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Orbis Dictus Sevilla, 2005 |
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Traducción de Eugenio
de Ochoa |
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At
regina graui iamdudum saucia cura uulnus
alit uenis et caeco carpitur igni. multa
uiri uirtus animo multusque recursat gentis
honos; haerent infixi pectore uultus 5
uerbaque nec placidam membris dat cura quietem. postera
Phoebea lustrabat lampade terras umentemque
Aurora polo dimouerat umbram, cum
sic unanimam adloquitur male sana sororem: |
En tanto la Reina, presa hacía tiempo de
grave cuidado, abriga en sus venas herida de amor y se consume en oculto fuego.
Continuamente revuelva en su ánimo el alto valor del héroe y el lustre de su
linaje; clavadas lleva en el pecho su imagen, sus palabras, y el afán no le
consiente dar a sus miembros apacible sueño.
Ya la siguiente aurora iluminaba la tierra con la antorcha febea y
había ahuyentado del polo las húmedas sombras, cuando delirante Dido habló en
estos términos a su hermana, que no tiene con ella más que un alma y una
voluntad: |
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'Anna
soror, quae me suspensam insomnia terrent! 10 quis nouus hic
nostris successit sedibus hospes, quem sese ore
ferens, quam forti pectore et armis! credo equidem, nec
uana fides, genus esse deorum. degeneres animos
timor arguit. heu, quibus ille iactatus
fatis! quae bella exhausta canebat! 15
si mihi non animo fixum immotumque sederet ne
cui me uinclo uellem sociare iugali, postquam
primus amor deceptam morte fefellit; si
non pertaesum thalami taedaeque fuisset, huic
uni forsan potui succumbere culpae. |
"Ana,
hermana mía, ¿qué desvelos son estos, que me suspenden y aterran? ¿Quién es ese nuevo huésped que ha entrado
en nuestra morada? ¡Qué gallarda
presencia la suya! ¡Cuán valiente, cuán generoso y esforzado! Creo en verdad, y no es vana ilusión, que
es del linaje de los dioses. El temor vende a los flacos pechos; pero él,
¡por cuáles duros destinos no ha sido probado! ¡Qué terribles guerras nos ha
referido¡Si no llevase en mi ánimo la firme e inmutable resolución de no
unirme a hombre alguno con el lazo conyugal desde que la muerte dejó
cruelmente burlado mi primer amor; si no me inspirasen un invencible hastío
el tálamo y las teas nupciales, acaso sucumbiría a esta sola flaqueza. |
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20 Anna (fatebor
enim) miseri post fata Sychaei coniugis
et sparsos fraterna caede penatis solus
hic inflexit sensus animumque labantem impulit.
agnosco ueteris uestigia flammae. sed
mihi uel tellus optem prius ima dehiscat 25
uel pater omnipotens adigat me fulmine ad umbras, pallentis
umbras Erebo noctemque profundam, ante,
pudor, quam te uiolo aut tua iura resoluo. ille
meos, primus qui me sibi iunxit, amores abstulit; ille
habeat secum seruetque sepulcro.' 30 sic effata
sinum lacrimis impleuit obortis. |
Te
lo confieso, hermana: desde la muerte de mi desventurado esposo Siqueo, desde
que un cruel fratricidio regó de sangre nuestros penates, ese solo ha agitado
mis sentidos y hecho titubear mi conturbado espíritu: reconozco los vestigios del antiguo fuego;
pero
quiero que se abran para mí los abismos de la tierra, o que el Padre
omnipotente me lance con su rayo a la mansión de las sombras, de las pálidas
sombras del Erebo y a la profunda noche, ¡oh
pudor! antes de que yo te viole o de que infrinja tus leyes. Aquel
que me unió a sí el primero, aquél se llevó mis amores: téngalos siempre él y
guárdelos en el sepulcro." Dijo, y un raudal de llanto inundó su pecho. |
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Anna
refert: 'o luce magis dilecta sorori, solane
perpetua maerens carpere iuuenta nec
dulcis natos Veneris nec praemia noris? id
cinerem aut manis credis curare sepultos? 35
esto: aegram nulli quondam flexere mariti, non
Libyae, non ante Tyro; despectus Iarbas ductoresque
alii, quos Africa terra triumphis diues alit:
placitone etiam pugnabis amori? nec uenit in
mentem quorum consederis aruis? 40
hinc Gaetulae urbes, genus insuperabile bello, et
Numidae infreni cingunt et inhospita Syrtis; hinc
deserta siti regio lateque furentes Barcaei.
quid bella Tyro surgentia dicam germanique
minas? |
Ana
le responde: " ¡Oh hermana más querida para mí que la luz! ¿has de consumir tu juventud en soledad y
perpetua tristeza? ¿Nunca. has de conocer la dulzura de ser madre ni
los presentes de Venus? ¿Crees que las cenizas y los manes de los
muertos piden tales sacrificios? En
buena hora que no haya logrado doblar tu ánimo afligido ninguno de los que en
otro tiempo aspiraron a tu tálamo, ni en la Libia, ni antes en Tiro, y que
despreciases a Iarbas y a los demás caudillos que ostenta el Africa, rica en
triunfos; pero ¿has de resistir también a un amor que te cautiva? ¿No
consideras en qué país te has fijado? Por un lado te cercan las ciudades de
los Gétulos, gente inven-cible en la guerra, y los Númidas, que no ponen
freno a sus caballos, y las inhospitalarias Sirtes; por otro un árido
desierto y los impetuosos Barceos, tan temidos en todos estos contornos. ¿Qué
diré de las guerras con que te amaga Tiro, y de las amenazas de tu
hermano?... |
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45
dis equidem auspicibus reor et Iunone secunda hunc
cursum Iliacas uento tenuisse carinas. quam
tu urbem, soror, hanc cernes, quae surgere regna coniugio
tali! Teucrum comitantibus armis Punica
se quantis attollet gloria rebus! 50
tu modo posce deos ueniam, sacrisque litatis indulge hospitio
causasque innecte morandi, dum
pelago desaeuit hiems et aquosus Orion, quassataeque
rates, dum non tractabile caelum.' |
Creo
en verdad que el viento ha impelido a estas costas las naves troyanas bajo el
auspicio de los dioses y por el favor de Juno. ¡Qué aumento recibirá esta
ciudad! ¡Oh hermana! ¡Qué imperio
será el tuyo con ese enlace! ¡Cuánto se sublimará la gloria cartaginesa con el
auxilio de las armas troyanas! Tú
únicamente implora a los dioses, y ya aplacados con tus sacrificios,
conságrate a los cuidados de la hospitalidad y discurre pretextos para
detener a Eneas y a los suyos, mientras la borrasca y el lluvioso Orión
revuelven los mares, y están rotas sus naves y les es contrario el
cielo." |
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His dictis impenso
animum flammauit amore 55
spemque dedit dubiae menti soluitque pudorem. principio
delubra adeunt pacemque per aras exquirunt; mactant
lectas de more bidentis legiferae
Cereri Phoeboque patrique Lyaeo, Iunoni
ante omnis, cui uincla iugalia curae. 60
ipsa tenens dextra pateram pulcherrima Dido candentis
uaccae media inter cornua fundit, aut
ante ora deum pinguis spatiatur ad aras, instauratque
diem donis, pecudumque reclusis pectoribus
inhians spirantia consulit exta. 65
heu, uatum ignarae mentes! quid uota furentem, quid
delubra iuuant? est mollis flamma medullas interea
et tacitum uiuit sub pectore uulnus. |
Con
estas palabras inflamó aquel corazón, ya abrasado por el amor, dio esperanzas
a aquel ánimo indeciso y acalló la voz del pudor. Lo primero se dirigen a los templos e
imploran el favor de los dioses en los altares; inmolan, con arreglo a los
ritos, dos ovejas elegidas a Ceres legisladora, a Febo y al padre Lieo, y
ante todo a Juno, patrona de los lazos conyugales. La misma hermosísima Dido,
alzando una copa en la diestra, la derrama entre los cuernos de una vaca
blanca, o bien recorre lentamente por delante de las imágenes de los dioses
los altares bañados de sangre, renueva cada día las ofrendas, y escudriñando
con la vista los abiertos pechos de las víctimas, consulta sus entrañas
palpitantes. ¡Oh vana ciencia de los agüeros! ¿ De qué sirven los votos, qué
valen los templos a la mujer que arde en amor? Mientras invoca a los dioses,
una dulce llama consume sus huesos y en su pecho vive la oculta herida: |
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uritur
infelix Dido totaque uagatur urbe
furens, qualis coniecta cerua sagitta, 70
quam procul incautam nemora inter Cresia fixit pastor
agens telis liquitque uolatile ferrum nescius:
illa fuga siluas saltusque peragrat Dictaeos;
haeret lateri letalis harundo. nunc
media Aenean secum per moenia ducit 75
Sidoniasque ostentat opes urbemque paratam, incipit effari
mediaque in uoce resistit; nunc eadem labente
die conuiuia quaerit, Iliacosque iterum
demens audire labores exposcit pendetque
iterum narrantis ab ore. 80 post ubi
digressi, lumenque obscura uicissim luna
premit suadentque cadentia sidera somnos, sola
domo maeret uacua stratisque relictis incubat. illum
absens absentem auditque uidetque, aut
gremio Ascanium genitoris imagine capta 85
detinet, infandum si fallere possit amorem. |
arde
la desventurada Dido y vaga furiosa por toda la ciudad; cual
incauta cierva herida en los bosques de Creta por
la flecha que un cazador le dejó clavada sin saberlo, huye
por las selvas y los montes dicteos, llevando hincada en el costado la letal
saeta. A
veces conduce a Eneas consigo a las murallas y
ostenta las riquezas sidonias y
las comenzadas obras de la ciudad; empieza
a hablarle y separa a la mitad del discurso; otras
veces, al caer la tarde, le brinda con nuevos festines, y quiere, en su
demencia, oír segunda vez los desastres de Troya, y segunda vez se queda
pendiente de los labios del narrador. Luego, cuando ya se han separado, y
obscura también la luna oculta su luz, y los astros que van declinando
convidan al sueño, gime de verse sola en su desierta morada, y se tiende en
el lecho antes ocupado por Eneas. Ausente
le ve, ausente le oye; tal vez estrecha en su regazo a Ascanio, creyendo ver
en él la imagen de su padre, y por si puede así engañar un insensato amor. |
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non
coeptae adsurgunt turres, non arma iuuentus exercet
portusue aut propugnacula bello tuta
parant: pendent opera interrupta minaeque murorum
ingentes aequataque machina caelo. 90 Quam simul ac
tali persensit peste teneri cara
Iouis coniunx nec famam obstare furori, talibus adgreditur
Venerem Saturnia dictis: 'egregiam
uero laudem et spolia ampla refertis tuque
puerque tuus (magnum et memorabile numen), 95
una dolo diuum si femina uicta duorum est. nec
me adeo fallit ueritam te moenia nostra suspectas
habuisse domos Karthaginis altae. |
Ya
no se levantan las empezadas torres; la juventud no se ejercita en las armas
ni trabaja en los puertos ni en las fortificaciones. Interrumpidas penden las
obras, y gran ruina amenazan los muros y las máquinas que se levantaban hasta
el firmamento. Cuando la amada esposa de Júpiter, hija de
Saturno, vio que Dido era presa de tamaño mal, y que el cuidado de su fama no
bastaba a contener su ardiente pasión, dirigióse a Venus con estas palabras:
"¡Insigne loor alcanzáis en verdad, y magníficos despojos, tú
y tu hijo! ¡Grande y memorable
hazaña, que
una mujer sea vencida por las artes de dos númenes! No
se me oculta que temes nuestras murallas y que te recelas de las moradas de
la alta Cartago. |
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sed
quis erit modus, aut quo nunc certamine tanto? quin
potius pacem aeternam pactosque hymenaeos 100
exercemus? habes tota quod mente petisti: ardet amans Dido
traxitque per ossa furorem. communem hunc ergo
populum paribusque regamus auspiciis; liceat
Phrygio seruire marito dotalisque
tuae Tyrios permittere dextrae.' |
Pero
¿ como acabará todo esto, y a qué conducen ahora tan grandes luchas? ¿ Por
qué no hemos de concertar más bien eterna paz y un himeneo? Ya has conseguido
lo que tanto deseabas. Dido arde de amores; un ciego furor ha penetrado en
sus huesos. Rijamos, pues, ambos pueblos, unidos bajo nuestro común amparo;
consiente que Dido sirva a un esposo frigio, y sean los Tirios la dote que le
dé tu mano." |
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105
Olli (sensit enim simulata mente locutam, quo
regnum Italiae Libycas auerteret oras) sic
contra est ingressa Venus: 'quis talia demens abnuat
aut tecum malit contendere bello? si
modo quod memoras factum fortuna sequatur. 110
sed fatis incerta feror, si Iuppiter unam esse
uelit Tyriis urbem Troiaque profectis, misceriue
probet populos aut foedera iungi. tu
coniunx, tibi fas animum temptare precando. perge, sequar.'
