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ÍNDICE DEL TEXTO

 

INTRODUCCIÓN

INFLUENCIAS DE LA FOTOGRAFÍA

EDGARD DEGAS

OBRAS INCLUIDAS

APÉNDICE BIBLIOGRÁFICO

 

 

INTRODUCCIÓN

     La Fotografía, que lejos de acabar con la Pintura y procurar un sin fin de nuevas  posibilidades, vino sobre todo a significar la liberación de un medio cuyo máximo valor hasta entonces, había estado centrado en la aptitud del artista para captar objetivamente la realidad visible. La Fotografía, como nuevo sistema de fijación y representación de la realidad, deja sentir su influencia en todo el mundo artístico de la época, al punto de que, muchos artistas, al cambiar la paleta por la cámara, se convierten en pioneros de un medio vinculado al arte desde su propio origen. La inmediatez del nuevo procedimiento unido a la "verosimilitud" de sus resultados, lo convertirán en inseparable herramienta de trabajo, en fuente de información y en auténtico motivo de inspiración.

    De la tremenda influencia de la nueva imagen, no se librarán ninguna de las estilos que, al margen de la corriente de vanguardia  representada por el Impresionismo, sobreviven fieles a sus conceptos. Recordemos que, con pocos años de diferencia, las primeras imágenes daguerrianas conmocionan las tendencias más reconocidas del momento, clasicismo y romanticismo, provocando también las primeras reacciones a favor, Delacroix, y en contra, Ingres. La nueva imagen impacta en los llamados academicistas, orientalistas, victorianos y prerrafaelitas. Los pintores de la Escuela de Barbizon, liderados por Corot, habían compartido su aproximación a la Naturaleza con los primeros fotógrafos paisajistas, intercambiando un nuevo estilo pictórico y fotográfico pleno de influencias recíprocas, el naturalismo, al que muchos establecen como precursor del movimiento impresionista. Courbet y Manet, silencian la gran ayuda que debió representar la fotografía en el particular realismo del que ambos hacen gala, efecto que se hace patente en sus diferentes estilos.

    Pensemos por último, que Impresionismo y Fotografía comparten el concepto equivalente de instantaneidad, como idea de captar un momento determinado, un instante fugaz, ya sea de luz, tiempo o acción; y que también será la cámara la que introduzca al pintor en la idea de secuenciación y series. 

    Degas, paradigma de esta nueva visión en la pintura, generará ulteriores tendencias postimpresionistas, (o deberíamos decir post-degasianos), colindantes con el nuevo siglo XX, que potenciarán el empleo de la fotografía como medio, desde los "navis", simbolistas y modernistas, hasta el expresionismo. Artistas más o menos ligados al maestro, amigos, conocidos y seguidores de su personal estilo, van a acusar con toda claridad e idénticos caracteres el origen fotogénico de muchas de sus obras. Algunos, carentes de su capacidad y astucia, manifestando la carencia de una aportación más libre e interpretativa, llegaran a convertir el cuadro en una gran reproducción fotográfica a todo color.

 

 

"Lo fotográfico en la Pintura"

Texto extraído de

De La visión fotográfica en la Pintura. IMPRESIONISMO y FOTOGRAFÍA

La visión fotográfica en la Pintura
Impresionismo y Fotografía

 

LO FOTOGRÁFICO Y "LO FOTOGRÁFICO" EN LA  PINTURA.

    El término "fotográfico" que quiere decir todo lo relativo o perteneciente a la fotografía, en nuestro trabajo, "lo fotográfico", se convierte en un concepto menos genérico y más particularizado que quiere hacer referencia al conjunto de características propias de la representación fotográfica, por las cuales, y a través de una imagen bidimensional, se representa un fragmento de la realidad visible. Cuando alguna de las características inherentes a la Fotografía, debajo relacionadas, se evidencia en la obra del pintor, se detecta y se analiza, nos estamos refiriendo a "lo fotográfico" de esa obra en particular; del mismo modo que si efectuamos un estudio más amplio de una escuela, movimiento o tendencia aludiendo a esta aproximación fotográfico-pictórica, genéricamente hablamos de "lo fotográfico en la pintura ..."

    Bajo concepto mas amplio de “lo fotográfico en la pintura”, entenderemos el análisis de todo cuanto en lo imitativo, en la común representación bidimensional del plano y aún fuera del mayor o menor grado de realismo de la obra, pueda aproximar cualquier manifestación pictórica a los signos o características de representación propias de la imagen fotográfica; incluyendo en estas, todos o cualesquiera de los "efectos" producidos por la monofocalidad de la cámara. Ello, unido a todo tipo de documentación relacionada, (como las referencias escritas personalmente por el pintor, las de familiares, o allegados), así como los textos de otros autores reconocidos, estudiosos del tema; y a la existencia de una imagen fotográfica, como evidencia clara que, de un modo directo o indirecto, pueda vincularse a un autor o  una obra determinada; perfilaría nuestro concepto de "lo fotográfico"

    Creemos que entender exclusivamente por “lo fotográfico en la pintura", el conjunto de testimonios y referencias "fotográficas" que con cierto grado de credibilidad han llegado hasta nosotros, ligados a determinas obras más o menos famosas, (como circunstancia a la que se alude como a una "característica aislada" o a una “singularidad” anecdótica del autor), es algo tan superficial como pensar que "lo fotográfico" de una obra, es aquello que hace referencia o se fundamenta en determinar el grado de coincidencia figurativa de ésta respecto de una fotografía. 

