DEGAS
Retrato de Renoir y Mallarmé
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"Auguste Renoir y Stéphane Mallarmé"
39 x 28,5 cms.
Museo de Arte Moderno de Nueva York
La fotografía fue tomada en la casa de Julie Manet,
en Diciembre de 1895
"....Muestra a Mallarmé apoyado contra la pared, cerca de un espejo, con Renoir sentado frente a él en un diván. En el espejo, como si de un fantasmas se tratara, podemos distinguir a Degas y la cámara, a Mme. y a Mlle. Mallarmé. Esta obra maestra de su género precisó nueve lámparas de aceite... y un terrible cuarto de hora de inmovilidad por parte de los protagonistas." Paul Válery
Degas, con la cámara sobre un trípode, aparece reflejado en el espejo, aunque su cara se oculta bajo el resplandor producido por las lámparas que los iluminó durante la larga exposición. Es interesante observar la equivalencia absolutamente casual entre estos detalles de la fotografía y dos obras de Edouard Vuillard, quizás uno de los seguidores más próximos a la visión y "concepto fotográfico" degasiano.
En su
Autorretrato con Waroqui. 1889,
anterior a la fotografía, la figura que le acompaña adopta
la misma posición que en la imagen mantiene Mallarmé, con quien guarda un
cierto parecido.
En el Retrato de Thadée Nattanson
hacia 1907-08, sin duda pintado a partir de un referente fotográfico,
Vuillard también aparece "retratado" en el espejo, pero más que
verse con pincel y caballete, el pintor
parece manipular un objeto apenas distinguible semioculto entre el reflejo del
periódico y la oscuridad
de su propio traje, que sin duda es la cámara con la que está trabajando, de
manera parecida a la de
Degas en el reflejo del espejo de su Retrato de Renoir y Mallarmé.
Aparte de este "detalle", en el retrato de Nattanson, destacaríamos como
características puramente
fotográficas, su composición que juega con
lo accidental de un encuadre derivado de la
cámara y
la austeridad cromática de una obra que podría estar hecha absolutamente a
partir de una
copia fotográfica evidentemente monocroma muy semejante a las de abajo.
Dos instantáneas de Vuillard con
los retratos de sus amigos Misia y Tadeo
Nattanson. h. 1897-98, que guardan cierto paralelismo con la pintura,
ejemplo
claro de la relación pintura fotografía en la obra del pintor.