tum sic excepit regia Iuno: |
Venus,
conociendo el ardid de Juno, que hablaba así con objeto de llevar a las
playas africanas el reino de Italia, le respondió de esta manera: "¿Quién había de ser tan insensato,
que rehusase tales proposiciones o prefiriese ponerse en pugna contigo? Falta
sólo que la fortuna favorezca tus planes; pero dudo si los hados, dudo si la
voluntad de Júpiter consentirán que se junten en una sola ciudad los Tirios y
los desterrados de Troya, y aprueben esa mezcla de pueblos y esa proyectada
alianza. Tú eres su esposa: a ti te toca doblar su ánimo con ruegos. Empieza; yo te seguiré. Así repuso entonces
la regia Juno: |
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115 'mecum erit
iste labor. nunc qua ratione quod instat confieri
possit, paucis (aduerte) docebo. uenatum
Aeneas unaque miserrima Dido in nemus ire
parant, ubi primos crastinus ortus extulerit Titan
radiisque retexerit orbem. 120 his ego
nigrantem commixta grandine nimbum, dum trepidant alae
saltusque indagine cingunt, desuper infundam
et tonitru caelum omne ciebo. diffugient comites
et nocte tegentur opaca: speluncam
Dido dux et Troianus eandem 125
deuenient. adero et, tua si mihi certa uoluntas, conubio
iungam stabili propriamque dicabo. hic hymenaeus
erit.' non aduersata petenti adnuit atque dolis
risit Cytherea repertis. |
"
De mi cuenta es eso: escúchame ahora; voy a decirte brevemente por qué medio
podrá conseguirse lo que tanto importa. Eneas
y la desgraciada Dido se disponen a
ir de caza al monte apenas despunte el sol de la mañana e ilumine el orbe con
sus rayos. Yo
desataré sobre ellos un negro temporal de agua y granizo, y haré retemblar
con truenos el firmamento, mientras recorran el bosque los veloces jinetes, y
los ojeadores le cerquen de empalizadas. Huirá
la comitiva, envuelta en opacas tinieblas; Dido
y el caudillo troyano irán a refugiarse en la misma cueva; yo
estaré allí, y si puedo contar con tu voluntad, los uniré con indisoluble
lazo y Dido será de Eneas. Allí
acudirá Himeneo. Accedió" Citerea sin dificultad a lo que le pedía Juno,
riéndose de su descubierto ardid. |
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Oceanum
interea surgens Aurora reliquit. 130
it portis iubare exorto delecta iuuentus, retia
rara, plagae, lato uenabula ferro, Massylique
ruunt equites et odora canum uis. reginam
thalamo cunctantem ad limina primi Poenorum
exspectant, ostroque insignis et auro 135
stat sonipes ac frena ferox spumantia mandit. tandem
progreditur magna stipante caterua Sidoniam
picto chlamydem circumdata limbo; cui
pharetra ex auro, crines nodantur in aurum, aurea
purpuream subnectit fibula uestem. 140 nec non et
Phrygii comites et laetus Iulus incedunt.
ipse ante alios pulcherrimus omnis infert
se socium Aeneas atque agmina iungit. |
En
tanto la naciente aurora se levanta del océano, y la flor de la juventud sale
de la ciudad, llevando con profusión apretadas redes, lonas y jabalinas de
ancha punta de hierro; acuden precipitadamente los jinetes masilios y las
jaurías de mucho olfato. Los primeros caudillos cartagineses esperan en el
umbral del palacio a la Reina, que aun se detiene en el lecho; vistosamente
enjaezado de púrpura y oro su caballo está a la puerta, tascando impaciente
el espumoso freno. Adelántase por fin Dido, acompañada de numeroso séquito,
cubierta de una clámide sidonia con cenefa bordada; lleva una aljaba de oro,
recogido el cabello en dorada redecilla y prendida la purpúrea vestidura con
un áureo broche. Síguenla los Frigios y el alegre Iulo; a su
frente el mismo Eneas, el más hermoso de todos, se reúne a ella y con esto se
juntan ambas comitivas. |
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qualis ubi
hibernam Lyciam Xanthique fluenta deserit ac Delum
maternam inuisit Apollo 145
instauratque choros, mixtique altaria circum Cretesque
Dryopesque fremunt pictique Agathyrsi; ipse iugis Cynthi graditur
mollique fluentem fronde premit
crinem fingens atque implicat auro, tela sonant
umeris: haud illo segnior ibat 150 Aeneas, tantum
egregio decus enitet ore. postquam
altos uentum in montis atque inuia lustra, ecce
ferae saxi deiectae uertice caprae decurrere
iugis; alia de parte patentis transmittunt
cursu campos atque agmina cerui 155
puluerulenta fuga glomerant montisque relinquunt. |
Cual
Apolo cuando abandona la helada Licia y las corrientes del Xanto, y visita la
materna Delos, instaura los coros y mezclados los Cretos, los Driopes y los
pintados Agatirsos, se revuelven furiosos al derredor de los altares,
mientras él recorre las cumbres del Cinto, y ajustando la cabellera suelta al
viento, la sujeta con delicada guirnalda de hojas y oro, pendiente de los
hombros la sonora aljaba; tal
y no menos gallardo iba Eneas, no menos hermosura resplandecía en su noble
rostro. Luego
que llegaron a los altos montes y penetraron en sus más intrincadas guaridas,
he aquí que las cabras monteses se precipitan de las fragosas cumbres,
mientras por otro lado los ciervos cruzan corriendo el llano y abandonan los
montes, huyendo reunidos en polvoroso tropel. |
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at puer Ascanius
mediis in uallibus acri gaudet
equo iamque hos cursu, iam praeterit illos, spumantemque
dari pecora inter inertia uotis optat
aprum, aut fuluum descendere monte leonem. |
En
medio de los valles el niño Ascanio rebosa de gozo en su fogoso caballo y se
adelanta en la carrera, ya a unos, ya a otros, pidiendo a los dioses que le envíen
entre aquellos tímidos rebaños un espumoso jabalí o que un rojo león baje del
monte. |
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160
Interea magno misceri murmure caelum incipit,
insequitur commixta grandine nimbus, et
Tyrii comites passim et Troiana iuuentus Dardaniusque
nepos Veneris diuersa per agros tecta
metu petiere; ruunt de montibus amnes. 165 speluncam Dido
dux et Troianus eandem deueniunt. prima
et Tellus et pronuba Iuno dant signum;
fulsere ignes et conscius aether conubiis summoque
ulularunt uertice Nymphae. ille dies primus leti
primusque malorum 170 causa fuit;
neque enim specie famaue mouetur nec iam furtiuum
Dido meditatur amorem: coniugium uocat,
hoc praetexit nomine culpam. |
Empieza
entre tanto a revolverse el cielo con grande estrépito, a que sigue un
aguacero mezclado de granizo, con lo cual los Tirios y la troyana juventud y
el dardanio nieto de Venus, dispersados por el miedo, van en busca de
diversos refugios; los torrentes se derrumban de los montes. Dido
y el caudillo troyano llegan a la misma cueva; la Tierra la primera y prónuba
Juno, dan la señal; brillaron los relámpagos y se inflamó el éter, cómplice
de aquel himeneo, y en las más altas cumbres prorrumpieron las ninfas en
grandes alaridos. Fue aquel día el primer origen de la muerte de Dido y el
principio de sus desventuras, pues desde entonces nada le importe de su
decoro ni de su fama; ya no oculta su amor, antes le da el nombre de conyugal
enlace, y con este pretexto disfraza su culpa. |
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Extemplo
Libyae magnas it Fama per urbes, Fama,
malum qua non aliud uelocius ullum: 175
mobilitate uiget uirisque adquirit eundo, parua
metu primo, mox sese attollit in auras ingrediturque
solo et caput inter nubila condit. illam
Terra parens ira inritata deorum extremam,
ut perhibent, Coeo Enceladoque sororem 180
progenuit pedibus celerem et pernicibus alis, monstrum
horrendum, ingens, cui quot sunt corpore plumae, tot
uigiles oculi subter (mirabile dictu), tot linguae,
totidem ora sonant, tot subrigit auris. nocte
uolat caeli medio terraeque per umbram 185
stridens, nec dulci declinat lumina somno; luce
sedet custos aut summi culmine tecti turribus
aut altis, et magnas territat urbes, tam
ficti prauique tenax quam nuntia ueri. |
Vuela
al punto la Fama por las grandes ciudades de la Libia; la
Fama, la más veloz de todas las plagas, que vive con la movilidad y corriendo
se fortalece; pequeña y medrosa al principio, pronto se remonta a los aires y
con los pies en el suelo, esconde su cabeza entre las nubes. Cuéntase que
irritada de la ira de los dioses, su madre la Tierra, la concibió, última
hermana de Ceo y Encélado, rápida por sus pies y sus infatigables alas; monstruo
horrendo, enorme, cubierto el cuerpo de plumas, y que debajo de ellas tiene
otros tantos ojos; siempre vigilantes, ¡oh maravilla! y otras tantas lenguas
y otras tantas parleras bocas y aguza otras tantas orejas. De noche tiende su
estridente vuelo por la sombra entre el cielo y la tierra, sin que cierre
nunca sus ojos el dulce sueño; de día se instala cual centinela en la cima de
un tejado o en una alta torre, y llena de espanto las grandes ciudades,
