La Barraca de La Goulue
- Panel izquierdo -
"El baile en el Moulin Rouge. La Goulue y Valentin"
1895
"El baile en el Moulin Rouge. La Goulue y Valentin"
En el panel izquierdo, conocido como "El Baile en el Moulin Rouge", Lautrec nos muestra el pasado reciente de la estrella. Una vez más la retrata durante una actuación con su pareja de baile Valentin "el deshuesado", observados desde atrás por un grupo de personajes amigos, admiradores y asiduos de la sala, también presentes en otras obras de Lautrec.
Así vemos entre dos mujeres, a su amigo Maurice Guibert con sombrero de copa. Una de ellas es Jane Avril con el boa y tocado negro de plumas que tanto gustaban al pintor. La otra, es demasiado esbelta y delgada para ser la Môme Fromage, aunque es posible que fuera otra componente de "la quadrille" de la Goulue, tal vez Nini Pattes-en-l´air, la Grille-d´Egoût. Arriba con un brazo extendido está el director de orquesta Louis Dufour. Cortado en el lateral izquierdo, reconocemos a Coutelat du Roche, el "Père la Pudeur", vigilando la moralidad como policía de la brigada de higiene social.En el centro la Goulue, enmarcada por una falda de tul verde veronés con volantes blancos y blusa a rayas de un rosa perfectamente complementario, destaca del resto de composición por su color y mayor empaste. Sólo las cabezas de algunos de los personajes están iluminados por una puesta de materia cromática semejante dentro de el espacio ocre bituminoso del conjunto. Las figuras circundantes se perfilan como sombras rellenas de un color oscuro en el que predomina el negro. Otros trazos rápidos de pincel a veces solo insinuados, terminan por concretar determinadas formas ya sean las piernas del espectador con abrigo de la derecha o la perspectiva del espacio donde se desarrolla la acción.
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El primer término lo ocupa la silueta de Valentin que adelanta hasta el borde inferior una de sus piernas para con ello dar más profundidad a la composición. A su lado los demás personajes aparecen disminuidos. El perfil aguileño de su enorme cabeza con chistera, se resuelve en este caso con dos o tres toques de color empastado que marcan los que para Lautrec eran los rasgos más sobresalientes de su cara el pómulo, la nariz y la barbilla. Más que un retrato, esta figura esperpéntica se convierte en el estereotipo caricaturizado del bailarín. En cierto modo todas las figuras participan en mayor o menor grado de este aire caricaturesco que tanto gustaba Lautrec. Baste observar como ejemplo las cabezas de Coutelat, Guibert o de Avril. Una tendencia, producto de su técnica y habilidad dibujística, contra la que debió luchar siempre y a la que ahora parece dar rienda suelta pensando posiblemente en el destino para el que la estaba creando.