. hunc petimus fessi
et paruae succedimus urbi; ancora
de prora iacitur, stant litore puppes. Ergo
insperata tandem tellure potiti lustramurque
Ioui uotisque incendimus aras, 280
Actiaque Iliacis celebramus litora ludis. exercent
patrias oleo labente palaestras nudati socii:
iuuat euasisse tot urbes Argolicas
mediosque fugam tenuisse per hostis. |
Pronto
se descubren a nuestra vista las nebulosas cimas del monte Leucates y el promontorio
de Apolo, tan temido de los marineros. Allí, sin embargo, nos dirigimos
fatigados y entramos en la pequeña ciudad:
echamos el ancla y amarramos las naves a la playa. Desembarcados, por fin, impensadamente en
aquella tierra, ofrecemos a Júpiter, encendiendo en sus altares llamas
votivas, y celebramos juegos troyanos en la playa de Accio. Desnudos y ungido
de aceite el cuerpo, nuestros compañeros se ejercitan en las luchas
nacionales, regocijándose de haber escapado con bien de tantas ciudades argólicas,
y de haber logrado la fuga por medio de sus enemigos. |
|
interea
magnum sol circumuoluitur annum 285
et glacialis hiems Aquilonibus asperat undas. aere
cauo clipeum, magni gestamen Abantis, postibus
aduersis figo et rem carmine signo: aeneas
haec de danais victoribvs arma; linquere
tum portus iubeo et considere transtris. 290
certatim socii feriunt mare et aequora uerrunt: protinus
aerias Phaeacum abscondimus arces litoraque
Epiri legimus portuque subimus Chaonio
et celsam Buthroti accedimus urbem. |
Entre
tanto el sol iba llegando al término de su larga carrera en derredor del año,
y el frío invierno con sus aquilones encrespaba las olas. Clavo en las
puertas del templo un escudo de cóncavo bronce, antiguo arreo del grande
Abante, y esculpo en él esta inscripción: "Eneas arrebató este trofeo a
los Griegos vencedores"; enseguida mando a los remeros dejar el puerto y
tomar asiento en sus bancos; ellos a porfía baten con los remos las aguas y
barren la mar. Pronto perdemos de vista las enhiestas torres de los Feacios,
seguimos las costas de Epiro, arribamos al puerto Caonio, y subimos a la
eminente ciudad de Butroto. |
|
Hic
incredibilis rerum fama occupat auris, 295
Priamiden Helenum Graias regnare per urbis coniugio
Aeacidae Pyrrhi sceptrisque potitum, et
patrio Andromachen iterum cessisse marito. obstipui,
miroque incensum pectus amore compellare
uirum et casus cognoscere tantos. 300
progredior portu classis et litora linquens, sollemnis
cum forte dapes et tristia dona ante
urbem in luco falsi Simoentis ad undam libabat
cineri Andromache manisque uocabat Hectoreum
ad tumulum, uiridi quem caespite inanem 305
et geminas, causam lacrimis, sacrauerat aras. |
Allí
llegaron a nuestros oídos increíbles rumores de que Eleno, hijo de Príamo,
reinaba en algunas ciudades griegas, por haberse casado con la viuda de
Pirro, del linaje de Eaco, y sucedídole en el trono; y de que Andrómaca había
contraído nuevo enlace con un troyano. Quedéme pasmado, y en mi pecho se
encendió un vehementísimo deseo de hablar con Eleno y averiguar la verdad de
tan grandes sucesos; salgo del puerto, dejando mis naves y la playa, y me
adelanto tierra adentro. Por dicha, en aquel momento estaba
Andrómaca en un bosque, a corta distancia de la ciudad, junto a la orilla de
un imaginario Simois, ofreciendo libaciones solemnes, manjares y fúnebres
dones a las cenizas de Héctor, evocando sus manes a un túmulo vacío, formado
de verde césped, al que había consagrado dos altares, ocasión de su continuo
llanto. |
|
ut
me conspexit uenientem et Troia circum arma
amens uidit, magnis exterrita monstris deriguit
uisu in medio, calor ossa reliquit, labitur, et longo
uix tandem tempore fatur: 310
'uerane te facies, uerus mihi nuntius adfers, nate dea? uiuisne?
aut, si lux alma recessit, Hector ubi est?'
dixit, lacrimasque effudit et omnem impleuit
clamore locum. uix pauca furenti subicio
et raris turbatus uocibus hisco: |
En
cuanto me vio dirigirme a ella, y reconoció, delirante, mis arreos troyanos,
aterrada como a la vista de un fantasma, cayó de pronto exánime y yerta; mas
recobrando al fin la voz tras largo desmayo, me habló así: "¿Es
realidad? ¿Eres tú verdaderamente, hijo de una diosa, el que viene a mí como mensajero?
¿Vives? o si la luz del cielo faltó ya para ti, ¿Dónde está Héctor?"
Dijo, prorrumpió en llanto y llenó todo el bosque con sus clamores. Turbado
en vista de aquella acerba aflicción, apenas acierto a articular estas
confusas palabras: |
|
315
'uiuo equidem uitamque extrema per omnia duco; ne
dubita, nam uera uides. heu!
quis te casus deiectam coniuge tanto excipit,
aut quae digna satis fortuna reuisit, Hectoris
Andromache? Pyrrhin conubia seruas?' 320
deiecit uultum et demissa uoce locuta est: 'o
felix una ante alias Priameia uirgo, hostilem ad
tumulum Troiae sub moenibus altis iussa
mori, quae sortitus non pertulit ullos nec
uictoris heri tetigit captiua cubile! 325
nos patria incensa diuersa per aequora uectae stirpis
Achilleae fastus iuuenemque superbum seruitio
enixae tulimus; qui deinde secutus Ledaeam
Hermionen Lacedaemoniosque hymenaeos me
famulo famulamque Heleno transmisit habendam. |
"Vivo, sí, arrastrando una miserable
existencia entre crudos afanes. No lo dudes; lo que estás viendo es una
realidad... Mas ¡Ay! ¿Qué trance cruel te derribó de la altura en que te puso
tu primer marido? ¿Cuál fortuna, digna de él y de ti, es ahora la tuya?