mensajera tan tenaz de lo falso y de lo malo, como de lo verdadero. |
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haec
tum multiplici populos sermone replebat 190
gaudens, et pariter facta atque infecta canebat: uenisse
Aenean Troiano sanguine cretum, cui
se pulchra uiro dignetur iungere Dido; nunc
hiemem inter se luxu, quam longa, fouere regnorum
immemores turpique cupidine captos. 195 haec passim
dea foeda uirum diffundit in ora. protinus ad regem
cursus detorquet Iarban incenditque
animum dictis atque aggerat iras. |
Entonces
se complacía en difundir por los pueblos multitud de especies, pregonando
igualmente lo que había y lo que no había; que
era llegado Eneas, descendiente del linaje troyano, con
quien la hermosa Dido se había dignado enlazarse, y
que a la sazón pasaban el largo invierno entre placeres, olvidados
de sus reinos y esclavos de torpe pasión. Estas
cosas va difundiendo la horrible diosa por boca de las gentes. Al punto
tuerce su vuelo hacia el rey Iarbas, e inflama su corazón y atiza en él las
iras con sus palabras. |
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Hic
Hammone satus rapta Garamantide nympha templa
Ioui centum latis immania regnis, 200
centum aras posuit uigilemque sacrauerat ignem, excubias
diuum aeternas, pecudumque cruore pingue
solum et uariis florentia limina sertis. isque
amens animi et rumore accensus amaro dicitur
ante aras media inter numina diuum 205 multa Iouem
manibus supplex orasse supinis: 'Iuppiter
omnipotens, cui nunc Maurusia pictis gens epulata toris
Lenaeum libat honorem, aspicis haec? an
te, genitor, cum fulmina torques nequiquam
horremus, caecique in nubibus ignes 210
terrificant animos et inania murmura miscent? |
Iarbas,
hijo de Hamón y de una ninfa robada del país de los Garaman-tas, había erigido
a Júpiter, en sus vastos estados, cien templos inmen-sos y cien altares, en
que ardía constantemente el fuego sagrado en perpetuo honor de los dioses, y
cuyo suelo en torno estaba siempre empapado con la sangre de las víctimas
bajo dinteles guarnecidos de floridas guirnaldas. Inflamado y fuera de sí con
aquellos acerbos rumo-res, es fama que dirigió largas preces a Júpiter,
alzando las manos suplicantes al pie de los altares, en medio de las estatuas
de los dio-ses. "¡Oh Júpiter todopoderoso! exclamó, a quien la mauritana
gente, tendida ahora en pintados lechos, ofrece en sus banquetes el vino de
las libaciones, ¿ves esto? ¿Será que te temblamos en vano ¡oh padre! cuando vibran tus rayos? ¿ Será que esos
relámpagos, envueltos en nubes, que aterran los ánimos, solo producen vanos
murmullos? |
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femina,
quae nostris errans in finibus urbem exiguam
pretio posuit, cui litus arandum cuique
loci leges dedimus, conubia nostra reppulit ac
dominum Aenean in regna recepit. 215
et nunc ille Paris cum semiuiro comitatu, Maeonia
mentum mitra crinemque madentem subnexus,
rapto potitur: nos munera templis quippe
tuis ferimus famamque fouemus inanem.' |
¡Esa
mujer que llegó errante a mis fronteras y me compró el derecho de fundar una
reducida ciudad; esa mujer a quien yo di la tierra que habrá de cultivar en
las costas y el dominio de aquellos sitios, repele mi alianza y recibe en su
reino a Eneas como señor! ¡Y ahora ese Paris, con su afeminada comitiva,
ceñida la cabeza de la mitra meonia, y perfumado el cabello, está disfrutando
de su conquista, mientras que yo llevo inútilmente mis ofrendas a sus templos
y abrigo en mi alma una vana idea de tu poder!" |
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Talibus
orantem dictis arasque tenentem 220
audiit Omnipotens, oculosque ad moenia torsit regia
et oblitos famae melioris amantis. tum
sic Mercurium adloquitur ac talia mandat: 'uade
age, nate, uoca Zephyros et labere pennis Dardaniumque
ducem, Tyria Karthagine qui nunc 225
exspectat fatisque datas non respicit urbes, adloquere
et celeris defer mea dicta per auras. non
illum nobis genetrix pulcherrima talem promisit
Graiumque ideo bis uindicat armis; sed fore qui
grauidam imperiis belloque frementem 230 Italiam
regeret, genus alto a sanguine Teucri proderet, ac totum
sub leges mitteret orbem. |
Oyó
el omnipotente al que estas preces la dirigía, abrazado a los altares, y
volvió los ojos a las regias murallas de Cartago, y a los amantes olvidados
de mejor fama; enseguida se dirige en estos términos a Mercurio, y le da
estas órdenes: "Ve,
ve, pronto, hijo mío; llama a los céfiros, y ve volando a hablar al caudillo
dárdano, que se está en la tiria Cartago desatendiendo las ciudades que le
conceden los hados; llévale
mis palabras en los rápidos vientos. No es ése el héroe que me prometió su
hermosísima madre, ni para esto le libertó dos veces de las armas de los
Griegos; antes bien me prometió que regiría la Italia, futura madre de tantos
imperios, siempre sedienta de guerras, que habían de perpetuar al alto linaje
de Teucro, y sometería a sus leyes todo el orbe. |
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si
nulla accendit tantarum gloria rerum nec
super ipse sua molitur laude laborem, Ascanione
pater Romanas inuidet arces? 235
quid struit? aut qua spe inimica in gente moratur nec prolem
Ausoniam et Lauinia respicit arua? nauiget! haec
summa est, hic nostri nuntius esto.' Dixerat. ille
patris magni parere parabat imperio; et primum
pedibus talaria nectit 240
aurea, quae sublimem alis siue aequora supra seu
terram rapido pariter cum flamine portant. |
Si
no le inflama la ambición de tan grandes cosas, si nada quiere hacer por su
propia gloria, ¿puede acaso, como padre, arrebatar a Ascanio las grandezas
romanas? ¿En que está pensando, o con qué esperanza se detiene en medio de
una nación enemiga, sin acordarse de su descendencia ausonia ni de los
lavinios campos? Que se embarque: tal
es mi voluntad; sé tú mi mensajero." Dijo,
y Mercurio se dispone a obedecer el mandato del gran padre de los dioses,
calzándose los talares de oro, que con sus alas le llevan remontado por los
aires con la rapidez del viento, cruzando mares y tierras; |
|
tum uirgam capit:
hac animas ille euocat Orco pallentis,
alias sub Tartara tristia mittit, dat
somnos adimitque, et lumina morte resignat. 245
illa fretus agit uentos et turbida tranat nubila. iamque
uolans apicem et latera ardua cernit Atlantis duri
caelum qui uertice fulcit, Atlantis, cinctum
adsidue cui nubibus atris piniferum caput et
uento pulsatur et imbri, 250 nix umeros
infusa tegit, tum flumina mento praecipitant senis,
et glacie riget horrida barba. hic primum paribus
nitens Cyllenius alis constitit;
hinc toto praeceps se corpore ad undas misit
aui similis, quae circum litora, circum 255
piscosos scopulos humilis uolat aequora iuxta. haud
aliter terras inter caelumque uolabat litus
harenosum ad Libyae, uentosque secabat materno
ueniens ab auo Cyllenia proles. |
luego
empuña el caduceo, con el que evoca del Orco las pálidas sobras y envía a
otras al triste Tártaro, las da y quita el sueño, y abre los ojos, que cerrara
la muerte; sostenido
en él, impele los vientos y surca borrascosas nubes. Ya
volando divisa la cumbre y las empinadas vertientes del
duro Atlante, cuya pinífera frente, siempre
rodeada de negras nubes, resiste
el continuo empuje del viento y de la lluvia. Sus
hombros están cubiertos de amontonada nieve; del rostro del anciano se
precipitan caudalosos ríos, y el hielo eriza su fosca barba. Allí se paró por
primera vez el dios nacido en el monte Cilene, sosteniéndose en sus alas
inmóviles, lanzándose enseguida hacia el mar, semejante al ave que vuela
humilde rasando las aguas alrededor de las playas y de los peñascos, en que
abunda la pesca. No de otra suerte Mercurio, dejando las cumbres de su abuelo
materno, volaba entre la tierra y el cielo hacia la arenosa playa de la
Libia, y hendía los vientos. |
|
ut
primum alatis tetigit magalia plantis, 260
Aenean fundantem arces ac tecta nouantem conspicit.
atque illi stellatus iaspide fulua ensis
erat Tyrioque ardebat murice laena demissa
ex umeris, diues quae munera Dido fecerat,
et tenui telas discreuerat auro. 265
continuo inuadit: 'tu nunc Karthaginis altae fundamenta
locas pulchramque uxorius urbem exstruis?
heu, regni rerumque oblite tuarum! ipse
deum tibi me claro demittit Olympo regnator,
caelum et terras qui numine torquet, 270 ipse haec
ferre iubet celeris mandata per auras: |
Apenas
tocó con sus aladas plantas las cabañas de Cartago, vio a Eneas, que estaba
echando los cimientos de las fortalezas y de las casa de la nueva ciudad. Ceñía
una radiante espada con empuñadura de verde jaspe, y de los hombros le caía
un manto de púrpura de Tiro, reluciente como lumbre, regalo de la opulenta
Dido, obra de sus manos, en que había entretejido delicadas labores de oro.
