LA IMAGEN EN LA PÁGINA
El emplazamiento
En la mayoría de las publicaciones, intervienen dos elementos sustanciales que han de ser interrelacionados convenientemente para ajustarse a los objetivos del mismo. Estos elementos, el TEXTO y la IMAGEN, deben combinarse en la página para formar un conjunto armónico y equilibrado del que dependerá la calidad y resultado final deseado.Texto e imagen, se ordenan sujetos a una cuadrícula invisible formada por las divisiones que establecen una rejilla o retícula base, conforme a la las exigencias del formato del diseño. Estas divisiones verticales (columnas) y filas (horizontales), conforman módulos o campos, que son la referencia o guia que permitirá evitar el caos compositivo dentro del formato y mantener un equilibrio del conjunto de tal manera que los tamaño y posición de las imágenes y textos se dispongan y dimensionen en función de los espacios definidos en la retícula.
Conocido el formato de trabajo, la imagen o imágenes a incluir y el texto correspondiente, se procederá a su ubicación sobre la retícula base, distribuyéndolas por módulos junto con el texto o los textos que las acompañan. Ello nos advertirá no sólo del tamaño que han de tener, sino también de su escala y de la necesidad o nó, de seleccionar fragmentos o detalles de las mismas, jugando con nuevos reencuadres.
Recorrido visual y preferencias
Dado que en el espacio de trabajo la mayor importancia visual la van a tener las imágenes, su colocación en el formato es muy importante y debe cuidarse al máximo. Su ubicación y disposición condicionará el orden de lectura, el recorrido visual y la atención del lector.Existen teorías muy diversas acerca de la preferencia de la visión por determinadas áreas o zonas de una página, y se ha llegado a marcar convencionalmente un recorrido visual en Z, desde el ángulo superior izquierdo (de entrada) hasta el opuesto inferior derecho (de salida), en cierta manera condicionado por el sentido de la escritura y lectura de los textos, en las culturas occidentales.
En relación con estas áreas de preferencia, Dondis, indica en un esquema del recorrido visual preferente con respecto al eje vertical de equilibrio ("eje sentido"), la importancia de la zona izquierda sobre la derecha y de la parte inferior del formato sobre la superior.
Pero aparte de estos estudios del comportamiento de la visión, que finalmente concluyen en la ausencia de un patrón de conducta unificado, lo cierto es que, frente a cualquier estímulo, el ojo ve instantáneamente la zona por la que con más intensidad se siente atraído y por aquello que con más fuerza reclama su atención.
Y esto sucede siguiendo un orden de categorías preferenciales o categorización, lo mismo dentro de una sola imagen (1), como en representaciones donde se intercalan textos con imágenes (2), o donde se mezclan elementos diversos (de textos e imágenes) dentro del mismo espacio (3).
La publicidad hace uso de otros recursos gráficos como el tamaño, el color o el contraste, para subsanar estas preferencias visuales, hasta el punto de establecer circuitos muy diversos en el recorrido y orden de lectura sobre un determinado estímulo visual.
Soportes y formatos
En la actualidad el diseñador tiene múltiples formatos donde trabajar con imagenes. Normalizados o nó, siempre será fundamental conocer las dimensiones finales antes de proceder al diseño.
Piense que no es lo mismo el diseño de la página de un períodico que la de un libro de texto ilustrado; la portada de una revista que la de un libro; la carátula de un DVD, un anuncio publicitario o una web.
En cada caso, existe un formato que ha de ser respetado y sobre él, la necesidad de establecer un recorrido visual, un orden de categorías preferenciales y una estructura compositiva, factores que se verán notablemente afectados con la internvención de los tamaños y colores tanto del texto como de la imagen.
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Ejemplos de páginas con diferente combinación de textos e imágenesLa maquetación por ordenador no sólo ha facilitado esta tarea sino que además ofrece la posibilidad de manipular libremente las imágenes y los textos dentro de la página, eludiendo y rompiendo a voluntad la rigidez estructural establecida por el diseño de la rejilla. Así es factible insertar imágenes dentro del formato, giradas, contorneadas, atravesando diversos bloques de texto o siendo silueteadas por las propias líneas de los párrafos en los que se inserta. La gran variedad de modelos de fuentes tipográficas incorporadas por la tecnología digital y las variaciones derivadas de su posterior manipulación, han multiplicado igualmente las posibilidades creativas del texto dentro del diseño gráfico y publicitario.
Del mismo modo, siempre que se utilicen interrelacionados textos e imágenes, es preciso buscar un equilibrio entre ambos elementos, ya sea dispuesto simétricamente, como ocupando espacios separados. La disposición asimétrica del texto permite mayor expresividad, variedad y dinamismo. En estos casos deben respetarse las áreas focales o centros de atención determinados por imagenes o bloques de texto aislados, el orden lógico de la lectura, las líneas de composición que dirigen la mirada, la compensación de los pesos (tamaños, colores), o la distancia entre objetos para que no se estorben entre sí (asfixia).
La imagen compensa la monotonía que puede producir la abundancia del texto. De su combinación se obtendrán resultados más o menos adecuados a la idea, que ofrecerán igualmente efectos de distinta índole. A parte de su distribución asimétrica, para eludir su formalidad, estática y falta de atracción visual, otras veces el texto adquiere un carácter más gráfico que propiamente textual, al hacer uso de modelos y tamaños tipográficos inusuales, letras dibujadas por imagenes o textos girados con respecto a la horizontal.
En el anuncio publicitario, es muy frecuente que el texto (incluídas marcas y logotipos), jugando con los tonos y colores, ocupe áreas libres o neutras dentro de la propia imagen formando parte de la composición y estableciéndose así una relación de simbiosis casi perfecta. El texto puede estar dentro de la imagen, o fuera de ella, como título, texto descriptivo o informativo, pero también puede tener otras funciones como su capacidad de anclaje o relevo de la información visual, es decir de concretar o complementar el sentido de la imagen, conformando una unidad significativa. Por lo general esta función está limitada a una frase corta y pegadiza: el eslogan (por ejemplo: "El único que es único", "Se (tu) mismo"....).