¿Eres, ¡oh Andrómaca! la viuda de Héctor o la esposa de Pirro? Bajó el
rostro, avergonzada y" me dijo con humilde acento: "¡Oh
feliz sobre todas la virgen hija de Príamo, condenada a morir ante un túmulo
enemigo, bajo las altas murallas de Troya, que ni se vio sorteada, ni subió
cautiva, al lecho de un amo vencedor! Yo,
después del incendio de Troya, llevada por diversos mares, tuve que sufrir la
insolencia de un mancebo soberbio, hijo de Aquiles, y concebí en la
esclavitud; el cual, prendado al poco tiempo de Hermione, nieta de Leda, y
prefiriendo enlazarse con una Lacedemonia, me entregó a mí, su sierva, por
esposa de su siervo Eleno. |
|
330 ast illum
ereptae magno flammatus amore coniugis et
scelerum furiis agitatus Orestes excipit incautum
patriasque obtruncat ad aras. morte Neoptolemi
regnorum reddita cessit pars Heleno, qui Chaonios
cognomine campos 335
Chaoniamque omnem Troiano a Chaone dixit, Pergamaque
Iliacamque iugis hanc addidit arcem. sed
tibi qui cursum uenti, quae fata dedere? aut
quisnam ignarum nostris deus appulit oris? quid
puer Ascanius? superatne et uescitur aura? 340
quem tibi iam Troia— ecqua
tamen puero est amissae cura parentis? ecquid in antiquam
uirtutem animosque uirilis et
pater Aeneas et auunculus excitat Hector?' |
Pero
Orestes, inflamado de un violento amor a su prometida esposa, que quieren
arrebatarle, e impelido al crimen por las Furias, cayó de improviso sobre
Pirro y le inmoló al pie de los patrios altares. Por muerte de Neptolemo, una
parte de sus reinos pasó a poder de Eleno, que, del nombre del troyano Caón,
denominó Caonia a toda esta tierra, y construyó en esos collados un nuevo
Pérgamo y un alcázar como el de Ilión. Pero a ti, ¿qué vientos, qué hados te
han impelido en tu derrotero? ¿Cuál dios te ha hecho arribar sin saberlo
a nuestras playas? ¿Qué
es del niño Ascanio? ¿Vive, respira aún? Nació
cuando Troya... ¿Se
acuerda con dolor de su perdida madre? ¿Le excita al culto de la antigua
virtud y al varonil esfuerzo el ejemplo de su padre Eneas y de su tío
Héctor?" |
|
talia fundebat
lacrimans longosque ciebat 345
incassum fletus, cum sese a moenibus heros Priamides
multis Helenus comitantibus adfert, agnoscitque
suos laetusque ad limina ducit, et
multum lacrimas uerba inter singula fundit. procedo
et paruam Troiam simulataque magnis 350
Pergama et arentem Xanthi cognomine riuum agnosco,
Scaeaeque amplector limina portae; nec
non et Teucri socia simul urbe fruuntur. illos
porticibus rex accipiebat in amplis: aulai
medio libabant pocula Bacchi 355
impositis auro dapibus, paterasque tenebant. |
Así
decía llorando y exhalando en vano largos sollozos, cuando salió de las
murallas con grande acompañamiento, y se encaminó a nosotros, el héroe Eleno,
hijo de Príamo, y reconociendo a los suyos, nos condujo alborozado, a su
palacio, llorando de alegría a cada palabra que nos dirige. Sigo adelante y
me encuentro con una pequeña Troya, con una fortaleza construida a semejanza
del grande alcázar de Pérgamo, con un seco arroyo denominado Xanto, y abrazo
los umbrales de una puerta Scea. También mis Teucros se regocijan, como yo, a
la vista de aquella ciudad amiga, que les recuerda su patria. Recibíales el
Rey en sus espaciosos pórticos, en medio de su palacio hacían libaciones a
Baco, y la copa en la mano, apuraban sabrosos manjares, servidos en vajilla
de oro. |
|
Iamque
dies alterque dies processit, et aurae uela
uocant tumidoque inflatur carbasus Austro: his
uatem adgredior dictis ac talia quaeso: 'Troiugena,
interpres diuum, qui numina Phoebi, 360
qui tripodas Clarii et laurus, qui sidera sentis et
uolucrum linguas et praepetis omina pennae, fare age (namque
omnis cursum mihi prospera dixit religio, et cuncti
suaserunt numine diui Italiam
petere et terras temptare repostas; 365
sola nouum dictuque nefas Harpyia Celaeno prodigium
canit et tristis denuntiat iras obscenamque
famem), quae prima pericula uito? quidue
sequens tantos possim superare labores?' |
Así
pasamos un día; cuando ya las auras bonancibles nos brindan a navegar e
hincha nuestras velas el impetuoso austro, dirijo estas palabras a Eleno,
juntamente rey y adivino: "Hijo
de Troya, intérprete de los dioses, tú que descubres la voluntad de Febo en
las trípodes, en el laurel de Claros, en las estrellas y en los agüeros del
canto y del vuelo de las aves, habla, yo te lo ruego. En
todo la religión me tiene vaticinado un próspero viaje; todos los númenes me
han amonestado a que me encamine a Italia y penetre en aquellas repuestas
regiones; sólo
la arpía Celeno me ha anunciado un nefando y nunca visto prodigio, venganzas
crueles y un hambre espantosa. ¿Qué peligros son los que debo evitar primero?
¿Qué he de hacer para superar tan grandes trabajos?" |
|
hic
Helenus caesis primum de more iuuencis 370
exorat pacem diuum uittasque resoluit sacrati
capitis, meque ad tua limina, Phoebe, ipse
manu multo suspensum numine ducit, atque
haec deinde canit diuino ex ore sacerdos: |
Entonces
Eleno, después de inmolar, conforme al rito, algunos novillos, implora el
favor de los dioses, desciñe las ínfulas de su sagrada cabeza, y él mismo me
conduce por la mano, temblando yo a la idea de verme en presencia de tan gran
numen, a los umbrales de su templo, ¡Oh Febo!; enseguida el sacerdote
pronunció con su inspirado labio este vaticinio: |
|
'Nate dea (nam te
maioribus ire per altum 375
auspiciis manifesta fides; sic fata deum rex sortitur uoluitque
uices, is uertitur ordo), pauca
tibi e multis, quo tutior hospita lustres aequora
et Ausonio possis considere portu, expediam
dictis; prohibent nam cetera Parcae 380
scire Helenum farique uetat Saturnia Iuno. principio
Italiam, quam tu iam rere propinquam uicinosque,
ignare, paras inuadere portus, longa procul
longis uia diuidit inuia terris. ante
et Trinacria lentandus remus in unda 385
et salis Ausonii lustrandum nauibus aequor infernique
lacus Aeaeaeque insula Circae, quam
tuta possis urbem componere terra. signa
tibi dicam, tu condita mente teneto: |
"Hijo
de una diosa, los más grandes auspicios me declaran patentemente que debes
lanzarte al mar; así el rey de los dioses dispone tus hados y prepara tus
futuros azares; tal es el orden que te señala. Pocas te declararé de las
muchas cosas que te convendría saber para que te fuesen más seguros y
hospitalarios los mares que vas a explorar, y los puertos ausonios en que has
de hacer asiento, pues las Parcas vedan a Eleno saberlas todas, y Juno, hija
de Saturno, le impide hablar. En primer lugar, la Italia, que tú te imaginas
cercana, y esos puertos que te dispones a ocupar y que crees vecinos, está
muy lejos, y de ellos te separan largos e intransitables caminos. Tus remos
han de doblegarse en las olas trinacrias, han de surcar tus naves las aladas
olas del mar Ausonio, los lagos infernales y las aguas de la isla de Circe,
hija de Eea, antes de que te sea dado echar los cimientos de una ciudad en el
suelo seguro. Yo te daré las señales por las que has de guiarte; grábalas
bien en tu mente. |
|
cum tibi sollicito
secreti ad fluminis undam 390
litoreis ingens inuenta sub ilicibus sus triginta
capitum fetus enixa iacebit, alba
solo recubans, albi circum ubera nati, is
locus urbis erit, requies ea certa laborum. nec
tu mensarum morsus horresce futuros: 395 fata uiam
inuenient aderitque uocatus Apollo. has
autem terras Italique hanc litoris oram, proxima
quae nostri perfunditur aequoris aestu, effuge;
cuncta malis habitantur moenia Grais. |
Cuando
engolfado en tristes pensamientos te encuentres a la margen de un desconocido
río, tendida bajo las encinas de la ribera, una corpulenta cerda blanca dando
de mamar a treinta lechoncillos, blancos como ella, habrás hallado el sitio
en que has de edificar tu ciudad; aquél será el descanso cierto de tus
trabajos. No te horrorice la idea de que habéis de devorar hasta vuestras
mesas; los hados te sacarán de ese trance, y Apolo invocado será contigo.
