A nuestro juicio, la imagen no es un retrato de Van Gogh, sino la de un personaje anónimo cuya fisonomía guarda cierto parecido con determinados autorretratos del artista.

Y más que un gran parecido con éstos, creemos que lo que la imagen posee es el gran poder de aproximarnos a un retrato estereotipado del artista, efecto causado por el recuerdo y la imagen que la visión de sus autorretratos más famosos dejó grabada en nuestra memoria.
De ahí el impacto y la fascinación que produce al ser vista por primera vez, que progresivamente va desvaneciéndose al ser analizada con más detenimiento.
  
Aunque los análisis respecto a la forma y medidas del cráneo, proporciones de la cara, tamaño y color de los ojos, distancia ínter orbital y de los pómulos, longitud y forma de la nariz y de la oreja, etc., estiman una total concordancia con los casi cuarenta (35, contando los dibujos) autorretratos con los que fue comparada, no podemos estar de acuerdo con estas conclusiones en razón de las propias diferencias morfológicas que caracterizan la fisonomía pintada por Van Gogh, sin duda causadas por su técnica, concepto artístico y carácter expresionista que progresivamente fue distanciándolo de cualquier representación realista, puramente imitativa, como es observable no sólo en sus retratos sino en toda su producción. Por ello estos valores de medición comparada sólo podrían realizarse sobre los autorretratos más "realistas" y aún así, no serían datos evaluables tan exactos como para demostrara la relación de la fotografía con el pintor.

Otras características que a nuestro parecer distancian el rostro del personaje con un "posible" retrato de Vincent, serían:

El color de los ojos, que en Van gogh, aún siendo azules, nunca se observan con la transparencia que tiene el sujeto de la foto.

El pliegue naso labial perfectamente perfilado que desde la aleta visible de la nariz desciende hasta perderse en el límite del bigote y el leve abultamiento que se forma por encima de este pliegue, más evidente en la mejilla del lado en sombra de la cara, que son rasgos que a nuestro juicio no coinciden con las mismas formas, a veces opuestas, que muestran la mayoría de los autorretratos. (Ver Autorretratos, 8, 12, 15, 17, 21, y 25)

El cabello canoso de la barba y bigote del retratado (distinto de un posible efecto de brillo), que no es confundible con un color de pelo rubio o pelirrojo. En ninguno de sus autorretratos, Van Gogh se representado con esta característica canosa propia de una edad más avanzada.

La edad aparente. En la fecha de datación de la imagen, hacia 1886, Vincent tenía 33 años, y el personaje de la fotografía parece superar esa edad.
Esta circunstancia no obstante, pierde algún valor por cuanto en los primeros autorretratos de 1886, el pintor también parece mucho mayor. Ya hemos considerado el aparente "rejuvenecimiento" del pintor, al tratar de la diferente fisonomía de sus autorretratos.

A falta de un referente más concreto, (como pudieran ser escritos u otras fotografías del artista en una fecha aproximada a esta) que confirmara la autentidad del documento, creemos que son mucho más fiables en este sentido, los datos que acompañan a la imagen, sin duda mucho más contrastables y determinantes que el supuesto y "relativo" parecido del retratado con algunos autorretratos del pintor, que no dejan de ser una apreciación muy subjetiva.

Los datos adjuntos al documento son los textos que aparecen al pie de la fotografía, impresos con tipografía dorada sobre la cartulina de color sepia oscuro en la que está adherida.

 

 

En este texto se lee:

"VICTOR MORIN, Artiste-Photo. 42 Rue St-François. Place du Marché. St. Hyacinthe"

A. Greiner. Amsterdam, ca. 1870 A. Mayman. Londres, ca. 1880 C.J. L. Vermeulem, Amsterdam, ca.1880

La fotografía pertenece al grupo de las denominadas "cabinet cards". Éstas eran fotografías de estudio, realizadas en el siglo XIX y principios del XX, generalmente por fotógrafos profesionales, que se presentaban montadas sobre un cartoncillo alargado de un tamaño algo mayor que la imagen (aprox. 17 x 11 cms.), el que figuraban impresos el nombre del fotógrafo, su sello (no siempre), la dirección del estudio (número, calle o plaza) y la ciudad o localidad donde fue realizada la copia.

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