Al punto se llegó a él y le dijo: " ¡Que ahí estás echando los cimientos
de la soberbia Cartago, y sometiendo a una mujer, le edificas una hermosa
ciudad, olvidando ¡ay! tu reino y tus intereses! El mismo rey de los dioses,
que rige con su voluntad suprema el cielo y la tierra, me envía a ti desde el
claro Olimpo; él mismo me ordena cruzar los raudos vientos para traerte estos
mandatos! |
|
quid struis? aut
qua spe Libycis teris otia terris? si
te nulla mouet tantarum gloria rerum [nec super ipse
tua moliris laude laborem,] Ascanium surgentem
et spes heredis Iuli 275 respice, cui
regnum Italiae Romanaque tellus debetur.' tali
Cyllenius ore locutus mortalis uisus
medio sermone reliquit et procul in
tenuem ex oculis euanuit auram. |
¿
En qué piensas? ¿Con que esperanzas pierdes el tiempo en las tierras de la
Libia? Si nada te mueve la ambición de tan altos destinos, ni nada quieres
acometer por tu propia gloria, piensa en Ascanio, que ya va creciendo; piensa
en las esperanzas de tu heredero Iulo, a quien reservan los dioses el reino
de Italia y la romana tierra" Dicho esto, despojóse Mercurio de la
mortal apariencia, sin aguardar la respuesta de Eneas, y se desvaneció ante
su vista a lo lejos, confundiéndose con las leves auras. |
|
At
uero Aeneas aspectu obmutuit amens, 280
arrectaeque horrore comae et uox faucibus haesit. ardet
abire fuga dulcisque relinquere terras, attonitus
tanto monitu imperioque deorum. heu quid agat? quo
nunc reginam ambire furentem audeat adfatu?
quae prima exordia sumat? 285 atque animum nunc
huc celerem nunc diuidit illuc in
partisque rapit uarias perque omnia uersat. haec
alternanti potior sententia uisa est: Mnesthea
Sergestumque uocat fortemque Serestum, classem
aptent taciti sociosque ad litora cogant, 290
arma parent et quae rebus sit causa nouandis dissimulent;
sese interea, quando optima Dido nesciat et tantos
rumpi non speret amores, temptaturum
aditus et quae mollissima fandi tempora,
quis rebus dexter modus. ocius omnes 295
imperio laeti parent et iussa facessunt. |
Enmudeció
Eneas, consternado ante aquella aparición, y se erizaron de horror sus
cabellos, y la voz se le pegó a la garganta. Atónito con tan grave aviso y
con el expreso mandato de los dioses, arde ya en deseos de huir y abandonar
aquel dulce y amado suelo; mas
¡ah! ¿Cómo hacerlo? ¿Con qué razones osará ahora tantear la voluntad de la
apasionada Reina? ¿Por dónde empezar a prepararla? Y mil rápidos pensamientos
se suceden en su mente y la agitan en todos sentidos. Después de larga indecisión, este partido
le pareció el más acertado: llama a
Mnesteo y a Sergesto y al fuerte Seresto, y
les manda que con sigilo aparejen la escuadra y reúnan a sus compañeros en la
playa, que aperciban las armas y disimulen la causa de aquellas novedades,
mientras él, cuando aun nada sepa la noble Dido, ni se espere a ver roto un
tan grande amor, verá qué medios podrán tentarse, cuál ocasión será la más
propicia para hablarla y como se sale mejor de aquel trance. Todos al punto
obedecen y ejecutan sus órdenes. |
|
At
regina dolos (quis fallere possit amantem?) praesensit,
motusque excepit prima futuros omnia
tuta timens. eadem impia Fama furenti detulit
armari classem cursumque parari. 300
saeuit inops animi totamque incensa per urbem bacchatur,
qualis commotis excita sacris Thyias,
ubi audito stimulant trieterica Baccho orgia
nocturnusque uocat clamore Cithaeron. tandem his Aenean
compellat uocibus ultro: 305
'dissimulare etiam sperasti, perfide, tantum posse
nefas tacitusque mea decedere terra? nec
te noster amor nec te data dextera quondam nec
moritura tenet crudeli funere Dido? |
Empero
la Reina (¿quien podría engañar a una amante?) presintió la trama y supo la
primera los movimientos que se preparaban, recelándose de todo en medio de su
seguridad. La misma impía Fama fue quien llevó a la enamorada Dido la nueva
de que se estaba armando la escuadra y disponiéndose la partida; con lo que
enfurecida, inflamada y fuera de sí, recorre toda la ciudad, cual bacante
agitada al principiarse los sacrificios, cuando la estimulan las orgías trienales,
oída la voz de Baco y la llaman los nocturnos clamores de Citaron. Vase, en
fin, a Eneas y le interpela en estos términos: "¿Esperabas, pérfido, poder ocultarme tan negra maldad y
salir furtivamente de mis estados? Y ¿no te contiene mi amor, ni esta
diestra, que te di en otro tiempo, ni la desastrosa muerte que espera a Dido? |
|
quin
etiam hiberno moliri sidere classem 310
et mediis properas Aquilonibus ire per altum, crudelis?
quid, si non arua aliena domosque ignotas
peteres, et Troia antiqua maneret, Troia per undosum
peteretur classibus aequor? mene
fugis? per ego has lacrimas dextramque tuam te 315
(quando aliud mihi iam miserae nihil ipsa reliqui), per
conubia nostra, per inceptos hymenaeos, si
bene quid de te merui, fuit aut tibi quicquam dulce
meum, miserere domus labentis et istam, oro,
si quis adhuc precibus locus, exue mentem. |
Además,
y como si todo eso no bastara, aparejas tu escuadra en la estación invernal y
te apresuras a darte al mar cuando soplan los aquilones, ¡cruel! Dime: aun
cuando no te dirigieses a extranjeros campos y a moradas desconocidas, aun
cuando todavía permaneciese en pie la antigua Troya, ¿iría tu escuadra a
buscar a Troya surcando borrascosos mares? ¿Huyes de mí por ventura? Por
estas lágrimas mías, por esa tu diestra (pues todo ¡mísera de mí! te lo he
abandonado), por nuestro enlace, por nuestro comenzado himeneo, si algo
merezco de ti, si alguna felicidad te he dado, yo te suplico que te
compadezcas de este amenazado reino, y si aun los ruegos pueden algo contigo,
renuncio a ese propósito. |
|
320
te propter Libycae gentes Nomadumque tyranni odere,
infensi Tyrii; te propter eundem exstinctus
pudor et, qua sola sidera adibam, fama
prior. cui me moribundam deseris hospes (hoc
solum nomen quoniam de coniuge restat)? 325
quid moror? an mea Pygmalion dum moenia frater destruat aut
captam ducat Gaetulus Iarbas? saltem
si qua mihi de te suscepta fuisset ante
fugam suboles, si quis mihi paruulus aula luderet
Aeneas, qui te tamen ore referret, 330
non equidem omnino capta ac deserta uiderer.' |
Por
ti me aborrecen las naciones de la Libia y los tiranos de los Nómadas; por ti
me he hecho odiosa a los tirios; por ti, en fin, he sacrificado mi pudor y
perdido mi primera fama, único bien que me remontaba hasta los astros. ¿A
quién me abandonas moribunda, ¡oh huésped!, pues sólo este nombre queda al
que fue mi esposo? ¿Qué
aguardo? ¿Acaso a que mi hermano Pigmalión venga a
destruir mis murallas, o a que el gétulo Iarbas me lleve cautiva? ¡Si a lo
menos antes de tu fuga me quedase alguna prenda de tu amor; si viese
juguetear en mi corte un pequeñuelo Eneas, cuyo rostro infantil me recordase
el tuyo, no me creería enteramente vendida y abandonada!" |
|
Dixerat. ille
Iouis monitis immota tenebat lumina
et obnixus curam sub corde premebat. tandem
pauca refert: 'ego te, quae plurima fando enumerare
uales, numquam, regina, negabo 335 promeritam,
nec me meminisse pigebit Elissae dum memor ipse
mei, dum spiritus hos regit artus. pro re pauca loquar.
neque ego hanc abscondere furto speraui (ne finge)
fugam, nec coniugis umquam praetendi
taedas aut haec in foedera ueni. 340
me si fata meis paterentur ducere uitam auspiciis
et sponte mea componere curas, urbem
Troianam primum dulcisque meorum reliquias
colerem, Priami tecta alta manerent, et
recidiua manu posuissem Pergama uictis. 345
sed nunc Italiam magnam Gryneus Apollo, Italiam
Lyciae iussere capessere sortes; |
Dijo.
Subyugado por el mandato de Júpiter, fijos los ojos, Eneas pugna por encerrar
su dolor en el corazón; por fin le responde en breves palabras: "Jamás
negaré ¡oh Reina! los grandes favores que me recuerdas; nunca me pesará
acordarme de
Elisa mientras conserve memoria de mí mismo, mientras anime mi cuerpo el
soplo de la vida. Poco
diré para justificarme: nunca me propuse, creélo, huir secretamente, pero
tampoco pensé nunca encender aquí las teas de himeneo ni te di palabra de
esposo. Si
los hados me permitiesen disponer de mi vida y mis obligaciones a mi entero
arbitrio, mi primer cuidado hubiera sido restaurar la ciudad de Troya y las
dulces reliquias de los míos: aun subsistirían los altos alcázares de Príamo,
y
mi mano hubiera levantado para los vencidos un nuevo Pérgamo; pero ahora
Apolo de Grineo me manda ir a la grande Italia, a Italia me envían los
oráculos de la Licia: |
|
hic
amor, haec patria est. si te Karthaginis arces Phoenissam
Libycaeque aspectus detinet urbis, quae
tandem Ausonia Teucros considere terra 350
inuidia est? et nos fas extera quaerere regna. me
patris Anchisae, quotiens umentibus umbris nox
operit terras, quotiens astra ignea surgunt, admonet
in somnis et turbida terret imago; me
puer Ascanius capitisque iniuria cari, 355
quem regno Hesperiae fraudo et fatalibus aruis. nunc
etiam interpres diuum Ioue missus ab ipso (testor
utrumque caput) celeris mandata per auras detulit:
ipse deum manifesto in lumine uidi intrantem
muros uocemque his auribus hausi. |
¡allí
está mi amor, allí mi patria! Si a ti, nacida en la Fenicia, te agrada
habitar los palacios de la africana Cartago, ¿por qué has de impedir a los
Teucros que vayan a establecerse en la Ausonia? Justo es que nosotros también
busquemos un reino extranjero. Cuantas veces la noche cubre la tierra con sus
húmedas sombras, cuantas veces se levantan los encendidos astros, la pálida
imagen de mi padre Anquises me amonesta en sueños y me llena de pavor, y
pienso en el niño Ascanio, en ese hijo querido, a quien estoy privando
injustamente del reino de Hesperia y de los campos que le reservan los hados.
