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Orbis Dictus Sevilla, 2005 |
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Traducción de
Eugenio de Ochoa |
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Vt belli signum
Laurenti Turnus ab arce extulit et rauco
strepuerunt cornua cantu, utque
acris concussit equos utque impulit arma, extemplo
turbati animi, simul omne tumultu 5
coniurat trepido Latium saeuitque iuuentus effera.
ductores primi Messapus et Vfens contemptorque
deum Mezentius undique cogunt auxilia
et latos uastant cultoribus agros. mittitur et magni
Venulus Diomedis ad urbem 10
qui petat auxilium, et Latio consistere Teucros, aduectum
Aenean classi uictosque penatis inferre
et fatis regem se dicere posci edoceat,
multasque uiro se adiungere gentis Dardanio
et late Latio increbrescere nomen: 15
quid struat his coeptis, quem, si fortuna sequatur, euentum
pugnae cupiat, manifestius ipsi quam Turno regi
aut regi apparere Latino. |
Luego
que Turno levantó en el alcázar de Laurento el pendón de la guerra y
retumbaron con ronco estruendo las bocinas; luego que apercibió a la lid sus
bravos caballos y sus armas, conturbáronse de súbito los ánimos; al mismo
tiempo todo el Lacio se conjuró en tumultuario alboroto, y la impetuosa
juventud prorrumpe en fieros clamores.
Sus primero capitanes, Mesapo, Ufente y Mecencio, despreciador de los
dioses, allegan con violencia auxilios de todas partes y talan a los
labradores sus dilatados campos; enviado Vénulo, parte a la ciudad del gran
Diomedes en demanda de socorros y para noticiarle que los Teucros se hallan
en el Lacio; que a él ha arribado Eneas con su armada, trayendo consigo sus
vencidos penates; que se dice destinado por los hados a reinar en aquellas
regiones; que muchos pueblos han ido ya a reunirse al héroe dardanio; que su
nombre va teniendo cada vez más eco en todo el Lacio; y por último, que mejor
que el rey Turno o que el rey Latino, debía él conocer claramente qué
preparan aquellos comienzos y a cuál resultado de la guerra aspira Eneas si
le propicia la fortuna. |
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Talia
per Latium. quae Laomedontius heros cuncta
uidens magno curarum fluctuat aestu, 20 atque animum
nunc huc celerem nunc diuidit illuc in
partisque rapit uarias perque omnia uersat, sicut aquae tremulum
labris ubi lumen aenis sole repercussum
aut radiantis imagine lunae omnia
peruolitat late loca, iamque sub auras 25 erigitur
summique ferit laquearia tecti. nox erat et terras
animalia fessa per omnis alituum pecudumque
genus sopor altus habebat, cum pater in ripa
gelidique sub aetheris axe Aeneas,
tristi turbatus pectora bello, 30
procubuit seramque dedit per membra quietem. huic
deus ipse loci fluuio Tiberinus amoeno populeas
inter senior se attollere frondes uisus
(eum tenuis glauco uelabat amictu carbasus,
et crinis umbrosa tegebat harundo), 35 tum sic adfari
et curas his demere dictis: |
Así
andaban las cosas por el Lacio, con lo que fluctuaba el héroe troyano en un
mar de cuidados, llevando
ya aquí, ya allí su pensamiento, sin acertar a fijarle en parte alguna; no
de otra suerte la trémula luz del sol o la imagen de la radiante luna, cuando
reverbera en las aguas de un jarrón de bronce, revolotea, iluminando todos
los contornos, chispea en los aires y va a herir los artesones de la encumbrada
techumbre. Era
la noche, y un profundo sueño embargaba a los fatigados vivientes de la
tierra y de los aires, cuando
el gran caudillo Eneas, turbado el pecho con los tristes pensamientos de la
guerra, se tendió en la ribera bajo la bóveda del frío éter, y dio a sus
miembros un tardío descanso. Entonces el mismo dios de aquellos sitios, el
Tíber, se le apareció, en figura de un anciano, entre los frondosos álamos de
la ribera, y levantándose del fondo de sus serenas aguas, cubierto con un
ligero cendal de verdoso color y ceñido el cabello de hojosas espadañas, le
habló así, sosegando su espíritu con estas palabras: |
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'O
sate gente deum, Troianam ex hostibus urbem qui
reuehis nobis aeternaque Pergama seruas, exspectate
solo Laurenti aruisque Latinis, hic
tibi certa domus, certi (ne absiste) penates. 40
neu belli terrere minis; tumor omnis et irae concessere
deum. iamque
tibi, ne uana putes haec fingere somnum, litoreis
ingens inuenta sub ilicibus sus triginta
capitum fetus enixa iacebit, 45
alba solo recubans, albi circum ubera nati. [hic
locus urbis erit, requies ea certa laborum,] ex quo ter denis
urbem redeuntibus annis Ascanius
clari condet cognominis Albam. haud
incerta cano. nunc qua ratione quod instat 50
expedias uictor, paucis (aduerte) docebo. Arcades
his oris, genus a Pallante profectum, qui
regem Euandrum comites, qui signa secuti, delegere
locum et posuere in montibus urbem Pallantis
proaui de nomine Pallanteum. 55
hi bellum adsidue ducunt cum gente Latina; hos
castris adhibe socios et foedera iunge. ipse
ego te ripis et recto flumine ducam, aduersum
remis superes subuectus ut amnem. surge
age, nate dea, primisque cadentibus astris 60
Iunoni fer rite preces, iramque minasque supplicibus
supera uotis. mihi uictor honorem persolues.
ego sum pleno quem flumine cernis stringentem
ripas et pinguia culta secantem, caeruleus
Thybris, caelo gratissimus amnis. 65
hic mihi magna domus, celsis caput urbibus exit.' |
"¡Oh
hijo del linaje de los dioses, que nos restituyes la ciudad troyana salvada
de manos de sus enemigos, y conservas el eterno Pérgamo! ¡Oh
tú, esperado en el suelo de Laurento y en los campos latinos! Aquí tienes segura morada y seguros
penates; no desistas ni te dé gran cuidado de esta guerra; ya para ti han
acabado los grandes afanes, ya han calmado las iras de los dioses... No
creas que esto es ilusión del sueño; ya vas a encontrarte, tendida bajo las
encinas de la ribera, una
corpulenta cerda blanca dando de mamar a treinta lechoncillos blancos como
ella; éste
es el sitio en que has de edificar tu ciudad, éste el descanso de tus
trabajos; pasados enseguida treinta años, Ascanio edificará la ciudad de
Alba, cuyo preclaro nombre recordará el encuentro de que te he hablado. Lo
que te vaticino es seguro; ahora te diré en pocas palabras por qué medios
alcanzarás la victoria, que es lo que más importa: escucha. Los Arcades, descendientes de Palante, que siguiendo
las banderas de su rey Evandro vinieron a estas playas, fijaron aquí su
asiento edificaron en los montes una ciudad a la que pusieron por nombre
Palantea, del de su progenitor Palante. Estos
están en continua y porfiada guerra con la nación latina; ajusta,
pues, con ellos estrecha alianza y asegúrate el auxilio de sus armas; yo
mismo te conduciré por mis orillas y por mis aguas propias, de suerte que
puedas con tus remos navegar contra la corriente. ¡Levántate, hijo de una
diosa! En cuanto las primeras estrellas desaparezcan bajo el horizonte,
ofrece a Juno las debidas preces y aplaca a fuerza de suplicantes votos su ira
y sus amenazas. Una vez vencedor, me tributarás honrosos sacrificios. Yo soy
el cerúleo Tíber, río el más querido del cielo, el que, como ves, ciñe estas
riberas con abundosa corriente y cruza esas pingües campiñas. Aquí tengo mi
gran palacio, mi fuente nace entre nobilísimas ciudades." |
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Dixit,
deinde lacu fluuius se condidit alto ima
petens; nox Aenean somnusque reliquit. surgit et aetherii
spectans orientia solis lumina
rite cauis undam de flumine palmis 70 sustinet ac
talis effundit ad aethera uoces: 'Nymphae,
Laurentes Nymphae, genus amnibus unde est, tuque,
o Thybri tuo genitor cum flumine sancto, accipite
Aenean et tandem arcete periclis. quo
te cumque lacus miserantem incommoda nostra 75
fonte tenent, quocumque solo pulcherrimus exis, semper
honore meo, semper celebrabere donis corniger
Hesperidum fluuius regnator aquarum. adsis
o tantum et propius tua numina firmes.' sic
memorat, geminasque legit de classe biremis 80
remigioque aptat, socios simul instruit armis. |
Dijo,
y se sumergió en las profundidades de su fondo. La noche y el sueño abandonan
a Eneas, que se levanta al punto, y
mirando la naciente luz del nuevo sol, coge
en sus palmas ahuevadas agua del río, conforme al rito, y da al viento estas
palabras: "¡Oh
ninfas, ninfas de Laurento, de do desciende el linaje de los ríos! y tú, ¡Oh
padre Tíber, de sacra corriente! acoged a Eneas y apartad de él, en fin, los
peligros. Sea cual fuere la fuente donde nacen tus
aguas, ¡Oh tú que te compadeces de mis desventuras! sea cual fuere el suelo
de donde brotas, siempre tributaré ofrendas en honra tuya. ¡Oh el más hermoso
de los ríos, cornígero rey de los raudales de Hesperia! ¡Ah! sé conmigo tras
tantos afanes y confirma tus prósperos oráculos con prontos auxilios."
Dice, y escogiendo en su armada dos birremes, las provee de remeros y gente
armada. |
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Ecce
autem subitum atque oculis mirabile monstrum, candida
per siluam cum fetu concolor albo procubuit
uiridique in litore conspicitur sus; quam
pius Aeneas tibi enim, tibi, maxima Iuno, 85 mactat sacra
ferens et cum grege sistit ad aram. Thybris ea
fluuium, quam longa est, nocte tumentem leniit, et tacita
refluens ita substitit unda, mitis ut in morem
stagni placidaeque paludis sterneret
aequor aquis, remo ut luctamen abesset. 90
ergo iter inceptum celerant rumore secundo: labitur
uncta uadis abies; mirantur et undae, miratur nemus
insuetum fulgentia longe scuta
uirum fluuio pictasque innare carinas. olli
remigio noctemque diemque fatigant 95
et longos superant flexus, uariisque teguntur arboribus,
uiridisque secant placido aequore siluas. sol
medium caeli conscenderat igneus orbem cum
muros arcemque procul ac rara domorum tecta
uident, quae nunc Romana potentia caelo 100
aequauit, tum res inopes Euandrus habebat. ocius
aduertunt proras urbique propinquant. |
Mas
he aquí que de pronto ¡Oh asombroso prodigio! aparece por medio de la selva,
y va a tenderse en la verde playa, una cerda blanca rodeada de su cría, toda
de igual color, a ti al punto ¡Oh poderosísima Juno! consagra el piadoso
Eneas aquella ofrenda, inmolando en tus altares la madre y la cría. Durante
toda aquella noche el Tíber había amansado sus hinchadas olas y abajádose,
refluyendo en su silencioso cauce, a manera de un estanque o de una apacible
laguna, para que no opusiesen al remo sus aplanadas y serenas aguas
resistencia alguna. Aceleran, pues, el comenzado camino;
deslízanse por las aguas con plácido rumor las embreadas naves, maravíllanse
las ondas, maravillase el bosque con el desusado espectáculo de los espléndidos
escudos de aquellos guerreros y aquellas pintadas barcas que bogan por el
río. Día y noche fatigan el remo, surcando los largos recodos que forma el
Tíber entre variadas arboledas cuyo pomposo ramaje los cubre, y hendiendo las
verdes selvas que se reflejan en la mansa corriente. Ya el ígneo sol
inflamaba el cenit cuando divisaron a lo lejos unas murallas, una fortaleza y
algunas escasas habitaciones, las mismas que ahora ha levantado al firmamento
el poderío romano y que entonces formaba la pobre capital del rey Evandro.