Evita, sin embargo, esas tierras, evita esas cercanas costas de Italia, que
bañan las olas de nuestro mar; todas sus ciudades están habitadas por los
pérfidos Griegos. |
|
hic et Narycii
posuerunt moenia Locri, 400
et Sallentinos obsedit milite campos Lyctius
Idomeneus; hic illa ducis Meliboei parua
Philoctetae subnixa Petelia muro. quin
ubi transmissae steterint trans aequora classes et
positis aris iam uota in litore solues, 405
purpureo uelare comas adopertus amictu, ne qua inter
sanctos ignis in honore deorum hostilis facies
occurrat et omina turbet. hunc socii morem
sacrorum, hunc ipse teneto; hac casti maneant
in religione nepotes. 410 ast ubi
digressum Siculae te admouerit orae uentus,
et angusti rarescent claustra Pelori, |
Allí
los Locrios han levantado las murallas de Naricia, y el lictio Idomeo ocupa
con sus guerreros los campos salentinos; allí el caudillo Filoctetes, rey de
Melibea, ha fortificado la reducida población de Petelia. Mas luego que, traspuestos los mares, hayan
anclado tus naves en la costa, y levantadas las aras, pagues a los númenes
los debidos votos, cúbrete la cabellera con un velo de púrpura, no sea que en
medio de las sagradas llamas, encendidas en honor de los dioses, se te
presente el rostro de un enemigo y turbe el agüero. Observad tus compañeros y
tú esta práctica en las ceremonias sagradas, y perpetúese como una tradición
religiosa entre vuestros piadosos descendientes. Mas cuando los vientos te
impelan hacia las playas sicilianas y se ensanchen a tu vista las angostas
bocas de Peloro, |
|
laeua
tibi tellus et longo laeua petantur aequora
circuitu; dextrum fuge litus et undas. haec
loca ui quondam et uasta conuulsa ruina 415
(tantum aeui longinqua ualet mutare uetustas) dissiluisse
ferunt, cum protinus utraque tellus una
foret: uenit medio ui pontus et undis Hesperium
Siculo latus abscidit, aruaque et urbes litore
diductas angusto interluit aestu. 420
dextrum Scylla latus, laeuum implacata Charybdis obsidet,
atque imo barathri ter gurgite uastos sorbet in abruptum
fluctus rursusque sub auras erigit
alternos, et sidera uerberat unda. at Scyllam caecis
cohibet spelunca latebris 425 ora
exsertantem et nauis in saxa trahentem. |
dirígete
por un largo circuito a las tierras y a los mares que verás a tu izquierda;
huye de las costas y de las olas que veas a tu derecha. Es fama que aquellos
dos continentes, que en otro tiempo formaban uno solo; se separaron
violentamente en un espantoso rompimiento, a impulso de las aguas del mar,
que dividió a la Hesperia de la costa siciliana: ¡Tan poderosa es para
producir mudanzas la larga sucesión de los siglos! y abriéndose un estrecho
canal entre ellas, baña a la par los campos y las ciudades de ambas riberas.
Señorease del diestro lado Scila, y del izquierdo la implacable Caribdis; ésta
se sorbe tres veces las vastas olas precipitadas en su profundo báratro, y
tres veces las vuelve a arrojar a lo alto, batiendo con ellas el firmamento, mientras
que Scila encerrada en las negras cavidades de una caverna, saca la cabeza
por ella y arrastra las naves hacia sus peñascos. |
|
prima
hominis facies et pulchro pectore uirgo pube
tenus, postrema immani corpore pistrix delphinum
caudas utero commissa luporum. praestat
Trinacrii metas lustrare Pachyni 430 cessantem,
longos et circumflectere cursus, quam semel informem
uasto uidisse sub antro Scyllam
et caeruleis canibus resonantia saxa. |
Tiene
la primera rostro de hombre, y hasta medio cuerpo figura de hermosa virgen;
el resto es de enorme pez, uniendo una doble cola de delfín a un vientre como
el de los lobos. Más te valdrá, aunque sea más lento, enderezar el rumbo al
promontorio siciliano de Paquino y dar un largo rodeo, que ver una sola vez a
la horrible Scila en su enorme caverna, y sus riscos, siempre resonantes con
los ladridos de sus perros marinos. |
|
praeterea,
si qua est Heleno prudentia uati, si
qua fides, animum si ueris implet Apollo, 435
unum illud tibi, nate dea, proque omnibus unum praedicam
et repetens iterumque iterumque monebo, Iunonis
magnae primum prece numen adora, Iunoni
cane uota libens dominamque potentem supplicibus supera
donis: sic denique uictor 440
Trinacria finis Italos mittere relicta. huc ubi delatus
Cumaeam accesseris urbem diuinosque
lacus et Auerna sonantia siluis, insanam uatem
aspicies, quae rupe sub ima fata
canit foliisque notas et nomina mandat. 445
quaecumque in foliis descripsit carmina uirgo digerit
in numerum atque antro seclusa relinquit: illa
manent immota locis neque ab ordine cedunt. uerum
eadem, uerso tenuis cum cardine uentus impulit
et teneras turbauit ianua frondes, 450
numquam deinde cauo uolitantia prendere saxo nec
reuocare situs aut iungere carmina curat: inconsulti
abeunt sedemque odere Sibyllae. |
Además,
si alguna prudencia reconoces en Eleno, si tienes alguna fe en los vaticinios,
y crees que Apolo infunde en mi mente el espíritu de la verdad, una cosa te
aconsejaré, ¡Oh hijo de una diosa!, y no me cansaré de repetirla: lo
primero es que implores en tus preces el numen de la gran Juno; ofrece a Juno
continuos votos, y aplaca a fuerza de suplicantes dones a aquella poderosa
