COMENTARIOS Y
OPINIONES SOBRE EL
CARÁCTER Y EL ASPECTO FÍSICO DE VAN GOGH
"Era un hombre singular con una apariencia aún más singular. Tenía el cabello rojizo y erecto, su cara era vulgar y cubierta de pecas, pero cambiaba y brillaba cuando se entusiasmaba, cosa que sucedía a menudo. No comía carne ni salsas. Su cara tenía siempre una expresión abstraída, reflexiva, profundamente seria, melancólica, Pero cuando reía, lo hacía con tantas ganas que toda su cara se avivaba".
"No era un hombre atractivo, con aquellos pequeños y estrechos ojos escudriñadores".
"cuando estaba enfadado se frotaba las manos sin cesar y que cuando salía a pintar con sus útiles a la espalda parecía un vendedor ambulante".
En 1926 un periodista que visitó Etten para entrevistar a personas que hubiesen conocido a Van Gogh, obtuvo las siguiente opiniones:
"Vincent era un buen muchacho, que siempre estaba ocupado dibujando y que solo hablaba de dibujos. Nunca hacía chistes y era muy serio". A. de Graaf. (Sacristán y carpintero que hizo la silla plegable de Van Gogh).
"Van Gogh le caía bien a los agricultores. Cuando iba a trabajar vestía frecuentemente un impermeable y un sombrero también impermeable (parecido a los de los marineros) con un ala por detrás que le cubría el cuello. Siempre llevaba una pequeña silla plegable. Cuando caminaba, miraba al frente sin percibirse de las personas que pasaban a su lado. Parecía una persona extraña, si bien no hacía nada extraño".
"Cuando estaba pintando no le gustaba que le mirasen, y si alguien se detenía por algún tiempo, Van Gogh le pedía que se marchara. Si algún dibujo no le gustaba, lo rompía inmediatamente. No fue siempre una persona fácil. Siempre fue muy generoso con los pobres. En una ocasión le dio su propio traje nuevo a un mendigo". J.A. Oostrich."Recuerdo a Van Gogh siempre con un portafolios y una silla plegable. Marchaba con la cabeza algo inclinada y con aspecto pensativo. Nunca veía a nadie cuando se cruzaban con él en la calle. Era un pez raro". Piet Kaufman. (Modelo de Vincent).
Un marchante en cuadros que en 1882 le visitó en el estudio de Van Gogh en La Haya, cuenta:
"lo encontré vestido como un obrero, con un traje de pana negro, los cabellos rojos hirsutos y la barba descuidada... desentonaba totalmente en el ambiente de lujo y refinamiento de la moda de entonces, de los que Tersteeg participaba por su convivencia con la burguesía".
En 1886, en Amberes, se presentó en la Escuela de Bellas Artes donde recibía clases de pintura vestido con un blusón azul, del tipo de los que usaban los tratantes de ganado y un gorro de piel sobre la cabeza. En lugar de paleta llevaba un trozo de tabla de una caja de azúcar. Pintaba en capas tan gruesas que los colores goteaban literalmente del cuadro al suelo.
Hacia final de su estancia en esta ciudad el propio Vincent escribe a su hermano Théo:
"Tengo el aspecto de haber estado diez años en prisión".
1886 -1887. París
El señor Fourmentin, vecino del segundo piso en el edificio de la Rue Lepic nº 54 de Montmartre, a donde se habían mudado los Van Gogh cuenta, (según Tralbaut), que nadie del inmueble conocía el nombre de estos dos señores, cuyo sorprendente parecido físico dejaba adivinar que se trataba de dos hermanos, uno de los cuales, el que cuando salía llevaba siempre una caja de colores, no tenía aspecto apacible. Sin duda eran extranjeros.
André Bonger, hermano de Johanna esposa de Théo, dice: "...Théo tiene mal aspecto, literalmente está desfigurado. El pobre muchacho tiene muchos problemas. Por si fuera poco, su hermano le hace la vida imposible y le reprocha toda suerte de cosas en las que no tiene nada que ver....Creo haberle contado ya este verano que tipo más extraño de vida lleva este hermano. Este sujeto ignora completamente las convenciones sociales. Está a malas con todo el mundo. Théo no tiene una vida fácil con él." (Tralbaut, p. 204)
Según palabras de Tralbaut, Emile Bernard, amigo íntimo señala:
"Cuando vio a Vincent emerger de la trastienda,(del Père Tanguy), con su frente alta y ancha como la dibujara el pintor inglés A.S. Hartrick, tuvo casi miedo, según confesó más tarde: tal era la impresión que daba de estarse consumiendo" (Tralbaut, p. 204)
"Lo veo en Cormon a primera hora de la tarde, cuando el estudio, sin alumnos, era para él como una celda, sentado ante un yeso antiguo, copiando las formas con una paciencia angélica. Quiere apoderarse de estos contornos, de estas masas, de estos relieves. Se corrige, vuelve a empezar con pasión, borra y finalmente rompe la hoja de papel a fuerza de frotar con la goma."