    Digamos finalmente, que para quienes nos sentimos atraídos por esta cuestión, "lo fotográfico" de muchas obras, apenas se percibe como un presentimiento o una sensación especial; como algo que aparte de su plástica, reclama nuestra atención sin que acertemos a determinar la causa. Y es que quizás, su impronta "fotográfica", exclusivamente se debiera a la circunstancia de que la "nueva visión" impuesta por la cámara, ya formaba parte del bagaje intelectual del artista que la originó. En este sentido, quizás sea el hecho mismo de notar esa sensación en la contemplación de estas obras, donde posiblemente radique el concepto mas profundo de "lo fotográfico".

Y así, una y otra vez, tras aquel momentáneo guiño,
su "verdad oculta", siempre se escapaba envuelta
en la preciosa figuración de la materia pictórica.

 

CARACTERÍSTICAS DE "LO FOTOGRÁFICO"

Aunque dependiendo de cada caso, del grado de imitación o interpretación practicada por el pintor, de su habilidad técnica, estilo o incluso del período en que se llevó a cabo, en general estas obras, tímidamente definidas como "inspiradas" por fotografías o que tuvieron un fundamento en ellas, y que nosotros llamamos "fotográficas", poseen, individualizados o en grupos, algunos de los siguientes signos, o características aplicables a toda la pintura del siglo XIX, coetánea a la Fotografía:

  • La característica primera y más popular por la que se cree detectar en una pintura un origen fotográfico, es el marcado realismo de una obra. No es difícil haber oído alguna vez calificar cierto tipo de pinturas como de un "realismo fotográfico". Un realismo la mayoría de las veces frío y falto de naturalidad, producto de un tratamiento muy amarrado y supeditado a la copia del referente; donde sobre todo las formas, que parecen como recortadas y pegadas, adquieren una independencia respecto al conjunto. Es un realismo que, comparado al de otras obras del mismo autor y período denuncia cierta desigualdad, y que también va unido a una austeridad cromática, con abundancia de tonos grises y parduscos, lo mismo que a una muy tímida y escasa aplicación de materia pictórica.   
       
    Téngase en cuenta, no obstante, que la ausencia de estos síntomas, incluido el realismo, no es sinónimo de ser una obra sin referente fotográfico.

  • El tratamiento que se ha dado al modelado de las formas y a la matización de las luces y las sombras, representadas unas veces con suma fidelidad al tono fotográfico, mostrando cierta semejanza con la apariencia monocroma de la imagen, y otras sin la continuidad tonal perceptible en la visión natural, con más equivalencias a los contrastes violentos producidos por la cámara y la luz artificial.

  • Las pinturas que muestran una excesiva acentuación de la perspectiva con efectos de aceleración y compresión de los últimos términos, ralentización y desbordamiento de los primeros planos o notables cambios de escala. 

  • Las que se estructuran en composiciones asimétricas, excéntricas o abiertas, con formas y figuras muy adelantadas o cortadas por los bordes del marco; como derivadas de la aplicación del encuadre selectivo, que implica un predominio del fragmento sobre el todo y del espacio abierto sobre lo cerrado habitual del cuadro clásico. Ver 2. Encuadre selectivo

  • Las que representan encuadres con puntos de vista “desacostumbrados” o “inusuales”, con violentos escorzos de las formas y figuras, entendiendo como alternativa al punto de vista frontal y centralizado, otros más bajos, más elevados. Ver 1. La superación del punto de vista frontal y centralizado

  • Aquellas que representan efectos de captación "instantánea" de cualquier signo de fugacidad, (acción, movimiento, luz cambiante de una hora determinada), que la capacidad del ojo no permite reflejar fielmente sobre el cuadro sin ser "detenidos" durante su elaboración. Lo mismo que las que muestran efectos de borrosidad del motivo, (doble-imagen, estelas o sombras que siguen la dirección del movimiento), imperceptibles para la visión humana. Ver Borrosidad, movimiento e instantaneidad

  • Las obras estructuradas en series o las que asemejan secuencias yuxtapuestas de un mismo motivo en movimiento.
    Ver 3. Influencia de la fotografía de movimiento

  • También nos parecen obras con un posible origen fotográfico, las que contienen composiciones complejas de grupos con figuras, niños y animales, en posturas imposibles de detener y representar de una manera natural y "creíble" sin servirse de imágenes fijas individuales o de composición; lo mismo que aquellos retratos donde las figuras están tomadas en actitudes difíciles de mantener largo tiempo, gesticulantes, en acción, ajenas al pintor, a veces incluso, vueltas al espectador, o mirando algo que parece suceder dentro de los límites del cuadro.