Y aun ahora el mensajero de los dioses, enviado por el mismo Júpiter (por mi
padre y por mi hijo de lo juro), me ha traído por los rápidos vientos ese
mandato: yo mismo con mis propios ojos vi al dios, bañado de viva luz, entrar
en la ciudad y oí su voz con mis propios oídos. |
|
360
desine meque tuis incendere teque querelis; Italiam non sponte
sequor.' Talia
dicentem iamdudum auersa tuetur huc
illuc uoluens oculos totumque pererrat luminibus
tacitis et sic accensa profatur: 365
'nec tibi diua parens generis nec Dardanus auctor, perfide,
sed duris genuit te cautibus horrens Caucasus
Hyrcanaeque admorunt ubera tigres. nam
quid dissimulo aut quae me ad maiora reseruo? num
fletu ingemuit nostro? num lumina flexit? 370 num lacrimas uictus
dedit aut miseratus amantem est? quae quibus
anteferam? iam iam nec maxima Iuno nec Saturnius haec
oculis pater aspicit aequis. nusquam tuta
fides. eiectum litore, egentem excepi et regni
demens in parte locaui. 375 amissam
classem, socios a morte reduxi (heu furiis
incensa feror!): nunc augur Apollo, nunc
Lyciae sortes, nunc et Ioue missus ab ipso interpres
diuum fert horrida iussa per auras. scilicet is
superis labor est, ea cura quietos 380
sollicitat. neque te teneo neque dicta refello: |
Cesa,
pues, de agravar con tus quejas tu dolor y el mío; no por mi voluntad voy a
Italia..." Mientras
de esta suerte hablaba Eneas, Dido tenía vuelto el rostro, retorciendo la
vista a una y otra parte; luego le recorre de pies a cabeza con silenciosa
mirada y exclama así, furiosa: "No,
no fue una diosa tu madre, pérfido, ni vienes del linaje de Dárdano; el
Cáucaso, erizado de duras peñas, te engendró y te amamantaron las tigres
hircanas. Porque ¿a que disimular? ¿a qué mayores ultrajes me reservo? ¿Acaso
le ha conmovido mi llanto? ¿Ha vuelto los ojos hacia mí? ¿Ha
llorado, vencido de mis lágrimas, o se ha compadecido de su amante? ¿Qué más
he de sufrir? No, no; ni la poderosa Juno ni el hijo de Saturno ven estas
cosas con ojos serenos. Ya no hay fe en el mundo; arrojado a la playa, mísero
y necesitado de todo, le recogí y le di, insensata, una parte en mi reino y
salvé su escuadra perdida y liberté de la muerte a sus compañeros. ¡Ah! ¡las Furias me queman, me arrebatan!
¡Ahora se me viene con el agüero de Apolo y con los oráculos de la Licia y
con que el mensajero de los dioses, enviado por el mismo Júpiter, le ha
traído por los aires ese horrendo mandato, como si los dioses se afanasen por
esas cosas, como si tales cuidados fuesen a turbar su reposo! |
|
i,
sequere Italiam uentis, pete regna per undas. spero
equidem mediis, si quid pia numina possunt, supplicia hausurum
scopulis et nomine Dido saepe uocaturum.
sequar atris ignibus absens 385
et, cum frigida mors anima seduxerit artus, omnibus
umbra locis adero. dabis, improbe, poenas. audiam et haec
Manis ueniet mihi fama sub imos.' his medium dictis
sermonem abrumpit et auras aegra
fugit seque ex oculis auertit et aufert, 390
linquens multa metu cunctantem et multa parantem dicere.
suscipiunt famulae conlapsaque membra marmoreo
referunt thalamo stratisque reponunt. |
Vete,
no te detengo, ni quiero refutar tus palabras; ve, ve a buscar la Italia en
alas de los vientos; ve a buscar un reino cruzando las olas. Yo espero, si
algo pueden los piadosos númenes, que encontrarás el cas-tigo en medio de los
escollos y que muchas veces invocarás el nombre de Dido. Ausente yo, te
seguiré con negros fuegos, y cuando la fría muerte haya desprendido el alma
de mis miembros, sombra terrible, me verás siempre a tu lado. Expiarás tu
crimen, traidor; yo lo oiré y la fama de tu suplicio llegará hasta mí en la
profunda mansión de los manes." Dicho esto, se interrumpe sin aguardar
respuesta, y llena de dolor, se oculta a la luz del día y huye de los ojos de
Eneas, dejándole indeciso y amedrentado, y disponiéndose a alegar y a
esforzar nuevas razones. Sus doncellas la sostienen, la llevan casi exánime a
su marmóreo aposento y la tienden en su lecho. |
|
At pius Aeneas,
quamquam lenire dolentem solando
cupit et dictis auertere curas, 395
multa gemens magnoque animum labefactus amore iussa
tamen diuum exsequitur classemque reuisit. tum
uero Teucri incumbunt et litore celsas deducunt
toto nauis. natat uncta carina, frondentisque
ferunt remos et robora siluis 400
infabricata fugae studio. |
En
tanto el piadoso Eneas, aunque bien quisiera consolar a la triste Dido y
calmar su afán con afectuosas palabras, gimiendo amargamente y quebrantado su
ánimo por un grande amor, decide, no obstante, obedecer al mandato de los
dioses y va a revistar su armada. Con esto los Troyanos redoblan su fervor y
desencallan en toda la playa las altas naves. Ya flotan sobre las aguas las
embreadas quillas; en su afán de emprender pronto la fuga, traen de las
selvas hojosas ramas y maderas sin labrar, que emplean a guisa de remos... |
|
migrantis
cernas totaque ex urbe ruentis: ac
uelut ingentem formicae farris aceruum cum
populant hiemis memores tectoque reponunt, it
nigrum campis agmen praedamque per herbas 405
conuectant calle angusto; pars grandia trudunt obnixae
frumenta umeris, pars agmina cogunt castigantque
moras, opere omnis semita feruet. quis
tibi tum, Dido, cernenti talia sensus, quosue
dabas gemitus, cum litora feruere late 410
prospiceres arce ex summa, totumque uideres misceri
ante oculos tantis clamoribus aequor! improbe
Amor, quid non mortalia pectora cogis! |
Por
todas las puerta de la ciudad se los ve salir en tropel, como las hormigas,
cuando saquean un gran montón de trigo, en previsión del invierno, y lo
trasladan a su granero: va por los campos el negro escuadrón, llevándose su
presa por angosta vereda entre la yerba: unas acarrean con grande empuje los
granos mayores; otras reúnen las huestes y castigan a las morosas: hierve con la faena todo el sendero. ¿Cuáles
eran tus pensamientos ¡oh Dido! al presenciar aquellos preparativos? ¿que
gemidos exhalabas al ver desde lo alto de tu palacio hervir en gentes toda la
playa y mezclarse todos aquellos clamores al estruendo del mar? ¡Cruel amor!
¿ a qué no impeles a los mortales corazones? |
|
ire iterum in
lacrimas, iterum temptare precando cogitur et supplex
animos summittere amori, 415
ne quid inexpertum frustra moritura relinquat. 'Anna,
uides toto properari litore circum: undique
conuenere; uocat iam carbasus auras, puppibus
et laeti nautae imposuere coronas. hunc
ego si potui tantum sperare dolorem, 420
et perferre, soror, potero. miserae hoc tamen unum exsequere,
Anna, mihi; solam nam perfidus ille te
colere, arcanos etiam tibi credere sensus; sola
uiri mollis aditus et tempora noras. i, soror, atque
hostem supplex adfare superbum: 425 non ego cum
Danais Troianam exscindere gentem Aulide iuraui
classemue ad Pergama misi, nec patris
Anchisae cinerem manisue reuelli: cur mea dicta
negat duras demittere in auris? quo ruit? extremum
hoc miserae det munus amanti: 430
exspectet facilemque fugam uentosque ferentis. non iam coniugium
antiquum, quod prodidit, oro, nec pulchro ut
Latio careat regnumque relinquat: tempus inane peto,
requiem spatiumque furori, dum
mea me uictam doceat fortuna dolere. 435
extremam hanc oro ueniam (miserere sororis), quam
mihi cum dederit cumulatam morte remittam.' |
De
nuevo tiene que recurrir a las lágrimas, de nuevo tiene que apelar a las
súplicas y que doblar su orgullo bajo el yugo del amor, para que nada le
quede por intentar antes de morir inútilmente. " Ana, le dice, ¿ves ese gran
movimiento en la playa? Todos los Troyanos acuden a ella; ya las velas llaman
al viento y ya alegres los marineros han ceñido las popas con guirnaldas. Yo
debí prever este gran dolor; también podré sobrellevarle, ¡oh hermana mía!
