Introducción a la globalización.

¿Qué podemos hacer?



La globalización específica (relativa únicamente a un modelo económico de entender el mundo) está en marcha desde hace ya varios años. De hecho, el conjunto de procesos paralelos que caracteriza la actual globalización tiene comienzos históricos diferentes. A lo largo de estos años, muchas personas han ido observando cómo se han ido desarrollando los acontecimientos, qué interpretaciones se han ido facilitando a la población general y qué consecuencias se han ido derivando de todo ello. Especialmente en el mundo científico saltó la voz de alarma: los datos demuestran que se está generando un creciente y pronunciado desequilibrio entre sociedades y entre personas, los datos demuestran que se está generando un grave deterioro del planeta.

Unido a esta cocienciación progresiva en el colectivo de científicos e intelectuales, han ido proliferando multitud de asociaciones en todo el mundo. Las asociaciones permiten a mayoría de las personas (que no ocupan puestos o cargos de poder económico o político) unir sus fuerzas y su conocimiento para conseguir objetivos que serían difícilmente alcanzables individualmente. Asociaciones de todo tipo han ido tomando conciencia del problema que ya está suponiendo el actual estado de la globalización y realizan grandes esfuerzos por hacerse oir, por llevar esta información al resto de la población.

Ambos sectores poblacionales (científicos e intelectuales, por un lado, y asociaciones, por otro) han ido coincidiendo en la necesidad de ofrecer alternativas a la actual evolución de los acontecimientos.

Y se ha conseguido.

Existe una gran cantidad de publicaciones, científicas y de divulgación, que abordan estos problemas y ofrecen soluciones y alternativas. En su gran mayoría, son modelos económicos alternativos, modelos políticos alternativos, nuevas propuestas para el desarrollo, para el aprovechamiento de los recursos naturales, etc. Las soluciones se encuentran al alcance de la Sociedad, se podrían poner en marcha hoy mismo.

Pero no ocurre así.

Y no ocurre así porque la existencia de soluciones y modelos alternativos de funcionamiento no es suficiente. Además, debe existir una voluntad para aplicar o ensayar estas formas diferentes, más juiciosas y respetuosas, de pensar el mundo.

Pero, como dice el del kiosko de mi calle, 'es muy fácil criticar, habría que ver a cada uno de esos que se quejan tomando decisiones'. Y tiene razón. Desde la barrera es muy fácil hacer observaciones y criticar la labor de los demás. Si los modelos alternativos están disponibles ¿Por qué se afanan los políticos en insistir en el actual camino hacia esta particular forma de entender un mundo global? ¿Son tan 'malas' las empresas? ¿Son tan 'malos' los políticos? ¿Somos tan 'buenas' el resto de las personas?.

Tal vez, podamos entender la relación entre el sector político, el económico y las personas, atando cabos en una cadena de decisiones.


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