REFERENCIAS

A todas estas características, hemos de añadir cualquier tipo de referencia o documentación relacionada con un autor o una obra en particular, habida cuenta de que representan las pruebas o evidencias más directas de lo que se argumenta. Estas pueden ser:

 

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INFLUENCIAS DE LA FOTOGRAFÍA

 

Borrosidad, movimiento e instantaneidad

    El Impresionismo, asimiló y perfeccionó todos los "defectos" de la Fotografía. El desenfoque (consciente o inconscientemente utilizado), derivado de la escasa definición de los objetivos y la manifiesta incapacidad para reproducir objetos en movimiento, como problemas técnicos de la Fotografía de aquellos años, va a ser el germen de la borrosidad de visión materializada por la forma difusa y fragmentada; la falta de nitidez consustancial a la técnica impresionista que evolucionará desde una forma tradicional amplia e indiferenciada, hasta su desintegración por el punto y la coma, como medio de materializar la "instantaneidad" de la impresión.

    Las primeras imágenes urbanas, daguerrotipos y calotipos, carecían de cualquier atisbo de forma animada, lo que les proporcionaba un inquietante aspecto fantasmal. Al poco tiempo, las emulsiones un poco más sensibles, permitieron la aparición de signos de vida, figuras y sombras, semejantes a puntos o manchas (calificadas de borrones o "virutas" negras), más o menos definidas que también se diluían en la dirección de sus movimientos.

    Esta propiedad fotográfica por la que las figuras borrosas parecen formas en movimiento que no han podido ser captadas en su integridad, también apreciable en muchos cuadros impresionistas, hacen suponer que al menos en parte, éstos estarían influidos por el estudio y análisis de aquellas imágenes, y no ser fruto exclusivo de la observación natural. Mucho menos sabiendo que el ojo humano no tiene esa capacidad de la cámara de descomponer el movimiento, y que sólo lo percibe en su continuidad. 

    Hacia 1860, con la llegada de la fotografía sobre placas más sensibles y tiempos de exposición más rápidos, se produce la instantánea, y con ella, el efecto de instantaneidad que al anular la borrosidad producida por las formas animadas "congelando" la acción, nos producirá la sensación de que vemos figuras "a punto de ponerse en movimiento", que luego, un proceso inconsciente permitirá al ojo activar esa inmovilidad, comprendiendo su evolución. Sin embargo y pese al logro de la instantaneidad, los impresionistas prefirieron los anteriores y ya superados "defectos" de borrosidad de la imagen para significar mejor su particular concepción de "instantaneidad".

 

LA NUEVA VISIÓN

    La Fotografía de estos años introduce también otros cambios en la concepción y organización espacial del cuadro que obligará a romper los principios vigentes desde el Renacimiento sustituyéndolos por otros más acordes con la nueva visión del mundo que tiene lugar con la "modernidad". Estos cambios pueden resumirse en tres apartados:

1.- La superación del punto de vista frontal y centralizado y su sustitución por otros inusuales o desacostumbrados, es una de las principales características que impuso la imagen fotográfica. En la pintura académica el pintor todavía contempla las normas por las cuales la visión del espectador ha de ser la más aproximada a "lo natural". Así, su punto de observación, en el eje de simetría, tiende a coincidir con el centro del cuadro y de la distancia óptima para la apreciación nítida del conjunto.

    Las primeras imágenes de Niépce, Daguerre o Bayard, reprodujeron tejados y panorámicas urbanas "desde arriba", produciendo "puntos de vista" no habituales y perspectivas desacostumbradas que trastocaban las normas y coordenadas tradicionales de fijación espacial. No es de extrañar por tanto, la inquietud y sensación de rareza que presidía la contemplación de aquellas primeras fotografías llenas de escorzos, provocados por la alteración del punto de observación habitual y la falta de referencias espaciales conocidas en las que apoyarse. 
   
Las vistas estereoscópicas instantáneas desde arriba de los puentes y bulevares de París  ( Braun o Jouvin), van a influir de manera indirecta en obras que asumen claramente dicha elevación del punto de vista como "Carnaval en el Boulevard des Capucines" de Monet, "Boulevard visto desde arriba" de Pissarro, o "Isleta en el Bulevar Haussmann" de Caillebotte.

   Derivada de la imagen fotográfica, esta manera impresionista de ver "desde arriba", también suponía modificar la concepción clásica de la pintura donde la horizontalidad y el plano inferior eran predominantes. Quizás sea Degas el pintor que con más frecuencia hace uso de esta visión, consolidando aquella tendencia a la verticalidad del punto de vista en sus cuadros de bailarinas, desnudos aseándose, o en retratos como el de "Diego Martelli" , aunque también la efectúa en el sentido opuesto "de abajo hacia arriba" en obras como "Miss Lala en el circo Fernando", o "Cantante de café-concierto con guante", por las que nos sitúa en la posición de un espectador de primera fila, procurándonos una visión inusual del tema. 