soberana, y así, en fin, vencedor, dejando la Sicilia, llegarás a los
confines ítalos. Arribado
que hayas allí, y entrando en la ciudad de Cumas y en los divinos lagos y en
las resonantes selvas del Averno, verás una exaltada profetisa que anuncia
los hados futuros bajo una hueca peña y escribe en hojas de árboles sus
vaticinios, los cuales dispone en cierta manera, dejándolos así encerrados en
su caverna, donde permanecen quietos sin que varíe en nada el orden en que
ella los ha dejado; mas apenas llega a entreabrirse la puerta y penetra en la
cueva la menor ráfaga de viento, se dispersan, revoloteando por todo el
ámbito aquellas hojas escritas, sin que ella se cure de recogerlas, de
colocarlas nuevamente en su sitio, ni de coordinar, juntándolas, sus
oráculos; los que han acudido a consultarla se vuelven sin respuesta,
maldiciendo de la cueva de la Sibila. |
|
hic
tibi ne qua morae fuerint dispendia tanti, quamuis
increpitent socii et ui cursus in altum 455
uela uocet, possisque sinus implere secundos, quin
adeas uatem precibusque oracula poscas ipsa
canat uocemque uolens atque ora resoluat. illa
tibi Italiae populos uenturaque bella et
quo quemque modo fugiasque ferasque laborem 460
expediet, cursusque dabit uenerata secundos. haec
sunt quae nostra liceat te uoce moneri. uade age et
ingentem factis fer ad aethera Troiam.' |
Nada
te importe detenerte allí cuanto fuere preciso; aunque te increpen tus compañeros,
aunque los vientos te brinden y aun te fuercen a darte a la vela, soplando
prósperos, no dejes de ir a buscar a la Sibila y de implorar con preces sus
oráculos; aguarda a que te los dé, aguarda que benévola te haga oir su voz.
Ella te declarará los pueblos de Italia y las futuras guerras que te
aguardan, y te dirá los medios de evitar o de vencer cualesquiera trabajos;
si la veneras, ella hará prósperas tus aventuras. He aquí las cosas que a mi
voz le es lícito declararte; ve, pues, y sublima hasta los astros con tus
hechos el gran nombre de Troya." |
|
Quae postquam
uates sic ore effatus amico est, dona
dehinc auro grauia ac secto elephanto 465 imperat ad
nauis ferri, stipatque carinis ingens
argentum Dodonaeosque lebetas, loricam
consertam hamis auroque trilicem, et
conum insignis galeae cristasque comantis, arma
Neoptolemi. sunt et sua dona parenti. 470 addit equos,
additque duces, remigium supplet,
socios simul instruit armis. |
Después
de haberme dirigido estas palabras amigas, dispuso
el adivino que llevasen a las naves cuantiosos regalos
de oro y marfil; en ellas amontona además mucha
plata, vasos de Dodona, una
loriga de triples mallas de oro y un magnífico yelmo
de undoso y largo crestón, armas
de Neptolemo. También para mi padre hubo presentes; a
ellos añade caballos y guías... nos
proporciona remeros, y provee además de armas a mi gente. |
|
Interea
classem uelis aptare iubebat Anchises,
fieret uento mora ne qua ferenti. quem
Phoebi interpres multo compellat honore: 475
'coniugio, Anchisa, Veneris dignate superbo, cura
deum, bis Pergameis erepte ruinis, ecce
tibi Ausoniae tellus: hanc arripe uelis. et
tamen hanc pelago praeterlabare necesse est: Ausoniae
pars illa procul quam pandit Apollo. 480
uade,' ait 'o felix nati pietate. quid ultra prouehor
et fando surgentis demoror Austros?' |
Entre
tanto que Anquises mandaba aparejar la escuadra para que no hubiese demora en
aprovechar el primer viento favorable, el intérprete de Febo le habló así con
respetuoso acento: "¡Oh Anquises, digno de tu glorioso enlace con Venus,
cuidado de los dioses, libertado por dos veces de las ruinas de Pérgamo! ahí
tienes delante la tierra de Ausonia; vuela a arrebatarla con tus naves. Y sin
embargo, fuerza te será navegar largo rato antes de llegar a ella; lejos está
todavía aquella parte de la Ausonia que Apolo designa en sus oráculos. Ve,
¡Oh padre feliz por la piedad de tu hijo! ¿A qué he de extenderme más,
impidiéndoos con mis palabras aprovechar los vientos que se levantan?" |
|
nec
minus Andromache digressu maesta supremo fert picturatas
auri subtemine uestis et Phrygiam
Ascanio chlamydem (nec cedit honore) 485 textilibusque
onerat donis, ac talia fatur: 'accipe et haec,
manuum tibi quae monimenta mearum sint, puer, et
longum Andromachae testentur amorem, coniugis
Hectoreae. cape dona extrema tuorum, o
mihi sola mei super Astyanactis imago. 490
sic oculos, sic ille manus, sic ora ferebat; et
nunc aequali tecum pubesceret aeuo.' |
También
Adrómaca, pesarosa de aquella suprema despedida, y no menos espléndida que
Eleno, trae ropas recamadas de oro y una clámide frigia para Ascanio, le
abruma de regalos de telas labradas, y le dice así: "Recibe,
niño, estas labores de mis manos, y consérvalas como un recuerdo y un
testimonio del acendrado cariño de Andrómaca, esposa de Héctor. Recibe estos últimos dones de los tuyos,
¡Oh única imagen que me queda de mi Astianax! Así levantaba los ojos, así
movía las manos, ése era su porte; ahora tendría tu edad y crecería
contigo." |
|
hos
ego digrediens lacrimis adfabar obortis: 'uiuite
felices, quibus est fortuna peracta iam
sua: nos alia ex aliis in fata uocamur. 495
uobis parta quies: nullum maris aequor arandum, arua
neque Ausoniae semper cedentia retro quaerenda.
