La Barraca de La Goulue

- Panel derecho -

"La Danza Morisca o las Huríes"

1895

 

"La Danza morisca". 1895  Pulsar para ampliar

"La Danza morisca o las Huríes"

 

  La Goulue vestida de almée, delante de la barraca. Montaje. Imagen tomada de TV

El panel de la derecha de la barraca, llamado "La Danza morisca o de las Huríes", muestra la actualidad de la Goulue como estrella de su nuevo espectáculo basado en el estilo orientalizante, tan de moda desde la Exposición Universal de 1889, una de cuyas mayores atracciones fueron los bailes de las "almées" o bailarinas de los pabellones de Marruecos y Egipto. 

Teatro callejero del Cairo, con las bailarinas y músicos de la danza del vientre. ca. 1900    Teatro callejero del Cairo. Detalle con las bailarinas de danza oriental. ca. 1900    Adrien Marie: "La Danse de l'almée Aïoucha au café égyptien de la rue du Caire," Le Monde illustré, 3 Aug. 1889

Tal vez el más famoso de estos bailes fuera una versión de la antiquísima "Danza Oriental" (Raks Sharki) más comunmente llamada "danza del vientre", en la que las bailarinas ejecutaban pasos de baile moviéndo el cuerpo al ritmo acelerado de cítaras, laúdes, violines, platillos y timbales, agitando los brazos, los hombros, el vientre y especialmente las caderas. Con el paso del tiempo, esta danza de alto contenido erótico, fue adornándose con elementos menos originarios tales como pulseras, collares, colgantes, cintas, petos y tocados, así como de cualquier otro tipo de abalorio recargado de lentejuelas y medallitas de metal reluciente .

Era esencial no obstante, que la bailarina ocultase partes de su cuerpo mediante velos de colores y gasas transparentes que progresivamente iba quitándose. Otros elementos como panderetas, sables e incluso serpientes, fueron complementando esta danza que junto a sus protagonistas, muchas veces convertidas en "salomés" y "odaliscas", también fue tema recurrente de la pintura orientalista y de la época.

Este sería el argumento en el que la Goulue basó su espectáculo de la barraca, que como es de suponer, con ella alcanzaría nuevas cotas de sensualidad y provocación, aunque no de éxito.

Como en el panel parejo, Lautrec retrata a Louisa Weber en un momento de su actuación, ocupando el centro principal de la obra. Destaca por su posición más elevada dentro de un espacio circundante vacío y por su mayor colorido. Detras de ella, un músico que refleja su gorro en un espejo y otra almée la acompañan ocupando este ángulo de la composición. Todas las figuras se distribuyen a su alrededor formando un marco semicircular. El tratamiento y la técnica usada es la misma que en "La Danza". Las formas de los personajes apenas esbozadas, son como grandes dibujos trazados a punta de pincel. Estas figuras, al no estar en su mayoría rellenas del negro bituminoso tan abundante en la anterior, hacen que la escena presente una apariencia general mucho más clara y luminosa. A excepción de la figura de la Goulue, que aparece un poco más trabajada y en la que destacan los naranjas del pelo y chaleco y las notas verde y violeta pálidos de los velos más acentuados por el negro del corpiño, sólo las cabezas de algunos de los personajes están iluminadas o coloreadas, siguiendo el estilo caricaturesco para los retratos. 

La mitad inferior de esta obra, está ocupada por un grupo de figuras, que a diferencia del panel anterior, ahora observan la acutación de la estrella dándonos la espalda, como si ocupasen una fila anterior a nosotros. Como siempre, son retratos de amigos y conocidos de Lautrec. Tocando el piano se encuentra Albert Tinchant, secretario y pianista principal del Chat Noir. Debajo de él, se distingue el inconfundible aspecto de Maurice Guibert y en primer término el perfil de su primo Gabriel Tapié de Céleyran. No puede asegurarse la identidad del sujeto de bigote pelirrojo, a pesar de que se mencione erroneamente al fotógrafo Paul Sescau. Las cuatro que aparecen de espaldas corresponden a Oscar Wilde, Jane Avril, el pintor y Félix Fénéon, en el ángulo inferior derecho, con un perfil que nos recuerda al de Valentin.  

     

Aunque hemos de suponer que en su origen las obras tendrían en general más color y detalles que se han perdido después de tantas vicisitudes, —como así lo atestiguan algunas fotografías tomadas de los cuadros en el siglo XIX—, éstas nunca fueron pinturas "completas", sino más bien, enormes telones dibujados en los que Lautrec usó el color del grueso lienzo como tono base, para trabajar parcialmente algunas zonas de interés con empastes y rellenar otras mezclando el óleo con trementina a modo de aguada. Una técnica de características propias que dominaba a la perfección y que había empleado con frecuencia, especialmente en obras realizados sobre cartón.

Imagen capturada de la TV Imagen capturada de la TV Imagen capturada de la TV

Fragmentos de fotografías del siglo XIX
donde se aprecian detalles perdidos
 

 

 
Recortes más visibles de la obra
 

 

                                                                                                                          

 

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