2.- El encuadre selectivo, relacionado con el punto de vista, que implica un predominio del fragmento sobre la totalidad y el espacio abierto sobre lo cerrado de la composición clásica, es el segundo cambio importante que introduce la cámara. En la pintura tradicional, todos los elementos debían verse en su integridad guardando una interrelación lógica que mantuviera su armonía interna; nada podía recortarse, las figuras debían tener una estricta proporcionalidad y los planos debían yuxtaponerse en profundidad para no sobresalir de la superficie del soporte. La fotografía de estos años evoluciona desde el plano panorámico distante, a una síntesis que intenta conjugar las diferentes situaciones espaciales de los objetos.

    Una vez más son las fotografías panorámicas "desde arriba", las que introducen esta novedad, ya que al poder captar la realidad en su extensión y profundidad no se plantea un modo consciente de componer, sino que un poco por azar, la composición viene dada arbitrariamente por el encuadre. Un modo totalmente reflexivo en la consecución de la fotografía, permite que el encuadre seleccione, que se recorte y fragmente lo accesorio, sabiendo en todo caso que su contenido lo mismo remitirá al motivo central como a la realidad no representada.

    Aunque en la mayoría de los Impresionistas "puros", puede apreciarse la aplicación de este principio, será en el más fotográfico de los pintores del grupo, el que con más frecuencia e intencionalidad lo use. Degas,  construye de una manera reflexiva y por ello su repertorio es más amplio y complejo. En sus obras, aúna la "pérdida del centro" o la asimetría compositiva con la selectividad del encuadre propios de la fotografía. Así serían ejemplos de ello sus obras "La mujer con crisantemos", o "La Plaza de la Concordia de París", por citar sólo dos.

3. Influencia de la fotografía de movimiento en las ejecución de obras estructuradas en series y en secuencia, que a partir de este momento se aprecian en la pintura en general. La sucesión de imágenes tenidas en cortos espacios de tiempo, creaban espacios diferenciados de un mismo tema. Experiencias como las de Muybridge (1887) sobre el movimiento de los animales y de la figura humana, o las aplicaciones sobre motivos inmóviles, retrato o figura, de las cámaras de obturador múltiple con las que de modo simultáneo podían obtenerse diversas imágenes coincidentes, abren posibilidades hasta entonces desconocidas para la confección de obras con visiones de un mismo tema.

    Monet y Degas, por separado, y en diferentes etapas de su producción, consolidan la idea de serie o sucesión de planos-cuadros independientes entre sí, aunque correspondientes a diversos espacios-tiempos dentro de un mismo tema. Aunque de manera distinta, ambos realizan experiencias en este sentido, creando obras que se repiten como series temáticas, coincidentes en el punto de vista con la variante de la luz de una hora determinada del día como en Monet, (almiares, estaciones, catedrales o nenúfares) o el movimiento como en Degas (bailarinas, jockeys y desnudos).

    Degas asimila como ninguno de sus compañeros impresionistas el concepto de secuencia y lo lleva a la pintura como una de sus mayores aportaciones. Su "truco" como el mismo lo llamaba, coincidente con las experiencias coetáneas de la cronofotografía y efectos estroboscópicos de Etienne J. Marey (1874), consistía en yuxtaponer varias figuras en distintas posiciones, de tal manera que contempladas en su conjunto daban la sensación de ser diferentes fases del movimiento de una sola.

 

EL USO DE LA IMAGEN

    La escasez de documentos escritos acerca de las fotografías empleadas por los pintores impresionistas y la ausencia física de éstas, (que contrasta con la abundancia de sus retratos personales, modelos y lugares que frecuentaron), no es síntoma de que no la usaran sino más bien un hecho altamente significativo que señala en el sentido opuesto; mucho más teniendo en cuenta el auge que para los años 60 ya había alcanzado un medio tan novedoso y la influencia que había ejercido en tendencias anteriores clásicas y románticas o en otros movimientos contemporáneos.

    Por otra parte, hemos de considerar que un estilo que surge coincidiendo con los primeros avances de la Fotografía, fundamentado en la devoción por el natural, en la insistencia de una visión objetiva, con el deseo de plasmar el carácter transitorio de luz de un instante determinado, y que a la vez repite, haciéndolos suyos, efectos inherentes a la nueva imagen, (representación del movimiento por la borrosidad y el desenfoque, elección de puntos de vista hasta entonces desconocidos con encuadres abiertos, acusadas perspectivas y cortes "imprevistos" de las formas en los bordes del cuadro, o que utilizará recursos como la seriación y la secuenciación, creados por aquella), hace imposible pensar que con tantas afinidades con la Fotografía, actuara de modo contrario a como lo habían hecho antes sus predecesores, desde Ingres y Delacroix, hasta Courbet, Corot o Manet, y que reaccionariamente, de manera antinatural y nada inteligente, volviese la espalda a uno de sus máximos fundamentos: la propia instantánea.

    Claude Monet, líder del Impresionismo, que había dicho lo que busco es "instantaneidad", en un comentario escrito a propósito de los rumores acerca del uso de fotografías, bastan para dar una idea de cual era la postura del pintor frente al empleo de la nueva imagen: "... el hecho de que mis catedrales, mis cuadros de Londres y otros estén hechos del natural o no, no le importa a nadie. Conozco a tantos artistas que pintan del natural y que hacen cosas horribles... Es el resultado lo que cuenta". 