Hacia ella enderezan al punto las proas y se acercan a la ciudad. |
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Forte
die sollemnem illo rex Arcas honorem Amphitryoniadae
magno diuisque ferebat ante
urbem in luco. Pallas huic filius una, 105
una omnes iuuenum primi pauperque senatus tura
dabant, tepidusque cruor fumabat ad aras. ut
celsas uidere rates atque inter opacum adlabi
nemus et tacitos incumbere remis, terrentur
uisu subito cunctique relictis 110
consurgunt mensis. audax quos rumpere Pallas sacra
uetat raptoque uolat telo obuius ipse, et
procul e tumulo: 'iuuenes, quae causa subegit ignotas
temptare uias? quo tenditis?' inquit. 'qui
genus? unde domo? pacemne huc fertis an arma?' 115
tum pater Aeneas puppi sic fatur ab alta paciferaeque
manu ramum praetendit oliuae: 'Troiugenas
ac tela uides inimica Latinis, quos
illi bello profugos egere superbo. Euandrum
petimus. ferte haec et dicite lectos 120
Dardaniae uenisse duces socia arma rogantis.' obstipuit
tanto percussus nomine Pallas: 'egredere
o quicumque es' ait 'coramque parentem adloquere
ac nostris succede penatibus hospes.' excepitque
manu dextramque amplexus inhaesit; 125
progressi subeunt luco fluuiumque relinquunt. |
Casualmente
aquel día estaba el rey árcade ofreciendo en un bosque delante de la ciudad
solemnes sacrificios al grande hijo de Anfitrión y a los dioses; con él su
hijo Palante, los mancebos principales de la nación y el reducido senado
estaban quemando inciensos; tibia la sangre de las víctimas humeaba en las
aras. Luego que vieron las altas naves que se deslizaban por entre el opaco
bosque, apoyadas en lo callados remos, aterráronse con aquella súbita
aparición, y todos a la par se ponen en pie, abandonando las mesas; pero el
valeroso Palante les impide interrumpir los sacrificios, y empuñando una
jabalina, se precipita al encuentro de los forasteros, a quienes grita de
lejos desde lo alto de un collado: "¿Qué causa ¡Oh mancebos! os impulsó
a tentar estas ignotas regiones? ¿Adónde vais? ¿Qué linaje es el vuestro? ¿De
dónde venís? ¿Nos traéis la paz o la guerra?" Entonces el caudillo Eneas, alargando en su
mano una rama de pacífica oliva, le habló así desde la alta popa:
"Viendo estás Troyanos y armas enemigas de los Latinos; viendo estás a
unos fugitivos de las soberbias armas del Lacio. A Evandro buscamos; cuéntale esto y dile
que los caudillos elegidos de la nación Dárdana vienen a pedirle
alianza." Pasmóse Palante al oir aquel gran nombre de Troya y, "¡Oh
tú! quienquiera que seas, respondió, salta a la playa y ven a hablar con mi padre;
ven a ser huésped de nuestros penates." Al mismo tiempo tiende la mano a
Eneas y se la aprieta cariñosamente, con lo que, dejando el río, penetran
juntos en el bosque. |
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Tum
regem Aeneas dictis adfatur amicis: 'optime
Graiugenum, cui me Fortuna precari et
uitta comptos uoluit praetendere ramos, non
equidem extimui Danaum quod ductor et Arcas 130 quodque a
stirpe fores geminis coniunctus Atridis; sed
mea me uirtus et sancta oracula diuum cognatique
patres, tua terris didita fama, coniunxere tibi et
fatis egere uolentem. Dardanus,
Iliacae primus pater urbis et auctor, 135 Electra, ut
Grai perhibent, Atlantide cretus, aduehitur Teucros;
Electram maximus Atlas edidit,
aetherios umero qui sustinet orbis. uobis
Mercurius pater est, quem candida Maia Cyllenae
gelido conceptum uertice fudit; 140 at Maiam,
auditis si quicquam credimus, Atlas, idem Atlas generat
caeli qui sidera tollit. sic genus amborum
scindit se sanguine ab uno. his fretus non
legatos neque prima per artem temptamenta
tui pepigi; me, me ipse meumque 145 obieci caput
et supplex ad limina ueni. gens
eadem, quae te, crudeli Daunia bello insequitur;
nos si pellant nihil afore credunt quin
omnem Hesperiam penitus sua sub iuga mittant, et
mare quod supra teneant quodque adluit infra. 150
accipe daque fidem. sunt nobis fortia bello pectora,
sunt animi et rebus spectata iuuentus.' |
Entonces
Eneas dirigió al Rey estas palabras amigas: "¡Oh el mejor de los
Griegos, a quien la fortuna ha querido que dirija mis súplicas y tienda los
ramos de oliva entrelazados con las sagradas ínfulas! en verdad no me
inspiraste temor, aunque caudillo de los Dánaos, y Arcade, aunque unido por
tu linaje a los dos Atridas; antes
la rectitud de mis intenciones, los santos oráculos de los dioses, nuestro
origen común y tu fama, esparcida, por toda la haz de la tierra, me han unido
a ti, impulsándome de consuno mi voluntad y los hados, Dárdano, primer padre
y fundador de la ciudad de Troya, nacido de Electra, hija de Atlante, al
decir de los Griegos, pasó al país de los Teucros; el poderoso Atlante, que
sostiene las etéreas bóvedas en sus hombros, fue el padre de Electra. Vuestro
primer ascendiente es Mercurio, a quien la cándida Maya concibió y dio a luz en
las heladas cumbres del monte Cilene, y a Maya, si damos crédito a las
tradiciones, la engendró Atlante, el mismo Atlante que sustenta las estrellas
del firmamento; de esta suerte vuestro linaje y el mío arrancan de un mismo
tronco. Fiado
en todo esto, ni te he enviado embajadores, ni he empleado artificios para
tantear tus disposiciones; yo mismo te presento mi cabeza, yo mismo vengo
suplicante a tus umbrales. Esta
misma nación de los Rútulos, que te acosa con impía guerra, cree que si logra
arrojarnos de sus confines, ningún obstáculo la impedirá someter
completamente a Hesperia y dominar en cuanto espacio bañan los dos mares que
la ciñen por norte y mediodía. Recibe mi fe y dame la tuya; conmigo traigo
gente esforzada para la guerra, ánimos valerosos y una juventud probada en la
desgracia." |
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Dixerat
Aeneas. ille os oculosque loquentis iamdudum
et totum lustrabat lumine corpus. tum
sic pauca refert: 'ut te, fortissime Teucrum, 155
accipio agnoscoque libens! ut uerba parentis et
uocem Anchisae magni uultumque recordor! nam
memini Hesionae uisentem regna sororis Laomedontiaden
Priamum Salamina petentem protinus
Arcadiae gelidos inuisere finis. 160
tum mihi prima genas uestibat flore iuuentas, mirabarque
duces Teucros, mirabar et ipsum Laomedontiaden; sed
cunctis altior ibat Anchises. mihi
mens iuuenali ardebat amore compellare uirum
et dextrae coniungere dextram; 165 accessi et
cupidus Phenei sub moenia duxi. ille
mihi insignem pharetram Lyciasque sagittas discedens
chlamydemque auro dedit intertextam, frenaque
bina meus quae nunc habet aurea Pallas. ergo
et quam petitis iuncta est mihi foedere dextra, 170
et lux cum primum terris se crastina reddet, auxilio
laetos dimittam opibusque iuuabo. interea
sacra haec, quando huc uenistis amici, annua, quae differre
nefas, celebrate fauentes nobiscum,
et iam nunc sociorum adsuescite mensis.' |
Mientras
esto decía Eneas, contemplaba Evandro con viva atención sus ojos, su rostro,
todo su cuerpo; enseguida le responde estas breves palabras: "¡Con
cuánto placer, oh el más fuerte de los Teucros, te recibo y te reconozco!
¡Cómo me recuerdas el acento, la expresión, el semblante de tu padre, el
grande Anquises! Me
acuerdo de que habiendo ido Príamo, hijo de Laomedonte, a visitar el reino de
su hermana Hesione, arribó a Salamina y fue de paso a recorrer los helados
confines de nuestra Arcadia. Vestía entonces mis mejillas el primer bozo de
la juventud, causábame admiración los caudillos teucros, causábamela el hijo
de Laomedonte; pero Anquises descollaba por encima de todos ellos; ardía mi
mente en juvenil afán de hablar con el héroe y de enlazar mi diestra con la
suya. Lleguéme a él y le conduje solícito a las murallas de Feneo; luego,
al separarnos me dio una soberbia aljaba llena de saetas licias y una clámide
recamada en oro, a más de dos áureos frenos, que ahora posee mi hijo Palante.
