Esta es la única fotografía reconocida de Vincent que nos procura la auténtica fisonomía del pintor cuando tenía 18 años.
Desgraciadamente, es una imagen de juventud aún muy distante en el tiempo, que no permite descifrar por ella si misma, la verdadera apariencia que tendría en su etapa de pintor.
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"De cabello rojo, barbilla de cabra, bigote rudo, toca capilar rasa, mirada de águila
y boca incisiva por así decirlo,...." E. Bernard
COMPARATIVA ENTRE EL RETRATO DE RUSSELL Y EL AUTORRETRATO
Realmente creemos que estos dos retratos son los que dan una idea más clara del verdadero rostro de Vincent van Gogh. A pesar de su diferente cronología, Russell pintó a Van Gogh en 1886 y el autorretrato es de la primavera de 1887, la similitud de las facciones en ambos son grandes, si bien, el autorretrato, tal vez el más realista de todos los producidos por el artista, nos presenta el rostro de un pintor más delgado y también más sereno que el de Russell.
Por las descripciones de las personas que lo conocieron, sabemos que Van Gogh no era muy alto. En su cuerpo poco musculoso y de piernas cortas, sobre su torso incurvado que siempre parecía estar muy ceñido bajo su ropa, destacaría un cabeza de gran cavidad craneana recubierta de una corta cabellera pelirroja peinada hacia atrás, que siempre llevaba cubierta con sombrero.
Por la postura que adopta sentado en el retrato de Lautrec, idéntica a la de la fotografía con Bernard en Asnières, es posible que tuviera propensión a adelantar el tronco como suele ocurrir en determinadas actitudes de máximo interés o atención, manteniendo la cabeza erguida y moviéndola nerviosamente hacia todas partes como si estuviera buscando siempre algo. Todo esto le debía dar un aspecto singular al que habría que sumar una muy peculiar forma de caminar, como de ir siempre despistado, a grandes zancadas irregulares.En casi todos los retratos del holandés pintados por otros y en sus autorretratos, se percibe además una característica que se repiten en todos ello: la notable diferencia entre la mitad superior de la cabeza con respecto a la inferior.
Su frente es muy amplia y con grandes entradas laterales. Los arcos superciliares, abultados se aproximan por el entrecejo formando una arcada caída en los extremos que dan una gran amplitud a las sienes. En el borde de los arcos, las cejas parecen no existir confundidas por el color muy rubio y claro del pelo. Los ojos pequeños de un color azul verdoso se hunden bajo esta visera pegándose a ella excesivamente, alejados de unos pómulos fuertes, altos y atrasados, vecinos próximos de unas orejas algo caídas, de tamaño medio, carnosas y en las que destaca el grosor de los pliegues.
Desde el tercio superior, las proporciones de la cabeza disminuyen. Las formas descienden desde los pómulos como estiradas hacia atrás buscando el maxilar inferior más débil, reducido y afilado que se camufla bajo el pelo rojizo de la barba. Su nariz un tanto incurvada y ancha, resulta más pequeña por la anchura de la cabeza. Un bigote poblado que tapa el labio superior se une a una barba rala en las mejillas que a medida que desciende hasta el mentón se hace más tupida aunque perfilando el contorno del maxilar. Rodeada de esta masa de pelo rojo, apenas si se advierte la boca y el labio inferior, pequeño y retraído; muy distinto de la que presenta en su fotografía de juventud.
En su boca se advierten los daños producidos por la enfermedad, el alcohol, la mala alimentación y el hábito de fumar en pipa, que tuvieron como resultado la pérdida de varias piezas dentales (según el propio Van Gogh, llegaron a faltarle hasta una decena de dientes); y así se nota en el retrato que le hizo Hartrick con la boca entreabierta. Esto contribuiría a que el aspecto del tercio inferior de su cara estuviese tan consumido como lo atestiguan los retratos de Leavens 1886 y de Lautrec de 1887.
En el verano de 1886, en una carta a su madre, Théo comenta: "....Vincent ha cambiado de tal forma que ya no le conocerías y los demás lo notan aún más que yo. Ha sufrido una operación importante en la boca, porque había perdido casi todos los dientes a causa del mal estado de su estómago...." (Tralbaut, p 204)
Archibald S. Hartrick, 1886
Leavens, 1886 |
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Toulouse-Lautrec, 1887 |