effigiem Xanthi Troiamque uidetis quam
uestrae fecere manus, melioribus, opto, auspiciis,
et quae fuerit minus obuia Grais. |
Yo
me despedí de ellos, diciéndoles entre lágrimas: "¡Vivid felices, oh
vosotros, cuyas vicisitudes han terminado ya! Nosotros estamos todavía
destinados a ser juguete de la fortuna. Asegurado os está el descanso; no
tenéis que surcar mar alguno, ni que buscar los campos de la Ausonia, que no
parece sino que siempre van huyendo de nosotros. Viendo estáis una imagen del
río Xanto y una Troya, obra de vuestras manos; ¡Ojalá viva bajo mejores
auspicios que la primera, y menos expuesta que ella a las insidias de los
Griegos! |
|
500
si quando Thybrim uicinaque Thybridis arua intraro
gentique meae data moenia cernam, cognatas
urbes olim populosque propinquos, Epiro
Hesperiam (quibus idem Dardanus auctor atque
idem casus), unam faciemus utramque 505
Troiam animis: maneat nostros ea cura nepotes.' |
Si
algún día llego a pisar las márgenes y las campiñas del Tíber; si algún día
llego a ver las murallas prometidas a los míos, nuestras ciudades y nuestros
pobladores, el Epiro y la Hesperia, unidos de antiguo por un mismo origen,
pues todos, tienen por padre a Dárdano, y ligados por iguales infortunios,
formaremos por nuestra estrecha unión una sola Troya. ¡Ojalá cundan estos
sentimientos hasta nuestros últimos descendientes!" |
|
Prouehimur
pelago uicina Ceraunia iuxta, unde iter Italiam
cursusque breuissimus undis. sol ruit interea
et montes umbrantur opaci; sternimur optatae gremio
telluris ad undam 510 sortiti remos
passimque in litore sicco corpora curamus,
fessos sopor inrigat artus. necdum orbem
medium Nox Horis acta subibat: haud segnis strato
surgit Palinurus et omnis explorat
uentos atque auribus aera captat; 515
sidera cuncta notat tacito labentia caelo, Arcturum
pluuiasque Hyadas geminosque Triones, armatumque
auro circumspicit Oriona. |
Damos
por fin la vela y llegamos al cercano promontorio Ceraunio, camino el más
breve por mar para Italia. En tanto el sol se precipita en el ocaso, y los
montes de la costa se cubren de opacas sombras; desembarcamos, y designados
por la suerte los remeros que han de velar, nos tendemos cabe la orilla en el
regazo de la deseada tierra; desparramados en grupos por la seca playa, restauramos
los fatigados cuerpos con un apacible sueño. Todavía la noche, conducida por
las horas, no había llegado a la mitad de su carrera, cuando se levanta del
lecho el diligente Palinuro, explora todos los vientos y presta el oído al
menor soplo de las auras; observa todas las estrellas que se deslizan por el
callado cielo; Arturo, las lluviosas Híadas, los dos Triones y Orión, armado
con su espada de oro. |
|
postquam
cuncta uidet caelo constare sereno, dat
clarum e puppi signum; nos castra mouemus 520
temptamusque uiam et uelorum pandimus alas. Iamque
rubescebat stellis Aurora fugatis cum
procul obscuros collis humilemque uidemus Italiam.
Italiam primus conclamat Achates, Italiam
laeto socii clamore salutant. 525
tum pater Anchises magnum cratera corona induit
impleuitque mero, diuosque uocauit stans celsa in
puppi: 'di
maris et terrae tempestatumque potentes, ferte
uiam uento facilem et spirate secundi.' |
Cerciorado
de todas las señales de un cielo sereno, dio desde la popa de su nave el
toque sonoro, a cuya llamada levantamos los reales, y dándonos nuevamente al
mar, desplegamos las alas de nuestras velas. Ya la Aurora sonrosaba los
cielos, ahuyentadas las estrellas, cuando divisamos en lontananza unos
nebulosos collados, y visible apenas sobre la superficie del mar, el suelo de
Italia. ¡Italia! clamó el primero Acates, y a Italia saludan con jubilosos
clamores mis compañeros. Entonces mi padre Anquises enguirnalda una gran
copa, la llena de vino, y puesto de pie en la más alta popa, invoca a los dioses
en estos términos: "Dioses
del mar y de la tierra, árbitros de las altas tempestades, otorgadnos una
fácil travesía y prósperos vientos." |
|
530
crebrescunt optatae aurae portusque patescit iam propior,
templumque apparet in arce Mineruae; uela
legunt socii et proras ad litora torquent. portus ab euroo
fluctu curuatus in arcum, obiectae salsa
spumant aspergine cautes, 535 ipse latet:
gemino demittunt bracchia muro turriti scopuli
refugitque ab litore templum. quattuor hic, primum
omen, equos in gramine uidi tondentis campum
late, candore niuali. et pater Anchises
'bellum, o terra hospita, portas: 540 bello armantur
equi, bellum haec armenta minantur. sed
tamen idem olim curru succedere sueti quadripedes
et frena iugo concordia ferre: spes et pacis'
ait. tum numina sancta precamur Palladis
armisonae, quae prima accepit ouantis, 545
et capita ante aras Phrygio uelamur amictu, praeceptisque
Heleni, dederat quae maxima, rite Iunoni
Argiuae iussos adolemus honores. |
Arrecian
en esto las deseadas auras, descúbrese el puerto ya más cercano, y aparece en
una altura un templo de Minerva; recogen mis compañeros las velas y enderezan
las proas hacia la costa. Batido de las olas por la parte de Oriente,
ábrese el puerto formando un arco, delante del cual oponen una barrera de
salada espuma dos grandes escollos, que a manera de torres extienden en
contorno una doble muralla; a medida que nos acercamos, parece que el templo
se aleja de la playa. Allí, por primer agüero, vi cuatro caballos blancos
como la nieve, que estaban paciendo en un extenso y hermoso prado. Entonces
mi padre Anquises: "Guerra nos traes, ¡Oh tierra hospitalaria! para la
guerra se arman los caballos; esos brutos nos amenazan con la guerra. Mas sin
embargo, esos mismos caballos se acostumbran a arrastrar un carro y a llevar
uncidos al yugo acordes frenos, lo cual es también una esperanza de
paz." Dice, y al punto imploramos el santo numen de la armisonante
Palas, primera deidad que acogió nuestros gritos de alegría. Prosternados
delante de sus altares, nos cubrimos las cabezas con el velo frigio, y
ajustándonos a los preceptos importan-tísimos de Eleno, tributamos a la
argiva Juno los debidos honores. |
|
Haud
mora, continuo perfectis ordine uotis cornua
uelatarum obuertimus antemnarum, 550
Graiugenumque domos suspectaque linquimus arua. hinc
sinus Herculei (si uera est fama) Tarenti cernitur, attollit
se diua Lacinia contra, Caulonisque
arces et nauifragum Scylaceum. tum
procul e fluctu Trinacria cernitur Aetna, 555
et gemitum ingentem pelagi pulsataque saxa audimus longe
fractasque ad litora uoces, exsultantque
uada atque aestu miscentur harenae. et pater Anchises
'nimirum hic illa Charybdis: hos
Helenus scopulos, haec saxa horrenda canebat. |
Sin
pérdida de momento, cumplidos por su orden los votos, hacemos girar las velas
en las entenas, y abandonamos aquellos campos sospe-chosos, habitados por
Griegos. Desde allí descubrimos el golfo de Tarento, ciudad edificada por
Hércules, si no miente la fama; en frente se levanta el templo de la diosa
Lacinia, los alcázares de Caulo-nia y el promontorio de Scila, donde tantas
naves van a estrellar-se. En seguida divisamos a lo lejos sobre las olas
trinacrias el Etna, y oímos los grandes gemidos del piélago, los bramidos de
las peñas batidas del mar, la voz de las olas que van a romperse en la playa;
hierve el fondo del mar y se revuelven las arenas en remolinos. Entonces mi
padre Anquises: "Esa es sin
duda, aquella Caribdis; esos son, sin duda, aquellos arrecifes, aquellas horrendas
peñas que nos vaticinaba Eleno. |
|
560
eripite, o socii, pariterque insurgite remis.' haud minus ac
iussi faciunt, primusque rudentem contorsit laeuas
proram Palinurus ad undas; laeuam cuncta
cohors remis uentisque petiuit. tollimur in caelum
curuato gurgite, et idem 565 subducta ad
Manis imos desedimus unda. ter scopuli
clamorem inter caua saxa dedere, ter spumam elisam
et rorantia uidimus astra. interea
fessos uentus cum sole reliquit, ignarique
uiae Cyclopum adlabimur oris. |
Arrancadnos
de aquí, compañeros, y todos a la par echaos sobre los remos. Hácenlo"
todos así, y Palinuro el primero endereza la rechinan-te proa hacia las olas
que se extienden a la izquierda; toda la tripula-ción pugna por dirigirse a
la izquierda con remo y vela. Una enorme oleada nos levanta al firmamento, y
aplanándose luego, descendemos con ella a la mansión de los profundos mares.