Así,
pues doy gustoso la mano a la alianza que me proponéis, y mañana, apenas el
primer albor del día vuelva a iluminar la tierra, os despacharé bien
provistos de socorros hasta donde alcancen mis riquezas. Entretanto,
pues venís como amigos, celebrad gozosos con nosotros este sacrificio anual,
que no me es lícito demorar, y acostumbraos desde ahora mismo a las mesas de
vuestros aliados." |
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175
Haec ubi dicta, dapes iubet et sublata reponi pocula
gramineoque uiros locat ipse sedili, praecipuumque
toro et uillosi pelle leonis accipit
Aenean solioque inuitat acerno. tum
lecti iuuenes certatim araeque sacerdos 180
uiscera tosta ferunt taurorum, onerantque canistris dona
laboratae Cereris, Bacchumque ministrant. uescitur
Aeneas simul et Troiana iuuentus perpetui
tergo bouis et lustralibus extis. Postquam exempta
fames et amor compressus edendi, 185 rex Euandrus
ait: 'non haec sollemnia nobis, has ex more dapes,
hanc tanti numinis aram uana
superstitio ueterumque ignara deorum imposuit: saeuis,
hospes Troiane, periclis seruati facimus
meritosque nouamus honores. 190 iam primum
saxis suspensam hanc aspice rupem, disiectae
procul ut moles desertaque montis stat domus et scopuli
ingentem traxere ruinam. hic
spelunca fuit uasto summota recessu, semihominis
Caci facies quam dira tenebat 195
solis inaccessam radiis; semperque recenti caede
tepebat humus, foribusque adfixa superbis ora
uirum tristi pendebant pallida tabo. huic
monstro Volcanus erat pater: illius atros ore
uomens ignis magna se mole ferebat. |
Dicho
esto, manda cubrir nuevamente las mesas de manjares y copas, y él mismo
coloca a sus huéspedes en asientos de césped, brindando al principal de
todos, Eneas, a ocupar un solio de arce, cubierto con la peluda piel de un
león. Enseguida
algunos mancebos elegidos y el sacerdote del ara traen las entrañas asadas de
los toros, cargan en canastillos los dones preparados de Ceres y suministran
los de Baco. Eneas, y con él toda la troyana juventud, se comen los lomos de
un buey entero y las entrañas consagradas. Luego que hubieron saciado el hambre,
hablóles en estos términos el rey Evandro: "Estas sacras ceremonias que
veis, este solemne festín, ese altar dedicado a una divinidad tan poderosa,
no nos los impone una superstición, ignorante de las antiguas tradiciones
religiosas; libertados de un horrendo peligro. ¡Oh huésped troyano! dedicamos
esta fiesta a renovar y a honrar la memoria de un gran beneficio recibido.
Mira primeramente esa roca suspendida de esos riscos, mira esas moles
dispersas en una vasta extensión, esa desierta cueva en el monte y ese gran
hacinamiento de derruídos peñascos; allí
hubo una espaciosa caverna, inaccesible a los rayos del sol, en
que habitaba el horrible monstruo Caco, medio
hombre y medio fiera; su suelo estaba
siempre empapado de caliente sangre; en sus odiosas puertas pendían clavadas
multitud de pálidas y sangrientas cabezas. Vulcano era su padre; por la boca
arrojaba las negras llamas de aquel dios y su cuerpo se movía como una
inmensa mole. |
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200
attulit et nobis aliquando optantibus aetas auxilium
aduentumque dei. nam maximus ultor tergemini nece
Geryonae spoliisque superbus Alcides aderat
taurosque hac uictor agebat ingentis, uallemque
boues amnemque tenebant. 205 at furis Caci
mens effera, ne quid inausum aut intractatum
scelerisue doliue fuisset, quattuor
a stabulis praestanti corpore tauros auertit,
totidem forma superante iuuencas. atque
hos, ne qua forent pedibus uestigia rectis, 210
cauda in speluncam tractos uersisque uiarum indiciis
raptor saxo occultabat opaco; quaerenti
nulla ad speluncam signa ferebant. interea,
cum iam stabulis saturata moueret Amphitryoniades
armenta abitumque pararet, 215
discessu mugire boues atque omne querelis impleri
nemus et colles clamore relinqui. reddidit
una boum uocem uastoque sub antro mugiit
et Caci spem custodita fefellit. hic
uero Alcidae furiis exarserat atro 220
felle dolor: rapit arma manu nodisque grauatum robur,
et aerii cursu petit ardua montis. tum
primum nostri Cacum uidere timentem turbatumque
oculis; fugit ilicet ocior Euro speluncamque
petit, pedibus timor addidit alas. |
Por
fin, el tiempo concedió a nuestras súplicas que acudiese una divinidad en
nuestro auxilio, y, en efecto, el gran vengador Alcides, soberbio con la
muerte y los despojos del triple Gerión, vino aquí vencedor, pastoreando sus
enormes toros, que ocupaban todo el valle y las márgenes del río. Caco
entonces, excitado por las Furias y para que nada hubiese
que no intentase en punto a maldad y dolo, sustrajo
de la majada cuatro excelentes toros y
otras tantas hermosísimas becerras, y
para que sus pisadas no dieran indicios del robo, se los llevaba a su cueva, tirándolos
de la cola, con lo que desaparecía todo rastro del hurto, y los escondía bajo
una opaca peña; ninguna
señal podía guiar a la cueva para buscarlos. Sucedió
pues, que cuando ya el hijo de Anfitrión iba sacando de las majadas de su
rebaño bien pastado, y
se disponía a la partida, empezaron los toros a mugir, llenando con sus
lamentos todo el bosque y las colinas que iban abandonando, a
cuya voz respondió, mugiendo en la caverna, una de las becerras robadas,
burlando así las esperanzas de Caco. Enfurécese
con esto Alcides y arde en su pecho negra hiel; empuña rabioso sus armas, su
ñudosa maza, y se lanza a la cumbre del empinado monte. Entonces
por primera vez nuestros mayores vieron a Caco trémulo y turbados los ojos;
huye más rápido que el euro y se encamina a su cueva; el miedo le pone alas a
los pies. |
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225 ut sese
inclusit ruptisque immane catenis deiecit
saxum, ferro quod et arte paterna pendebat,
fultosque emuniit obice postis, ecce furens animis
aderat Tirynthius omnemque accessum lustrans
huc ora ferebat et illuc, 230 dentibus
infrendens. ter totum feruidus ira lustrat Auentini
montem, ter saxea temptat limina nequiquam,
ter fessus ualle resedit. stabat
acuta silex praecisis undique saxis speluncae
dorso insurgens, altissima uisu, 235
dirarum nidis domus opportuna uolucrum. hanc, ut prona
iugo laeuum incumbebat ad amnem, dexter in aduersum
nitens concussit et imis auulsam soluit
radicibus, inde repente impulit; impulsu
quo maximus intonat aether, 240 dissultant ripae
refluitque exterritus amnis. at specus et Caci
detecta apparuit ingens regia,
et umbrosae penitus patuere cauernae, non
secus ac si qua penitus ui terra dehiscens infernas
reseret sedes et regna recludat 245
pallida, dis inuisa, superque immane barathrum cernatur,
trepident immisso lumine Manes. ergo
insperata deprensum luce repente inclusumque
cauo saxo atque insueta rudentem desuper
Alcides telis premit, omniaque arma 250
aduocat et ramis uastisque molaribus instat. |
Luego
que se encerró y que, rompiendo las cadenas que lo sostenían, hubo
desprendido un enorme peñasco que pendía del techo, dispuesto así por arte de
su padre, con lo que fortificó reciamente la entrada de su cueva, he aquí que
llega Tirintio ardiendo en ira, y empieza a registrarlo todo en busca de la
entrada, llevando los ojos de aquí para allá y rechinándole los dientes. Tres
veces ardiendo en ira exploró todo el monte Aventino, tres veces embiste en
vano al peñón que cierra la boca de la cueva, tres veces vuelve cansado a
sentarse en el valle. Alzábase a espalda de la caverna una altísima y aguda
roca, tajada por todos lados, lugar a propósito para que anidasen en él las
aves de rapiña. Como
aquella roca se inclinaba hacia la izquierda sobre el río, Hércules,
empujándola con toda su fuerza por la derecha, la hizo estremecer y la
descuajó, por fin, de sus profundas raíces; precipítase con esto de repente,
haciendo retumbar con su caída el inmenso éter; estallan las riberas
desmenuzadas, el río retrocede como aterrado. En esto aparecieron
descubiertos el antro y el inmenso palacio de Caco, y se vieron patentes sus
tenebrosas cavernas; no de otra suerte que si entreabriéndose la tierra a
impulso de poderoso empuje, nos descu-briese las infernales moradas y los
pálidos reinos, aborrecidos de los dioses, veríamos el horrendo báratro, y a
la súbita irrupción de la luz se estremecerían los manes. Así el monstruo,
sobrecogido de súbito por la inesperada claridad del día, y encerrado en su
hueca peña, empezó a lanzar rugidos más espantosos que de costumbre, mientras
Alcides desde lo alto le acribilla a flechazos, echa mano de toda clase se
armas y precipita sobre él troncos de árboles y enormes piedras. |
|
ille
autem, neque enim fuga iam super ulla pericli, faucibus
ingentem fumum (mirabile dictu) euomit
inuoluitque domum caligine caeca prospectum
eripiens oculis, glomeratque sub antro 255
fumiferam noctem commixtis igne tenebris. non tulit Alcides
animis, seque ipse per ignem praecipiti iecit
saltu, qua plurimus undam fumus agit
nebulaque ingens specus aestuat atra. hic Cacum in
tenebris incendia uana uomentem 260 corripit in
nodum complexus, et angit inhaerens elisos
oculos et siccum sanguine guttur. panditur
extemplo foribus domus atra reuulsis abstractaeque
boues abiurataeque rapinae caelo
ostenduntur, pedibusque informe cadauer 265
protrahitur. nequeunt expleri corda tuendo terribilis
oculos, uultum uillosaque saetis pectora
semiferi atque exstinctos faucibus ignis. ex
illo celebratus honos laetique minores seruauere
diem, primusque Potitius auctor 270
et domus Herculei custos Pinaria sacri hanc
aram luco statuit, quae maxima semper dicetur
nobis et erit quae maxima semper. quare
agite, o iuuenes, tantarum in munere laudum cingite
fronde comas et pocula porgite dextris, 275
communemque uocate deum et date uina uolentes.' dixerat,
Herculea bicolor cum populus umbra uelauitque
comas foliisque innexa pependit, et sacer impleuit
dextram scyphus. ocius omnes in
mensam laeti libant diuosque precantur. |
Entonces
el monstruo, viendo que no le queda medio de huir de aquel peligro, empieza
¡Oh prodigio! a arrojar por las fauces enormes bocanadas de humo, envolviendo
la caverna en negras sombras, que lo sustraen a la vista, y aglomera bajo su
mansión una humeante noche en que el fuego se mezcla con las tinieblas. No
pudo ya Alcides reprimir su rabia, y precipitándose de un salto en medio del
fuego, allí donde ondean las más densas humaredas, donde más hierve la negra
niebla que llena la vasta caverna, allí agarra a Caco, que vanamente vomitaba
llamas en medio de la obscuridad, le enlaza con sus robustos brazos y le
comprime hasta hacerle saltar los ojos de sus órbitas y arrojar por la seca
garganta un chorro de sangre. Arrancada de pronto la puerta, ábrese la negra
cueva y descúbrense a la luz del día las becerras robadas y todas las rapiñas
que negaba el perjuro. Acuden algunas gentes y sacan de la cueva,
arrastrándole por los pies, el informe cadáver, sin acertar a saciarse de
mirar aquellos terribles ojos, aquel rostro, el cerdoso pecho de aquella
especie de fiera y los fuegos apagados en sus fauces. Desde entonces empezó a
celebrarse esta fiesta en honor de Hércules, perpetuada por las generaciones
agradecidas, habiendo sido Poticio su fundador, y la familia Pinaria, custodia
del sacro rito hercúleo, erigió en el bosque ese altar, que siempre se
denominará, siempre será el más grande para nosotros. Así, pues, ¡Oh
mancebos! tomad parte en esta fiesta, ceñid de ramaje vuestras cabelleras en
honor de los grandes hechos que vamos a celebrar, levantad las copas en las
diestras, invocad a nuestro común numen y libad vinos sin duelo." Dijo,
y el álamo consagrado a Hércules veló con sus hojas de dos colores la
cabellera del héroe y pendió en guirnaldas de sus sienes, la sagrada copa
llenó su mano y al punto todos alegres hacen en las mesas libaciones y elevan
preces a las deidades. |
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280
Deuexo interea propior fit Vesper Olympo. iamque
sacerdotes primusque Potitius ibant pellibus in morem
cincti, flammasque ferebant. instaurant
epulas et mensae grata secundae dona
ferunt cumulantque oneratis lancibus aras. 285
tum Salii ad cantus incensa altaria circum populeis
adsunt euincti tempora ramis, hic
iuuenum chorus, ille senum, qui carmine laudes Herculeas
et facta ferunt: ut prima nouercae monstra
manu geminosque premens eliserit anguis, 290
ut bello egregias idem disiecerit urbes, Troiamque
Oechaliamque, ut duros mille labores rege sub Eurystheo
fatis Iunonis iniquae pertulerit.
