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En torno al concepto de validez

En la investigación científica en general el concepto de validez es la columna principal de la metodología. Ya se puede tratar de investigación preliminar, exploratoria o confirmatoria, investigación básica o aplicada, cualitativa o cuantitativa, el centro de la preocupación es la validez, con múltiples denominaciones. Tres preguntas ayudan a identificar este concepto.

Validez ¿para qué?

La validez es una característica específica. No es correcto afirmar que un objeto (un diseño, un experimento, una técnica de control...) es válido o no en sí mismo, sino con respecto a una tarea o a un objetivo para el que se utiliza. El carrillo de mano, por ejemplo, parece válido para transportar ladrillos dentro de una obra, pero no para llevar la grúa de un lugar a otro. Es imprescindible, además, tener en cuenta el contexto. Siguiendo con el ejemplo, si el terreno se encuentra embarrado, será preferible llevar los ladrillos en los brazos en vez de acudir al carrillo de mano, que dejará de parecernos válido, dada la situación. Todo ello aconseja acotar con claridad el objetivo para el que se requiere eso sobre cuya validez hay que pronunciarse y considerar el contexto de aplicación.

¿Cuánto de validez?

La validez no puede pesarse como para pedirla a kilos, pero sí es una cuestión de grado. En el ejemplo de la obra, los brazos (con sus respectivas manos) sirven también para transportar ladrillos, pero en términos generales es más válido el carrillo de mano, es decir, sirve mejor al propósito. Como hemos visto, el grado de validez del objeto está en función no sólo del objetivo sino también del contexto, por lo que la sentencia "mejor el carrillo que los brazos" puede variar en función de las condiciones del terreno. En el muestreo de poblaciones, por ejemplo, afirmaremos "mejor un muestreo estratificado con afijación de Newman-Pearson que no uno de conglomerados" como un consejo general, que da la vuelta cuando los conglomerados son fácilmente accesibles y muestran una varianza intra elevada e inter mínima, frente a una población muy dispersa (por ejemplo, Manzano y Braña, 2003). En los cursos de formación en metodología un tópico omnipresente es la respuesta "depende". Afirmamos continuamente que no hay métodos o técnicas siempre superiores a otras, sino que se adecuan mejor o peor según las situaciones.

¿Qué?

En las respuestas anteriores se encuentra implícita también la que corresponde a esta pregunta: ¿qué es eso sobre lo que nos preguntamos por su validez? Ya hemos dicho que no es el objeto en sí, puesto que depende para qué objetivo y en qué contexto. ¿Qué cosa es entonces?

La validez se aplica sobre entes que sirven para algo; es decir, sobre instrumentos en cuanto que lo son. Si la conversación con el amigo posee un valor instrumental es que no constituye un fin en sí mismo, sino que uso la conversación para sentirme mejor, por ejemplo, lo que sí constituye un valor finalista (se busca en sí y no como medio para otra meta). En tal caso, me plantearía si la conversación sirve para el objetivo de encontrarme mejor.

Así pues, la validez se plantea únicamente sobre instrumentos. Pero no directamente sobre ellos, puesto que éstos pueden ser utilizados para objetivos diversos y en contextos diferentes. Lo que hemos estado respondiendo hasta ahora ha sido a cuestiones que se refieren al uso de los instrumentos. No nos planteamos la validez del carro, por tanto, sino del uso que hacemos de él, considerando el objetivo y el contexto.