Tres veces los escollos lanzaron un inmenso clamor de sus huecas cavernas;
tres veces vimos desecha la espuma y rociados con ella los astros. Por fin,
al ponerse el sol, la caída del viento trajo el término de nuestras fatigas,
y perdido el derrotero, fuimos a parar a las costas de los Cíclopes. |
|
570 Portus ab
accessu uentorum immotus et ingens ipse: sed
horrificis iuxta tonat Aetna ruinis, interdumque atram
prorumpit ad aethera nubem turbine
fumantem piceo et candente fauilla, attollitque
globos flammarum et sidera lambit; 575
interdum scopulos auulsaque uiscera montis erigit
eructans, liquefactaque saxa sub auras cum
gemitu glomerat fundoque exaestuat imo. fama est Enceladi
semustum fulmine corpus urgeri mole hac,
ingentemque insuper Aetnam 580 impositam
ruptis flammam exspirare caminis, et fessum quotiens
mutet latus, intremere omnem murmure Trinacriam
et caelum subtexere fumo. noctem illam tecti
siluis immania monstra perferimus,
nec quae sonitum det causa uidemus. 585
nam neque erant astrorum ignes nec lucidus aethra siderea
polus, obscuro sed nubila caelo, et
lunam in nimbo nox intempesta tenebat. |
Cerrado
a los vientos el puerto, muy espacioso, es en extremo apacible, pero cerca de
él truena el Etna en medio de horrorosas ruinas; unas
veces arroja al firmamento una negra nube de huno como pez, mezclado con
blancas pavesas, y levanta globos de llamas, que van a lamer las estrellas;
otras vomita peñascos, desgajadas entrañas del monte, y apiña en el aire con
gran gemido rocas derretidas, y rebosa hirviendo de su profundo centro. Es
fama que aquella mole oprime el cuerpo de Encélado, medio abrasado por un
rayo; sobre ella estriba además el enorme Etna, de cuyos rotos hornos brotan
llamas y cada vez que el gigante fatigoso se revuelve de otro lado, retiembla
con sordo murmullo toda Sicilia y el cielo se cubre de humo. Escondidos en
las selvas, toda la noche observamos con espanto aquellos horrendos
prodigios, sin discurrir cuál podía ser la causa del estruendo que oíamos,
pues ni aparecían los astros, ni iluminaba el firmamento la menor claridad,
antes todo era nieblas en el obscuro cielo, y una borrascosa noche envolvía
en sus sombras a la luna. |
|
Postera
iamque dies primo surgebat Eoo umentemque
Aurora polo dimouerat umbram, 590
cum subito e siluis macie confecta suprema ignoti
noua forma uiri miserandaque cultu procedit
supplexque manus ad litora tendit. respicimus. dira inluuies
immissaque barba, consertum tegimen
spinis: at cetera Graius, 595 et quondam
patriis ad Troiam missus in armis. isque
ubi Dardanios habitus et Troia uidit arma
procul, paulum aspectu conterritus haesit continuitque
gradum; mox sese ad litora praeceps cum
fletu precibusque tulit: 'per sidera testor, 600
per superos atque hoc caeli spirabile lumen, tollite
me, Teucri. quascumque abducite terras: hoc sat erit. scio
me Danais e classibus unum et
bello Iliacos fateor petiisse penatis. pro
quo, si sceleris tanta est iniuria nostri, 605
spargite me in fluctus uastoque immergite ponto; si
pereo, hominum manibus periisse iuuabit.' |
Ya
el próximo día empezaba a despuntar en el Oriente, y la Aurora ahuyentaba del
cielo las húmedas sombras, cuando de pronto sale de las selvas, dirigiéndose
a nosotros, tendiendo suplicante sus manos hacia la playa, un desconocido de
singular y lastimosa catadura, reducido a la última demacración. Atónitos
quedamos contemplando su miseria espantosa, su larga barba, su andrajoso
vestido, sujeto con espinas de pescado; por lo demás, se conocía que era un
griego de los que en otro tiempo habían acudido con los ejércitos de su
nación contra Troya. En cuanto vio de lejos nuestros atavíos dardanios y
nuestras armas troyanas, paróse un momento, despavorido, sin poder dar un
paso; enseguida se precipitó hacia la playa, llorando y dirigién-donos estas
súplicas: "Por los astros, por los dioses, por ese aire del cielo que
respiramos todos, os conjuro ¡Oh Teucros! que me saquéis de estos sitios, y
sean cualesquiera aquellos a que me llevéis, me daré por muy contento. No os
ocultaré que he formado parte de las escua-dras griegas, ni tampoco que fui
uno de los que llevaron a la guerra a los penates de Ilión, por lo cual, si
tan grande os parece mi delito, arro-jad al mar mi despedazado cuerpo y
sumergidlo en el inmenso abis-mo. Si perezco, me será grato al menos perecer
a manos de hombres." |
|
dixerat
et genua amplexus genibusque uolutans haerebat. qui sit
fari, quo sanguine cretus, hortamur,
quae deinde agitet fortuna fateri. 610
ipse pater dextram Anchises haud multa moratus dat
iuueni atque animum praesenti pignore firmat. ille
haec deposita tandem formidine fatur: 'sum
patria ex Ithaca, comes infelicis Vlixi, nomine
Achaemenides, Troiam genitore Adamasto 615
paupere (mansissetque utinam fortuna!) profectus. |
Dijo,
y echándose a nuestros pies, se nos asía a las rodillas, como clavado en el
suelo, mientras le instamos a que hable, a que nos declare quién es, qué
linaje es el suyo, qué desgracias le persiguen; mi mismo padre Anquises, al
cabo de breves momentos, tiende la diestra al mancebo, y con esta señal de
bondad conforta su ánimo. Depuesto, en fin, el terror, nos habla en estos
términos: "Compañero del
desgraciado Ulises, Itaca es mi patria, mi nombre Aqueménides; la pobreza de
mi padre Adamastor me impulsó a ir a la guerra de Troya (¡Ojalá me durase
todavía aquella pobreza!) |
|
hic
me, dum trepidi crudelia limina linquunt, immemores socii
uasto Cyclopis in antro deseruere.