'tu nubigenas, inuicte, bimembris Hylaeumque
Pholumque manu, tu Cresia mactas 295
prodigia et uastum Nemeae sub rupe leonem. te
Stygii tremuere lacus, te ianitor Orci ossa
super recubans antro semesa cruento; nec te ullae
facies, non terruit ipse Typhoeus arduus
arma tenens; non te rationis egentem 300
Lernaeus turba capitum circumstetit anguis. salue,
uera Iouis proles, decus addite diuis, et
nos et tua dexter adi pede sacra secundo.' talia
carminibus celebrant; super omnia Caci speluncam
adiciunt spirantemque ignibus ipsum. 305
consonat omne nemus strepitu collesque resultant. |
Alzábase entre tanto por el inclinado cielo
la estrella de la tarde; ya iban andando los sacerdotes y delante de todos
Poticio, ceñidos de pieles conforme al rito, llevando en sus manos el fuego
sagrado. Empiezan los festines, y las segundas mesas se cubren de gratos
dones; en bandejas llenas se acumulan las ofrendas encima de los altares.
Entonces comienzan sus cánticos los Salios, ceñidas las sienes de guirnaldas
de álamo, en torno de las encendidas piras. Este coro es de mancebos, aquél
de ancianos; ambos cantan en sus himnos los loores de Hércules y sus grandes
batallas; cómo ahogó con su mano las dos serpientes, primeros monstruos que
suscitó contra él su madrastra; cómo debelará dos insignes ciudades, Troya y
Ocalia; cómo arrostró mil duros trabajos so el yugo del rey Euristeo, por
disposición de la despiadada Juno. "Tú ¡Oh invicto! diste muerte con tu
mano a los centauros Hileo y Folo,. hijos de una nube; tú la diste también al
monstruo de Creta y al enorme león de la roca Nemea. De ti temblaron los
lagos estigios y el portero del Orco, tendido en su sangrienta cueva sobre un
montón de roídos huesos. No hubo monstruo que lograra infundirte miedo, ni
aun el mismo Tifeo, gigantesco y armado; no bastó a conturbar tu ánimo la
serpiente de Lerna, esgrimiendo en torno de ti su multitud de cabezas. ¡Salve, verdadera prole de Júpiter,
ornamento añadido al coro de los dioses!: ven, senos propicio y acepta estas
ofrendas que te traemos." Con tales himnos celebran las glorias de
Alcides; sobre todo recuerdan la caverna de Caco y la muerte del monstruo
entre las llamas que arrojaba con su aliento. Todo el bosque resuena con el
estrépito de los cantares, que el eco repite en los collados. |
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Exim se cuncti
diuinis rebus ad urbem perfectis
referunt. ibat rex obsitus aeuo, et
comitem Aenean iuxta natumque tenebat ingrediens
uarioque uiam sermone leuabat. 310
miratur facilisque oculos fert omnia circum Aeneas,
capiturque locis et singula laetus exquiritque
auditque uirum monimenta priorum. tum
rex Euandrus Romanae conditor arcis: 'haec
nemora indigenae Fauni Nymphaeque tenebant 315
gensque uirum truncis et duro robore nata, quis
neque mos neque cultus erat, nec iungere tauros aut
componere opes norant aut parcere parto, sed
rami atque asper uictu uenatus alebat. primus
ab aetherio uenit Saturnus Olympo 320
arma Iouis fugiens et regnis exsul ademptis. is genus indocile
ac dispersum montibus altis composuit legesque
dedit, Latiumque uocari maluit, his quoniam
latuisset tutus in oris. aurea quae
perhibent illo sub rege fuere 325 saecula: sic
placida populos in pace regebat, deterior donec
paulatim ac decolor aetas et belli rabies et
amor successit habendi. tum
manus Ausonia et gentes uenere Sicanae, saepius et nomen
posuit Saturnia tellus; 330 tum reges
asperque immani corpore Thybris, a quo post Itali
fluuium cognomine Thybrim diximus;
amisit uerum uetus Albula nomen. me
pulsum patria pelagique extrema sequentem Fortuna
omnipotens et ineluctabile fatum 335
his posuere locis, matrisque egere tremenda Carmentis
nymphae monita et deus auctor Apollo.' |
Concluidas las ceremonias religiosas, vuélvense
todos a la ciudad. Abrumado por los años, iba el Rey entre
Eneas y su hijo Palante, entreteniendo con varias pláticas la molestia del
camino. Todo
lo observa con atentos ojos y de todo se maravilla Eneas; entérase
bien de los sitios, y gozoso inquiere y escucha una por una las tradiciones
de los antiguos pobladores. Entonces
el rey Evandro, fundador del alcázar romano, de dijo: "Faunos
y ninfas indígenas habitaban antiguamente en estos bosques, poblados por una
raza de hombres nacidos de los duros troncos de los robles, sin costumbres ni
cultura alguna; ni sabían uncir toros al yugo, ni allegar hacienda, ni
guardar lo adquirido; los frutos de los árboles y la caza les daban un
desabrido sustento. Saturno el primero vino del etéreo Olimpo a estas
regiones huyendo de las armas de Júpiter, destronado y proscrito; él
empezó a civilizar a aquella raza indómita que vivía errante por los altos
montes, y les dio leyes, y puso el nombre de Lacio a estas playas, en memoria
de haber hallado en ellas un sitio seguro donde ocultarse. Es
fama que en los años que reinó Saturno fue la edad de oro: ¡De
tal manera regia sus pueblos en plácida paz! hasta que poco a poco llegó una
edad inferior y descolorida, a que siguieron el furor de la guerra y el ansia
de poseer. Entonces vinieron huestes ausonias y tribus sicanas, y muchas
veces cambió de nombre esta tierra de Saturno; entonces también la dominaron
reyes, y entre ellos el fiero Tíber, terrible gigante, por quien, andando el
tiempo, los Italos denominaron Tíber a nuestro río; así el antiguo Albula
perdió su verdadero nombre. Arrojado
de mi patria y avezado a todos los trabajos del mar, la omnipotente fortuna y
el inevitable hado me trajeron a estos sitios, a los que me impelían los
tremendos mandatos de mi madre la ninfa Carmenta y los oráculos del dios
Apolo." |
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Vix ea dicta,
dehinc progressus monstrat et aram et Carmentalem
Romani nomine portam quam memorant,
nymphae priscum Carmentis honorem, 340
uatis fatidicae, cecinit quae prima futuros Aeneadas
magnos et nobile Pallanteum. hinc
lucum ingentem, quem Romulus acer asylum rettulit,
et gelida monstrat sub rupe Lupercal Parrhasio
dictum Panos de more Lycaei. 345 nec non et
sacri monstrat nemus Argileti testaturque locum
et letum docet hospitis Argi. hinc ad Tarpeiam
sedem et Capitolia ducit aurea
nunc, olim siluestribus horrida dumis. iam
tum religio pauidos terrebat agrestis 350 dira loci, iam
tum siluam saxumque tremebant. 'hoc nemus, hunc'
inquit 'frondoso uertice collem (quis
deus incertum est) habitat deus; Arcades ipsum credunt se uidisse
Iouem, cum saepe nigrantem aegida
concuteret dextra nimbosque cieret. 355
haec duo praeterea disiectis oppida muris, reliquias
ueterumque uides monimenta uirorum. hanc Ianus pater,
hanc Saturnus condidit arcem; Ianiculum huic,
illi fuerat Saturnia nomen.' talibus
inter se dictis ad tecta subibant 360
pauperis Euandri, passimque armenta uidebant Romanoque
foro et lautis mugire Carinis. ut
uentum ad sedes, 'haec' inquit 'limina uictor Alcides
subiit, haec illum regia cepit. aude,
hospes, contemnere opes et te quoque dignum 365
finge deo, rebusque ueni non asper egenis.' dixit,
et angusti subter fastigia tecti ingentem Aenean
duxit stratisque locauit effultum foliis et
pelle Libystidis ursae: nox ruit et fuscis
tellurem amplectitur alis. |
Dicho
esto, prosigue su camino y enseña a Eneas el ara y la puerta que los Romanos
denominan Carmental; antiguo monumento, levantado en honor de la ninfa
Carmenta, fatídica profetisa que la primera vaticinó la futura grandeza de
los hijos de Eneas y las glorias del monte Palatino. Enseguida
le enseñó el espacioso bosque donde el valeroso Rómulo abrió un asilo, y bajo
la fría roca el Lupercal, así llamado a la usanza de los Arcades, que dan al
dios Pan el nombre de Liceo. Igualmente le enseña el bosque del sacro
Argileto, y le refiere la historia de la muerte de su huésped Argos, tomando
a aquellos mismos lugares por testigos de que no tuvo parte de ella. Desde
allí le lleva a la roca Tarpeya y al futuro Capitolio, hoy cubierto de oro,
entonces erizado de silvestre maleza. Ya
en aquellos tiempos el religioso horror que infunde este sitio aterraba a los
medrosos campesinos; ya en aquellos tiempos temblaban a la vista del bosque y
de la roca. "En este bosque, dijo Evandro; en este bosque de frondosa
cumbre mora un dios, no sabemos cuál. Los Arcades creen haber visto en él al
mismo Júpiter en el acto de batir frecuentemente con la diestra su negra
égida y de concitar las tempestades. Esas dos ciudades derruidas, que ves más
allá, son monumentos que recuerdan a los antiguos héroes que las poblaron.