"....salió de allí tildado de loco."
Refiriéndose a su despedida de Paris camino de Arlés, Bernard dice:
"Colgó crespones japoneses en las paredes,(Rue Lepic), puso telas en los caballetes y dejó otras amontonadas a ras de suelo. Nos separamos en la esquina de la avenida de Clichy, rebautizada por él con el nombre "petit boulevard". Todo terminó para siempre, no lo volví a ver; cuando lo reencontré, había la muerte entre nosotros dos....."
Hartrick, a quien se debe uno de los retratos que tenemos del pintor y también compañero del estudio de Cormon, nos cuenta: "A veces estaba taciturno y otras veces expresaba su complacencia o su dolor a voz en grito, como podría hacerlo un niño, pero lo más frecuente era que se lanzara a acaloradas discusiones en las que mezclaba palabras en holandés, inglés y francés". Refiriéndose a su indumentaria en París, comentaba que "vestía bastante bien, y normalmente mejor que otros muchos compañeros del taller".
Armand Guillaumin, pintor muy apreciado por Van Gogh, tenía cierto temor ante sus visitas ya que "se mostraba muy excitable, y, por motivos insignificantes, originaba violentas discusiones".
Paul Signac contaba:
"Lo encontré en Asnières y en Saint-Ouen; pintaba en los ribazos, comía en el merendero y regresaba a París andando, por las avenidas de Saint-Ouen y de Clichy. Vestía el mono azul de los trabajadores del zinc, con manchas de puntos de colores que había pintados en las mangas. Pegado junto a mí caminaba gritando, gesticulando y blandiendo su gran tela con la pintura aún fresca, manchándose de pintura él mismo y a los transeúntes que pasaban."
François Gauzi, amigo de Lautrec y compañero de Vincent en el estudio de Cormon cuenta:
"En la tarima del modelo, una mujer posaba sentada en un taburete. Van Gogh esbozó rápidamente su dibujo en la tela y tomó su paleta.....Transformando el taburete en diván, sentó a la mujer sobre un ropaje de un azul intenso, imprevisto, que en oposición al amarillo dorado del cuerpo, resultaba una relación de tonos violentos que chocaban entre sí. trabajó con una obsesión febril. Amontonaba el color como en paladas y la pasta, rebosando a lo largo del pincel iba a parar a sus dedos. Durante el descanso de la modelo no paró de pintar. La violencia de sus pruebas sorprendió a los del estudio; los clásicos quedaron horrorizados".
"...era un excelente compañero al que era necesario dejar en paz.... no apreciaba el humor parisino... y los habituales chistosos evitaban tomarle como víctima... más bien estaban asustados de él".Suzanne Valadon, modelo, pintora y madre de Utrillo, cuenta su actitud en una de las reuniones en casa de Lautrec en la Rue Caulaincourt:
"Llegaba con una pesada tela bajo el brazo, la ponía en un rincón, pero bien iluminado, y esperaba que le prestasen atención. Nadie le decía nada. Se sentaba un rato, vigilaba las miradas e intervenía poco en la conversación. Después, cansado, se iba con su última obra".1888-1889. Arlés
El teniente de zuavos Milliet, varias veces modelo de Van Gogh en Arlés, recordaba al artista como "un tipo extraño... impulsivo como alguien que ha vivido durante mucho tiempo bajo el fuerte sol del desierto... muy agradable cuando estaba de buen humor, lo que no sucedía todos los días. No resultaba fácil llevarse bien con él; cuando se enfadaba parecía un loco".
Otro vecino de Arlés cuenta que, siendo niño, vivía cerca de Vincent y que, con otros compañeros, solía reírse de este extraño pintor:
"Su apariencia nos causaba una cómica impresión con su largo guardapolvo, su gigantesco sombrero y su continuo pararse para mirar las cosas."