domus sanie dapibusque cruentis, intus
opaca, ingens. ipse arduus, altaque pulsat 620
sidera (di talem terris auertite pestem!) nec
uisu facilis nec dictu adfabilis ulli; uisceribus
miserorum et sanguine uescitur atro. uidi
egomet duo de numero cum corpora nostro prensa
manu magna medio resupinus in antro 625 frangeret ad
saxum, sanieque aspersa natarent limina;
uidi atro cum membra fluentia tabo manderet et tepidi
tremerent sub dentibus artus— haud
impune quidem, nec talia passus Vlixes oblitusue
sui est Ithacus discrimine tanto. |
Mientras
huían despavoridos de estos terribles sitios, mis compañeros me dejaron
olvidado en la vasta caverna del Cíclope, negra mansión, toda llena de
podredumbre y de sangrientos manjares. El monstruo que la habita es tan alto,
que llega con su frente al firmamento (¡Oh Dioses, apartad de la tierra
tamaña calamidad!), nadie osa mirarle ni hablarle. Son
su alimento las entrañas y la negra sangre de sus miserables víctimas. Yo
mismo, yo le vi, cuando tendido en medio de su caverna, asió con su enorme
mano a dos de los nuestros y los estrelló contra una peña, inundando con su
sangre todo el suelo; le vi devorar sus sangrientos miembros, vi palpitar
entre sus dientes las carnes tibias todavía. Mas
no quedó impune; no consintió Ulises tales horrores, no se olvidó de los
suyos en tan tremendo trance el Rey de Itaca. |
|
630 nam simul
expletus dapibus uinoque sepultus ceruicem inflexam
posuit, iacuitque per antrum immensus
saniem eructans et frusta cruento per
somnum commixta mero, nos magna precati numina
sortitique uices una undique circum 635
fundimur, et telo lumen terebramus acuto ingens quod torua
solum sub fronte latebat, Argolici
clipei aut Phoebeae lampadis instar, et
tandem laeti sociorum ulciscimur umbras. sed
fugite, o miseri, fugite atque ab litore funem 640
rumpite. |
Luego
que Polifemo, atestado de comida y aletargado por el vino, reclinó la doblada
cerviz y se tendió cuan inmenso era en su caverna, arrojando por la boca, entre
sueños, inmundos despojos, mezclados con vino y sangre, nosotros, después de
invocar a los grandes númenes, y designados por la suerte los que habían de
acometer la empresa, nos arrojamos todos a la vez sobre él, y con una estaca
aguzada le taladramos el enorme ojo, único que ocultaba bajo el entrecejo de
su torva frente, semejante a una rodela argólica o al luminar de Febo; y
alegres en fin, vengamos las sombras de nuestros compañeros. Pero huíd,
infelices, huíd, y cortad el cable que os amarra a la costa... |
|
nam
qualis quantusque cauo Polyphemus in antro lanigeras
claudit pecudes atque ubera pressat, centum
alii curua haec habitant ad litora uulgo infandi Cyclopes
et altis montibus errant. 645
tertia iam lunae se cornua lumine complent cum
uitam in siluis inter deserta ferarum lustra
domosque traho uastosque ab rupe Cyclopas prospicio
sonitumque pedum uocemque tremesco. uictum
infelicem, bacas lapidosaque corna, 650 dant rami, et
uulsis pascunt radicibus herbae. omnia conlustrans
hanc primum ad litora classem conspexi
uenientem. huic me, quaecumque fuisset, addixi: satis est
gentem effugisse nefandam. uos
animam hanc potius quocumque absumite leto.' |
porque
no es ese Polifemo, tal cual os le ha pintado, el único que recoge sus ovejas
en la inmensa caverna y les exprime las ubres; otros cien infandos Cíclopes,
tan gigantescos y fieros como él, habitan estas corvas playas y vagan por
estos altos montes. Ya por tercera vez se han llenado de luz los cuernos de
la luna desde que arrastro mi existencia por las selvas, entre las desiertas
guaridas de las fieras, observando desde una roca cuándo asoman los gigantes
Cíclopes, y temblando al ruido de sus pisadas y de su voz. Los arbustos me
dan un miserable alimento de bayas y desabridas cerezas silvestres; las
yerbas me sustentan con sus raíces, que arranco con mi mano. Atalayando estos
contornos, descubrí vuestras naves, que se dirigían a estas playas, y a
ellas, fuesen de quien fuesen, resolví entregarme. Mi único afán es huir de esta monstruosa
gente; ahora vosotros imponedme el género de muerte que os plazca." |
|
655
Vix ea fatus erat summo cum monte uidemus ipsum
inter pecudes uasta se mole mouentem pastorem
Polyphemum et litora nota petentem, monstrum
horrendum, informe, ingens, cui lumen ademptum. trunca
manum pinus regit et uestigia firmat; 660
lanigerae comitantur oues; ea sola uoluptas solamenque
mali. postquam
altos tetigit fluctus et ad aequora uenit, luminis effossi
fluidum lauit inde cruorem dentibus
infrendens gemitu, graditurque per aequor 665
iam medium, necdum fluctus latera ardua tinxit. nos
procul inde fugam trepidi celerare recepto supplice sic
merito tacitique incidere funem, uertimus et proni
certantibus aequora remis. sensit, et ad sonitum
uocis uestigia torsit. |
No
bien había pronunciado estas palabras, cuando en la cumbre de un monte vemos
moverse entre su rebaño la enorme mole del mismo pastor Polifemo, que se
encaminaba a las conocidas playas; monstruo
horrendo, informe, colosal, privado de la vista. Lleva
en la mano un pino despojado de sus ramas, en que apoya sus pasos, y le
rodean sus lanudas ovejas, su único deleite, consuelo también en su
desgracia... Luego que tocó las profundas olas y hubo
penetrado en el mar, lavó con sus aguas la sangre que chorreaba de su ojo
reventado, rechinándole los dientes de dolor; y avanzando enseguida a la alta
mar, aun no mojaban las olas su enhiesta cintura. Temblando precipitamos la
fuga, después de haber acogido en nuestro bordo al griego suplicante, que