Fundó ésta el padre Jano, aquélla Saturno; ésta se llamaba Saturnia, aquélla
Janículo." Esto diciendo, se encaminaba a la humilde ciudad de Evandro;
en lo que es ahora el foro romano veían andar esparcidos los rebaños; las
vacadas mugían en donde se alzan hoy las magníficas Carinas. Luego que
llegaron al palacio, "En estos dinteles, dijo, penetró Alcides vencedor;
esta morada le recibió en su seno. Osa ¡Oh huésped! despreciar las riquezas,
y muéstrate tú también digno de imitar a un dios, mirando, como él, sin
desvío mi pobreza." Dijo, y condujo al grande Eneas a lo interior de la
reducida morada, haciéndole sentar en un estrado de hojas de árboles y
cubiertas con la piel de una osa africana. Cae en tanto la noche, y con sus
negras alas rodea la tierra, |
|
370
At Venus haud animo nequiquam exterrita mater Laurentumque
minis et duro mota tumultu Volcanum
adloquitur, thalamoque haec coniugis aureo incipit
et dictis diuinum aspirat amorem: 'dum
bello Argolici uastabant Pergama reges 375
debita casurasque inimicis ignibus arces, non ullum auxilium
miseris, non arma rogaui artis
opisque tuae, nec te, carissime coniunx, incassumue
tuos uolui exercere labores, quamuis
et Priami deberem plurima natis, 380 et durum
Aeneae fleuissem saepe laborem. nunc Iouis
imperiis Rutulorum constitit oris: ergo eadem supplex
uenio et sanctum mihi numen arma
rogo, genetrix nato. te filia Nerei, te
potuit lacrimis Tithonia flectere coniunx. 385
aspice qui coeant populi, quae moenia clausis ferrum
acuant portis in me excidiumque meorum.' dixerat et niueis
hinc atque hinc diua lacertis cunctantem amplexu
molli fouet. ille repente accepit solitam
flammam, notusque medullas 390 intrauit calor
et labefacta per ossa cucurrit, non secus atque
olim tonitru cum rupta corusco ignea rima micans
percurrit lumine nimbos; sensit
laeta dolis et formae conscia coniunx. tum
pater aeterno fatur deuinctus amore: |
mientras
Venus, aterrada, y no sin razón, a la vista de las amenazas de los
Laurentinos y de su terrible levantamiento, habla así a su esposo Vulcano en
el áureo tálamo, y con sus palabras le inflama en divino amor: "Cuando
los reyes griegos asolaban con la guerra a Troya, predestinada a perecer a
sus manos, y aquellas torres, predestinadas también a las llamas enemigas,
ningún auxilio te pedí para los míseros Troyanos, nunca imploré las armas que
sabes forjar con divino arte, ni quise, carísimo esposo, exigir de ti un
trabajo inútil, aunque debía mucho a los hijos de Príamo y muchas veces
lloraba los duros infortunios de Eneas. Ahora, por mandato de Júpiter, ha ido
a parar a las playas de los Rútulos; por
eso ahora acudo suplicante a implorar tu numen sagrado para mí; madre, vengo
a pedirte armas para mi hijo. La hija de Nereo; la esposa de Titón, lograron
con sus lágrimas moverte a piedad; mira
qué pueblos se conjuran, qué ciudades cierran sus puertas y afilan sus
espadas contra mí y para la destrucción de los míos." Dijo,
y con sus nevados brazos ciñe blandamente al esposo, que titubea al
principio; mas luego de pronto siente en sí el acostumbrado ardor; un
conocido fuego penetra en su médula y circula por sus reblandecidos huesos;
no de otra suerte el relámpago, cuando estalla con el trueno, recorre en un
momento los cielos con su vibrante lumbre.
Conócelo la esposa, satisfecha del resultado de su ardid, y segura del
poder de su hermosura; entonces Vulcano, vencido de eterno amor, le responde
así: |
|
395
'quid causas petis ex alto? fiducia cessit quo
tibi, diua, mei? similis si cura fuisset, tum
quoque fas nobis Teucros armare fuisset; nec
pater omnipotens Troiam nec fata uetabant stare
decemque alios Priamum superesse per annos. 400
et nunc, si bellare paras atque haec tibi mens est, quidquid in arte
mea possum promittere curae, quod
fieri ferro liquidoue potest electro, quantum
ignes animaeque ualent, absiste precando uiribus
indubitare tuis.' ea uerba locutus 405
optatos dedit amplexus placidumque petiuit coniugis
infusus gremio per membra soporem. Inde
ubi prima quies medio iam noctis abactae curriculo
expulerat somnum, cum femina primum, cui
tolerare colo uitam tenuique Minerua 410 impositum,
cinerem et sopitos suscitat ignis noctem addens
operi, famulasque ad lumina longo exercet penso,
castum ut seruare cubile coniugis et possit
paruos educere natos: haud
secus ignipotens nec tempore segnior illo 415
mollibus e stratis opera ad fabrilia surgit. |
"¿Para
qué buscas tan lejos tus razones? ¿Qué se hizo ¡Oh diosa! la confianza que
solías tener en mi? Si antes me hubieras manifestado ese empeño, antes
hubiera yo provisto de armas a los Troyanos; ni el padre omnipotente ni los
hados se oponían a que aun estuviera Troya en pie, ni a que Príamo hubiese
existido otros diez años. Y
ahora, si te aprestas a guerrear, y tal es tu voluntad, dispón de todo
aquello, a que alcanza mi arte, de
cuanto pueden hacer el hierro y el electro fundido, de cuanto alcanzan el
fuego y el aire, deja de poner en duda con esos ruegos el poder de tus
fuerzas." Dicho
esto, prodigó su esposa las deseadas caricias, y
disfrutó en su regazo las dulzuras de un regalado sueño. Luego,
cuando la noche en mitad de su carrera ahuyenta el primer sueño; a la hora en
que la matrona, forzada
de la necesidad a ganarse su vida con la rueca y con las delicadas labores de
Minerva, avienta las cenizas y las amortiguadas ascuas, tomando para el
trabajo parte de la noche, y a la luz de su lámpara ejercita a sus criadas en
una larga tarea, con lo que conserva la castidad del lecho conyugal y atiende
a la crianza de sus hijuelos; el dios ignipotente, no de otra suerte ni más
perezoso, deja también a sus fraguas. |
|
insula
Sicanium iuxta latus Aeoliamque erigitur
Liparen fumantibus ardua saxis, quam
subter specus et Cyclopum exesa caminis antra
Aetnaea tonant, ualidique incudibus ictus 420
auditi referunt gemitus, striduntque cauernis stricturae
Chalybum et fornacibus ignis anhelat, Volcani
domus et Volcania nomine tellus. hoc
tunc ignipotens caelo descendit ab alto. ferrum exercebant
uasto Cyclopes in antro, 425
Brontesque Steropesque et nudus membra Pyragmon. his
informatum manibus iam parte polita fulmen
erat, toto genitor quae plurima caelo deicit
in terras, pars imperfecta manebat. tris
imbris torti radios, tris nubis aquosae 430 addiderant,
rutuli tris ignis et alitis Austri. fulgores
nunc terrificos sonitumque metumque miscebant operi
flammisque sequacibus iras. parte
alia Marti currumque rotasque uolucris instabant,
quibus ille uiros, quibus excitat urbes; 435
aegidaque horriferam, turbatae Palladis arma, certatim
squamis serpentum auroque polibant conexosque
anguis ipsamque in pectore diuae Gorgona
desecto uertentem lumina collo. |
Entre
la costa de Sicilia y la eolia Lípara se alza una isla, toda erizada de
humeantes riscos, debajo de la cual una y muchas cavernas, semejantes a las
del Etna, corroídas por los hornos de los Cíclopes, retumban con los recios
martillazos dados en los yunques, difundiendo por los ecos roncos gemidos,
rechina a todas horas en aquellas cuevas el derretido metal de los Calibes, y
jadea sin cesar el fuego en las fraguas; allí está el palacio de Vulcano, de
cuyo nombre ha recibido aquella tierra el de Vulcania. Allí descendió el
ignipotente desde el alto cielo, en ocasión en que estaban forjando hierro en
la vasta caverna los cíclopes Brontes, Esteropes y Piracmón, desnudo el
cuerpo: informe todavía, y sólo concluido en parte, labraban sus manos uno de
aquellos innumerables rayos que el poderoso Júpiter lanza a la tierra; otra
parte estaba aún din concluir. Para forjarle habían mezclado tres rayos de
granizo, tres de rutilante fuego y tres del alado austro; a la sazón estaban
añadiendo a la obra los horribles resplandores, el estrépito y el miedo, y el
furor de las perseguidoras llamas. En otra parte trabajaban con afán en
concluir un carro y unas veloces ruedas para Marte, con que concita a los
hombres y a las ciudades. Otros a porfía estaban decorando con escamas de
serpientes y oro una aterradora égida, arma de la furiosa Palas; en ella
esculpían entrelazadas sierpes, y en la parte que había de cubrir el pecho de
la diosa representaba la cabeza de la Gorgona revolviendo los ojos de
espantosa manera. |
|
'tollite
cuncta' inquit 'coeptosque auferte labores, 440 Aetnaei
Cyclopes, et huc aduertite mentem: arma
acri facienda uiro. nunc uiribus usus, nunc
manibus rapidis, omni nunc arte magistra. praecipitate
moras.' nec plura effatus, at illi ocius
incubuere omnes pariterque laborem 445
sortiti. fluit aes riuis aurique metallum uulnificusque
chalybs uasta fornace liquescit. ingentem
clipeum informant, unum omnia contra tela
Latinorum, septenosque orbibus orbis impediunt.
alii uentosis follibus auras 450
accipiunt redduntque, alii stridentia tingunt aera
lacu; gemit impositis incudibus antrum; illi
inter sese multa ui bracchia tollunt in
numerum, uersantque tenaci forcipe massam. Haec
pater Aeoliis properat dum Lemnius oris, 455
Euandrum ex humili tecto lux suscitat alma et matutini
uolucrum sub culmine cantus. consurgit
senior tunicaque inducitur artus et
Tyrrhena pedum circumdat uincula plantis. tum lateri atque
umeris Tegeaeum subligat ensem 460
demissa ab laeua pantherae terga retorquens. nec non et gemini
custodes limine ab alto praecedunt
gressumque canes comitantur erilem. hospitis Aeneae
sedem et secreta petebat sermonum memor et promissi
muneris heros. |
"Dejadlo
todo, dijo el dios; quitad de ahí las obras comenzadas, Cíclopes del Etna, y
poned atención en lo que os voy a decir. Tenéis que forjar las armas para un
valeroso guerrero; aquí de todas vuestras fuerzas, aquí de la rapidez
vuestras manos, aquí de vuestra maestría. ¡A la obra, y pronto!" No dijo
más, y todos al punto se inclinaron sobre los yun ques y se distribuyeron con
igualdad la tarea. Ya
corren, formando líquidos arroyos, el bronce y el oro, y en la inmensa fragua
se derrite el matador acero, con lo que forjan un inmenso escudo, compuesto
de siete discos, trabados unos con otros, bastante a contrastar él solo todos
los dardos de los Latinos. Unos con los hinchados fuelles absorben y arrojan
el aire; otros templan en el agua de un lago el rechinante metal; gime la
caverna con el estruendo de los martillados yunques. Ellos
alternadamente y a compás levantan los brazos con poderoso empuje, y con la
recia tenaza voltean el amasado hierro. Mientras el dios de Lemnos activa estos
trabajos en las playas eolias, la vivificadora luz del día y los matinales
cantos de las aves, que gorjean sobre su humilde techo, despiertan a Evandro.