Sin embargo, Ana, concede todavía a la desgraciada Dido este único favor, ya
que a ti sola demostraba ese pérfido, y aun te confiaba sus secretos
pensamientos; tú sola conocías los caminos y la ocasión de penetrar en el
corazón de ese hombre. Ve, hermana, y suplicante habla a ese soberbio
enemigo. Yo no juré en la Aulide con los Griegos el exterminio de la nación
troyana, ni envié una armada contra Pérgamo, ni arranqué de su sepulcro la
cenizas y los manes de su padre Anquises; ¿por qué cierra el oído desapiadado
a mis palabras? ¿ por qué huye de mí tan precipitadamente? Conceda esta
última merced a su desventurada amante; espera una fuga más fácil y vientos
más prósperos. Y
a no reclamo la antigua fe, que ha violado, ni que se prive por mí de su
hermano Lacio, ni que renuncie a su reino; sólo pido un breve plazo, un poco
de descanso y de tiempo pata calmar mi delirio, mientras la fortuna me enseña
a llorar, vencida y resignada. ¡Ten compasión de tu hermana! este postrer
favor te pido, y si me lo concedes, mi gratitud, cada día mayor, te
acompañará hasta la hora de mi muerte." |
|
Talibus
orabat, talisque miserrima fletus fertque
refertque soror. sed nullis ille mouetur fletibus
aut uoces ullas tractabilis audit; 440
fata obstant placidasque uiri deus obstruit auris. ac
uelut annoso ualidam cum robore quercum Alpini
Boreae nunc hinc nunc flatibus illinc eruere
inter se certant; it stridor, et altae consternunt
terram concusso stipite frondes; 445 ipsa haeret
scopulis et quantum uertice ad auras aetherias, tantum
radice in Tartara tendit: haud secus
adsiduis hinc atque hinc uocibus heros tunditur, et magno
persentit pectore curas; mens
immota manet, lacrimae uoluuntur inanes. |
Tales
eran sus súplicas, tales los lamentos que su afligida hermana lleva y vuelve
a llevar continuamente a Eneas; pero
él a todos permanece insensible y nada quiere oír: a ello se oponen los
hados, y un dios le cierra el oído a la compasión. Como
cuando los vientos de los Alpes luchan entre sí por descuajar con su empuje
en todas direcciones una robusta y añosa encina, y rugen con furor, y
sacudiendo su trono, cubren toda la tierra en torno desgajadas ramas,
mientras ella persevera clavada en las rocas, y tanto levanta su copa por le
etéreas auras cuanto hunde sus raíces en el Tártaro; no
de otra suerte el héroe, combatido por aquellas incesantes súplicas, vacila a
veces, y su gran corazón devora el dolor; pero su resolución persevera
inmoble y en vano le asedian las lágrimas. |
|
450
Tum uero infelix fatis exterrita Dido mortem orat;
taedet caeli conuexa tueri. quo magis inceptum
peragat lucemque relinquat, uidit,
turicremis cum dona imponeret aris, (horrendum
dictu) latices nigrescere sacros 455
fusaque in obscenum se uertere uina cruorem; hoc
uisum nulli, non ipsi effata sorori. praeterea
fuit in tectis de marmore templum coniugis
antiqui, miro quod honore colebat, uelleribus
niueis et festa fronde reuinctum: 460
hinc exaudiri uoces et uerba uocantis uisa
uiri, nox cum terras obscura teneret, solaque
culminibus ferali carmine bubo saepe queri et
longas in fletum ducere uoces; multaque
praeterea uatum praedicta priorum 465
terribili monitu horrificant. agit ipse furentem in
somnis ferus Aeneas, semperque relinqui sola
sibi, semper longam incomitata uidetur ire
uiam et Tyrios deserta quaerere terra, Eumenidum
ueluti demens uidet agmina Pentheus 470
et solem geminum et duplices se ostendere Thebas, aut
Agamemnonius scaenis agitatus Orestes, armatam
facibus matrem et serpentibus atris cum
fugit ultricesque sedent in limine Dirae. |
Entonces
la desgraciada Dido, consternada en vista de su cruel destino, implora la
muerte. La
luz del día llena su corazón de amargura, y como para más impulsarla a su propósito
de quitarse la vida, vio, ¡horrible
presagio! mientras estaba ofreciendo donativos y quemando incienso en las
aras, ennegrecerse los sagrados licores y convertirse en impura sangre los
derramados vinos. A nadie, ni aun a su misma hermana, refirió aquella visión.
Había además en su palacio un templo de mármol, consagrado a su primer
esposo, el cual solía decorar con admirable pompa, ciñéndole de blancos
vellones y de sagradas ramas. De allí, cuando la obscura noche cubre la
tierra, parecióle que salían voces y palabras de su esposo, que la llamaba, y
que muchas veces un búho, solitario en la más alta torre de su palacio, se
lamentaba con lúgubre canto, exhalando largos y lastimeros gemidos. Numerosas
predicciones de los antiguos vates la espantan además con terribles avisos.
El mismo cruel Eneas se le aparece en sueños y la agita y enloquece; siempre
se imagina verse abandonada y sola, y cree ir siempre andando por un largo
camino, de nadie seguida, buscando a sus Tirios por un país desierto. Cual Penteo demente ve la turba de las
Euménides y tiene siempre delante de sí dos soles y dos Tebas, o cual
Orestes, hijo de Agamenón, cuando fuera de sí huye en la escena de su madre
armada de teas y negras serpientes, y ve sentadas en el umbral del templo a las
vengadoras Furias. |
|
Ergo
ubi concepit furias euicta dolore 475
decreuitque mori, tempus secum ipsa modumque exigit,
et maestam dictis adgressa sororem consilium
uultu tegit ac spem fronte serenat: 'inueni,
germana, uiam (gratare sorori) quae
mihi reddat eum uel eo me soluat amantem. 480
Oceani finem iuxta solemque cadentem ultimus Aethiopum
locus est, ubi maximus Atlas axem
umero torquet stellis ardentibus aptum: hinc
mihi Massylae gentis monstrata sacerdos, Hesperidum
templi custos, epulasque draconi 485 quae dabat et
sacros seruabat in arbore ramos, spargens
umida mella soporiferumque papauer. |
Luego pues que, vencida por el dolor, se
abandonó a la desesperación y resolvió morir, dispuso consigo misma a sus
solas el modo y la ocasión de hacerlo; y componiendo el rostro para mejor
disimular, la frente serena y radiante de esperanza, se dirige en estos
términos a su afligida hermana: "Felicítame: ya he discurrido el medio
de recobrar a Eneas, o de curarme de este amor que le profeso. Hay un lugar,
término del país de los Etíopes, cerca de los confines del océano y del sol
en so ocaso, donde el inmenso Atlante hace girar sobre sus hombros el eje del
cielo, tachonado de ardientes estrellas. De allí ha venido y se me ha
presentado una sacerdotisa de la nación masilia, antigua custodia del templo
de las Hespérides, que guardaba en el árbol los sagrados ramos, y daba al
dragón manjares, rociados de líquida miel y soporíferas adormideras. |
|
haec
se carminibus promittit soluere mentes quas
uelit, ast aliis duras immittere curas, sistere
aquam fluuiis et uertere sidera retro, 490
nocturnosque mouet Manis: mugire uidebis sub
pedibus terram et descendere montibus ornos. testor,
cara, deos et te, germana, tuumque dulce
caput, magicas inuitam accingier artis. tu
secreta pyram tecto interiore sub auras 495
erige, et arma uiri thalamo quae fixa reliquit impius
exuuiasque omnis lectumque iugalem, quo
perii, super imponas: abolere nefandi cuncta
uiri monimenta iuuat monstratque sacerdos.' haec effata silet,
pallor simul occupat ora. |
Esta
promete sanar a su arbitrio con sus conjuros los pechos enamorados, o
infundir en otros los tormentos del amor; atajar las corrientes de los ríos y
hacer que retrocedan los astros; y evoca los manes durante la noche; oirás a
la tierra mugir bajo sus pies y verás bajar los olmos de las montañas.
Testigos me son los dioses y tú, querida hermana, a quien tanto quiero, de
que muy a pesar mío recurro a artes mágicas. Levanta
secretamente en el interior del palacio y al aire libre una pira, y coloca
encima las armas de Eneas, que el impío dejó colgadas en nuestro tálamo, y
todas las prendas que de él me quedan, y el mismo tálamo conyugal en que
perecí: la sacerdotisa manda que destruya todos los recuerdos de ese hombre
odioso." Dicho esto, calló y su rostro se cubrió de palidez; |
|
500
non tamen Anna nouis praetexere funera sacris germanam
credit, nec tantos mente furores concipit
aut grauiora timet quam morte Sychaei. ergo
iussa parat. At
regina, pyra penetrali in sede sub auras 505
erecta ingenti taedis atque ilice secta, intenditque
locum sertis et fronde coronat funerea;
super exuuias ensemque relictum effigiemque
toro locat haud ignara futuri. stant
arae circum et crinis effusa sacerdos 510
ter centum tonat ore deos, Erebumque Chaosque tergeminamque
Hecaten, tria uirginis ora Dianae. |
Ana,
sin embargo, no sospecha que su hermana encubra bajo aquellos desusados
sacrificios proyectos funerales, ni se imagina que a tanto llegue su delirio,
ni teme que sea entonces mayor su desesperación que cuando murió Siqueo; así,
pues, obedeció sus órdenes... Luego que se ha levantado en el interior de
su palacio una gran pira al aire libre, con teas y ramas de encina,
enguirnalda la Reina aquel recinto, le corona con fúnebre ramaje, y coloca
sobre el tálamo los vestidos de Eneas, su espada y su imagen, segura de la
suerte que le aguarda. Varios altares rodean la pira, y la sacerdotisa,
suelto el cabello, invoca tres veces con voz tonante a los cien dioses
infernales, al Erebo, al Caos, a la triforme Hécate, a Diana, la virgen de
tres caras; |
|
sparserat et
latices simulatos fontis Auerni, falcibus et messae
ad lunam quaeruntur aenis pubentes
herbae nigri cum lacte ueneni; 515
quaeritur et nascentis equi de fronte reuulsus et
matri praereptus amor. ipsa
mola manibusque piis altaria iuxta unum
exuta pedem uinclis, in ueste recincta, testatur
moritura deos et conscia fati 520
sidera; tum, si quod non aequo foedere amantis curae
numen habet iustumque memorque, precatur. |
al
mismo tiempo derrama turbias aguas para simular las del averno, y el zumo de
aquellas vellosas yerbas segadas a la luz de la luna con podadera de cobre,
que destilan negro veneno, a que mezcla el hipomanes arrancado de la frente
de potro recién nacido, arrebatado a la madre... La reina misma, descalzo un pie y desceñida
la túnica, presenta a los altares con sus piadosas manos la sagrada mola, y
próxima a morir, toma por testigo a los dioses y a los astros, sabedores de
su fatal desti no; y si hay algún numen vengador de los amantes burlados,
implora su justicia. |
|
Nox erat et
placidum carpebant fessa soporem corpora
per terras, siluaeque et saeua quierant aequora,
cum medio uoluuntur sidera lapsu, 525
cum tacet omnis ager, pecudes pictaeque uolucres, quaeque
lacus late liquidos quaeque aspera dumis rura tenent, somno
positae sub nocte silenti. 529 at non infelix
animi Phoenissa, neque umquam soluitur in somnos
oculisue aut pectore noctem accipit:
ingeminant curae rursusque resurgens saeuit
amor magnoque irarum fluctuat aestu. sic
adeo insistit secumque ita corde uolutat: |
Era
la noche, y los fatigados cuerpos disfrutaban en la tierra apacible sueño;
descansaban las selvas y los terribles mares. Era la hora en que llegan los
astros a la mitad de su carrera, en que callan los campos, y en que los
ganados y las pintadas aves, y lo mismo los animales que habitan en los
extensos lagos, que los pueblan los montes, entregados al sueño en el
silencio nocturno, mitigaban sus cuidados y olvidaban sus faenas. No así la
desventurada Dido, a cuyos ojos nunca llega el sueño, a cuyo pecho nunca
llega el descanso, antes la noche aumenta sus penas y reanima y embravece su
amor, mientras su corazón fluctúa en un mar de iras. Párase al fin, y
hablando consigo misma, revuelve en su mente estos pensamientos: |
|
'en,
quid ago? rursusne procos inrisa priores 535
experiar, Nomadumque petam conubia supplex, quos
ego sim totiens iam dedignata maritos? Iliacas
igitur classis atque ultima Teucrum iussa
sequar? quiane auxilio iuuat ante leuatos et bene apud
memores ueteris stat gratia facti? 540
quis me autem, fac uelle, sinet ratibusue superbis inuisam
accipiet? nescis heu, perdita, necdum Laomedonteae
sentis periuria gentis? quid
tum? sola fuga nautas comitabor ouantis? an Tyriis omnique
manu stipata meorum 545
inferar et, quos Sidonia uix urbe reuelli, rursus
agam pelago et uentis dare uela iubebo? quin
morere ut merita es, ferroque auerte dolorem. tu
lacrimis euicta meis, tu prima furentem his, germana,
malis oneras atque obicis hosti. 550 non licuit
thalami expertem sine crimine uitam degere more ferae,
talis nec tangere curas; non
seruata fides cineri promissa Sychaeo.' |
"¿Qué
debo hacer? ¿he de exponerme a que se burlen de mí mis antiguos
pretendientes, solicitando enlazarme con alguno de esos reyes nómadas, a
quienes tantas veces desdeñé por esposos? ¿Segui-ré por ventura la armada
troyana, y me someteré cual esclava a las ór-denes de los Teucros? ¡A fe que
debo estar satisfecha de haberles dado auxilio, y que guardan buena memoria y
gratitud insigne de los favores recibidos!