    Aparte de que Monet usara documentación fotográfica como referencia, de este comentario lo que mas nos importa resaltar es el hecho de que el uso de fotografías seguía estando mal visto, ya que su empleo restaba valor a la obra y prestigio al artista que a ello se arriesgaba. A pesar de todo, se puede hablar con toda certeza del empleo de estos documentos, habida cuenta de los testimonios escritos por los que se tienen noticias acerca del empleo de imágenes fotográficas (conservadas o desaparecidas) que sirvieron para la elaboración de algunos cuadros; la presencia de fotos cuyo contenido está evidentemente relacionado con determinada obra y otras imágenes de semejante equivalencia, porque pese a sus variantes también son relacionables con ellas. Con respecto a estas otras imágenes de relativa equivalencia, que en apariencia guardan una cierta relación temática con una obra sin evidenciar una trasposición exacta de su contenido en un cuadro conocido, también hacen pensar que fueran imágenes "hermanas" no usadas por el pintor
    Sobre este particular, es de suponer que cuando un artista encargaba fotografías para tenerlas como referente informativo y temático del cuadro (retratos, desnudos, grupos o paisajes), no pediría al fotógrafo que realizara una sola toma sino las necesarias para poder escoger luego las que más le interesasen, —bien en función de su idea, de los requerimientos de la obra o incluso, en casos de retratos, hasta de los propios gustos del modelo—, de ahí la procedencia de estas fotografías huérfanas (de una pintura) guardadas por estimarlas "sin riesgos" desacreditativos.

    Por mucho que se tenga en cuenta el razonable porcentaje de una natural desaparición de estos documentos fotográficos, la escasa existencia de imágenes ciertamente usadas, hace suponer que luego de su empleo, aquellas eran destruidas con el fin de no dar pie a comentarios críticos adversos, o como ya decíamos, para no depreciar la obra y desprestigiar a su autor.

    Los progresivos avances técnicos del medio, con la ostensible simplificación del proceso, la reducción de su coste y el lanzamiento comercial de la cámara Kodak, hizo que muchos pintores se dedicaran a la fotografía como aficionados, sin abandonar la pintura. En este aspecto Degas marca una pauta, al establecer la práctica fotográfica como una actividad perfectamente complementaria del artista, del mismo modo que en otro momento lo fuera la experimentación con los procedimientos del grabado, pero siempre entendida como estímulo para la imaginación, y descartando su empleo para la mera copia e imitación de la naturaleza.

 

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EDGARD DEGAS

De "La visión fotográfica en la Pintura". Impresionismo y Fotografía
Curso de Doctorado. A. González 

    Hilaire Germain Edgar Degas fue un "independiente" involucrado en el grupo impresionista, cuyo estilo más parece provenir de tendencias académico-realistas, en la línea de Ingres, Courbet, Fantin-Latour o Manet, que de los naturalistas y la pintura "al aire libre". Aunque si algo le unió ciertamente a ellos fue su intención por capturar el instante, por tener la instantaneidad.

    La obra de Degas en su conjunto, podemos considerada como el más impresionante catálogo de todas las características "fotográficas" que puedan darse en la pintura. Y por mucho que, como en Manet, (de una manera mejor vista),  se haya querido señalar la estampa japonesa como fuente de inspiración de su personal estilo, para nosotros, la influencia que más repercusión tuvo en su pintura, siempre será la producida por la Fotografía. El más "fotográfico" de todos los pintores del pasado siglo, usó la imagen con absoluta capacidad y premeditación, se ha dicho "inteligentemente", llegando incluso a practicarla aunque en un periodo muy corto de su larga vida.

    Scharf, cree que su relación con el fotógrafo Barnes, que trabajaba para pintores, fue lo que le aficionó a mediados de 1880 a realizar sus propias fotografías y aplicar en ellas conceptos pictóricos de composición e iluminación; pero no cabe duda que su disposición hacia el uso de la imagen como referencia, corre paralela a toda su producción. Son abundantes las referencias escritas que nos hablan de su gran pasión por la fotografía, de las largas sesiones de "poses" que montaba con amigos y allegados, a las que a veces se unía, autorretratándose. Pero, igual que en casos anteriores, también son escasas las imágenes que con seguridad usó el pintor, aunque para llegar a la "aproximación" fotográfica de su pintura no haría falta ni tan siquiera una de ellas, al lado de lo explícito de las características impresas en los cuadros. Al mencionar "el ojo fotográfico" o "el ojo Kodak" de Degas, casi todos los biógrafos señalan determinadas fotografías, ya muy conocidas, que apuntan hacia aquel recurso tan "clandestino" como generalizado.

    De las imágenes no realizadas por el pintor, usadas para la ejecución de algunas de sus obras, conocemos las "Cartes-de-visite" firmadas por Disderi, como la de los príncipes de Metternich (1860), la de las Piernas de la Ópera, (1864) o las del Coreógrafo Merante y otros componentes del cuerpo de ballet de 1876. También existe una fotografía de la actriz Eugénie Fiocre de 1862, atribuida a Nadar, que lógicamente se relaciona con su  Retrato de Eugénie Fiocre  de 1865. 