Levántase
el anciano, vístese una túnica y calza sus pies con la sandalia tirrena;
enseguida se ciñe al costado, suspendiéndola de los hombros, la espada de los
Tegeos y revuelve a su brazo izquierdo una piel de pantera. Con
él salen del alto zaguán dos perros, sus vigilantes guardas, que acompañan
los pasos de su amo, el
cual se encamina a la repuesta morada de su huésped Eneas, recordando sus
palabras de la víspera y los socorros prometidos. |
|
465
nec minus Aeneas se matutinus agebat; filius huic
Pallas, illi comes ibat Achates. congressi iungunt
dextras mediisque residunt aedibus et licito tandem
sermone fruuntur. rex prior haec: 470 'maxime
Teucrorum ductor, quo sospite numquam res equidem Troiae
uictas aut regna fatebor, nobis ad belli
auxilium pro nomine tanto exiguae
uires; hinc Tusco claudimur amni, hinc Rutulus premit
et murum circumsonat armis. 475
sed tibi ego ingentis populos opulentaque regnis iungere
castra paro, quam fors inopina salutem ostentat:
fatis huc te poscentibus adfers. haud
procul hinc saxo incolitur fundata uetusto urbis
Agyllinae sedes, ubi Lydia quondam 480
gens, bello praeclara, iugis insedit Etruscis. hanc
multos florentem annos rex deinde superbo imperio
et saeuis tenuit Mezentius armis. quid
memorem infandas caedes, quid facta tyranni effera?
di capiti ipsius generique reseruent! 485
mortua quin etiam iungebat corpora uiuis componens
manibusque manus atque oribus ora, tormenti
genus, et sanie taboque fluentis complexu
in misero longa sic morte necabat. |
No
menos madrugador Eneas, iba ya, acompañado de Acates, al encuentro de
Evandro, a quien acompañaba su hijo Palante. Lléganse uno a otro, se dan las diestras y
van juntos a sentarse en una estancia interior, donde pueden, en fin,
entregarse con libertad a sabrosas pláticas. El Rey el primero le habla en
estos términos: "¡Oh el más grande caudillo de los Troyanos! mientras tú
vivas, nunca declararé vencida la fortuna ni tendré por concluido el imperio
de Troya. Flacas son las fuerzas con que puedo auxiliarte en esta guerra, en
que se empeña la gloria de aquel gran nombre: por un lado me cerca el río
etrusco; por otro me estrecha el Rútulo, cuyas armas resuenan en derredor de
mis murallas; pero me dispongo a unir a tus reales grandes pueblos, reinos
opulentos; los prósperos hados te han traído a estos sitios, donde una
inesperada fortuna te depara el término de tus males. No lejos de aquí se
levanta, fundada sobre un vetusto peñón, la ciudad de Agila, donde en otro
tiempo la nación de los Lidios, preclara en armas, fue a establecerse en las
sierras etruscas. Al cabo de muchos años, el rey Mecencio adquirió el dominio
de esta floreciente ciudad, que gobernó con bárbaro imperio y crueles
violencias. ¿Recordaré sus impías matanzas, los crímenes del tirano? ¡Caigan
esos crímenes, oh dioses, sobre la cabeza y su linaje! El ataba a los vivos
con los muertos, manos con manos, boca con boca (¡nuevo género de tormento!),
y así los dejaba perecer con larga muerte en aquel espantoso abrazo,
chorreando podredumbre y corrompida sangre. |
|
at fessi tandem
ciues infanda furentem 490 armati circumsistunt
ipsumque domumque, obtruncant socios,
ignem ad fastigia iactant. ille inter caedem
Rutulorum elapsus in agros confugere et Turni
defendier hospitis armis. ergo omnis furiis
surrexit Etruria iustis, 495 regem ad
supplicium praesenti Marte reposcunt. his
ego te, Aenea, ductorem milibus addam. toto
namque fremunt condensae litore puppes signaque
ferre iubent, retinet longaeuus haruspex fata
canens: "o Maeoniae delecta iuuentus, 500
flos ueterum uirtusque uirum, quos iustus in hostem fert dolor et
merita accendit Mezentius ira, nulli
fas Italo tantam subiungere gentem: externos
optate duces." tum Etrusca resedit hoc
acies campo monitis exterrita diuum. 505 ipse oratores
ad me regnique coronam cum sceptro misit
mandatque insignia Tarchon, succedam castris
Tyrrhenaque regna capessam. sed mihi tarda
gelu saeclisque effeta senectus inuidet imperium
seraeque ad fortia uires. 510
natum exhortarer, ni mixtus matre Sabella hinc partem
patriae traheret. tu, cuius et annis et
generi fatum indulget, quem numina poscunt, ingredere,
o Teucrum atque Italum fortissime ductor. hunc
tibi praeterea, spes et solacia nostri, 515
Pallanta adiungam; sub te tolerare magistro militiam
et graue Martis opus, tua cernere facta adsuescat,
primis et te miretur ab annis. Arcadas
huic equites bis centum, robora pubis lecta
dabo, totidemque suo tibi nomine Pallas.' |
Cansados,
al fin, de tantas atrocidades, los ciudadanos se arman y embisten a aquella
furia en su palacio, al que prenden fuego después de acuchillar a su guardia;
él entre la mortandad consigue escaparse y huir al país de los Rútulos, donde
le protegen hoy las armas del rey Turno; pero la Etruria entera, en su justo
furor, se ha sublevado, y armada reclama al Rey para sacrificarlos. Yo quiero
darte ¡Oh Eneas! por caudillo a esos millares de hombres; ya sus naves
apiñadas hierven de impaciencia en la playa, ya todos claman por sus
banderas; pero los retiene un anciano arúspice, vaticinándoles estos hados:
"¡Oh escogida juventud de Meonia, flor y gloria de vuestros valerosos
ascendientes!, vosotros, a quienes un justo dolor impele contra el enemigo y
a quienes inflama Mecencio en justa ira, sabed que no concede el cielo a
ningún Italo debelar a la poderosa nación de los Rútulos; buscad capitanes
extranjeros." Con esto la hueste etrusca se detiene en su campamento,
aterrada con semejante anuncio de los dioses. El mismo Tarcón, su caudillo me ha enviado
embajadores que me trajeran la corona, el cetro y las insignias reales, y me
pidiesen que pasase a tomar el mando de sus tropas y a posesionarme del
imperio tirreno; pero mi avanzada senectud, rendida al hielo de los años, me
veda ejercer el mando supremo, y no alcanzan ya mis fuerzas a soportar los
rigores de la guerra. Hubiera persuadido a mi hijo a aceptar por mí el ofrecimiento,
si por su madre, sabina, no fuese en algún modo hijo de esta patria. Tú, a
quien los hados conceden juventud y gran linaje; tú, a quien designan los
númenes, ve allá, ¡Oh fortísimo caudillo de los Teucros y de los Italos!
Además te agregaré este mi hijo Palante, esperanza y consuelo de mi
ancianidad, para que a tu escuela se avece a la milicia y al duro oficio de
Marte, vea tus hazañas y se acostumbre a admirarte desde sus primeros años.
Daréle doscientos jinetes árcades, la flor de nuestra robusta juventud, y
Palante, en su propio nombre, te llevará otros tantos." |
|
520
Vix ea fatus erat, defixique ora tenebant Aeneas
Anchisiades et fidus Achates, multaque
dura suo tristi cum corde putabant, ni
signum caelo Cytherea dedisset aperto. namque improuiso
uibratus ab aethere fulgor 525
cum sonitu uenit et ruere omnia uisa repente, Tyrrhenusque
tubae mugire per aethera clangor. suspiciunt,
iterum atque iterum fragor increpat ingens. arma
inter nubem caeli in regione serena per
sudum rutilare uident et pulsa tonare. 530
obstipuere animis alii, sed Troius heros agnouit sonitum et
diuae promissa parentis. tum
memorat: 'ne uero, hospes, ne quaere profecto quem
casum portenta ferant: ego poscor Olympo. hoc signum cecinit
missuram diua creatrix, 535
si bellum ingrueret, Volcaniaque arma per auras laturam
auxilio. heu
quantae miseris caedes Laurentibus instant! quas
poenas mihi, Turne, dabis! quam multa sub undas scuta
uirum galeasque et fortia corpora uolues, 540
Thybri pater! poscant acies et foedera rumpant.' |
Dijo
así el Rey. Eneas, hijo de Anquises, y
el fiel Acates revolvían en su mente tristes pensamientos cuando, rasgándose
de improviso el cielo, les manifestó en él Citerea una señal de su presencia:
un
gran relámpago, seguido de un trueno, estalló en el éter, todo el espacio se
estremeció de repente y resonó en los aires el ronco toque de las trompetas
tirrenas. Alzan
los ojos; una y otra vez, retumba el gran fragor, y en la serena región del
cielo ven entre las nubes rutilar en el puro éter muchedumbre de armas, y
oyen el estrépito con que chocan entre sí. Espantáronse todos; pero el héroe troyano
conoce en aquel fragor el cumplimiento de las promesas de su divina madre, y
dice al Rey: "No discurras ¡Oh huésped! sobre los sucesos que anuncia
este prodigio; conmigo sólo habla el Olimpo; ya
mi divina madre me anunció que me enviaría esa señal si llegase a estallar la
guerra, y traería en mi auxilio, cruzando las auras, armas forjadas por
Vulcano... ¡Oh cuánta mortandad amenaza a los míseros Laurentinos! ¡Oh y cómo
me vas a pagar, oh Turno, tu tenacidad! ¡Oh y cuántos escudos de guerreros,
cuántos yelmos, cuántos cadáveres de fuertes varones vas a arrastrar en tus
olas, oh padre Tíber! ¡Vengan ahora a darnos batallas y rompan los
tratados!" |
|
Haec
ubi dicta dedit, solio se tollit ab alto et
primum Herculeis sopitas ignibus aras excitat,
hesternumque larem paruosque penatis laetus
adit; mactat lectas de more bidentis 545
Euandrus pariter, pariter Troiana iuuentus. post
hinc ad nauis graditur sociosque reuisit, quorum
de numero qui sese in bella sequantur praestantis
uirtute legit; pars cetera prona fertur
aqua segnisque secundo defluit amni, 550
nuntia uentura Ascanio rerumque patrisque. dantur
equi Teucris Tyrrhena petentibus arua; ducunt
exsortem Aeneae, quem fulua leonis pellis obit totum
praefulgens unguibus aureis. Fama
uolat paruam subito uulgata per urbem 555
ocius ire equites Tyrrheni ad limina regis. uota
metu duplicant matres, propiusque periclo it timor et maior
Martis iam apparet imago. |
Dicho
esto, se levantó del alto solio, y lo primero fue a ver avivar los
amortecidos fuegos del altar de Hércules, luego se encaminó gozoso a ofrecer
sus preces a los dioses lares que le habían acogido la víspera, y a los
humildes penates de Evandro, el cual, lo mismo que la troyana juventud, hizo
sacrificar, en conformidad con los ritos, ovejas escogidas de dos años. Enseguida
se dirigió a sus naves y revistó su gente, de la cual eligió, para que le
siguiesen a la guerra, a los más valerosos; los restantes, dejándose llevar
río abajo por la apacible corriente, van a anunciar a Ascanio los prósperos
sucesos de su padre. Da
Evandro caballos a los Troyanos que han de dirigirse a los campos tirrenos, y
hace traer para Eneas uno magnífico, todo cubierto con una roja piel de león,
refulgente con garras de oro. Difúndese
de pronto por la pequeña ciudad la voz de que va a partir rápidamente para
las costas del rey tirreno la caballería árcade, y ya las madres redoblan sus
votos con el miedo que acrecienta el cercano peligro; la imagen de Marte se
les aparece más terrible. |
|
tum
pater Euandrus dextram complexus euntis haeret
inexpletus lacrimans ac talia fatur: 560
'o mihi praeteritos referat si Iuppiter annos, qualis
eram cum primam aciem Praeneste sub ipsa straui
scutorumque incendi uictor aceruos et
regem hac Erulum dextra sub Tartara misi, nascenti
cui tris animas Feronia mater 565
(horrendum dictu) dederat, terna arma mouenda— ter
leto sternendus erat; cui tunc tamen omnis abstulit
haec animas dextra et totidem exuit armis: non
ego nunc dulci amplexu diuellerer usquam, nate,
tuo, neque finitimo Mezentius umquam 570
huic capiti insultans tot ferro saeua dedisset funera,
tam multis uiduasset ciuibus urbem. at
uos, o superi, et diuum tu maxime rector Iuppiter,
Arcadii, quaeso, miserescite regis et
patrias audite preces. si numina uestra 575
incolumem Pallanta mihi, si fata reseruant, si
uisurus eum uiuo et uenturus in unum, uitam
oro, patior quemuis durare laborem. sin
aliquem infandum casum, Fortuna, minaris, nunc,
nunc o liceat crudelem abrumpere uitam, 580
dum curae ambiguae, dum spes incerta futuri, dum
te, care puer, mea sola et sera uoluptas, complexu
teneo, grauior neu nuntius auris uulneret.'