Pero ¿me lo permitirían acaso, aun cuando yo qui-siera? ¿me recibirían
en sus soberbias naves, siéndoles aborrecida? ¿Ignoras, ¡ay! ¡miserable! no conoces todavía los perjurios de la
raza de Laomedonte? ¿Qué debo hacer, pues? ¿Acompañaré sola y fugitiva a esos
soberbios mareantes, o me uniré a ellos seguida de mis Tirios y de mis pueblos
todos? ¿Expondré de nuevo a los
azares del mar, de nuevo mandaré dar al viento la vela a los que con tanto
afán arranqué de la ciudad sidonia?
¡No! muere más bien como mereces, y aparta el dolor con el
hierro. ¡Tú, la primera, hermana; tú,
vencida de mis lágrimas y de mi ciega pasión, me has traído estas desgracias
y me has entregado a mi enemigo!
¡Plugiera a los dioses que, inocente y libre, hubiera vivido, como las
fieras, sin probar tan crueles angustias! ¡Ojalá hubiese guardado la fe
prometida a las cenizas de Siqueo!” |
|
Tantos
illa suo rumpebat pectore questus: Aeneas
celsa in puppi iam certus eundi 555
carpebat somnos rebus iam rite paratis. huic
se forma dei uultu redeuntis eodem obtulit in somnis
rursusque ita uisa monere est, omnia
Mercurio similis, uocemque coloremque et
crinis flauos et membra decora iuuenta: 560
'nate dea, potes hoc sub casu ducere somnos, nec
quae te circum stent deinde pericula cernis, demens,
nec Zephyros audis spirare secundos? illa
dolos dirumque nefas in pectore uersat certa
mori, uariosque irarum concitat aestus. 565
non fugis hinc praeceps, dum praecipitare potestas? iam
mare turbari trabibus saeuasque uidebis conlucere
faces, iam feruere litora flammis, si
te his attigerit terris Aurora morantem. heia age, rumpe
moras. uarium et mutabile semper 570
femina.' sic fatus nocti se immiscuit atrae. |
Tales
lamentos lanzaba Dido de" su quebrantado pecho. Decidido
ya a partir, y todo dispuesto, durmiendo
estaba Eneas en su alta nave, cuando
vio la imagen del mismo numen que ya antes se le había aparecido; imagen
en un todo semejante a Mercurio, por la voz, por el color, por su rubio
cabello y juvenil belleza, y de nuevo se le figuró que le hablaba así:
"Hijo de una diosa, ¿y puedes dormir en este trance? ¿no
ves los peligros que para lo futuro te rodean? ¡Insensato! ¿no oyes el soplo de los céfiros
bonancibles? Resuelta
a morir, Dido revuelve en su mente engaños y maldades terribles, y fluctúa en
un mar de iras. ¿No
precipitas la fuga mientras puedes hacerlo? Pronto
verás la mar cubrirse de naves y brillar amenazadoras teas; pronto verás
hervir en llamas toda la ribera si te coge la aurora detenido en estas
tierras. ¡Ea, ve! ¡no más dilación! La mujer es
siempre voluble" Dicho esto, se confundió con las sombras de la noche. |
|
Tum
uero Aeneas subitis exterritus umbris corripit
e somno corpus sociosque fatigat praecipitis:
'uigilate, uiri, et considite transtris; soluite
uela citi. deus aethere missus ab alto 575
festinare fugam tortosque incidere funis ecce
iterum instimulat. sequimur te, sancte deorum, quisquis
es, imperioque iterum paremus ouantes. adsis
o placidusque iuues et sidera caelo dextra
feras.' dixit uaginaque eripit ensem 580 fulmineum
strictoque ferit retinacula ferro. idem omnis simul
ardor habet, rapiuntque ruuntque; litora deseruere,
latet sub classibus aequor, adnixi torquent
spumas et caerula uerrunt. |
Aterrado
Eneas con aquellas repentinas sombras, se arranca al sueño y hostiga a sus
compañeros, diciéndoles: "Despertad al punto, remeros, y acudid a
vuestros bancos. ¡Pronto, tended las velas! Por segunda vez un dios, enviado
desde el alto éter, me insta a acelerar la fuga y a cortar los retorcidos
cables. Quienquiera que seas, poderoso dios, ya te seguimos, y por segunda
vez obedecemos jubilosos tu mandato. ¡Oh! ¡asístenos propicio y haz brillar para
nosotros en el cielo astros favorables!" Dijo, y desenvainado la
fulmínea espada, corta de un tajo las amarras. Su ardor cunde en todos al
mismo instante; todos se apresuran y se precipitan, todos abandonan las
playas; desaparece la mar bajo las naves; a fuerza de remos levantan olas de
espuma y barren los cerúleos llanos. |
|
Et
iam prima nouo spargebat lumine terras 585
Tithoni croceum linquens Aurora cubile. regina
e speculis ut primam albescere lucem uidit
et aequatis classem procedere uelis, litoraque
et uacuos sensit sine remige portus, terque
quaterque manu pectus percussa decorum 590 flauentisque
abscissa comas 'pro Iuppiter! ibit hic,' ait 'et
nostris inluserit aduena regnis? non
arma expedient totaque ex urbe sequentur, diripientque
rates alii naualibus? ite, ferte
citi flammas, date tela, impellite remos! 595
quid loquor? aut ubi sum? quae mentem insania mutat? |
Ya
la naciente Aurora, abandonando el dorado lecho de Titón, inundaba la tierra
de nueva luz, cuando
vio la Reina desde la atalaya despuntar el alba y alejarse en orden la
armada; vio
también desierta la playa y el puerto sin remeros; y golpeándose tres y cuatro
veces el hermoso pecho y mesándose el rubio cabello, "Oh, Júpiter!
exclamó, ¡se me escapará ese hombre!, ¡ese advenedizo se habrá burlado de mí
en mi propio reino! ¿Y los míos no empuñarán las armas, no saldrán de todas
partes a perseguirlos, y no arrancarán las naves de los astilleros? Id, volad, vengan llamas, dad las velas,
mano a los remos... ¿Qué digo? ¿dónde estoy? ¿qué desvarío me ciega? |
|
infelix
Dido, nunc te facta impia tangunt? tum
decuit, cum sceptra dabas. en dextra fidesque, quem
secum patrios aiunt portare penatis, quem
subiisse umeris confectum aetate parentem! 600
non potui abreptum diuellere corpus et undis spargere?
non socios, non ipsum absumere ferro Ascanium
patriisque epulandum ponere mensis? uerum
anceps pugnae fuerat fortuna. fuisset: quem
metui moritura? faces in castra tulissem 605
implessemque foros flammis natumque patremque cum
genere exstinxem, memet super ipsa dedissem. Sol,
qui terrarum flammis opera omnia lustras, tuque
harum interpres curarum et conscia Iuno, nocturnisque
Hecate triuiis ululata per urbes 610
et Dirae ultrices et di morientis Elissae, |
¡Dido
infeliz! ¡ahora adviertes su maldad! valiera más que la advirtieras cuando le
dabas tu cetro. Esa es su palabra, ésa su fe, ¡ése es el hombre de quien cuentan
que lleva consigo sus patrios penates y que sacó de Troya sobre sus hombros a
su anciano padre! ¿No pude apoderarme de él y despedazar su cuerpo y
dispersarlo por las olas, y acuchillar a sus compañeros y al mismo Ascanio, y
ofrecerle por manjar en la mesa de su padre?... Tal vez en esa lid la
victoria hubiera sido dudosa. ¡Y que lo fuese! Destinada a morir, ¿qué tenía
yo que temer? Yo hubiera llevado las teas a sus reales, hubiera incendiado
sus naves y exterminado al hijo y al padre con toda su raza, y a mí misma
sobre ellos... ¡Oh sol, que descubres con tu luz todas las obras de la
tierra, y tú oh Juno, testigo y cómplice de mi desgracia! ¡Oh Hécate, por
quien resuenan en las encrucijadas de las ciudades nocturnos aullidos! y ¡oh
vosotras, Furias vengadoras, y oh dioses de la moribunda Elisa, |
|
accipite
haec, meritumque malis aduertite numen et
nostras audite preces. si tangere portus infandum caput ac
terris adnare necesse est, et sic fata Iouis
poscunt, hic terminus haeret, 615 at bello
audacis populi uexatus et armis, finibus extorris,
complexu auulsus Iuli auxilium imploret
uideatque indigna suorum funera; nec, cum
se sub leges pacis iniquae tradiderit, regno
aut optata luce fruatur, 620 sed cadat ante
diem mediaque inhumatus harena. haec precor, hanc
uocem extremam cum sanguine fundo. tum
uos, o Tyrii, stirpem et genus omne futurum exercete
odiis, cinerique haec mittite nostro munera.
nullus amor populis nec foedera sunto. 625
exoriare aliquis nostris ex ossibus ultor qui
face Dardanios ferroque sequare colonos, nunc,
olim, quocumque dabunt se tempore uires. litora
litoribus contraria, fluctibus undas imprecor,
arma armis: pugnent ipsique nepotesque.' |
escuchad
estas palabras, atended mis súplicas y convertid sobre esos malvados vuestro numen
vengador! Si es forzoso que ese infame arribe al puerto y pise el suelo de
Italia; si así lo exigen los hados de Júpiter, y este término es inevitable,
que a lo menos, acosado por la guerra y las armas de un pueblo audaz,
desterrado de las fronteras, arrancado de los brazos de Iulo, implore auxilio
y vea la indigna matanza de sus compañeros; y cuando se someta a las
condiciones de una paz vergonzosa, no goce del reino ni de la deseada luz del
día, antes sucumba a temprana muerte y yazga insepulto en mitad de la playa.