    Otras "cartes" anónimas retratos fotográficos del pintor, tomados entre 1860 y 1865, se relacionan, con sus autorretratos Degas saludando y Valernes y Degas, con los que presentan algunas similitudes. En este último, destaca como característica, la ausencia de la inversión de la imagen provocada por el espejo, que es habitual en los pintados del natural (como en alguno de Ingres). También son inconfundibles algunas secuencias de la obra de Eadweard Muybridge (Animal Locomotion, 1887) sobre el movimiento del caballo, directamente vinculadas con varios apuntes sobre el mismo tema, y cuadros de jockeys y carreras.

    También es de señalar cómo el maestro acudía a imágenes de otros fotógrafos desconocidos, para completar "detalles insignificantes" dentro de la complejidad de una obra. Así la fotografía de Bergamasco, el retrato del maestro de baile Jules Perrot, que usa minúscula y casi idéntica en el fondo de uno de sus cuadros más fotográficos, El ensayo de ballet con escalera de caracol, o la del perro "Albreckt", del Vizconde Lepic, en el retrato "instantáneo" de éste con sus hijas paseando por la Plaza de la Concordia de Paris. 

    Entre las fotografías realizadas por Degas, que podríamos clasificar como "de recuerdo", una de las más interesante es la que hizo a finales de 1895 a Renoir y Mallarmé delante de un gran espejo. En el la aparece él mismo reflejado con su cámara tomando la imagen, aunque no se distinguen sus facciones bajo el resplandor producido por una de las lámpara que iluminaron la escena durante la larga exposición. Este tipo de fotografías de amigos, tomadas siempre en interiores con luz artificial, son las más numerosas y se puede decir que comprenden casi toda su producción fotográfica conocida. Eran también las que más gustaban al pintor, que descartaba hacer fotografías con luz diurna, por ser excesivamente dura para su vista, (fotos urbanas y paisajes), si bien llegó sin éxito a practicar la fotografía nocturna sobre paisajes exclusivamente iluminados con la luz de la luna.  

    También se atribuyen al pintor unas tomas muy interesantes sobre bailarinas  ajustándose las tirantas, en poses de medio cuerpo, sin duda relacionables con algunos pasteles sobre el mismo tema, y que apuntan a ciertos ensayos secuenciales y de iluminación a los que el conocimiento de la fotografía y sus resultados le condujeron entre 1895 y 1896.

    Sólo una fotografía de estas mismas fechas de un desnudo de mujer, Después del baño, en la Colección Paul Getty, está directamente vinculada con algunas obras de desnudos que son repeticiones de este modelo con muy pocas variantes, como Mujer echada secándose el costado, pintados ese mismo año. Esta imagen, como otra equivalente de una modelo poniéndose las medias, que muchos biógrafos no mencionan, a parte de representar un excepcional ejemplo de estudio fotográfico, son una prueba contundente de su uso por parte del pintor y posiblemente del tipo de imagen que una vez ejecutada la obra, era destruida. Estas fotografías de Degas, simbolizan las miles de imágenes desgraciadamente desaparecidas o "tapadas" a causa del convencionalismo decimonónico, todavía existente, de que su uso deterioraba la validez de la obra  tanto como el prestigio y la capacidad del artista que se atrevía a emplearla.

    Sin datos sobre su localización, igualmente se hacen referencias a otras fotografías que, según testimonios escritos, fueron la base de su Mujer con crisantemos 1865, y El enfado 1875, así como para algunos cuadros de "lavanderas", "planchadoras", y "paisajes" de su última época. Del mismo modo también se cree que Degas llegó a usar copias fotográficas como base para trabajar al óleo o al pastel sobre ellas, y que buena parte de su obra gráfica, grabados y monotipos, tuvieron idéntico soporte. En otros casos la acentuación de la perspectiva o su exactitud de trazado, acusan cierta proximidad a la perspectiva fotográfica, así se advierte en obras como Oficina de algodón en Nueva Orleáns 1873, o en La Violación 1874.

    Pero si en estas "pruebas" tan escasas hubiéramos de apoyar el uso y aplicación sistemática y reflexiva que Degas hizo de la imagen fotográfica, cómo se explicarían entonces sus inusuales "puntos de vista", sus composiciones con encuadramientos asimétricos y descentrados, sus efectos de acentuación de la perspectiva y de iluminación, sus figuras deliberadamente cortadas por los bordes del cuadro, sus efectos de instantaneidad o su interpretación de la secuencia y la seriación. 

 

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OBRAS INCLUIDAS

(en negrita obras que se muestran en páginas individualizadas)


    La relación de obras que presentan características y propiedades "fotográficas" es tan extensa como la propia producción del artista, sin embargo, aparte de las ya mencionadas, no podemos dejar de remitir al lector a la observación detenida de otras cuya evidencia en este sentido salta a la vista, siendo en muchos casos una muestra representativa de las series a las que pertenecen.