haec genitor digressu dicta supremo fundebat; famuli
conlapsum in tecta ferebant. |
Entonces
el rey Evandro, asiendo la mano de su hijo, pronto a marchar, le estrecha en
sus brazos, prorrumpe en llanto y exclama: "¡Oh,
si Júpiter me restituyese a mis pasados años, al ser que tenía cuando bajo
las murallas de Prenesta arrollé la primera falange enemiga, y vencedor
incendié rimeros de escudos, y con esta diestra lancé a los abismos del
Tártaro al rey Erilo, a quien su madre Feronia dio, al nacer ¡Prodigio
horrendo! tres almas y tres armaduras! Era
forzoso darle muerte tres veces, y sin embargo, entonces esta diestra le
arrancó aquellas tres almas y le despojó de sus tres armaduras. ¡Oh! si
recobrase mi antigua pujanza, no tendría yo ahora que arrancarme, hijo mío,
de tus queridos brazos, ni nunca el vecino Mecencio, insultando esta cabeza,
habría causado con su espada tantos desastres, ni dejado a su pueblo viudo de
tantos ciudadanos. ¡Oh dioses y oh tú, supremo rey de las deidades, Júpiter,
yo os ruego que tengáis compasión del rey árcade y que oigáis sus paternales
preces; si
vuestros númenes han de restituirme incólume mi Palante, si los hados me le
conservan, si he de vivir bastante para volverle a ver y estrecharle a mi
seno, concededme la vida, aunque me cueste sufrir cualesquier trabajos; mas
si me amagas ¡Oh Fortuna! con un infando suceso, ahora, ¡Oh! ahora mismo
séame dado romper esta miserable vida, mientras me agitan estas congojas y la
incierta esperanza de lo venidero, mientras te estrecho en mis brazos, ¡Oh
mancebo querido! única delicia de mi ancianidad; antes que desgarre mis oídos
una horrible nueva." Así exclamaba el anciano en aquella postrera
despedida; |
|
585
Iamque adeo exierat portis equitatus apertis Aeneas
inter primos et fidus Achates, inde
alii Troiae proceres; ipse agmine Pallas it medio chlamyde
et pictis conspectus in armis, qualis
ubi Oceani perfusus Lucifer unda, 590
quem Venus ante alios astrorum diligit ignis, extulit
os sacrum caelo tenebrasque resoluit. stant pauidae in
muris matres oculisque sequuntur pulueream nubem et
fulgentis aere cateruas. olli
per dumos, qua proxima meta uiarum, 595 armati
tendunt; it clamor, et agmine facto quadripedante
putrem sonitu quatit ungula campum. est ingens gelidum
lucus prope Caeritis amnem, religione patrum
late sacer; undique colles inclusere caui et
nigra nemus abiete cingunt. 600
Siluano fama est ueteres sacrasse Pelasgos, aruorum
pecorisque deo, lucumque diemque, qui
primi finis aliquando habuere Latinos. haud
procul hinc Tarcho et Tyrrheni tuta tenebant castra
locis, celsoque omnis de colle uideri 605 iam poterat
legio et latis tendebat in aruis. huc
pater Aeneas et bello lecta iuuentus succedunt,
fessique et equos et corpora curant. |
luego
sus criados se lo llevan desmayado al palacio. Ya la caballería iba saliendo por las
puertas de la ciudad, marchando entre los primeros Eneas y el fiel Acates, a
quienes seguían los demás próceres troyanos; en el centro del escuadrón se
distinguía Palante por su vistosa clámide y sus refulgentes armas; tal,
empapado todavía en las aguas del Océano, Lucifer, el astro predilecto de
Venus, levanta sobre el horizonte su sagrada frente y disipa las tinieblas.
Temblorosas las madres, de pie encima de los adarves, siguen con los ojos la
nube de polvo y el resplandor metálico que se desprenden de la armada
muchedumbre, la cual, cruzando las malezas, prosigue su camino por los
atajos, levantando gran clamor, a que mezclan los alineados corceles el
compasado batir de sus cascos en la seca tierra. Hay junto al helado río que
riega la ciudad de Cere un gran bosque, consagrado en toda aquella tierra por
la veneración de los mayores; por todas partes le rodean collados que forman
entre sí hondos valles y una selva de negros abetos. Es fama que los antiguos
Pelasgos, primer pueblo que ocupó los confines latinos, consagraron aquel
bosque a Silvano, dios de los campos y de los ganados, e instituyeron un día
festivo en honra suya. No lejos de allí habían asentado sus reales Tarcon y
los Tirrenos, y ya desde un empinado cerro podría descubrirse todo su
ejército tendido por la espaciosa campiña. Allí Eneas y su escogida juventud
guerrera hacen alto rendidos, y hombres y caballos se entregan al descanso. |
|
At
Venus aetherios inter dea candida nimbos dona
ferens aderat; natumque in ualle reducta 610
ut procul egelido secretum flumine uidit, talibus
adfata est dictis seque obtulit ultro: 'en
perfecta mei promissa coniugis arte munera. ne mox aut
Laurentis, nate, superbos aut acrem dubites
in proelia poscere Turnum.' 615 dixit, et
amplexus nati Cytherea petiuit, arma
sub aduersa posuit radiantia quercu. ille
deae donis et tanto laetus honore expleri
nequit atque oculos per singula uoluit, miraturque
interque manus et bracchia uersat 620
terribilem cristis galeam flammasque uomentem, fatiferumque
ensem, loricam ex aere rigentem, sanguineam,
ingentem, qualis cum caerula nubes solis
inardescit radiis longeque refulget; tum
leuis ocreas electro auroque recocto, 625
hastamque et clipei non enarrabile textum. illic
res Italas Romanorumque triumphos haud
uatum ignarus uenturique inscius aeui fecerat
ignipotens, illic genus omne futurae stirpis
ab Ascanio pugnataque in ordine bella. 630 fecerat et
uiridi fetam Mauortis in antro procubuisse
lupam, geminos huic ubera circum ludere
pendentis pueros et lambere matrem impauidos,
illam tereti ceruice reflexa mulcere
alternos et corpora fingere lingua. |
En
tanto la diosa Venus se aparece resplandeciente sobre las etéreas nubes,
trayendo el don prometido a su hijo, al cual, tan luego como le vio de lejos,
retraído en su estrecho valle, a la margen del fresco río, habla así,
poniéndosele delante: "Aquí
tienes el don prometido, labrado por arte de mi esposo; no vaciles por más
tiempo, hijo mío, en presentar batalla a los soberbios Laurentinos y al
intrépido Turno." Dijo
así Citerea, abrazó a su hijo, y dejó al pie de una encina, enfrente de él,
las radiantes armas. Alborozado
con tan alta honra y con el don de la diosa, no se harta Eneas de mirarle, y
examina cada prenda una por una, lleno de asombro; coge y revuelve en sus
manos el terrible y penachudo yelmo, que vibra llamas, la mortífera espada,
la recia loriga de bronce, roja como la sangre, enorme, semejante a la
cerúlea nube que inflaman los rayos del sol y esparce a lo lejos sus
resplandores; luego
contempla las ligeras grevas de plata y oro, y la lanza y la maravillosa obra
del escudo. En
él había representado el dios ignipotente, sabedor del destino reservado a
las edades futuras, toda la historia de Italia y los triunfos de los Romanos;
en él se veía todo el linaje de la futura descendencia de Ascanio y la serie
de sus grandes batallas. Allí,
en la verde cueva de Marte, había representado, tendida en el suelo, la parida
loba, de cuyas ubres pendían dos mellizos, jugueteando y mamando impávidos a
su madre, que inclinada sobre ellos la rolliza cerviz, los acariciaba
sucesivamente con la lengua y los aseaba y pulía. |
|
635 nec procul
hinc Romam et raptas sine more Sabinas consessu caueae,
magnis Circensibus actis, addiderat,
subitoque nouum consurgere bellum Romulidis Tatioque
seni Curibusque seueris. post idem inter se
posito certamine reges 640
armati Iouis ante aram paterasque tenentes stabant
et caesa iungebant foedera porca. haud
procul inde citae Mettum in diuersa quadrigae distulerant
(at tu dictis, Albane, maneres!), raptabatque
uiri mendacis uiscera Tullus 645 per siluam, et
sparsi rorabant sanguine uepres. nec non Tarquinium
eiectum Porsenna iubebat accipere ingentique
urbem obsidione premebat; Aeneadae in ferrum
pro libertate ruebant. illum indignanti
similem similemque minanti 650 aspiceres,
pontem auderet quia uellere Cocles et fluuium uinclis
innaret Cloelia ruptis. in summo custos
Tarpeiae Manlius arcis stabat pro templo
et Capitolia celsa tenebat, Romuleoque recens
horrebat regia culmo. 655 atque hic
auratis uolitans argenteus anser porticibus
Gallos in limine adesse canebat; Galli
per dumos aderant arcemque tenebant defensi
tenebris et dono noctis opacae. |
No
lejos de allí había las Sabinas, indignamente arrebatadas de sus asientos en
el anfiteatro, en medio de los grandes juegos del circo, de donde se originó
de súbito una nueva guerra entre la gente de Rómulo y el viejo Tacio y los
austeros curites. Enseguida
veíase, ajustada ya la paz, a los dos reyes armados, delante del altar de
Júpiter con sendas copas en las manos, pactando alianza después de haber
inmolado una cerda. No
tan lejos de allí una rápida cuadriga descuartizaba, por mandato de Tulo, a
Mecio (hubieras sido fiel a tus palabras ¡oh Albano!); y desgarrando en los
matorrales las entrañas del falsario, regaban con su sangre los abrojos. Más
allá exigía Pórsena de los Romanos que resistiesen al expulsado Tarquino, y
