Le Moulin Rouge

"Le Moulin Rouge"
82,
Boulevard de Clichy. Place Blanche
Montmartre. Paris

 

El Moulin Rouge en el 82 del Boulevard de Clichy. Place Blanche. MontmartreEl 6 de octubre de 1889, en el lugar que antes ocupaba el antiguo cabaret la "Reine Blanche", abrió sus puertas el Moulin Rouge  para convertirse en el más famoso music-hall de la "Belle Époque" y uno de los grandes lugares de esparcimiento de la vida parisiense. Sus fundadores quisieron crear un gran local capaz de acoger a todas las clases sociales, tanto a la proletaria de los barrios de la "butte" como a la intelectual y burguesa de los grandes bulevares, fuera del perímetro de Montmartre, el XVIII "arrondisement" de Paris, marcado por el limítrofe Boulevard de Clichy. El principal factor que contribuyó al aumento de su reputación fue la célebre danza francesa, conocida como Can-Can.

En 1850, Celeste Mogador, bailarina vedette del Bal Mabille -cuya orquesta, más adelante se convertirá en la del Moulin Rouge-, inspirada por las aceleradas polkas de Jacques Offenbach, inventa una nueva danza, el Can-Can, que bailarán "la Quadrille". Son ocho minutos de ritmo endiablado, de equilibrio, de flexibilidad y armonías en los límites de la acrobacia, las bailarinas con la fascinación de sus trajes de volantes y encajes, dejando ver sus prendas íntimas y pequeños fragmentos de sus muslos ajustados con ligas de colores, hacen perder la cabeza del Todo-Paris.

Pero el Moulin Rouge, también cobijaba círculos literarios como "Les Hydropathes", fundado por el bohemio Emile Goudeau, o "Les Incohérents", famoso por sus discusiones políticas en tono satírico. Sólo en un momento como la Belle Époque, es posible entender el nacimiento de un espacio como el Moulin Rouge, donde alrededor de una mesa, se daban cita artistas, intelectuales, aristócratas, prostitutas, trabajadores y aventureros mundanos, para celebrar juntos "la joie de vivre".

Adolphe Leon Willette. Cuatro en un día de fiestaUn amigo común de los dos empresarios, el pintor y litógrafo Adolphe Leon Willette recibe el encargo de decorar el establecimiento de manera que atendiendo al gusto de la época fuese lo más atractivo para todas los públicos. Así, instala en él una vieja casa normanda, un palacete español, un enorme elefante y un falso y enorme molino de viento cilíndrico pintado de rojo con cuatro grandes aspas visibles a centenares de metros, que asomándose a la Place Blanche, le procuraría la imagen que le haría famoso en todo el mundo, a pesar de no parecerse en nada a los verdaderos molinos que desde siempre habían coronado la colina.

 

El salón del Moulin Rouge (Fotomontaje) Ilustración en Le Panorama: Paris la Nuit, c. 1898  (Fragmento)  Comparado con el Galette, el Moulin Rouge, era un local muy lujoso. Recién inaugurado presentaba el elenco más completo de actuaciones sobre circo, cantantes, bailarines y chicas. Por algo lo llamaban "El Primer Palacio de las Mujeres". Tenía una gran pista de baile con un estupendo piso de parquet y estaba iluminada por todas partes con lámparas de gas en forma de globos que sus paredes rojas con espejos reflejaban y lo hacían parecer aún mayor. También tenía una galería superior con reservados desde la que se dominaba todo el salón de baile. Muy pronto, el gas sería sustituido por bombillas, haciendo de la electricidad un nuevo atractivo para la concurrencia.

Vista de los jardines interiores del Moulin Rouge, ca.1889

En la parte posterior y fachada principal del edificio, se extendía un amplio espacio ajardinado con un escenario que era usado cuando había buen tiempo. Frente a este se extendía una amplia terraza con mesas donde eran atendidos a los asistentes mientras veían las actuaciones.  Por los alrededores había monos adiestrados en hacer gracias y burros en los que se paseaban las señoritas después de quitarse las medias, lo que constituía un motivo de admiración de los caballeros y acompañantes. Pero sin duda, lo más insólito del jardín era la presencia del enorme elefante de escayola, "el elefante de la Bastilla", recuperado por Villette de uno de los pabellones de la Exposición Universal de ese mismo año. Por un franco, sólo los caballeros podían acceder a él a través de la escalera de caracol que tenía dentro de una de sus patas, las señoritas tenían prohibido entrar en el vientre del animal. Encima del paquidermo, había una pequeña cabina que se iluminaba en la noche y desde la que podía tenerse una vista del conjunto así como del bullicioso exterior de Moulin. Más tarde, dentro del jardín, también se montaría una especia de montaña rusa.

La atracción musical del Moulin Rouge tal vez fuera lo menos novedoso pues casi todos los tugurios y cabaret de Paris ya ofrecían los mismos bailes desenfrenados del Cancan y las famosas y estrepitosas "quadrilles" de bailarinas, desde el Moulin de la Galette a los más renombrados Folies Bergère o Élysée-Montmartre, si bien, el hecho de actuar en el Moulin Rouge, parecía consagrar a quien así lo hacía, a pesar de haberlo hecho antes en otras salas más o menos importantes de París. Así sucedió por ejemplo con muchas de las bailarinas del "French-Cancan" cuyos nombres han llegado hasta nosotros encabezados por el de la más célebre y escandalosa La Goulue que inmortalizase Lautrec.