Retratos

Retratos

 

Cuatro bailarinas atandose las zapatillas

Ballet

 

Jockeys

Jockeys

 

Desnudos

Desnudos

 

Varias

Varias

 

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APÉNDICE BIBLIOGRÁFICO

Fragmentos de textos de otros autores

 

 

Valery, Paul.: DEGAS, DANSE, DESSIN. 
"Trabajo y atención; el caballo, la bailarina, la fotografía". 1936

 

(Degas) .... "Fue de los primeros en estudiar las poses auténticas del noble animal en movimiento, en las fotografías «instantáneas» del mayor Muybridge. A él le gustaba la fotografía y la apreciaba en lo que valía en una época en que los artistas aún la despreciaban o no se atrevían a admitir que la empleaban. El mismo tomó algunas muy buenas y yo todavía atesoro una ampliación en particular que me regaló. Muestra a Mallarmé apoyado contra la pared, cerca de un espejo, con Renoir sentado frente a él en un diván. En el espejo, como si de fantasmas se tratara, podemos distinguir a Degas y la cámara, a Mme. y a Mlle. Mallarmé. Esta obra maestra de su género precisó nueve lámparas de aceite... y un terrible cuarto de hora de inmovilidad por parte de los protagonistas. Es la mejor imagen de Mallarmé que jamás se haya visto, aparte de la admirable litografía de Whistler que también fue una penosa experiencia para su protagonista, dotado con todas las gracias del mundo: tuvo que soportar numerosas sesiones en las que tuvo que posar casi pegado a un hornillo  asado, pero sin atreverse a quejarse. El resultado compensó por el martirio. Ningún retrato podría haber sido más delicado, más espiritual que ese. 
    Las fotografías de Muybridge dejaron al descubierto todos los errores que escultores y pintores habían cometido al plasmar las diferentes posturas de un caballo."

 

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Bernard Denvir. "El Impresionismo y la Cámara"
Crónicas del Impresionismo. Su historia día a día. 1993 

 

(...)    "Pero el episodio más notable de la influencia de la fotografía sobre el impresionismo acaeció en 1887, cuando Degas adquirió un ejemplar de Animal Locomotion, de Eadweard Muybridge cuya obra había conocido hacia algún tiempo. Muybridge había logrado determinar que un caballo al galope apoyaba en algún momento las cuatro patas en el suelo. 
    Tras mucha experimentación desarrolló un sistema de cámaras, cada una conectada a un hilo dispuesto a través de la pista y activado por el movimiento del animal, lo que le permitió obtener una serie de fotografías utilizando una técnica análoga a la de la cinematografía. Más tarde, continuó su investigación sobre el movimiento de seres humanos y de aves. Sus fotografías ejercieron una gran influencia en muchos artistas, pero especialmente en Degas que utilizó los descubrimientos de Muybridge para sus dibujos, pinturas y esculturas de caballos".

LA FOTOGRAFÍA DE DEGAS  

    En octubre de 1895, Julie Manet anotó en su diario: «El señor Degas sólo piensa en la fotografía. Nos ha invitado a todos a cenar con él la semana que viene, y va a retratarnos con luz artificial». Aunque todos los impresionistas estuvieron influidos por la cámara, Degas se mostró especialmente sensible a su impacto, y le intrigaron en particular las fotografías de Eadweard Muybridge de caballos en movimiento.  Hasta 1895 no empezó a utilizar la cámara como una herramienta de creación. Lo cual no deja de ser curioso, en un momento de su carrera en que prácticamente había dejado de pintar retratos, una de sus principales dedicaciones al comienzo. Aunque las placas de cristal estaban dando paso al rollo de celuloide, y Degas adquirió en 1896 una de las nuevas cámaras Eastman­ Kodak, siempre que le era posible persistía en el uso de la vieja técnica, para la que resultaba esencial un trípode.  
    Además, tomaba sus fotografías de noche. A este respecto, le explicó a su amigo Daniel Halévy que «la luz diurna es demasiado viva; lo que yo necesito es la luz de las lámparas o de la luna». 
    El efecto que perseguía constantemente era el de los calotipos (procedimiento inventado por Fox Talbot) de las décadas de 1840 y 1850. Las fotografías más notables de Degas fueron las que tomó de la familia Halévy. Daniel hizo el siguiente relato de una sesión en casa de su tío Jules Tascherau el 29 de diciembre de 1895:

    "Habiendo concluido la parte social de la velada, Degas, cuya voz había adquirido un tono autoritario, ordenó que llevaran una lámpara a la salita, y que se marcharan los que no iban a posar... Uno tenía que obedecer la fiera voluntad de Degas, su ferocidad de artista. En momentos como aquél, sus amigos siempre se referían a él con auténtico terror. Si le invita para una velada, ya sabe lo que puede esperar: dos horas de obediencia militar. 
    Pese a la orden de que se marchara todo el que no fuese a posar, yo me deslicé en la habitación y, callado y en la sombra, observé a Degas. Había sentado al tío Jules, a Mathilde y a Henriette en el pequeño sofá frente al piano. Él paseaba arriba y abajo frente a ellos, yendo de un lado a otro de la habitación con una expresión de infinita felicidad. Movía las lámparas, cambiaba los reflectores, y trataba de alumbrar las piernas de sus modelos colocando una lámpara en el suelo. Así podía captar las piernas del tío Jules, las más delgadas y ágiles de Paris, y de las cuales Degas se hacia lenguas. 
    «Tascherau - dijo-, agárrese esa pierna con la mano derecha, y tire de ella hacia usted. Así. Y ahora mire a la joven que tiene al lado. ¡Con más afecto! Venga, venga, que usted puede sonreír con mucho encanto cuando quiere. Y usted, señorita Henriette, incline la cabeza. Más. Un poco más. Inclínela del todo y apóyela en el hombro de su vecina.» Como ella no lo hacia de la forma adecuada, él mismo la tomó de la nuca y la puso como deseaba. A continuación tomó la cabeza de Mathilde y la hizo girar para mirar al tío. Retrocedió y exclamó feliz:« ¡Así!».  

    Hubo que mantener la postura dos minutos, y luego se repitió. Veremos las fotografías esta noche o mañana por la mañana. Vendrá a enseñárnoslas. Parece sentirse feliz con ello".

 

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Aurora Fernández Polanco: "Edgar Degas". 1993
El Arte y sus creadores. Nº 36. HISTORIA 16

 

"....    El llamado ojo fotográfico de Degas no lo es porque llegue allí donde sólo el objetivo de la cámara puede dar cuenta, sino porque de alguna forma se ha habituado al modo de ver de ese objetivo y lo ha potenciado, divulgado además. (...) No hay estudio sobre Degas que no insista en la importancia que tiene la foto en el carácter innovador de sus composiciones, (...) en actitudes tan naturales que no parecen ser sino fruto de una copia fotográfica. (...)  La foto no puede fotografiar de memoria. (...) es posible que además del modelo se haya ayudado de una copia de su modelo. ¿Se trataba sólo de utilizarla para ayudar a su memoria visual?.

(Degas) utiliza una estrategia característica de la fotografía contemporánea: el hecho de que en los márgenes del cuadro esté ocurriendo algo que parece llamar la atención de los personajes.
El tipo de composición, descentrada, que utiliza en Mujer con crisantemos (...) Héléne Hertel, situada en el extremo del cuadro, parece no tener ninguna relación con el florero,(...) Mira embelesada algo que está sucediendo fuera del marco, tal y como lo hace en la fotografía que había utilizado para su retrato. (...) nos acerca con zoom a las imágenes, como si una cámara en movimiento nos ayudara a ver mejor o de otra manera.(...) Los personajes parecen cogidos al vuelo mientras pasan por el encuadre preconcebido.

(...) Degas se empieza a interesar por la práctica fotográfica a mediados de 1880, en Dieppe, con los Halévy, los Blanche y el pintor Sickert. El fotógrafo local les toma fotografías y Degas colabora con él. Pero hasta 1889, año de la Exposición Universal de París, no se decide a hacerlas él solo. Todos estos datos se los debemos a Daniel Halévy que nos informa también, en su "
Degas parle", de la adquisición por parte de Degas de una cámara de fotos que utilizaba con la misma energía que ponía en todo. Pero habrá que esperar a 1895 para que Degas se enamore de la fotografía. Transcurrieron cinco años marcados por ese flechazo. Le gustaba hacer fotos y que se las hicieran. Por entonces hacia furor la Kodak nº 1 de Eastman, en la que se podía utilizar una película en bobina. Los aparatos portátiles se podían acoplar a trípodes y eso era exactamente lo que le gustaba a Degas, que solía aparecer con él a la espalda, como si de un fusil se tratara: Le veíamos aparecer con su Kodak bajo el brazo y nos echábamos a temblar, sabíamos que nos esperaban horas y horas de sesión, horas en las que posábamos a sus órdenes.

   No le interesa la instantánea sino lo que Eugenia Parry Janis ha denominado su teatro fotográfico, el hecho de que la práctica de la fotografía entroncara casi con la magia de los inicios. Según Parris, Degas quedó atado a los efectos más antiguos de la foto, a saber: facultad de inmovilidad potencial del motivo, arte de controlar la pose y la luz extraña y casi celeste del daguerrotipo y el calotipo. Por eso es muy importante la hora que siempre elegía: nunca el día, siempre la noche, atmósfera de lámparas o lunar. Degas tenía su propio plateau. Además de manejar la cámara, era al mismo tiempo realizador, iluminador y en algunas ocasiones actor principal. (...) Degas toma las fotografías, las revela, las imprime, las vira, las lava. Con su amigo Tasset interviene sus propios clichés, los agranda y retoca las pruebas. En ocasiones utiliza sobreimpresiones que, a pesar del ambiente fantasmal, le dan un fresco tono de experimentación. (...) En la fotografía casi siempre era Tasset (¿su vista, una vez más?) quien imprime y amplía los negativos; eso sí, según unas muy precisas indicaciones del pintor.

 

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