acosaba a la ciudad con estrecho cerco, mientras los descendientes de Eneas
se lanzaban a las espadas en defensa de su libertad. Veíase
allí a Pórsena, amenazador, indignado de que Cocles hubiese osado cortar el
puente, y de que Clelia, rotas sus prisiones, cruzase el río a nado. En pie
sobre la cumbre de la roca, Tarpeya, Manlio defendía el templo y el excelso
Capitolio; tosca techumbre de bálago cubre el palacio de Rómulo, recién
construido. Un
blanco ánade, revoloteando por entre los dorados pórticos, anunciaba con su
canto que los Galos estaban ya a las puertas de Roma. Llegaban éstos en
efecto por entre las malezas, y ya ocupaban el alcázar, defendidos por las
tinieblas a favor de una opaca noche; |
|
aurea
caesaries ollis atque aurea uestis, 660 uirgatis lucent
sagulis, tum lactea colla auro
innectuntur, duo quisque Alpina coruscant gaesa
manu, scutis protecti corpora longis. hic
exsultantis Salios nudosque Lupercos lanigerosque
apices et lapsa ancilia caelo 665 extuderat,
castae ducebant sacra per urbem pilentis matres in
mollibus. hinc procul addit Tartareas
etiam sedes, alta ostia Ditis, et
scelerum poenas, et te, Catilina, minaci pendentem
scopulo Furiarumque ora trementem, 670
secretosque pios, his dantem iura Catonem. haec inter tumidi
late maris ibat imago aurea, sed fluctu
spumabant caerula cano, et circum argento
clari delphines in orbem aequora uerrebant
caudis aestumque secabant. 675 in medio
classis aeratas, Actia bella, cernere erat,
totumque instructo Marte uideres feruere Leucaten
auroque effulgere fluctus. hinc Augustus
agens Italos in proelia Caesar cum patribus
populoque, penatibus et magnis dis, 680
stans celsa in puppi, geminas cui tempora flammas laeta
uomunt patriumque aperitur uertice sidus. |
distinguíase
por sus doradas cabelleras, sus arreos recamados de oro y sus listados sayos;
de sus cuellos, blancos como la leche, penden collares de oro; cada uno
blande en su mano dos venablos de madera de los Alpes y se cubre todo el
cuerpo con un largo escudo. Allí
se veían esculpidos los salteadores Salios, los Lupercos desnudos, los
Flamines con sus penachos de lana y los broqueles caídos del cielo; las
castas matronas llevaban por la ciudad los objetos sagrados en muelles andas.
Lejos de allí, estaban representadas las mansiones tartáreas, las profundas
bocas de Dite y los castigos de los crímenes, y tú ¡Oh Catilina! suspendido
de un inminente escollo y temblando ante la faz de las Furias, en un sitio
repuesto se veían los varones piadosos, y a Catón dictándoles leyes. Entre
estas imágenes se extendía la del hinchado mar, cuyas olas de oro se
coronaban de blanca espuma; surcábanle
en torno delfines de plata, formando raudos giros y batiéndole con sus colas.
En
medio se veían dos escuadras de ferradas proas y la batalla de Accio; toda la
costa de Leucate hervía con el bélico aparato que reverberaba en las olas de
oro. De
un lado se ve a Cesar Augusto, de pie en la más alta popa, capitaneando a los
Italos, con los padres de la patria, el pueblo, los penates y los grandes
dioses; de sus fúlgidas sienes brotan dos llamas y sobre su cabeza centellea
la estrella de su padre. |
|
parte
alia uentis et dis Agrippa secundis arduus
agmen agens, cui, belli insigne superbum, tempora
nauali fulgent rostrata corona. 685
hinc ope barbarica uariisque Antonius armis, uictor
ab Aurorae populis et litore rubro, Aegyptum
uirisque Orientis et ultima secum Bactra
uehit, sequiturque (nefas) Aegyptia coniunx. una
omnes ruere ac totum spumare reductis 690
conuulsum remis rostrisque tridentibus aequor. alta
petunt; pelago credas innare reuulsas Cycladas
aut montis concurrere montibus altos, tanta
mole uiri turritis puppibus instant. stuppea
flamma manu telisque uolatile ferrum 695
spargitur, arua noua Neptunia caede rubescunt. regina
in mediis patrio uocat agmina sistro, necdum
etiam geminos a tergo respicit anguis. omnigenumque
deum monstra et latrator Anubis contra
Neptunum et Venerem contraque Mineruam 700
tela tenent. saeuit medio in certamine Mauors caelatus
ferro, tristesque ex aethere Dirae, et scissa gaudens
uadit Discordia palla, quam
cum sanguineo sequitur Bellona flagello. |
En
otra parte, Agripa, favorecido por los vientos y los dioses, acaudillando
altanero su gente, se ciñe las sienes con la corona rostral, soberbia
insignia guerrera. En la opuesta banda Antonio, ostentando bárbara pompa y
cien varias huestes, vencedor de los pueblos de la Aurora y de los de las
costas del mar Rojo, trae consigo el Egipto, las fuerzas del Oriente y los
remotos Bactros y le sigue ¡Oh baldón! una consorte egipcia. Trábase la lid,
a la que se precipitan todos a una; el ponto entero, batido por los remos y
las ferradas proras de tres puntas, se cubre de espuma. Dirígense a la alta
mar; no parecía sino que descuajadas las Cícladas, iban flotando por las
aguas o que se estrellaban unos contra otros los altos montes: ¡Con tan recio
ímpetu chocan entre sí las huestes desde las torreadas naves! Vuelan las estopas encendidas, arrojadas a
mano, y el hierro volador de los dardos; una nunca vista carnicería enrojece
los campos de Neptuno. En medio de la lid, la Reina concita a sus
huestes con los sonidos del sistro patrio y no ve a su espalda las dos
serpientes que la amenazan. Todo el linaje de monstruosas divinidades y
el ladrador Anubis hacen armas contra Neptuno, Venus y Minerva; en lo más
recio de la pelea se ve esculpido en el hierro a Marte, ciego de ira, en cuyo
contorno vagan por el éter las tristes Furias; alborozada la Discordia va
entre ellas con el manto desgarrado, y Belona la sigue esgrimiendo su sangriento
látigo. |
|
Actius haec
cernens arcum intendebat Apollo 705
desuper; omnis eo terrore Aegyptus et Indi, omnis
Arabs, omnes uertebant terga Sabaei. ipsa
uidebatur uentis regina uocatis uela
dare et laxos iam iamque immittere funis. illam
inter caedes pallentem morte futura 710
fecerat ignipotens undis et Iapyge ferri, contra
autem magno maerentem corpore Nilum pandentemque
sinus et tota ueste uocantem caeruleum in
gremium latebrosaque flumina uictos. at Caesar,
triplici inuectus Romana triumpho 715 moenia, dis
Italis uotum immortale sacrabat, maxima ter centum
totam delubra per urbem. laetitia ludisque
uiae plausuque fremebant; omnibus
in templis matrum chorus, omnibus arae; ante
aras terram caesi strauere iuuenci. 720
ipse sedens niueo candentis limine Phoebi dona
recognoscit populorum aptatque superbis postibus; incedunt
uictae longo ordine gentes, quam
uariae linguis, habitu tam uestis et armis. |
Viendo
esto desde las alturas Apolo, protector de Accio, disparaba su arco, con lo
que volvían la espalda, aterrados, el Egipto, y los Indios, y los Arabes y
los Sabeos; veíase a la misma Reina, después de invocar a los vientos, dar la
vela, aflojando a toda prisa y a más no poder las jarcias de sus naves. Habíala representado el ignipotente, pálida
ya de su próxima muerte, huyendo en medio del estrago, a impulso de las olas
y del céfiro; y en frente de ella la grande imagen del Nilo, llorando y
abriendo sus siete bocas, desplegando sus anchas vestiduras, llamaba a los
vencidos a su cerúleo regazo, a los recónditos abismos de sus corrientes. En tanto Cesar llevado en triple triunfo a
las murallas de Roma, consagraba en toda la ciudad, cual voto inmortal a los
dioses de Italia, trescientos magníficos templos. Hervían las calles en gritos de alborozo,
en juegos y aplausos; en todos los templos resonaban los coros de las
matronas y se alzaban aras; delante de todas las aras cubrían el suelo
inmolados novillos. Sentado en los marmóreos umbrales del
espléndido templo de Febo, Cesar examina las ofrendas de los pueblos y las
suspende de las soberbias puertas; van pasando en larga fila las naciones
vencidas, tan diferentes en trajes y armas como en lenguas; |
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hic
Nomadum genus et discinctos Mulciber Afros, 725
hic Lelegas Carasque sagittiferosque Gelonos finxerat;
Euphrates ibat iam mollior undis, extremique hominum
Morini, Rhenusque bicornis, indomitique Dahae,
et pontem indignatus Araxes. Talia
per clipeum Volcani, dona parentis, 730
miratur rerumque ignarus imagine gaudet attollens
umero famamque et fata nepotum. |
aquí
Vulcano había representado la raza de los Nómadas y los desce-ñidos
Africanos; allí los Lélegas y los Caras y los Gelonos, armados de
saetas. Veíanse allí al Eufrates,
arrastrando su corriente ya más aman-sada, y los Morinos, que pueblan los
confines de la tierra, y el bicorne Reno, y los indómitos Dahos, y el Arajes,
que sufre indignado el puente que le oprime. Todas estas cosas contemplaba
maravillado Eneas en el escudo de Vulcano, don de su madre, y regocijándose
con la vista de aquellas imágenes, cuyo sentido ignora, échase al hombro la
fama y los hados de sus descendientes. |