bien lo merecía; cortamos los cables en silencio, e inclinados sobre los
remos, a porfía barremos la mar. Oyonos él, y torció su marcha hacia donde
sonaba el ruido que hacíamos; |
|
670
uerum ubi nulla datur dextra adfectare potestas nec
potis Ionios fluctus aequare sequendo, clamorem
immensum tollit, quo pontus et omnes intremuere
undae, penitusque exterrita tellus Italiae curuisque
immugiit Aetna cauernis. 675 at genus e
siluis Cyclopum et montibus altis excitum ruit ad portus
et litora complent. cernimus
astantis nequiquam lumine toruo Aetnaeos
fratres caelo capita alta ferentis, concilium
horrendum: quales cum uertice celso 680
aeriae quercus aut coniferae cyparissi constiterunt,
silua alta Iouis lucusue Dianae. |
mas
como no le fuese dado alcanzarnos con su mano, ni pudiese correr tan aprisa
como las olas jónicas, levantó un inmenso clamor, conque se estremecieron el
ponto y todas las olas, retembló
en sus cimientos toda la tierra de Italia, y rugió el Etna en sus huecas
cavernas. Concitados
por aquel ruido, acuden los Cíclopes de las selvas y de los altos montes, y
precipitándose en tropel hacia el puerto, llenan las playas; en ellas veíamos
de pie y mirándonos en vano con feroces ojos, a aquellos hermanos, hijos del Etna,
cuyas altas frentes se levantaban al firmamento. ¡Horrible compañía! tales se
alzan con sus excelsas copas las aéreas encina o los coníferos cipreses, en
las altas selvas de Júpiter o en los bosques de Diana. |
|
praecipitis
metus acer agit quocumque rudentis excutere
et uentis intendere uela secundis. contra
iussa monent Heleni, Scyllamque Charybdinque 685
inter, utrimque uiam leti discrimine paruo, ni
teneam cursus: certum est dare lintea retro. ecce
autem Boreas angusta ab sede Pelori missus
adest: uiuo praeteruehor ostia saxo Pantagiae
Megarosque sinus Thapsumque iacentem. 690
talia monstrabat relegens errata retrorsus litora
Achaemenides, comes infelicis Vlixi. |
Aguijados
por el miedo, maniobramos, atentos sólo a precipitar la fuga, tendiendo las
velas al viento favorable; mas
recordando los preceptos contrarios de Eleno, que nos recomendaba evitar el
rumbo entre Scila y Caribdis, como muy peligroso, determinamos volver atrás,
cuando he aquí que empieza a soplar el Bóreas por el angosto promontorio de
Peloro, y nos impele más allá de las bocas del río Pantago, formadas por
peñas vivas del golfo de Megara y de la baja isla de Tapso. Todas
aquellas playas que de nuevo recorría, nos iba enseñando Aqueménides,
compañero del infeliz Ulises. |
|
Sicanio
praetenta sinu iacet insula contra Plemyrium undosum;
nomen dixere priores Ortygiam. Alpheum
fama est huc Elidis amnem 695
occultas egisse uias subter mare, qui nunc ore,
Arethusa, tuo Siculis confunditur undis. iussi
numina magna loci ueneramur, et inde exsupero
praepingue solum stagnantis Helori. hinc
altas cautes proiectaque saxa Pachyni 700 radimus, et
fatis numquam concessa moueri apparet Camerina
procul campique Geloi, immanisque Gela
fluuii cognomine dicta. arduus inde
Acragas ostentat maxima longe moenia, magnanimum
quondam generator equorum; 705
teque datis linquo uentis, palmosa Selinus, et
uada dura lego saxis Lilybeia caecis. |
En
el golfo de Sicilia, en frente del undoso Plemirio, se extiende una isla, a
la que sus primeros moradores pusieron por nombre Ortigia. Es fama que el río Alfeo de la Elide,
abriéndose hasta allí secretas vías por debajo del mar, confunde ahora con sus
aguas ¡Oh Aretusa! sus ondas sicilianas. Obedeciendo a Anquises, ofrecemos
sacrificios a los grandes númenes de aquellos sitios, y enseguida avanzo a
las tierras que el Heloro fertiliza con sus aguas estancadas. De allí
seguimos costeando los altos arrecifes y los peñascos de Paquino, que parecen
suspendidos sobre el mar; a lo lejos aparece Camarina, a la que los hados no
permiten que mude nunca de asiento, y los campos gelenses y la gran ciudad de
Gela, así llamada del nombre de su río. A lo lejos, en una vasta extensión,
ostenta sus magníficas murallas la alta Acragas, madre en otro tiempo de
fogosos caballos. Impelidos por los vientos, te dejo atrás ¡Oh Selinos! rica
de palmas, y paso los vados Lilibeos, peligrosos por sus ocultos escollos. |
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hinc
Drepani me portus et inlaetabilis ora accipit.
hic pelagi tot tempestatibus actus heu,
genitorem, omnis curae casusque leuamen, 710 amitto
Anchisen. hic me, pater optime, fessum deseris, heu,
tantis nequiquam erepte periclis! nec uates Helenus,
cum multa horrenda moneret, hos mihi praedixit
luctus, non dira Celaeno. hic labor
extremus, longarum haec meta uiarum, 715 hinc me
digressum uestris deus appulit oris. Sic
pater Aeneas intentis omnibus unus fata
renarrabat diuum cursusque docebat. conticuit
tandem factoque hic fine quieuit. |
Luego
me reciben el puerto de Drepani y su triste playa; allí, trabajado por tantas
tempestades, perdí, ¡Ay! a mi padre Anquises, consuelo único de mis trabajos;
allí me dejaste abandonado a mis fatigas, ¡Oh el mejor de los padres,
libertado, ¡Ay! en vano de tantos peligros! Ni el adivino Eleno, cuando me
anunciaba tantos horrores, ni la cruel Celeno, me vaticinaron aquella
dolorosa pérdida. Tal
fue mi última desventura, tal fue el término de mis largas peregrinaciones, a
mi salida de allí, fue cuando un dios me trajo a vuestras playas. Así alzando él solo la voz en medio de la
atención universal, recordaba el gran caudillo Eneas los hados que le
depararan los dioses, y refería sus viajes. Calló por fin, dando aquí punto a
su historia. |