DIEGO DE SILVA VELÁZQUEZ
Retrato del Príncipe Felipe Próspero
Kunsthistorisches Museum. Viena
1659
Óleo sobre lienzo. 129 x 100 cm.
La captación del perrito, que da un poco de vida al retrato
del Príncipe Felipe Próspero,
no puede entenderse sin evocar su carácter de instantaneidad. Su
naturalismo, que choca con
el envaramiento del retrato, parece más surgido de una cámara que de una
retención visual y
magistral del pincel velazqueño. Pensemos por un momento, el tiempo que
realmente pudo durar
la actitud y la mirada de este pequeño animal; .... apenas unos segundos,
debieron bastar
al pintor para capturarla y congelarla viva para siempre.