"Vincent era un infeliz, que inspiraba compasión, pequeño de estatura y flaco. Siempre vestía una especie de guardapolvo, todo manchado de pintura –él pintaba con el dedo pulgar y luego se limpiaba en la ropa- y un enorme sombrero de paja del tipo de los que usan los pastores de la Camargue."M.Julian. Bibliotecario municipal de Arlés. Tenía diecisiete años en la época en que vio a Van Gogh, y aunque nunca habló con él, cuenta:
"Yo era entonces uno de los lechuguinos de la época. Formábamos una banda de jóvenes entre dieciséis y veinte años, y, como jóvenes imbéciles, nos divertíamos apostrofando a aquel hombre que pasaba, solitario y silencioso, vestido con una gran blusa y tocado con sus sombreros de paja baratos, que se podían comprar en todas partes. Pero él los adornaba con cintas ya azules ya amarillas. Me acuerdo, y ¡como me avergüenzo de ello ahora!, de haber blandido tronchos de col.(...) Éramos jóvenes y él era tan extraño, recorriendo la campiña para pintar, con su pipa entre los dientes, su gran cuerpo un poco arqueado y aquella mirada de loco...
Tenía siempre aspecto de huir, sin osar mirar a nadie. Y esta era posiblemente la razón por la cual le perseguíamos con nuestras injurias. Nunca escandalizaba, ni siquiera cuando estaba bebido, lo que ocurría a menudo. Solamente tuvimos miedo después de su mutilación, porque todos comprendimos entonces que estaba realmente loco." (M.E.Tralbaut, p.274)
1889-1890. Paris
Théo van Gogh, dice:
"la nariz y la forma de la cabeza de Vincent son parecidas a la cabeza del San Juan Bautista de Rodin".
![]()
A la vuelta de su estancia en el Sanatorio de Saint-Rémy, su cuñada Johanna hace la siguiente descripción: "Un hombre fuerte, de anchas espaldas, de color saludable, una sonrisa en su cara y una expresión desenvuelta en toda su apariencia; de todos los autorretratos, el que más se le parece en este momento es el que está ante un caballete..... Tiene excelente aspecto y parece mucho más fuerte que Théo."
1891
Emile Bernard, en un artículo que le dedicó un año después de su muerte, hace esta descripción de Van Gogh: "De cabello rojo, barbilla de cabra, bigote rudo, toca capilar rasa, mirada de águila y boca incisiva por así decirlo, talla mediana, rechoncho, pero sin exceso, de gesto vivo y andar irregular, tal era Van Gogh, siempre con su pipa y una tela, un grabado o una carpeta de dibujo. Vehemente en el hablar, interminablemente parlanchín y desarrollador de ideas, poco dado a la controversia, así era él."
1910
En los "Recuerdos personales de Vincent van Gogh", publicados por su hermana Elisabeth-Huberte en 1910, lo retrata a los 16 años con estas palabras: "De talla más ancha que alta, con la espalda encorvada por la mala costumbre que tenía de mirar siempre al suelo, el cabello rojizo bajo el sombrero de paja, la frente ligeramente surcada por las arrugas, el ceño fruncido y la inquisitiva mirada de sus hundidos ojos, tan pronto azules como verdes según la fuerza con que las cosas se grababan en su interior, no era, desde luego, la fisonomía corriente de un muchacho". (....) "Bien que de aspecto poco favorecido...." También es Elisabeth quien asegura que la mirada viva e intensa de Vincent se parecía a la de su madre como dos gotas de agua.
1934
Anton Hirshig. Carta dirigida al Dr.A.Bredius publicada en la revista "Oud-Holland", 1934
"Yo le veo siempre con su oreja cortada y sus ojos extraviados, que tenían algo de demente y que yo no osaba mirar, sentado en el banco delante de la ventana del pequeño Café. No olvidaré nunca su entrada con la mano en el estómago, después de haberle esperado para cenar. Lo veo en su pequeña cama, en la pequeña buhardilla, presa de los más terribles sufrimientos. Estaba demasiado asqueado y entonces me maté. Pero ¿es que no hay nadie para abrirme el vientre?. Bajo aquel techo, hacía un calor tórrido."
1939
Louis Piérard, "La vie tragique de Vincent van Gogh". Paris, Editions Correa & Cie, 1939
(Vincent misionero en el Borinage, 1878)
"Con todo, él estaba siempre en sus estudios; en una sola noche leyó un volumen de 100 páginas; durante la semana enseñaba en una escuela para los niños que él había fundado (....), y al mismo tiempo estaba ocupado en hacer dibujos de fotografías de las minas". (Vincent misionero en el Borinage)