Esto os suplico; este grito postrero exhalo con mi sangre. Y
vosotros, ¡oh Tirios! cebad vuestros odios en su hijo y en todo su futuro
linaje; ofreced
ese tributo a mis cenizas. Nunca haya amistad, nunca alianza entre los dos
pueblos. Alzate de mis huesos, ¡oh vengador, destinado a perseguir con el
fuego y el hierro a los advenedizos hijos de Dárdano! ¡Yo te ruego que ahora
y siempre, y en cualquier ocasión en que haya fuerza bastante, lidien ambas
naciones, playas contra playas, olas contra olas, armas contra armas, y que
lidien también hasta sus últimos descendientes!" |
|
630 Haec ait, et
partis animum uersabat in omnis, inuisam quaerens
quam primum abrumpere lucem. tum
breuiter Barcen nutricem adfata Sychaei, namque
suam patria antiqua cinis ater habebat: 'Annam,
cara mihi nutrix, huc siste sororem: 635 dic corpus
properet fluuiali spargere lympha, et pecudes secum
et monstrata piacula ducat. sic ueniat, tuque
ipsa pia tege tempora uitta. sacra Ioui Stygio,
quae rite incepta paraui, perficere est
animus finemque imponere curis 640 Dardaniique
rogum capitis permittere flammae.' sic ait. illa
gradum studio celebrabat anili. at trepida et
coeptis immanibus effera Dido sanguineam
uoluens aciem, maculisque trementis interfusa
genas et pallida morte futura, 645
interiora domus inrumpit limina et altos conscendit
furibunda rogos ensemque recludit Dardanium, non hos
quaesitum munus in usus. |
Esto
diciendo, revolvía mil proyectos en su cabeza, discurriendo el medio de quitarse
lo más pronto posible la odiosa vida. Llama
entonces a Barce, nodriza de Siqueo (pues su antigua patria guardaba las
negras cenizas de la suya), y le dice: "Dispón,
querida nodriza, que venga aquí mi hermana; dile que se apresure a
purificarse en las aguas del río, y traiga consigo las víctimas y las
ofrendas expiatorias que ha pedido la sacerdotisa; hecho esto, venga
enseguida. Tú, por tu parte, ciñe a tus sienes las sagradas ínfulas; quiero
consumar el sacrificio que tengo preparado al supremo numen infernal, poner
término a mis ansias y entregar a las llamas la efigie del Troyano."
Dijo, y la anciana acelera el paso con senil premura. Entretanto
Dido, trémula y arrebatada por su horrible proyecto, revolviendo los
sangrientos ojos y jaspeadas las temblorosas mejillas, cubierta ya de mortal
palidez, se
precipita al interior de su palacio, sube furiosa a
lo alto de la pira y desenvaina la espada de Eneas, prenda
no destinada ¡ay! a aquel uso. |
|
hic,
postquam Iliacas uestis notumque cubile conspexit,
paulum lacrimis et mente morata 650
incubuitque toro dixitque nouissima uerba: 'dulces
exuuiae, dum fata deusque sinebat, accipite hanc
animam meque his exsoluite curis. uixi
et quem dederat cursum Fortuna peregi, et
nunc magna mei sub terras ibit imago. 655 urbem
praeclaram statui, mea moenia uidi, ulta
uirum poenas inimico a fratre recepi, felix,
heu nimium felix, si litora tantum numquam
Dardaniae tetigissent nostra carinae.' dixit,
et os impressa toro 'moriemur inultae, 660 sed moriamur'
ait. 'sic, sic iuuat ire sub umbras. hauriat hunc
oculis ignem crudelis ab alto Dardanus, et
nostrae secum ferat omina mortis.' |
Allí,
contemplando las vestiduras troyanas y el conocido tálamo, después de dar algunos
momentos al llanto y sus recuerdos, reclinóse en el lecho y prorrumpió en
estos postreros acentos: "¡Oh dulces prendas, mientras lo consentían los
hados y un dios, recibid esta alma y libertadme de estos crudos afanes! He
vivido, he llenado la carrera que me señalara la fortuna, y ahora mi sombra
descenderá con gloria al seno de la tierra. He fundado una gran ciudad, he visto mis
murallas. Vengadora de mi esposo, castigué a un hermano enemigo. ¡Feliz,
¡ah! demasiado feliz con sólo que nunca hubiesen arribado a mis playas las
dardanias naves!" Dijo, y besando el lecho. "¡Y he de morir sin
venganza! exclamó. Muramos: así, así quiero yo descender al
abismo. Apaciente sus ojos desde la alta mar el cruel Dardanio en esta
hoguera, y lleve en su alma el presagio de mi muerte." |
|
dixerat,
atque illam media inter talia ferro conlapsam
aspiciunt comites, ensemque cruore 665 spumantem
sparsasque manus. it clamor ad alta atria: concussam
bacchatur Fama per urbem. lamentis
gemituque et femineo ululatu tecta fremunt,
resonat magnis plangoribus aether, non aliter quam si
immissis ruat hostibus omnis 670
Karthago aut antiqua Tyros, flammaeque furentes culmina
perque hominum uoluantur perque deorum. audiit
exanimis trepidoque exterrita cursu unguibus
ora soror foedans et pectora pugnis per medios ruit,
ac morientem nomine clamat: 675 'hoc illud,
germana, fuit? me fraude petebas? hoc
rogus iste mihi, hoc ignes araeque parabant? quid
primum deserta querar? comitemne sororem spreuisti moriens?
eadem me ad fata uocasses, idem
ambas ferro dolor atque eadem hora tulisset. |
Dijo,
y en medio de aquellas palabras, sus doncellas la ven caer a impulso del
hierro, y ven la espada llena de espumosa sangre y sus manos todas
ensangrentadas. Inmenso clamor se levanta en todo el palacio; cual bacante,
la Fama recorre en un momento toda la aterrada ciudad; retiemblan todos los
edificios con los sollozos y los alaridos de las mujeres; resuena el éter con
grandes lamentos, no de otra suerte que si Cartago toda entera o la antigua
Tiro se derrumbasen, entregadas al enemigo, y cundiesen furiosas llamas por
casa y templos. Despavorida, exánime oye Ana los clamores, acude
precipitadamente, y desgarrándose el rostro con las uñas y golpeándose el
pecho, atropella por todos y llama a gritos a la moribunda Dido: "¡Este
era, oh hermana, el sacrificio que disponías! ¡Así me engañabas! ¡Esto me
preparaban esa pira, esa hoguera y esos altares! Abandonada de ti, ¿por donde
he de empezar mis lamentos? ¿Te desdeñaste de que tu hermana te acompañase en
tu muerte? ¡Ah! ¿por qué no me llamaste a compartir tu destino? El mismo
dolor, la misma hora nos hubiera arrebatado a ambas a impulso del hierro. |
|
680
his etiam struxi manibus patriosque uocaui uoce
deos, sic te ut posita, crudelis, abessem? exstinxti
te meque, soror, populumque patresque Sidonios
urbemque tuam. date, uulnera lymphis abluam
et, extremus si quis super halitus errat, 685
ore legam.' sic fata gradus euaserat altos, semianimemque
sinu germanam amplexa fouebat cum
gemitu atque atros siccabat ueste cruores. illa
grauis oculos conata attollere rursus deficit; infixum
stridit sub pectore uulnus. 690 ter sese
attollens cubitoque adnixa leuauit, ter
reuoluta toro est oculisque errantibus alto quaesiuit
caelo lucem ingemuitque reperta. |
¡Y
yo levanté esa pira con mis propias manos, yo misma invoqué a los dioses
patrios, para que, tú ¡cruel! en ese duro trance, yo no estuviera presente!
¡T mataste y me matas, hermana, y a tu pueblo y al Senado y a tu ciudad!
Agua, dadme agua con que lave sus heridas, y si aun vaga en su boca un
postrer aliento, le recogeré con la mía." Esto
diciendo, había subido las gradas de la pira, y estrechaba al calor de su
regazo, entre gemidos, a su hermana moribunda, y le enjugaba con sus ropas la
negra sangre. Dido
se esfuerza por levantar los pesados ojos, y de nuevo cae desmayada; con la
profunda herida que tiene debajo del pecho sale silbando su aliento. Tres
veces se incorporó, apoyándose sobre el codo, y tres volvió a caer en su
lecho; busca con errantes ojos la luz del cielo, la encuentra y gime. |
|
Tum
Iuno omnipotens longum miserata dolorem difficilisque
obitus Irim demisit Olympo 695
quae luctantem animam nexosque resolueret artus. nam
quia nec fato merita nec morte peribat, sed
misera ante diem subitoque accensa furore, nondum
illi flauum Proserpina uertice crinem abstulerat
Stygioque caput damnauerat Orco. 700
ergo Iris croceis per caelum roscida pennis mille
trahens uarios aduerso sole colores deuolat
et supra caput astitit. 'hunc ego Diti sacrum
iussa fero teque isto corpore soluo': sic ait et dextra
crinem secat, omnis et una dilapsus
calor atque in uentos uita recessit. |
Entonces
la omnipotente Juno, compadecida de aquel largo padecer y de aquella difícil
agonía, manda desde el Olimpo a Iris para que desprenda de los miembros
aquella alma, afanada por romper su prisión; porque muriendo la desventurada
Dido, no por natural ley del destino ni en pena de un delito, sino
prematuramente y arrebatada de súbito furor, aun no había Proserpina cortado
de su frente el rubio cabello ni consagrado su cabeza al Orco estigio. Iris,
pues, desplegando en los cielos sus alas, húmedas de rocío, que tiñe el
opuesto sol de mil varios colores, se para sobre la cabeza de la Reina:
"Cumpliendo con el mandato que he recibido, llevo este sacrificio a Dite
y te desligo de este cuerpo." Dice
así y corta el cabello con la diestra; disípase al punto el calor, y la vida
se desvanece en los aires. |