Como ella también harían sus cortas carreras en el Moulin Rouge, danzarinas como Grille d'Égout, Camélia, llamada Trompe-la-Mort, la Glu, Cri-Cri, Vol-au-Vent, Lili-Jambes-en-l'air, Nini-Pattes-en-l'air, la Môme Fromage, la Vénus de Bastringue, Rayon d'Or, Demi-Siphon (Jeanne Faes, que se mató haciendo "le grand écart"), Muguet la Limonière, Églantine, Jeanne Beaudon conocida como Jane Avril ("la mélinite"), Sauterelle (la "intellectuelle"), Cléôpatre, Cascadienne, la clownesa Cha-U-Kao, Pâquerette, Torpille, Galipette o Gavrochinette. A las que se sumarían entre otros muchos figuras del baile como la pareja "Chocolat" y Valentin "le désossé".

Para rivalizar con el Élysée-Montmartre, el más importante y cercano, el Moulin Rouge lanzó un gran campaña publicitaria con folletos, anuncios de prensa, fotografías de las estrellas del local e invitaciones para gente importante y sobre todo con un cartel del primer affichiste de Paris, Jules Chéret, que representaba a unas señoritas conducidas hasta un molino rojo a lomos de burros.

En esta fotografía de Lautrec con el gerente del Moulin Rouge, Tremolada (otros citan al catalán Josep Oller y al propio Zidler), aparecen delante del cartel de Chéret y parece como si le estuviera haciendo el encargo del suyo.  La fotografía data de 1889-90, y a pesar de lo ufano que se muestra el directivo, no creemos que esté invitando al pintor a admirar la obra del clásico y afamado cartelista, más bien nos inclinamos a pensar que se trata de una instantánea "histórica" realizada tras la firma de un contrato para la creación del nuevo cartel del Moulin Rouge.  

Jean Beraud. La Rue Lafitte et le Boulevard des Italiens  Jean Beraud. Boulevard des Capucines (fragmento)

El Moulin Rouge no sería tal hasta el lanzamiento del cartel publicitario creado por Toulouse-Lautrec en 1891. Cuando los quioscos de anuncios de los grandes Bulevares de Paris aparecieron tapizadas por los novedosos colores y siluetas del cartel de Lautrec, el mundo nocturno y elitista parisino encaminó sus pasos a la Place Blanche, hacia el "petit boulevard" de Clichy, arteria limítrofe de la gran urbe con el viejo y pobre Montmartre.

El cartel de Lautrec abría las puertas a la modernidad, llevando a la fama no sólo al cabaret con su sala de baile y espectáculos, sino también a una de sus bailarinas más famosas, Luisa Weber, "la Goulue", a quien Lautrec representó en medio de una de sus frenéticas actuaciones, acompañada por su pareja de baile el contorsionista Valentin "el sin huesos". Se iniciaba así la época de máximo esplendor del cabaret más famoso del mundo, que sin embargo no duraría más de una década.
Poco a poco, el público cansado de escándalos y provocación, requiere algo más de pudor y comportamiento, más limpieza, más tranquilidad y menos "Chahut". La Goulue deja el Moulin Rouge en 1895, para actuar por su cuenta en la Feria del Trono.

Aristid Bruant en Ambassadeurs

En 1900 un nuevo director reemplazó la sala de baile por un gran teatro concierto en el que sólo ofrece distintas actuaciones de canzonetistas y bailarinas con un acento mucho más sobrio y refinado, presentándose varios espectáculos de revista de gran magnitud. Su antigua clientela ahora se desplaza al Divan Japonais, al Ambassadeurs, al Jardin de Paris o al Tabarin, donde aún perdurará por unos años el auténtico sabor del Can-Can y las estrepitosas "quadrilles naturalistes" de bailarinas.

 Danza en el Moulin Rouge. Ensayo de Valentin con las nuevas. 1889-90   

Toulouse-Lautrec, que había hecho del Molino Rojo y de sus asiduos uno de los temas más importante de su obra, morirá alcoholizado un año mas tarde.

Vista superior del Moulin Rouge remodelado, en la que se aprecia parte de su espacio interior con los jardines.En 1905 es cerrado para una reestructuración desapareciendo con su elefante gran parte de su encanto original. Tras un incendio que lo destruyó completamente en 1915, de nuevo abre sus puertas transformado en sala de cine y espectáculos. Reconstruido en 1922, Jacques-Charles lo transformó en uno de los más célebres music-halls del mundo gracias a la presencia de estrellas como Mistinguett, Joséphine Baker o Maurice Chevalier. Más tarde bajo los auspicios de Pierre Foucret, fue transformado en cine y cabaret, Así, aún hoy sobrevive alimentado por su antigua gloria, como una leve y triste sombra de su pasado, convertido en un irremediable y horrible pastiche turístico.

 

 


Fotografías

 

El Moulin Rouge por otros pintores

 

El Moulin Rouge en el Cine

 

                                                                                                                               

 

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Fondo musical de la película
Moulin Rouge
de John Huston
Música de
Georges Auric