La tertulia del Café Guerbois
 

El Café Guerbois, situado en el nº 11 del Boulevard de Batignolles, muy cerca de la Place de Clichy, se convirtió gracias a la famosa tertulia que en él celebraban muchos artistas, pintores, escritores y músicos, en uno de los templos de la vanguardia artística de la época. Cuando el grupo se trasladó al Café "La Nouvelle-Athénes", estas reuniones fueron perdiendo entidad. La adición de nuevos artistas atraídos más que otra cosa por su fama, en ningún modo la hicieron progresar mucho tiempo.

 

Manet. La tertulia del Café Guerbois. 1869

Manet. La tertulia del Café Guerbois. 1869

El Café Guerbois era un pequeño lugar ruidoso lleno de mesas de mármol, sillas baratas y humo. Algunas pinturas podían entreverse en la oscuridad de las paredes artesonadas. En un extremo del cuarto, detrás de una barra jóvenes señoritas recibían los pedidos y servían las consumiciones. Las noches de los jueves estaban reservadas especialmente para las reuniones de estos artistas. Manet escribía así sobre las tertulias del Guerbois:

"Nada pudo haber sido más estimulante que los debates regulares que acostumbrábanos tener allí, con sus constantes divergencias de opinión. Mantenían aguzado nuestro ingenio, y nos proporcionaban una reserva de entusiasmo que nos duraba semanas y nos sostenía hasta que se concretaba en la realización de una idea. De esas discusiones emergíamos con una decisión fortalecida y con nuestros pensamientos más claros y mejor definidos".

 

Fantin-Latour. Edouard Manet, 1867

Fantin-Latour. Edouard Manet, 1867

El centro la tertulia del Café Guerbois era Manet, siempre acompañado de amigos. Allí se veían casi a diario, Maupassant, Huysmans, Mallarmé, Emile Zola, Astruc, Duranty, Fantin-Latour, Constantin, Duret, Armand Silvestre, Guillemet, Bracquemond, Desboutin, Degas y el fotógrafo Nadar. El éxito de su Desayuno sobre la hierba, en el Salón de los Rechazados de 1863, motivó que se sumaran a él muchos otros pintores más jóvenes como Monet, Pissarro, Renoir, Cézanne, Sisley o Bazille, que más tarde constituirían la esencia del movimiento impresionista. La crítica más hostil llamarían a los componentes de este grupo como "la pandilla de Manet" más tarde bautizada como "l´Ecole des Batignolles".

Fantin-Latour. Un estudio en Batignolles. 1870

Fantin-Latour. Un estudio en Batignolles. 1870

A parte de ser un homenaje a su amigo Manet, la obra "Estudio en Batignolles", también representa algo de lo que fue y significó aquella tertulia del Guerbois. No en vano el retrato colectivo nos muestra algunos de los artistas que la frecuentaron. Manet se encuentra en el centro de la composición, sentado ante un caballete en actitud de retratar a Zacharie Astruc. De pie, en primer plano, Frédéric Bazille acompañado de Claude Monet, que mira al espectador. A la derecha de Bazille se hallan el músico Edmond Maître y el escritor Émile Zola. Pierre-Auguste Renoir y Otto Schölderer completan la galería de personajes que contemplan al pintor durante su trabajo.

 

El ajenjo. 1876

Pinturas en la Nouvelle Athénes

 

Copa de brandy. 1877

Edouard Manet

 

                                                                                                                                 

 

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